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martes, 23 de febrero de 2021

TERREMOTOS.CUANDO LA TIERRA TIEMBLA: LOS MÁS IMPORTANTES DE LA ANTIGUEDAD. LOS SEISMOS EN POMPEYA DURANTE EL SIGLO I.



¿Qué papel jugaron los terremotos en la Antigüedad?¿Cuales fueron los más graves y que consecuencias tuvieron? El Mediterráneo es una zona de elevada actividad sísmica donde entran en colisión en su desplazamiento la placa africana con la euroasiática. Este contacto ha creado un gran número de fallas en torno a este área que son las responsables de los frecuentes terremotos que históricamente han afectado a toda la cuenca del Marenostrum.


¿COMO LOS EXPLICABAN LOS CIENTÍFICOS EN LA ANTIGUEDAD?

Muchas personas atribuían los terremotos y otras catástrofes naturales a la la voluntad de los dioses. Estos enojados con las personas o a las ciudades en las que habitaban por su comportamiento, decidían castigarles de varias maneras: plagas, guerras, hambre, catástrofes naturales, etc. No obstante, siempre hubo científicos capaces de dejar esta explicación de lado, que construían complejas teorías para explicar los terremotos.

Según Tales de Mileto, que desarrolló su obra científica entre finales del siglo VI a.C y la primera mitad del V, la Tierra flota sobre el agua. En las ocasiones en que la Tierra experimenta un terremoto, en realidad está fluctuando debido a la aspereza de los océanos. Esta explicación, aunque equivocada, es la primera en explicar este fenómeno natural sin invocar entidades sobrenaturales o místicas.

Ya en "De mundo" que es una recopilación de diversos temas científicos del famoso autor teatral Apuleyo( siglo II a.C), aparece una clasificación de ese fenómeno. Nos cuenta que :

"La tierra abunda en su interior en exhalaciones y fuego"

"Tellus(...)spiritu et ignifecunda est"

Estas exhalaciones al desplazarse por las concavidades del interior de la Tierra golpean la parte compacta de la misma:

"Saepe accidit ut natiui spiritus, per terrae concauas partes errantes, concuterent solida terrarum(....)

Y que al tratar de pasar por lugares más estrechos y no encontrar salida acaban produciendo movimientos telúricos. A continuación propone una clasificación de siete tipos de terremotos basándose en las consecuencias de cada clase( variación en el cauce de los ríos, si se abre la tierra, si salen gases, etc)

"Saepius ut spíritus, cescente uidentia et insinuantes se telluris angustis nec inuentes exitum, terra moverent"

Otros científicos como Anáxagoras( siglo VI a. C), Demócrito de Abdera (siglo VI y V a.C) o Anaxímenes de Mileto( siglo VI) tratan de explicar los seísmos bajo un punto de vista meteorológico. Aristóteles( siglo IV a.C) descarta este enfoque porque piensa que la causa es el desequilibrio entre dos tipos distintos de exhalaciones de la tierra que producen violentos movimientos de viento en el interior de la corteza terrestre. Tito Lucrecio Caro lo achaca al derrumbamiento de grandes masas en el interior de la Tierra provocadas por el hundimiento de las grandes cavernas que hay en su interior. Plinio el Viejo más en la línea de Aristóteles hace otra curiosa clasificación:

" Los hay que, en un lugar, derriban murallas, en otras producen profundos socavones que lo engullen todo, en otras vomita enormes masas de material, en otras hacen brotar ríos..."( Nat.2.193.80)






Da una serie de síntomas premonitorios como que los animales y las aves marinas se porten de una manera extraña, que los pozos se enturbien, etc y ofrece medidas de protección como situarse, en caso de vivir un terremoto, debajo de los arcos de las puertas, cerca de las esquinas, construir mejor con ladrillo y adobe que con piedra, etc. Séneca le dedico a los seísmos un libro completo en sus "Naturales Quaestiones". Atribuye a las grandes corrientes que existen debajo de la tierra los terremotos al comprimir el aire con su movimiento. Además añade que el aire del interior de la Tierra, enrarecido, al ser liberado por los temblores puede provocar pestes y epidemias.

