Búsqueda de artículos

Mostrando las entradas para la consulta TEUTOBURGO ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta TEUTOBURGO ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de noviembre de 2021

ALISO. LA HISTORIA DE SUPERVIVENCIA DEL DESASTRE DE TEUTOBURGO. BREVE RESEÑA.

Una reseña de Federico Romero Díaz 

«En el campo, los huesos de los soldados yacían esparcidos por el suelo, cada uno en el lugar donde había caído defendiendo su posición o huyendo. Había restos de armas y también los huesos de los caballos, mientras que había cabezas humanas clavadas en los troncos de los árboles de alrededor. En estas arboledas se encontraban los altares bárbaros donde habían sido sacrificados los tribunos y los centuriones». 


Vuelta a la escena de la batalla del bosque de Teutoburgo. Ilustración de Vilius Petrauskas.

Con estas palabras, nos describe Tácito el paisaje que se encontraron los legionarios romanos de Germánico al llegar a lo que había sido el campo de batalla de Teutoburgo en septiembre del 9 d.C. Una coalición de pueblos germánicos se sublevó contra la ocupación de sus territorios por el ejército romano. Esta acción causó unas 30.000 bajas, entre ellas legionarios, cohortes auxiliares, alas de caballería y civiles, comerciantes y familiares que seguían a las legiones. La derrota supuso la muerte del gobernador Publio Quintilio Varo y la eliminación de las legiones XVII, XVIII y XVIIII y del control y de la presencia romana entre el Rin y el Elba.

Mapa de la provincia de Germania en el año 9. El territorio sometido al Imperio está en amarillo. En rojo se puede apreciar el camino de retorno seguido por Varo.(Wikimedia commons)

Los romanos habían construido una red de fuertes de apoyo en el camino a las legiones, muchas veces en torno a los ríos, vías naturales de comunicación. En torno al río Lippe había varios fuertes como el de Oberadem y Anreppen que también cayeron a manos de los germanos. Solo uno de ellos resistió al empuje de los seguidores de Arminio el fuerte Aliso, comandado por Lucio Cedicio. "Aliso. Los últimos supervivientes de Teutoburgo" escrito por Ángel Portillo es el relato de superación y supervivencia de los centenares de legionarios y civiles que allí resistieron.

EL AUTOR

Ángel Portillo nació en Barcelona, pero ha vivido casi toda su infancia y adolescencia en Badalona. El museo de esta antigua ciudad es donde empezó a interesarse por el mundo romano. Docente de vocación, es profesor de instalaciones electrotécnicas en Badalona, Flix y Tortosa. Residente en la comarca del Montsia (Tarragona) tiene la suerte de poder contemplar a diario una de sus pasiones el Mediterráneo. Es autor de la trilogía Lignvm que forman en realidad una única historia la vida del legionario Aurelio Vitalis, hijo de un carretero de Roma. También ha comenzado recientemente la serie de "Crónicas romanas" cuya primera entrega fue "Cunina. Diosa tutelar de la infancia" siendo "Aliso. Los últimos supervivientes de Teutoburgo" la segunda entrega.


LA OBRA

Aliso responde perfectamente a la línea narrativa de su autor que se diferencia de todo lo que he leído en novela histórica hasta ahora por su capacidad de reflejar con fidelidad en sus personajes la mentalidad, valores e ideas de la época. En este aspecto Ángel demuestra valentía ya que es una manera de pensar que al lector de nuestra época puede resultarle brusca, violenta, machista, brutal en definitiva pero al fin y al cabo fiel a la verdad histórica. Los seres humanos de nuestro presente les debemos mucho a la romanidad que a través de los siglos nos ha llegado, si bien es cierto que , afortunadamente, estamos muy alejados de los valores y de los usos típicos de aquellos momentos.

La novela refleja, como en la primera entrega cual es la opinión de los dioses sobre los sucesos que se van narrando en sus páginas, enlazando lo humano y lo divino, a la manera de los autores clásicos. En la Antigüedad la separación entre ambas esferas no estaba tan nítidamente marcada como en nuestros días.

Además de estos puntos fuertes, la novela presenta otras virtudes. Por ejemplo es un relato trepidante en el que los protagonistas deben enfrentarse a la enorme amenaza de los germanos que les impiden la retirada hacia las posiciones romanas seguras del otro lado del Rin. Aún así la germana Idalia, que lleva en su interior el hijo del centurión Cneo Vitrubio --muerto mientras cubría la huida hacia el fuerte Aliso--, el antiguo compañero de este Marco Coso, la prostituta Besares de Hispania, y el auxiliar Aldahir, entre otros no renuncian a la lucha por sus vidas, por tener un futuro en una época en la que la vida humana valía bien poco.

En conclusión Ángel Portillo Lucas nos presenta una novela imprescindible para aquellos que quieran profundizar en el conocimiento de la autentica mentalidad romana del momento. Un conjunto de valores muy diferentes a los nuestros pero entroncados directamente con nuestro bagaje cultural, no os la perdáis.

Os dejo un enlace de compra.


TAMBIÉN OS PUEDE INTERESAR:

¿QUIENES SON LOS VERDADEROS PROTAGONISTAS DE LA HISTORIA?. BREVE RESEÑA A LIGNVM.

La segunda batalla de Tapae narrada por un legionario romano. Breve reseña a Lignvm en Tapae de Angel Portillo

LIGNVM EN ROMA, EL PASADO SIEMPRE VUELVE. BREVE RESEÑA

TEUTOBURGO, AÑO 9 D.C. CRÓNICA DE UN DESASTRE

jueves, 10 de marzo de 2022

GERMÁNICO. ¿EL MÁS QUERIDO Y LLORADO DE LOS GENERALES ROMANOS?

Un texto de Iván la Cioppa para HRA

Julio Cesar Germánico era de noble linaje y moralidad inquebrantable, ejemplo de valor, lealtad y templanza. En vida, se convirtió en una leyenda y después de su muerte fue entregado al mito. Nadie fue tan grande en todo lo que hizo como él.

Germánico en la batalla de Idistaviso. Obra de Iván la Cioppa.

La sangre de Augusto, Marco Antonio y los Claudio corría por sus venas, quizás por eso cuando todos sus descendientes murieron, Augusto pensó en él como su sucesor. Nunca buscó el poder y pasó toda su vida luchando por la gloria de Roma siempre en primera línea. Sus hijos crecieron en los campamentos militares, siguiendo a las legiones. Su propia esposa, Agripina la Mayor, nunca lo dejó solo, acompañándolo en todas las campañas que lideró victoriosamente. Sin embargo, al final, el «Princeps», presionado por su esposa Livia, abuela de Germánico, no lo eligió a él sino a su tío Tiberio como su sucesor, bajo la única condición que adoptara a su sobrino, que se convertiría en su heredero por derecho. La prueba de fuego para el joven Germánico fue la rebelión dálmata-panónica en el año 7 d.C. bajo el mando de su tío Tiberio, nada menos. En resumen, a pesar de su falta de experiencia, se cubrió de gloria derrotando a la tribu iliria de los Mazaei y conquistando Raetinum, Splonum, Seretium, Arduba y muchas otras ciudades.

Legado romano al frente de sus tropas(Giuseppe Rava)

Pronto el eco de sus victorias llegó a Roma pero un hecho nefasto sacudió los cimientos del imperio: estamos hablando del desastre de Teutoburgo, cuando tres legiones completas, lideradas por Publio Quintilio Varo, fueron aniquiladas por una coalición de germanos encabezada por Arminio, príncipe de los Queruscos. Augusto empezó a temer que la frontera del Rin pudiera ceder y entonces para reafirmar el poder de Roma envió a aquellas tierras a sus generales más talentosos, Tiberio y Germánico. En el año 12 d.C. el joven general fue llamado a Roma para ocupar el cargo de cónsul. Poco después fue nombrado procónsul de Germania, con ocho legiones bajo su mando e inmediatamente partió hacia la frontera norte.

Lamentablemente, justo en el 14 d.C. Augusto murió y el Senado proclamó a Tiberio como nuevo emperador. Acto seguido, las legiones estacionadas en el Rin se amotinaron, aprovechando el cambio de liderazgo. Tal sedición volvió a poner en peligro la defensa del Imperio en ese sector que ya estaba bastante revolucionado. Era necesario restablecer el orden ¿y quién podía lograrlo si no Germánico, general condecorado y héroe del ejército romano? El joven procónsul llegó por el Rin y, gracias al respeto del que gozaba entre las legiones, tras varios intentos, consiguió sofocar la revuelta. Fue en esta ocasión cuando volvió a mostrar su extraordinario sentido del deber al rechazar la púrpura que le ofrecían los legionarios que se habían sublevado. Su honor como romano le impuso lealtad absoluta al nuevo emperador, Tiberio. Después de restablecer el orden, Germánico decidió que era hora de recuperar el control de las tierras más allá del Rin y reafirmar el poder de Roma, socavado por la derrota de Teutoburgo. Se lo debía a los miles de soldados que murieron a manos de los germanos liderados por el traidor Arminio y se lo debía a su padre Druso, el primero de los generales romanos que marchó con sus legiones hasta el océano.


La campaña duró dos años, con una serie de victorias que confirmaron su genio militar pero también su postura despiadada hacia el enemigo. Los germanos intentaron resistir, emboscando a los romanos más de una vez, pero Germánico no era Varo. El joven general persiguió sin descanso a Arminio y al final ambos se enfrentaron en la batalla decisiva, en Idistaviso. Aquí, finalmente, se vengó la matanza de Teutoburgo. Aquí los miles de soldados romanos masacrados por los bárbaros seis años antes encontraron la paz. La batalla fue sangrienta pero las legiones triunfaron, poniendo en fuga al enemigo y al mismo Arminio. Poco después, los vencidos intentaron atacar a los romanos cerca del Muro Angrivario pero ya nada pudieron hacer contra el poder de Roma. Germánico era incontenible e incluso consiguió rescatar dos de las tres águilas robadas a las legiones de Varo como botín de guerra. Gracias a ello, más que por el resto de las circunstancias, toda la campaña fue un éxito. En ese momento, después de aniquilar toda resistencia, Germánico quería continuar con la conquista por la gloria del Imperio pero Tiberio, celoso del enorme éxito alcanzado por su sobrino, le ordenó regresar a Roma para celebrar su Triunfo.
Germánico ante los restos de los caídos en Teutoburgo

A regañadientes, el joven tuvo que aceptar su voluntad. En Roma, la figura de Germánico resultaba cada vez más incómoda. Entonces Tiberio decidió enviarlo a Oriente, ofreciéndole el mando supremo sobre todas las provincias orientales. Para mantenerlo aún más controlado, envió junto a él a un hombre de su confianza, Cneo Calpurnio Pisón, quien fue nombrado gobernador de Siria. A pesar de los planes de su tío, Germánico, con su nuevo mandato, demostró que no solo era un gran general sino también un hábil diplomático. 


De hecho, la forma en que logró resolver la crisis tras la muerte de los reyes de Armenia, Cilicia, Capadocia y Comagene, estados vasallos de Roma y objetivo de los partos, fue extraordinaria. Germánico logró instalar un nuevo rey amigo de Roma en Armenia; transformó Capadocia y Comagene en provincias romanas y anexó Cilicia a la provincia de Siria. Y realizó esta obra maestra diplomática con el consentimiento de los partos, siempre dispuestos a oponerse a Roma. Desafortunadamente, el destino fue muy duro con él. En la flor de su juventud y gozando de inmensa fama, Germánico contrajo una grave enfermedad y murió en Antioquía a la edad de 33 años. Muchos acusaron al mismo Pisón de haberlo envenenado por orden de Tiberio, pero no se encontraron pruebas que respaldaran tal acusación. La muerte de Germánico se lloró en todo el Imperio. Su recuerdo quedó grabado en el corazón de todos los romanos. Se esculpieron estatuas que lo representaban y muchas se colocaron en los «aedes» de las fortalezas legionarias, junto a las de los emperadores y dioses deificados, un caso único en la historia de Roma. Se erigieron tres arcos en su memoria: en Roma, en el Rin y en Asia.
Muerte de germánico. JeanBaptisteDebret. (WahooArt.com)
Germánico también fue un gran orador y un erudito destacado. Ha llegado hasta nosotros su traducción al latín del poema «Phaenomena» de Arato, al que también añadió sus conocimientos sobre las constelaciones.

domingo, 25 de julio de 2021

TEUTOBURGO, AÑO 9 D.C. CRÓNICA DE UN DESASTRE

Un texto de Federico Romero Díaz 

LA BATALLA DE TEUTOBURGO(9 d.C). CRÓNICA DE UN DESASTRE.