EL CASO DE POMPEYA. TERREMOTOS PREVIOS A LA GRAN EURUPCIÓN DEL 79.

Todos conocemos la gran erupción del Vesubio del año 79 d.C y las nefastas consecuencias que tuvo para la existencia de ciudades como Pompeya o Herculano. Sin embargo están muy poco divulgados los terremotos que a lo largo del siglo I fueron azotando esta zona del sur de Italia como un nefasto aviso de lo que estaba por venir

El primero que conocemos es el terremoto del año 37. Suetonio, en su "Vida de Tiberio" hace referencia a un terremoto que sucedió en marzo del 37. El Emperador estaba de vuelta de Roma a su villa en Capri. También Tácito, al situar la muerte de Tiberio, nos cuenta que aconteció en este viaje en él que que el terremoto obligó al sequito imperial a refugiarse en la Villa de Lúculo, en el monte Miseno, que está en el cabo del mismo nombre. Sabemos que a consecuencia del temblor el faro de Capri se derrumbó y por los versos de Estacio, un poeta de la corte de Domiciano, sabemos que ya estaba reconstruido bajo ese gobierno.

Tácito también nos cuenta que bajo el gobierno de Nerón hacia el 62 Pompeya fue destruida parcialmente por un fuerte temblor. Es decir que estamos hablando de aproximadamente 16 años antes de la gran erupción del Vesubio, digo aproximadamente porque Séneca sitúa este temblor en el 63. Nos cuenta que :

"El temblor sepultó Pompeya e hizo temblar a las comarcas inmediatas"

Describe además daños importantes en Herculano y Nuceria que se encuentran a unos 13 kilómetros, e incluso en Nápoles que se encuentra a 25. Podemos concluir que el terremoto causó graves daños en Pompeya y Herculano, siendo más leves en Nuceria. En Nápoles parece ser que solo afectó a algunas casas particulares. Cita Séneca el episodio curioso de la muerte de un rebaño de unos 600 corderos en las laderas del Vesubio que él atribuye a la liberación de gases venenosos que provocan epidemias en personas y animales al ser liberados del interior de la Tierra. También nos cuenta que hubo repetidas réplicas de menor intensidad, contándonos el caso de un hombre que encontrándose en el baño, aseguraba haber visto los ladrillos del suelo separarse y volver a unirse y como en el momento de la separación pudo ver el agua en los intersticios y como esta hervía cuando se estaban reuniendo. Es posible que a raíz de este terremoto, como pasó en otros casos como Corinto o Pafos, se le concediera a Pompeya la condición jurídica de colonia romana.

Según los expertos este terremoto pudo tener su epicentro cerca de Estabía a unos 5 kilómetros de profundidad y una intensidad de 5 a 6 en la escala de Richter. Según la arqueología casi todos los edificios resultaron afectados en mayor o menor medida. En Pompeya edificios como el anfiteatro, el foro, el edificio de Eumachia, el macellum, las puertas monumentales de entrada a la ciudad, la basílica o la curia municipal fueron muy dañados por los temblores que también interrumpieron el suministro de agua. En el 79 algunos edificios ya estaban reparados aunque otros como el templo de Apolo, el pavimento y el pórtico del foro se encontraban aún en restauración. Algunos edificios fueron demolidos y en su lugar se construyeron otros nuevos o simplemente se quedaron como simples solares. Es curioso el papel que los comerciantes jugaron en esta reconstrucción, según un estudio de 1973 surgieron 16 nuevos talleres, cuatro molinos de pan, cuatro batanes, tintorerías, fabricas de cuero, herrerías y tiendas de aceite.
Molino romano



En la reconstrucción se usó preferentemente el ladrillo como sustituto de la piedra ya que era más barato, flexible y adecuado para aguantar nuevos terremotos.
Columnas del Foro de Pompeya reconstruidas con opus latericum( ladrillo grueso recubriendo un núcleo de cemento)


Este terremoto fue representado en dos bajorrelieves de mármol del lararium del atrio de la casa de Lucius Caecilius Iucundis, un banquero pompeyano. Uno de estos mármoles se conserva en el Museo Nacional de Nápoles y en el se representa la parte norte del Foro de la ciudad: hay un arco y el Templo de Júpiter con dos estatuas ecuestres, todos estos elementos se tambalean en la representación.
Primer bajorrelieve de la casa de Lucius Caecilius Iucundis.