La Batalla de Teutoburgo, no fue un simple revés militar. Fue un desastre desde varios puntos de vista. No solo supuso la desaparición casi completa de tres legiones romanas, fue la primera gran derrota a la que el jovencísimo Imperio romano, dirigido por Augusto debía enfrentarse.

Estado del campo de batalla cuando Germánico años después consiguió llegar a allí.

¿Qué fuerzas del bando romano y de los germanos se enfrentaron en los bosques de Teutoburgo? Por un lado lucharon tres legiones romanas (la XVII con su campamento en Novaesium, actual Neuss; la XVIII con sede en Castra Vetera (Xantem), la XIX en Colonia. A estas tres legiones hay que añadir seis cohortes auxiliares y tres alas de caballería. Se calcula en unos 15.000 efectivos, teniendo en cuenta que las legiones habían dejado a una parte de sus componentes como guarnición en sus cuarteles de invierno y en algunos fuertes diseminados por el territorio como guarniciones de control y vigilancia. A la cifra de combatientes, hay que sumar varios miles de civiles romanos: mercaderes, prostitutas, familias de los legionarios, taberneros, etc que inevitablemente acompañaban a las legiones en sus desplazamientos.

Las fuerzas romanas se enfrentaron a una confederación de pueblos germanos formada por unos 15 o 20.000 guerreros, fundamentalmente queruscos, bructeros y angrivarios aunque había presencia de otras tribus germanas. Iban mal armados con escudos de madera o mimbre, jabalinas, hachas y lanzas y solo en el caso de los nobles y de los guerreros profesionales de las bandas leales a los caudillos encontraremos cotas de malla, cascos de bronce y espadas.

Vistas las fuerzas que se van a encontrar mirar hacia atrás, a los antecedentes del conflicto. Los romanos, gracias a las campañas de hombres como Lucio Domicio Enobardo (3 d.C), Marco Vinicio y sobre todo el futuro emperador Tiberio(4 al 7 d.C) habían ido extendiendo su dominio desde la orilla oeste del Rin hacia las tierras occidentales de los germanos llegando a las orillas del Elba y del Weser. Las victorias se sucedían sobre los desorganizados y divididos germanos y ya solo el rey de los marcomanos Marbod al sureste de Germania parecía una seria amenaza. Fue Tiberio el encargado de someterle, sin embargo una gran rebelión en Iliria obligó a Augusto a retirarle de Germania para sofocar ese alzamiento. A pesar de Marbod y sus marcomanos, para los romanos y su emperador Augusto Germania era ya una tierra sometida. Tal vez por eso envió a un hombre como Publio Quintilio Varo, emparentado con la familia imperial, que hasta ese momento había tenido un brillante desempeño en el gobierno de África y de Siria, a la nueva provincia como legatus Augusti pro praetore para un periodo de unos 3 años( del 7 al 10). Tenía  la misión de integrar a la pacificada Germania en la administración imperial, suprimir las luchas entre tribus, el establecimiento de un sistema de justicia romana, el aumento de la actividad económica, la construcción de calzadas, etc. Sin embargo los germanos seguían muy apegados a sus tradiciones y se resistían a ser romanizados. Habían sido derrotados en repetidas ocasiones pero como veremos, no habían sido sometidos.

Situación en Germania del 7 al 9 d.C

Varo tenía más el perfil de un político o el de un funcionario que el de un militar. Puede que por eso Augusto decidiera mandarle como asesor de confianza en temas militares a Arminio. Era un joven príncipe querusco, hijo del noble Seguimer, que fue entregado a los romanos como rehén. Allí había recibido la misma educación que cualquier noble romano y obtenido la ciudadanía y el rango ecuestre entre otras cosas por su brillante desempeño como jefe de la caballería auxiliar romana en Iliria. Una vez en Germania, se ganó rápidamente la confianza de Varo, que en realidad le necesitaba para atraerse a otros nobles germanos y hacer frente con el apoyo de los queruscos a otras tribus más hostiles como los suevos, los sicambros, etc. A espaldas del gobernador romano conspiraba con los jefes de las principales tribus germanas. ¿Por qué Arminio traicionó a los romanos? Hay diversas teorías aunque la mayoría de los autores coinciden en que fue pura y simple ambición personal y que el papel de gobernante supremo de los germanos al que aspiraba era incompatible con una fuerte presencia romana al este del Rin.

Vamos con el desarrollo de la batalla, ¿Cómo fue posible que los germanos acabaran con casi tres legiones? Varo reunió el ejército en Castra Vetera, cruzó el Rin con rumbo hacia el río Lipe y después se aprestaron para penetrar en lo que ellos llamaban el barbaricum, es decir en territorio no dominado permanentemente por Roma. Antes se preocupó de ir dejando guarniciones en diferentes fuertes a lo largo de su ruta. Se pasó el verano administrando justicia y mediando en los diferentes conflictos de las tribus. A la llegada del otoño todo parecía en orden por lo que dio orden a sus legiones de que se preparasen para volver a sus cuarteles de invierno, en torno a la orilla del Rin.

Las legiones romanas avanzan por los bosques germanos( Serie Bárbaros)

La columna de las tres legiones con sus auxiliares y los miles de civiles que las seguían era enorme y su avance muy lento, 15 o 20 kilómetros diarios como máximo. Se puso en marcha el 7 de septiembre. Arminio informó a Varo de una falsa rebelión tribal en una zona cercana al camino de las legiones, que tan solo debían desviarse un par de días de su ruta. Le pidió permiso para adelantarse con su caballería auxiliar a reconocer el terreno, lo que aprovechó para ir acabando a traición con todos los fuertes y destacamentos que los romanos tenían.

El día 8 en medio de la marcha por terreno boscoso y pantanos la columna fue sorprendida por una fuerte tormenta que fraccionó aún más el paso de la columna. A su alrededor comenzaron a concentrarse miles de germanos. Los brúcteros fueron los primeros en atacar la vanguardia de la larga columna. A continuación fue el centro de la columna el que sufrió la carga de los germanos que  habían escogido cuidadosamente el escenario muy cerca del actual Kalkriese, atrapando a los legionarios entre una zona pantanosa y una fuerte pendiente fortificada. A costa de muchas bajas causadas por los proyectiles de los germanos, los legionarios pudieron por fin llegar a terreno abierto y formar, rechazaron a sus enemigos y construyeron un campamento donde los supervivientes pudieron refugiarse y pasar la noche.

Esquema de la batalla( Wikimedia commons) 

El día 9, nada más amanecer enviaron mensajeros en busca de Arminio y a reconocer el terreno. Varo aún no se creía que el querusco le había traicionado. Pero el día pasó y ninguno de los mensajeros volvió. Era hora de asumir la traición y pensar en cómo salir de aquel infierno. Para tener más posibilidades de escapar, decidieron deshacerse de los carromatos. Todo aquello que no fuera esencial para la marcha fue quemado en una enorme pira para que el enemigo no lo aprovechara. Por último se armó a los civiles, dándoles de esta manera una oportunidad de defenderse y de luchar por su vida y por último se tomó la más difícil de todas las decisiones, dejar atrás a los heridos.

Justo antes de la madrugada del 10 de septiembre se pusieron en marcha hacia el oeste de nuevo con el objetivo de alcanzar la frontera del Rin lo antes posible. Ante los ataques germanos la columna se fragmentó y desorganizó con rapidez. Los germanos, conocedores del terreno y armados a la ligera, se movían con agilidad en el frío y húmedo bosque. Ante la perspectiva de botín fácil el número de los atacantes no dejaba de aumentar (se unieron otras tribus reacias inicialmente a unirse a los planes de Arminio como los catos, caucos, marsos, usipetes, etc) las bajas fueron muchas esa jornada y los heridos abandonados en el campamento del día anterior fueron masacrados sin ninguna piedad. Cuando la diezmada columna pudo por fin llegar a un nuevo claro, formó y rechazó como el día anterior a los germanos, pudiendo construir un nuevo campamento en la actual colina de Felsenfeld (al este de Kalkriese).

Al amanecer del día 11 de septiembre los romanos supervivientes mandaron exploradores desde el campamento. Comprobaron que los germanos les habían bloqueado los caminos al norte y al sur más abiertos, obligándoles a continuar por el terreno boscoso, hacia el oeste, donde estaban en desventaja. Aprovechando una terrible tormenta salieron del campamento agrupados en dos grandes formaciones de unos 4.000 supervivientes cada uno. El primer grupo pronto se encontró con el camino defendido por numerosos germanos guerreros que les lanzaban proyectiles desde una empalizada. Mientras que el segundo grupo fue atacado por  la caballería querusca. Muchos mandos viéndose rodeados optaron por el suicidio, otros simplemente se dejaron matar. Uno de los grupos estaba liderado por un tal Lucio Egio y el segundo por otro oficial llamado Cejonio. El primero trató de negociar con los germanos pero murió tras ser traicionado por estos. El segundo murió defendiendo el campamento al que se había retirado de nuevo. Pequeños grupos trataron de escabullirse por el bosque donde fueron en su mayoría capturados y muertos. Solo algunos supervivientes llegaron a Castra Vetera, junto al Rin y comunicaron lo sucedido a los oficiales que allí quedaban.

Los romanos tratan de asaltar las posiciones de los germanos que protegidos les lanzan proyectiles

Hay debate sobre el número de víctimas romanas totales entre civiles y militares, Adrian Goldswothy deja la cifra entre 15.000 y 20.000. Los romanos hechos prisioneros fueron torturados, sacrificados en altares en el mismo bosque y dejados sobre el campo de batalla. El cuerpo de Varo que había sido enterrado por sus soldados fue sacado de su tumba, quemado y decapitado. Su cabeza fue enviada por orden de Arminio al rey Marbod, tal vez para intimidarlo. Este se la envió a Augusto para que tuviera un entierro digno de su cargo. Varo se convirtió en chivo expiatorio. No debemos olvidar que, a pesar de sus errores en Germania, en sus anteriores puestos de responsabilidad se había mostrado como un soldado y sobre todo como un político competente. Tal vez para Augusto era más fácil responsabilizarle, al fin y al cabo ya estaba muerto y no podía defenderse, que asumir que su política de expansión fronteriza a cualquier precio era errónea. Augusto prohibió todo tipo de festejos y temiendo que los germanos desbordasen el Rin y que incluso amenazaran Italia. Decretó la expulsión de los germanos de Roma y una movilización forzosa enviando a los nuevos reclutas a Tiberio que de nuevo fue puesto al frente de la situación en Germania. Nos cuenta Suetonio y Dion Casio que durante meses se negó a afeitarse y a cortarse el pelo y que a veces se golpeaba la cabeza contra las puertas gritando “Quintilio Varo, devuélveme mis legiones”

Roma perdió todos sus fuertes y puestos avanzados al este del Rin, ahora territorio hostil. Solo el fuerte de Aliso resistió. El oficial al mando Lucio Cedicio, alertado por algunos supervivientes de la masacre, al mando de dos cohortes y un par de unidades auxiliares plantó cara a los germanos durante semanas. Al comprender que desde la frontera no iba a recibir provisiones ni refuerzos evacuó el fuerte, llegando a salvo a la frontera gracias a la ayuda enviada por Lucio Nonio Asprenas, sobrino de Varo.

Estabilizada la frontera con los germanos, y tras asegurarse de que no iban a atravesar el Rin Tiberio se dedicó a lanzar expediciones de castigo contra las tribus germanas, que, divididas de nuevo fueron derrotadas repetidamente. Los romanos renunciaron a las tierras más al oeste del Rin pero no a la venganza.

Expediciones de Tiberio tras el desastre" Wikimedia commons)

A partir del año 14 es puesto al frente de las tropas el popular Tiberio Druso Cesar Germánico, que adoptó una política más agresiva. Arrasó todos los asentamientos que encontró a su paso y logró llegar al campo de batalla, que había sido dejado tal cual por los germanos. Nos cuenta Tácito que:

“Había huesos blanquecinos al aire libre, desparramados donde los hombres habían huido y amontonados donde habían resistido y luchado. Se veían fragmentos de lanzas, miembros de caballos, además de calaveras humanas atadas a los troncos de los árboles. Cerca de allí, en una arboleda se encontraron los extraños altares en los que los germanos habían masacrado a los oficiales romanos”

El general romano dio sepultura a los cadáveres de los legionarios caídos y retiró los despojos de aquellos cuyos cráneos habían sido clavados en los troncos de los árboles, o esparcidos por los altares donde habían sido sacrificados.