En el segundo se muestra la Puerta Vesubiana desplomada y como casi aplasta un carro. hay varios autores que piensan que Lucius Caecilius Iucundis encargó estos mármoles en agradecimiento por haberse salvado de los efectos del terremoto.



Segundo bajorrelieve de la casa de Lucius Caecilius Iucundis


Los arqueólogos nos cuentan que estos temblores afectaron al nivel del suelo de la zona provocando que el acueducto que alimentaba Pompeya dejara de funcionar. Tras el gran terremoto del 63 Séneca nos cuenta como la anarquía, los robos y el hambre se adueñaron de las calles. Parte de la clase dirigente se fue para no volver. Los que permanecieron acabaron por acostumbrarse a los débiles y continuos temblores de tierra. Tal vez esto jugó en contra de los habitantes de Pompeya cuando no se tomaron en serio la advertencia de los temblores de los días previos a la gran erupción del 79. Estaban demasiado acostumbrados a estos fenómenos.


Según Tácito después de este gran terremoto hubo nuevos temblores en el 64 que provocaron el derrumbe del teatro de Nápoles, al parecer poco después de un recital de Nerón en ese edificio. Suetonio más sensacionalista hace coincidir el temblor con la actuación del Emperador que en medio del temblor siguió cantando sin permitir la evacuación hasta que no acabó su actuación. Fuera de esta mención no contamos con más datos para determinar la importancia de este nuevo temblor aunque sabemos por la arqueología que entre el gran temblor del 63 y la erupción del 79 hubo otros temblores que afectaron a diversos edificios en Pompeya. Por ejemplo a las Termas Centrales en su muro este del caldarium o en la Casa de los Amores Dorados cuya decoración presenta daños posteriores al 63.


En cuanto a la reparación de los daños tenemos varios datos curiosos: sabemos que las autoridades locales huyeron del desastre, pero que sin embargo una autoridad administrativa si que permaneció en Pompeya, donde la actividad de reconstrucción fue liderada principalmente por comerciantes y artesanos.



Pronto se comenzaron los trabajos de reparación en el Templo de Isis, que fue reconstruido y ampliado con la financiación de un particular "privatus" llamado Numerius Popidius Ampliatis. En agradecimiento a esta generosidad su hijo será admitido en senado de la ciudad de forma gratuita( para entrar era necesario un pago previo). Es muy posible que estemos ante un nuevo rico, posiblemente un liberto que con esta actividad benéfica se asegurara el acceso de su hijo a la clase más privilegiada políticamente de la ciudad. No encontramos pruebas de que Nerón hiciera aportaciones del erario imperial para ayudar en la reparación de los daños. Nos consta que Vespasiano si que aportó dinero para esta labor. Nos consta que se ocupó del Templo de la Mater Deum en Herculano en el 76 d.C En esta ciudad podemos ver la importancia de las aportaciones de sus ricos ciudadanos en la reconstrucción. En este caso podemos citar el ejemplo de Nonius Balbus que se encargó de la financiación de las puertas de al ciudad y de la basílica. En el mismo año 80, ya bajo el gobierno de Tito, después de la erupción del Vesubio, la epigrafía nos demuestra como el Emperador contribuyó activamente a reparar diferentes daños causados por los temblores en Sorrento, Nápoles y Nola. Suetonio nos dibuja a un Nerón dilapidador del presupuesto y que por lo tanto es incapaz de ayudar económicamente en la reconstrucción de las ciudades afectadas por el terremoto. Por el contrario nos dibuja a los flavios mucho más eficientes en la administración presupuestaria. Nos cuenta junto a Dion Casio que Tito se preocupó por la reconstrucción de la Campania tras la erupción del 79, legando a nombrar excónsules para la reconstrucción de la zona que se financiaría en parte con los fondos de los fallecidos sin herederos.


OTROS GRANDES TERREMOTOS DE LA ANTIGUEDAD.