Germánico llega al campo de batalla y contempla los restos de los legionarios caidos.

Rescatará dos de las tres águilas pérdidas, un gran logro para el pisoteado orgullo romano. También capturó a Tusnelda, la esposa embarazada de Arminio, que será enviada a Italia. Su padre Seguestes, un noble querusco, había advertido a Varo de la traición de su yerno, pero este pensando que simplemente estaba resentido por el rapto de su hija Tusnelda, no quiso creerle. Arminio no conseguirá su sueño de unificar a las diferentes tribus germanas bajo su mando. Fue derrotado en dos batallas por las tropas de Germánico y sus últimos años los dedicó a huir de los romanos hasta que en el 21, traicionado por los suyos es asesinado. Su hermano Flavus, por el contrario siempre se mostrará fiel a Roma y a su condición de ciudadano romano. Acompañará a Germánico en sus campañas contra Arminio.

En el año 19, muerto Augusto y siendo ya emperador Tiberio se renuncia al control territorial directo de Germania por el enorme coste que le suponía al erario romano. Las tropas romanas se retiran definitivamente al Rin, se olvida llegar al límite del río Elba y se comienza a fortificar el Limes.

Arminio fracaso en su intento de gobernar a las tribus de Germania. No obstante 15 siglos después ya será usado por Lutero como símbolo de la oposición germana contra los dictados de Roma. Será, no obstante en la segunda mitad del siglo XIX cuando el reino de Prusia, que lideraba el proceso de reunificación alemana, enarbolando la bandera del nacionalismo alemán enaltezca la figura del caudillo germano como símbolo alemán opuesto a lo latino, en este caso en referencia a su rival Francia, hacia donde curiosamente apunta la espada de la gran estatua que en su honor se levantó en Teutoburgo.

Estatua de Arminio, Bosque de Teutoburgo.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Desmontando a los 'Bárbaros' de Netflix: una 'barbaridad' histórica tremendamente entretenida

LA INFANCIA DE AUGUSTO. EL NIÑO QUE CAMBIARÁ EL MUNDO.

OCTAVIO AUGUSTO. PROBLEMAS EN LA FAMILIA IMPERIAL

¿TRAIDORES O VÍCTIMAS DE AUGUSTO? HISTORIA DE AQUELLOS QUE SE INTERPUSIERON EN EL CAMINO DEL PRINCEPS

BIBLIOGRAFÍA

Goldsworthy, A.--En el nombre de Roma.—Booket

Bertolini, F.—Historia de Roma.—Edimat, 1992

Everitt, A.—Augusto, el primer Emperador.—Ariel, 2008

Tácito.—Anales.

Suetonio.—Vidas de los doce césares.


lunes, 22 de junio de 2026

LA EXTRAORDINARIA VIDA DE AGRIPINA LA MAYOR. ODIADA POR TIBERIO PERO AMADA Y RECORDADA POR LOS ROMANOS

 

AGRIPINA LA MAYOR. LA MUJER QUE DESAFIÓ A UN EMPERADOR Y AL IMPERIO

 Un texto de Marcos Uyá Esteban para Historia y Roma Antigua.

Trece años después de que Octavio se convirtiera de manera triunfante en Augusto y en el flamante primer emperador de Roma, y ésta dejara de ser una república para convertirse en el imperio más importante de la Antigüedad, vino al mundo Agripina la Mayor en Atenas, la cuarta hija de Julia la Mayor, hija de Augusto, y de Marco Vipsanio Agripa, compañero de fatigas y batallas del citado Augusto, y también experto en traer niños al mundo de una manera prodigiosa y asombrosa, tantos, que ni siquiera las fuentes de la época, como la de Suetonio en su Vida de los Doce Césares, o investigadores de renombre tales como Reinhold o Pollini se ponen de acuerdo en el número de descendientes que tuvo y con quién.


 Encadenada a una sociedad patriarcal

No en vano, para Agripa, era la tercera vez que contraía nupcias después de los matrimonios fallidos con Cecilia Ática y Marcela la Mayor, sobrina de Augusto, hasta que por orden del emperador finalmente casó con Julia. Como veis, Augusto no solo ponía orden en la escena política, sino que también dirigía los entresijos familiares y ordenaba casamientos a discreción, y en los que nadie era capaz de cuestionar las decisiones que tomaba al respecto el también llamado “primero entre iguales”, en las que entre ellas estaba la de fomentar la natalidad fuese al precio que fuese.

La infancia de nuestra protagonista no fue en exceso feliz. A los dos años murió su padre y creció en una estricta familia en la que Augusto siempre estaba pendiente de lo que las mujeres debían de hacer o no, debido a su excesivo celo y control para que moralmente llevasen una vida intachable y no cayesen en las garras del adulterio, cuyas leyes en contra eran bastante severas, incluyendo destierros y desaprobación social. 

Agripina llega a Italia con las cenizas de Germánico y su pequeño hijo Cayo( Calígula)

En este contexto, Agripina, junto con su hermana Julia la Menor, fueron educadas de manera estricta, aprendiendo cómo ser una buena ama de casa y todas las materias asociadas a la vida doméstica, en especial la de tejer lana, ya que Augusto vestía con prendas sólo hechas por las mujeres de su familia.

Tuvo que soportar como su hermana, y también su hermano, Agripa Póstumo, que nació después de la muerte su padre, de ahí su sobrenombre, fueron enviados al exilio. La primera, por tener una supuesta aventura amorosa con un senador romano, lo que chocaba con la moralidad que predicaba Augusto, y el segundo por conspirar contra el emperador, aunque existe la posibilidad de que Livia, la esposa de Augusto, pensase que era un rival por el trono en contra de su hijo Tiberio e interviniera para alejarlo de una posible sucesión. Por si fuese poco, Agripina también hubo de soportar el exilio de su madre, que tuvo relaciones con Julo Antonio, hombre de confianza de Augusto. Todo esto forjó el carácter de Agripina, una mujer que, en el futuro,
demostraría que no estaría bajo el dominio del paternalismo familiar que tanto pregonaba Augusto.