El Golfo de Nápoles no fue ni mucho menos la única zona con actividad en el Mediterráneo. Dos de las maravillas de la Antigüedad, El Coloso de Rodas y el Faro de Alejandría se derrumbaron en terremotos en el 225 y en el 800 respectivamente. Sabemos que durante los siglos IV y III a.C hubo una intensa actividad sísmica en el Mediterráneo oriental. Curio, al sur de la isla de Chipre sufrió hasta cinco seísmos en apenas 80 años quedando la ciudad finalmente destruida y abandonada. En el 464 a.C un terremoto destruye Esparta dejando unos 20.000 muertos en su territorio. Los ilotas que vivían en estado de servidumbre aprovecharán para sublevarse. Atenas envía ayuda militar a Esparta, pero esta no se fía de las "buenas" intenciones de la otra gran potencia en Grecia y rechaza la ayuda. Los atenienses se lo toman como un insulto siendo un factor más que se sumaba a otros varios que acabaron por desencadenar la Guerra del Peloponeso.


Sabemos que el 13 de diciembre del 115 en Antioquía mientras sus ciudadanos dormían se desató un terrible terremoto de 7.5 en la escala de Richter que dejó miles de muertos. El seísmo fue vivido en primera persona por el emperador Trajano y el que será su sucesor Adriano que estaban preparando la campaña contra Persia. Ambos escaparon con unas pocas heridas de sus residencias dirigiéndose al circo de la ciudad a cielo abierto para estar a salvo de las réplicas que durante días se sucedieron. Ellos escaparon con vida pero miles de ciudadanos de la ciudad y el cónsul de Roma Marco Pedón Vergiliano falleció en el seísmo. Lo cita Dion Casio:


"Mientras el emperador se quedaba en Antioquía ocurrió un terrible terremoto; muchas ciudades sufrieron daños, pero Antioquía fue la más desafortunada de todas. Como Trajano pasaba allí el invierno y muchos soldados y civiles habían acudido allí de todas partes en relación con pleitos, embajadas, negocios o visitas turísticas, no hubo ninguna nación que saliera indemne; y así, en Antioquía, todo el mundo bajo la influencia romana sufrió un desastre. Hubo muchas tormentas y vientos portentosos, pero nadie hubiera esperado que tantos males resultaran de ellos"


Dión Casio, Historia Romana 68.24


La mayor calle porticada de la Antigüedad con casi 2.5 kilómetros de longitud quedó reducida a escombros. Tres cuartos de la ciudad fueron reducidos a cascotes y miles de víctimas quedaron sepultadas en las ruinas.


"Cuando por fin el mal se había calmado, alguien que se aventuró a escudriñar las ruinas vio a una mujer todavía viva. No estaba sola, sino que tenía un bebé; y había sobrevivido alimentándose a sí misma y a su hijo con su leche. La desenterraron y la resucitaron junto con su bebé, y después buscaron en los otros montículos, pero no pudieron encontrar en ellos a nadie que siguiera vivo, salvo un niño que mamaba del pecho de su madre, que estaba muerta. Mientras sacaban los cadáveres ya no podían sentir ningún placer ni siquiera en su propia huida."


Dión Casio, Historia Romana 68.25




Ruinas del Circo de Antioquía.

El seísmo provocó un Tsunami que devastó algunas ciudades de la costa como Cesarea Marítima, algunas fuentes estiman en 260.000 las víctimas de este temblor, aunque otras lo consideran exagerado. Nosotros preferimos quedarnos con la idea de la enorme mortalidad que causó sin estar en una guerra de datos inútil. En el 458 otro pero esta vez de 6.5 vuelve a sacudir la ciudad y a dejar miles de muertos. En el 525 o 526 se repite el terremoto y de nuevo Antioquía es destruida con decenas de miles de muertos no solo en la ciudad sino también en otras de la costa mediterránea.


Por las fuentes sabemos que en medio de los preparativos del emperador Juliano contra Persia un terrible terremoto afectó a las ciudades de Nicomedia y Nicea No será el único que sufra la zona en los años posteriores. Es posible que este temblor o sus replicas estén detrás del fracaso en la reconstrucción del Templo de Jerusalén ordenada por este emperador, según las fuentes, en el 363.


En el 365 d. C un terremoto de al menos 8.5 sacudió la isla de Creta y desencadenó un enorme tsunami de varios metros que llegó a las costas de Egipto, destruyendo Alejandría. Partes de la isla de Creta se vieron inmersas en el mar y otras se elevaron hasta 9 metros. La fecha exacta fue el 21 de Julio. Al parecer Creta se eleva sobre una gran falla que está en lo que podemos llamar punto caliente en el que la placa africana se hunde bajo la anatólica, provocándose por el roce entre ambas seísmos con cierta periodicidad. El terremoto fue estudiado en el 2001 estableciéndose que fue de 8.6 en la escala de Richter, el más fuerte ocurrido en el Mediterráneo, al menos que nosotros sepamos. En un solo minuto de duración destruyó todas las poblaciones de la costa de Creta y muchas de la costa griega, Turquía, Chipre, Sicilia, Palestina, Hispania Norte de África en donde por ejemplo sabemos que la ciudad de Apolonia quedó sumergida. Se piensa que ha sido el terremoto más fuerte de la Antigüedad en el Mediterráneo.


La propia ciudad de Roma sufrió hasta cinco terremotos entre el final de la Antigüedad y la Edad Media(443,484 o 508, 618, 801 y 847. En los Fasti vindobonenses posteriores(publicados por primera vez en el 1553) y en otras fuentes se narra el colapso de las casas, la caída de las estatuas, pórticos, edificios públicos incluso daños en el Coliseo. Este temblor afecto a un área próxima al Campo de Marte Lo sucedido en el 484 o 508 lo sabemos por dos inscripciones que hay a la entrada del Coliseo en las que se mencionan importantes restauraciones en el edificio financiadas por Marius Venantius Basilus después de un terremoto que se califica de "repugnante" el problema es que no sabemos cual de los dos senadores con el mismo nombre fue el mecenas, si es el Venantius que fue cónsul en el 484 o el del 508.


Inscripción del Coliseo que menciona a Venantius y que recuerda el terremoto


No fueron los únicos grandes temblores de la Antigüedad, tenemos constancia de muchos, pero mucho peor documentados, a veces simplemente no tenemos constancia arqueológica o solo una mención en las fuentes asociándolo a otro hecho que se considera más importante.. Por ejemplo sabemos que en la antigua Ugarit, en la actual Siria, hubo un gran temblor que desencadenó un tsunami que afectó a numerosas poblaciones costeras del Mediterráneo en el 1365 a. C. En Atenas y en la isla de Salamina sufrieron otro en el 480 que desencadenó un tsunami. Curiosamente en este caso fue considerado de buen augurio por los griegos más religiosos ya que al día siguiente vencieron a los persas en la Batalla de Salamina. Otro curioso fue el que se produjo en Makram, Pakistán en el 325 a. C que provocó un tsunami que afectó a la flota de Alejandro Magno, que en esa época estaba en las cercanías del delta del río Indo. Tito Livio nos cuenta que durante la emboscada de las tropas de Aníbal a los romanos en la batalla del lago Trasimeno en el 217 a. C


(en Ab urbe condita, 22.5) declaró: «Con una conmoción horrible, niveló montañas, modificó el curso de ríos, y derrumbó grandes zonas de muchas de las ciudades de Italia».


Según Filóstrato en el 93, las ciudades del lado izquierdo de los Dardanelos fueron visitadas por terremotos aunque desconocemos el número de muertos que provocó. Ya más avanzados en el tiempo en el 509 en Acre se produce la destrucción total de esta localidad. De acuerdo a los registros arqueológicos, se destruye la mitad de Tiro, Sidón , Beirut y Safad .


Los terremotos están asociados íntimamente a la historia del ser humano y desde la misma Antigüedad aparecen referencias a ellos que nos recuerdan que no debemos dejar de estar alerta y tener en cuenta los avisos previos que la naturaleza nos envía.