Su idilio con Germánico

Con apenas 18 años se casaría con Germánico, nieto de Livia y sobrino de Tiberio. Augusto siempre tuvo ojitos para él, y llegó a considerarlo como su sucesor, aunque finalmente adoptaría a Tiberio con la condición de que este tuviese a Germánico como el siguiente heredero al trono imperial. Lo bueno de este matrimonio, y algo nada común, es que ambos estaban enamorados, y fruto de esa relación llegaron a tener hasta nueve hijos, de los cuales sólo seis llegaron a la edad adulta, destacando Nerón César, que acabaría siendo desterrado por traición, Agripina la Menor, futura esposa del emperador Claudio y madre de Nerón, y el siempre controvertido Calígula que también llegaría al trono imperial.

Germánico, que estaba construyendo un brillante cursus honorum a través de sus campañas militares,

como la de Panonia o ejerciendo el consulado en Roma, pasaba mucho tiempo fuera del hogar, y Agripina, consciente de ello, tomó la drástica decisión de acompañarlo, contando, todo hay que decirlo, con el permiso del emperador Tiberio. Aún así, en la sociedad romana de la época y más tras las leyes de marcado carácter moral y tradicional de Augusto, era visto como algo impropio para una mujer acompañar a su esposo al campo de batalla, ya que debía de estar en el hogar al cuidado de los hijos y haciendo actividades domésticas. Esto le granjeó simpatía y animadversión a partes iguales, pero gracias a su fuerte carácter e independencia, se saltó los convencionalismos de la época y estuvo siempre con su marido.

Dotes de mando e inteligencia

De hecho, la estancia en Germania de Agripina hace que podamos observar el verdadero carácter de esta mujer adelantada a su tiempo. En aquel momento, Roma clamaba venganza tras el desastre de Teutoburgo acaecido en el año 9 d. C., en donde el infame Publio Quintilio Varo perdió para siempre tres legiones romanas. Augusto murió en el año 14, y Tiberio, su sucesor, tardó en tomar el poder, hecho que propició que algunas legiones se rebelasen tras conocer que Augusto, antes de morir, había ampliado el servicio en el ejército romano de dieciséis a veinte años. Germánico, entonces gobernador de la Galia, tuvo que poner orden con éxito. En aquel momento, Agripina, teniendo en su regazo a Calígula con apenas dos años y embarazada de Cayo, quiso seguir a su marido con vehemencia, pero por seguridad fue enviada a la Galia Bélgica junto con los tréveros, si bien Dion Casio, en su Historia Romana, cuenta que Agripina y Calígula fueron cogidos como rehenes por parte de los soldados amotinados y liberaron a Agripina por estar embarazada. Tras estos levantamientos, Germánico después lanzaría una ofensiva contra las tribus germanas. 


En una de ellas se desencadenó la conocida batalla de los Puentes Largos, llamada así porque décadas atrás había sido construida una calzada de tablones de madera en un lugar pantanoso, ideal para emboscadas. En la mencionada batalla, cuatro legiones dirigidas por Aulo Cecina Severo se enfrentaron a Arminio, el héroe de Teutoburgo. Los romanos fueron emboscados pero lograron salvarse y ganar la batalla. Es aquí donde Agripina entra en escena. Las cuatro legiones, exhaustas, volvieron hacia el Rin, concretamente a Castra Vetera, y tenían que atravesar el río, unido en ese momento sus dos extremos a través de un puente de botes, que eran puentes militares en donde se alineaban pequeños botes en paralelo y en ellos se ponían tablones de madera para crear un paso estable. Sin embargo, corrió el rumor de que dichas legiones habían perdido la batalla y el comandante romano de Vetera pensó que lo mejor era destruir el puente, temiendo que Arminio lo usase. Según Tácito en sus Anales, Agripina se opuso y esperó en la orilla pacientemente a que los romanos regresaran, en donde los recibió junto con Calígula para repartir ropa y medicinas a los extenuados y heridos soldados. Tácito cuenta que cuando llegó esta noticia al emperador Tiberio, lo tomó casi como una ofensa, ya que consideraba que Agripina tenía más autoridad y poder que los propios generales y legados romanos, y eso en una mujer, estaba muy mal visto. Tácito también estaba de acuerdo con esta postura.

 Las campañas en Germania acabaron con la victoria romana y la celebración de un triunfo en la capital del imperio en honor a Germánico. Sin embargo, la creciente popularidad del general y de su esposa, muy queridos por el pueblo, no sentó nada bien a Tiberio, quién ordenó enviar a Germánico a Siria con la supervisión de un hombre de confianza del emperador: Cneo Calpurnio Pisón, acompañado de su esposa Munacia Plancina. Una vez allí, Agripina y Plancina no se toleraron y esa incipiente enemistad también caló entre Germánico y Pisón. Se cree, según Tácito, que Livia estuvo detrás de todo ello y que, a través de Tiberio, envió expresamente a Plancina para que Agripina no volviese a ser de nuevo protagonista como lo había sido en el Rin, y crear un cisma entre su marido y Germánico.

Tras un recorrido por las provincias orientales para su supervisión, Germánico enfermó tras su vuelta a Siria, y los rumores de envenenamiento no tardaron en aparecer, siendo los principales sospechosos Pisón y Plancina como Germánico señaló en su lecho de muerte. Sea como fuere, ya que tampoco es descartable que muriese por disentería, pidió que vengaran su muerte, algo que Agripina, consciente de lo que se jugaba, estaba dispuesta a hacer a cualquier precio.

Envidiada por Tiberio

El regreso a Roma de Agripina con las cenizas de Germánico fue apoteósico. El pueblo romano lloraba la muerte del general y Tiberio y Livia no acudieron al funeral, avivando los rumores de que realmente el fallecimiento no fue de manera natural. Agripina, compungida, desconsolada y deseosa de cumplir los deseos de su difunto marido, instó a Tiberio a que Pisón y Plancina fueran juzgados y condenados.