Te pueden interesar también:


BIBLIOBRAFÍA
Pompeya y los Barreda, A.Sanz, M.--Terremotos precursores de la erupción del Vesubio del año 79. Análisis y catálogo de fuentes interdisciplinares.-- IES Velgite, 2012
Macías, C.--Los terremotos a la luz de la ciencia antigua: el testimonio de Apuleyo.-- Universidad de Málaga, 2011
Bernal. M.-- Pompeya: Historia y leyenda de una ciudad romana. Barcelona: Crítica, 2009
Carbajal, G.-- Identifican la falla que causó los terremotos que sacudieron Roma a finales de la antigüedad
Beny, J-- Pompeya.-- Madrid: Akal, 2009
Séneca.-- Naturales Quastiones
Romero, M.-- Vida, muerte y resurrección de la ciudad sepultada por el Vesubio.-- Madrid: La Esfera de los Libros


WEBGRAFÍA
https://www.labrujulaverde.com/2020/10/cuando-trajano-y-adriano-tuvieron-que-saltar-por-la-ventana-durante-el-terremoto-de-antioquia-en-el-ano-115-d-c


https://www.labrujulaverde.com/2019/02/identifican-la-falla-que-causo-los-terremotos-que-sacudieron-roma-a-finales-de-la-antiguedad








lunes, 15 de febrero de 2021

SUEVOS, VÁNDALOS Y ALANOS EN LUCHA CONTRA ROMA. BREVE RESEÑA A BÁRBAROS EN HISPANIA DE DANIEL GÓMEZ ARAGONÉS.

Una reseña de Federico Romero Díaz

 ¿Cuál ha sido el impacto en nuestra cultura, su peso en nuestra identidad actual, la influencia en nuestro desarrollo histórico de los tres pueblos bárbaros (suevos, vándalos y alanos) que penetraron desde la Galia en la Hispania romana en el 409? Es una pregunta de respuesta muy compleja, pero no vana. La historia de estos pueblos y la de Hispania durante los siglos V y VI en general ha sido muy poco tratada y salvo honrosas excepciones ignorada en los manuales de historia de nuestros niños y jóvenes. Es en este contexto de desconocimiento donde la publicación de ensayos como "Bárbaros en Hispania" que traten esta época cobra una enorme importancia arrojando cada vez más luz sobre esa supuesta "Edad Oscura".


¿Pero quien es el autor? Daniel Gómez Aragonés es un madrileño que desde muy joven se traslada a Toledo donde se licencia en Humanidades, obtiene el certificado del periodo Docente de Estudios de Doctorado, la Suficiencia Investigadora y el Diploma en Estudios Avanzados con un trabajo vinculado al visigotismo en el Toledo de la Edad Moderna.

Daniel Gómez Aragonés

 Lleva más de diez años divulgando sobre el periodo visigodo en conferencias, rutas culturales y en sus escritos entre los que podemos destacar "La invasión bizantina de Hispania 533-625(2013); El reino visigodo frente a la expansión imperial(2013), Vouillé, 507; Historia de los visigodos(2020), etc.

Nadie mejor que Daniel para guiarnos en el rompecabezas de la Hispania de los siglos V y VI. Un periodo muy complejo en el que se mezclan vándalos, suevos, alanos, godos que aparecen el este escenario como federados de los romanos y poderes independientes como bagaudas, magnates hispanorromanos que ante la caótica situación acaban federándose y haciéndose los dueños de grandes zonas que se van a gobernar autónomamente como Córdoba o Cantabria. También hay otras zonas que acaban gobernadas por confederaciones tribales como los sapos, los rucones o los propios vascones. Es un mapa político sumamente fragmentado, dinámico en sus fronteras y en continuo cambio. Además las fuentes( Hidacio, San Isidoro de Sevilla o Juan de Biclaro) son escasas y a veces nos dejan determinados acontecimientos en esa oscuridad que ha servido a muchos autores para llamar a esta época "Edad Oscura". Bueno esto, gracias al trabajo que tanto desde la Universidad como desde un nivel más divulgativo se esta haciendo, esta cambiando y es cada vez menos oscuro y se va dando a conocer al gran público, Nuestro autor ha realizado con "Bárbaros en Hispania". Suevos, vándalos y alanos en la lucha contra Roma" una aportación muy importante en la difusión de este periodo muy ignorado y además ha tenido el mérito de hacerlo con sencillez, amenidad y rigor a la vez, es decir con un nivel de excelencia narrativa que me ha sorprendido en la descripción de unos hechos que a mí hasta ese momento me parecían bastante farragosos. Daniel ha tenido la habilidad de plantearlos con sencillez, de una manera divertida e interesante.