El emperador, si no quería levantar sospechas, no tuvo más remedio que aceptar el juicio, y Pisón fue obligado finalmente a suicidarse mientras que Plancina fue salvada por intervención de Livia, lo que desató de nuevo los rumores de que la viuda de Augusto estaba detrás de todo el complot. El juicio contra Pisón distorsionó por completo las relaciones entre Agripina y Tiberio, que quedaron rotas para siempre, relaciones que ya venían deterioradas, puesto que, justo tras la muerte de Augusto y la llegada de Tiberio al trono, sucedieron las muertes de Julia la Mayor, su madre, y de su hermano Agripa Póstumo, ambas en extrañas circunstancias y tal vez por órdenes del propio Tiberio, aprovechando el vacío de poder dejado por su antecesor y por estar resentido aún del matrimonio que tuvo con Julia, obligado por Augusto a casarse con ella tras la muerte de Agripa.

En efecto, los siguientes años fueron un auténtico suplicio para Agripina. La desconfianza hacia el emperador no dejó de acrecentarse, más cuando el prefecto del pretorio de aquel entonces, el infame Lucio Elio Sejano, intercedía para que la relación entre ambos, si es que aún existía, cada vez fuera más distante. De hecho, la nieta de Augusto, a pesar de que a veces acudía a los banquetes oficiados por Tiberio, jamás probaba plato pensando en un posible envenenamiento. En una ocasión, el mismo Tiberio le ofreció una manzana y Agripina, sin probarla, se la dio a uno de sus esclavos. Tiberio se enfadó profusamente, pero ella no confiaba en él. Sejano pudo estar detrás del complot en confabulación con Tiberio con el objetivo de eliminar a Agripina. 

 Tiberio y Sejano en la serie Yo Claudio. 

Otro episodio, recogido también por Tácito, que mostró la enorme distancia sideral entre ambos, ocurrió cuando el propio emperador veneraba una estatua de Augusto. Agripina, en un ataque de orgullo, lo tachó de hipócrita, ya que le ofendía que le ofreciera sus respetos pero a la vez, siendo ella la única descendiente directa de Augusto viva, le hiciera la vida imposible. Tiberio, en un momento de lucidez, le contestó, según  Suetonio, a través de un verso griego la siguiente frase: “si no reinas, ¿te das por ofendida?”. Había un trasfondo en todo ello, la lucha por la sucesión imperial. Agripina intentó que su hijo Nerón César (no confundirlo con el emperador Nerón) fuera nombrado sucesor, pero entre que Sejano se lo impedía y había otro candidato, Druso Gemelo, nieto de Tiberio, y por tanto, descendiente directo, era muy difícil tal apuesta.

 Si te opones, te destierro

Y llegó el fatal desenlace para Agripina en el año 29. Tiberio, junto con Sejano, acusaron a ella y su hijo Nerón César, a través de varias cartas, como traidores ante el Estado romano, con el agravante de que además a Nerón lo tacharon de homosexual, pero el Senado rechazó tales cargos y el emperador, movido por la ira y la envidia, reclamó el juicio para sí mismo, y ambos acabaron condenados al exilio en la isla de Pandataria, el mismo lugar en donde su madre Julia la Menor y Agripa Póstumo pasaron sus últimos días.


 Pandataria, rodeada de aguas turquesas, dentro del archipiélago de las islas Pontinas, situada en el mar Tirreno y cerca de la región de Campania. Un lugar paradisíaco en teoría, pero convertido en una cárcel al aire libre sin salida.

Agripina, interpretada por Fiona Walker en Yo Claudio
Allí, Agripina siguió mostrando su gran carácter y firmeza. Escribía cartas a Tiberio reprochando su infame comportamiento y eso le valió que el emperador mandase azotarla y perdiera un ojo a manos de un centurión. Como protesta quiso dejarse morir de hambre, pero fue alimentada a la fuerza, aunque finalmente logró alcanzar su propósito. Su hijo Nerón César también murió de hambre, mientras que otro de sus hijos, Druso César, posteriormente también acusado de traición por Tiberio, murió de la misma manera encerrado en la cueva del monte Palatino, aunque se cuenta que para intentar sobrevivir, según Suetonio, intentó comerse las plumas de su colchón. 

Y así acabó la vida de esta increíble mujer valiente, independiente, culta y decidida, muy querida por el pueblo romano pero desgraciada ante los ojos de quién mandaba, el emperador, encarnado en las figuras de Augusto y Tiberio. Giovanni Boccacio en el siglo XIV en su obra De mulieribus claris y Robert Graves en la archiconocida novela adapatada a la televisión Yo, Claudio, nos dejaron el legado de esta mujer fascinante, fiel a la dinastía creada por Augusto, pero con una determinación ciega a la hora de intentar que su esposo Germánico, primero, y su hijo Nerón César, después, llegaran a ser emperadores. No lo consiguió, pero dejó su huella en la historia como una de las mujeres que pervivieron en la memoria de un pueblo, el romano, que tanto la amaba y la quería.

OTROS ARTÍCULOS DE MARCOS UYÁ ESTEBAN

LA DESCENDENCIA DE MARCO AURELIO Y FAUSTINA MENOR. UNA CUESTIÓN PARA RESOLVER

HISTORIA DE LOS PICTOS

CAYO APULEYO DIOCLES, LA LEYENDA DEL AURIGA HISPANO QUE CONQUISTÓ ROMA

 OBRA DEL AUTOR



 

 

 

 

 

miércoles, 18 de mayo de 2022

LA AVENTURA DE UN GRUPO DE BÁRBAROS USÍPETES (O USIPOS) DESERTORES DE LAS LEGIONES ROMANAS. CANÍBALES, DESERTORES, PIRATAS, SAQUEADORES.

A veces la realidad hace innecesaria la imaginación a la hora de crear un relato que interese al público. Tácito nos ofrece un ejemplo perfecto al hablarnos en su obra conocida como "Agricola" de la increíble aventura de un grupo de germanos del Rin, los usipos, en la Britania romana del siglo I d.C. Aunque antes que nada es conveniente explicar, aunque sea de una manera superficial quienes eran estos germanos y cual era la situación en la Isla en la década delos 80 d.C que es cuando tiene lugar este suceso.