Nos dice el autor : " Los bárbaros forman parte de nuestra historia, son nuestra historia, por esa razón nuestro trabajo puede servir como reivindicación, no política ni ideológica evidentemente, sino mucho más importante histórica"

Entrando ya al detalle, hay varias cosas que me han gustado mucho y que no me encuentro con frecuencia en ensayo histórico:  

    Cuando el autor esta tratando un tema nos habla de otros libros que le han servido como fuente primaria o secundaria. Eso tiene mucho valor porque si quieres profundizar en un tema que te apasiona ya tienes una referencia autorizada para comprarte un libro u otro. Yo de hecho ya me he animado a comprar uno sobre la piratería vándala que el autor menciona en varias ocasiones.

    Es una obra relativamente corta, para ser un ensayo, pero que se lee con mucha facilidad, a pesar de su elevado nivel divulgativo. Mérito del sentido de lo narrativo del autor.

    A nivel físico decir que estamos ante una obra con una atractiva portada el la que se representa un casco de tipo spangenhelm,  de tapa blanda, letra de cómoda lectura y con numerosas láminas en el centro del libro ilustran la lectura.

    Trata detalles muy curiosos de cada pueblo como el peinado suevo, el peculiar sistema de sucesión de la realeza vándala, el proceso de conformación como pueblo(etnogénesis) que a lo largo de su peregrinar por Europa estas agrupaciones de bárbaros van experimentando hasta llegar a conformarse como pueblos que se identifican con un territorio, una religión y un rey que los dirige, los diferentes grados de integración que alcanzan con la población hispanorromana, hasta aspectos tan curiosos como la casi nula atención que hoy día se presta en nuestro sistema educativo a la aventura de vándalos, alanos y suevos en Hispania. 

 Por último, que esto es una "breve reseña" y me estoy alargando demasiado, poner una pega aunque en absoluto grave. Siempre he pensado que al lector hay que mimarle y más si le introduces en una época tan complicada, llena de diferentes campañas, cambios de fronteras, fechas, etc. En todo el libro me he topado con muy pocos mapas(¿solo dos?) que sirvieran de apoyo a la narración, de hecho he tenido que recurrir a veces a buscarlos en Google, para tener una idea exacta del itinerario de una campaña o de la ubicación de una batalla, o de una región que se menciona. 

A modo de conclusión vuelvo a citar al autor al decir que nuestros bárbaros, aquellos suevos, vándalos, alanos y después los godos deberán recuperar el lugar que les corresponde en el estudio y en la divulgación. Es una narración construida desde la amenidad y el rigor, pero además prestando especial atención a las cuestiones simbólicas e identitarias.

Barbaros en Hispania es, en definitiva, un imprescindible en nuestras bibliotecas. Una obra que ha aunado con maestría narrativa y rigor y que nos habla de nuestros bárbaros olvidados de nuestros suevos, vándalos y alanos y de su paso y huella en nuestro pasado y nuestro presente. 

Podéis comprarla haciendo clic sobre la imagen.




viernes, 22 de enero de 2021

LA VIDA DE CAYO JULIO CESAR COMO JAMÁS TE LA HAN CONTADO. BREVE RESEÑA A "EN EL NOMBRE DE ROMA" DE JOSÉ BARROSO.

La novela, en general, es un producto literario concebido para el entretenimiento y la diversión. Por lo tanto como producto de entretenimiento que es, no se le puede exigir el rigor histórico inherente a otro tipo de publicaciones como ensayos, ponencias, etc. 

Como amante de la historia de la Antigüedad y consumidor voraz de ensayo, debo reconocer que a veces se cansa uno de tanta teoría y añora la narrativa. Por eso me encantan novelas como "En el nombre de Roma" de José Barroso. Son textos concebidos para divertir al lector pero realizados con el rigor de un ensayo. Puedes leerlos con toda la tranquilidad del mundo sin preguntarte si realmente pasó lo que el autor nos cuenta o es pura ficción.