Los usipos o usípetes formaban parte de un grupo de germanos que, junto a los téncteros invadieron la Galia en el 55 a.C. Parece que estaban siendo presionados por los suevos, otra poderosa tribu germana. Tras cruzar el Rin ocuparon las tierras y las villas de los menapios y desde el territorio de estos atacaron a los eubrones, aliados de Roma. Cayo Julio César inquieto por las consecuencias de esta invasión en el norte de la Galia decidió intervenir rápidamente. El resultado final fue la derrota y la masacre de un gran número de estos germanos que al parecer tenían una caballería poderosa. Fueron rechazados de nuevo a la orilla germana del Rin. César los persiguió también en ese territorio, gracias a la construcción de un puente que dio acceso a sus legiones al territorio del barbáricum germano

  Posible localización de la batalla de Cesar contra los usipos         

Ante la retirada de estos hacia las tierras boscosas del oeste y, tras unos días saqueando la región, volvió a la orilla romana del Rin y desmontó el puente para evitar que los germanos lo utilizaran para penetrar en la Galia. Los supervivientes se refugiaron más al sur donde fueron acogidos en tierras de los sicambros al norte del río Luppia. Sabemos que un contingente de estos germanos participó en el asedio de los auxiliares bátavos a Moguntiacum en el año 70 y que será en torno al 83 aproximadamente cuando sucedan los hechos que os vamos a referir. A partir del siglo II no encontramos testimonio alguno sobre estos germanos que desaparecen de las fuentes para siempre.

   Pueblos germanos hacia el año 50                   

En cuanto a Britania, tras las invasiones de tanteo de Cayo Julio Cesar, deberemos esperar al envío en el 43 d.C de una fuerza de invasión romana a la isla y tras la gran rebelión liderada por Boudica en el 60 los romanos se pudieron considerar dueños de Britania, sin apenas resistencia digna de tal nombre. Tan solo en el Norte siempre hubo oposición al dominio romano que entre los años 70 y 80 se va a imponer en la zona que es conquistada, construyéndose fuertes para la instalación de unas tropas que . Debido a las necesidades creadas por las guerras con Dacia se retirarán gradualmente tropas de la zona que finalmente queda libre de la presencia de tropas romanas que irán replegándose sobre una línea de fortificaciones y una calzada que comunicaba Carliste y Corbrige, conocida hoy como Stanegate o "Camino de piedra". Estas fortificaciones y calzada servirán de base para la construcción en el 122 d.C el Muro de Adriano.


Y ahora que hemos hablado del escenario y de los protagonistas de nuestra historia podemos dar paso a Tácito para que nos relate la interesante aventura de este grupo de bárbaros. Tácito  era suegro de Cneo Agricola el legado del emperador en Britania entre el 78 y el 84 d.C. Al parecer, el texto que conservamos no ha llegado muy bien conservado y a veces es algo confuso, pero también nos permite seguir el hilo de la historia que protagonizaron.

"Ese mismo verano, una cohorte de usipos reclutados a la fuerza en las provincias de Germania y enviadas a Britania cometió un terrible e infame crimen. Después de matar al centurión y a los soldados que habían sido destacados con ellos para enseñarles disciplina, servir de ejemplo e instruirles se hicieron con tres naves de guerra ligeras (liburnas)"

Es posible que por algún motivo que ignoramos puede que una rebelión, o una expedición de saqueo o el incumplimiento de los acuerdos previos. Roma decidiera castigar a los usipos imponiéndoles el castigo de servir en sus legiones como auxiliares, formando una cohorte, que contaba con casi 500 integrantes. Es bien conocida la predilección de los romanos por utilizar auxiliares germanos en sus legiones. Un claro ejemplo son los famosos bátavos, sin embargo es más extraño que los reclutaran a la fuerza, como castigo integrando una cohorte completa.

Guerrero germánico. Obra de Johnny Shumate



Tampoco conocemos el motivo concreto de su rebelión, solo cabe suponer que es posible que se debiera a un exceso en la aplicación de la disciplina por parte del mencionado centurión o simplemente a que los usipos se negaron a aceptar el destino que Roma les había asignado dentro de sus legiones.Lo que nos queda claro es que los amotinados se dirigieron desde su campamento hasta la costa del oeste de Britania, donde se hicieron con tres embarcaciones militares romanas de las más ligeras del tipo liburna. Posiblemente obligaron a las tripulaciones y a los pilotos a unirse a ellos:

"....haciendo que los pilotos les obedecieran por fuerza; más huyéndoles uno, y teniendo por sospechosos a los otros dos (pilotos) y habiéndolos muerto por eso, no habiéndose aún divulgado la nueva iban pasando adelante vistos y mirados como un milagro....peleando con muchos de los "

Al parecer uno de los pilotos se escapó y los otros dos, al no fiarse los usipos de ellos fueron asesinados. A partir de ese momento tuvieron que pilotar ellos mismos las naves por la peligrosa costa de Britania sin tener los conocimientos necesarios para hacerlo. Conseguir sustento saqueando las poblaciones de la costa debió hacerse cada vez más complicado una vez pasada la sorpresa inicial es probable que la noticia de su presencia se fuera extendiendo a medida que avanzaban en su viaje, llegando a un extremo de suma necesidad:

"Después arrebatados del mar y viento, y llevados de acá y allá,; y peleando con muchos de los britanos que defendían su hacienda, venciendo muchas veces, y algunas hallando resistencia, y siendo rechazados en sus ataques, vinieron a tanto extremo de necesidad que comenzaron a comerse primero a los más flacos de entre ellos y después a sortearlo"

Liburna romana

Como indica el texto claramente, su estado se fue deteriorando y acabaron recurriendo al canibalismo para sobrevivir en un viaje que aún les deparaba nuevas sorpresas:

" Y de esta manera, habiendo rodeado Britania, y perdido los navios por no saber gobernarlos, fueron tewnidos por salteadores; y los prendieron los primero los suevos y después los frisios. Y hubo algunos, que siendo en los tratos y mercancía vendidos, y con la mudanza de los dueños que los compraban, traidos hasta nuestra ribera(en referencia al lado romano del Rin) los ilustró dar nueva de un caso tan grande".

Al parecer tras circunnavegar toda la isla de Britania acabaron arribando a las costas germanas, donde fueron apresados y esclavizados, posiblemente por sus depredaciones en la costa germana, por los suevos primero y por los frisios después. Al final algunos fueron vendidos a amos del lado romano del Rin que escucharon de sus esclavos la asombrosa aventura que les había llevado a la esclavitud en algunos casos y a la muerte en otros.





También te puede interesar








Uso cookies para darte un mejor servicio.
Mi sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Acepto Leer más