(Ilustración de Ignacio Aguirre de la web falsosamigos.com)

José Barroso es un antiguo colaborador y amigo de HRA, nacido en 1976 en Ronda vive en la actualidad en Granda. Profesional del marketing empresarial compagina su actividad laboral con su pasión por la historia y la escritura. " En el nombre de Roma" no es su primera novela, ya tiene a sus espaldas " La caída de la República " que reseñamos en este artículo hace algún tiempo," El secreto de Arunda" que está ambientada en Ronda, durante su reconquista por los Reyes Católicos, y "El ocaso de Alejandría" que abre la saga centrada en la transición de la República de Roma al Principado primero y al Imperio después.

Su nueva novela es una completa y extensa biografía novelada de la vida del ciudadano más famoso que Roma nos ha ofrecido a lo largo de su milenaria historia: Cayo Julio Cesar. Nadie mejor que él, un experto en el personaje( recordemos el excelente artículo que publicó en HRA sobre el destino de cada uno de los "cesaricidas" es decir de aquellos que planearon y ejecutaron el asesinato de esta gran figura de la historia romana)

 

El autor, José Barroso

La novela se asemeja a un gran mosaico por el que desfilan todos los excepcionales personajes que coinciden en ese momento histórico clave de finales de la República romana. La lista es muy larga pero me atrevo a mencionar algunos de ellos: Sila, Cayo Mario, Marco Antonio, Servilia, Atia, Aurelia, Pompeyo, Craso( padre e hijo), Clodio, Metelo Pio, Balbo, Cicerón, Catón el Joven, Casio, Hortensio, etc. Como ya os he dicho es una lista enorme pero el autor no se ha acobardado ante el reto de perfilar el carácter, ambiciones, pasiones, de cada uno de ellos. En este aspecto me recuerda mucho a las famosas novelas sobre Roma de Collen McCullough. Es un momento clave para la historia romana  porque tras casi 500 años de existencia, la República, a pesar de que trasmitirá una gran parte de sus estructuras, al Principado primero y al Imperio después, acabará por desaparecer.

Reconstrucción del aspecto real que tendría Cesar partiendo de no de sus retratos.

La novela, además de la habilidad narrativa del autor, presenta varios puntos fuertes que hacen que sus 825 páginas se te hagan cortas:

    -- Habla bastante extensamente de la infancia de Cesar. Cosa poco frecuente, tanto en novela como en ensayo, debido a la falta de fuentes que tenemos sobre esta parte de su vida. Es importante no dejar esta cuestión de lado al analizar la vida de un personaje ya que como nos dicen los psicólogos, el desarrollo de la infancia y la adolescencia marcan en un sentido o en otro, para bien o para mal, como será la personalidad de esa persona en el futuro.

    -- Para los amantes de la historia militar es una narración interesante ya que dedica muchas páginas a describir como fueron todas y cada una de las grandes batallas en las que se vio envuelto Cesar. En este aspecto s de dstacar el esfuerzo que hace el autor en describirnos las campañas en la galia y la batalla de Farsalia.

    -- La novela está dedicada a Cayo Julio Cesar, pero el autor evita mitificar su figura. Es una tarea algo complicada cuando hablamos del romano más famoso de todos los tiempos, de alguien que, conocedor de las claves de la popularidad, alimentó su propio mito sin ningún recato, escribiendo sobre sus hazañas en tercera persona.

    -- Creo que la verdadera protagonista de la novela es Roma. Leyéndola aprenderemos un sinfín de cosas interesantes sobre como se gobernaba y administraba, como se relacionaba la clase senatorial entre si, de como el Estado trataba de cubrir las necesidades alimentarias de sus ciudadanos pobres, del sistema de reclutamiento de las legiones, de las cloacas de la ciudad, de su religión, mercados, etc.

    -- Es poco frecuente en una novela ver que el autor dedica varias páginas a lo que él llama "aclaraciones finales" sobre cuestiones que a día de hoy no están claras sobre la vida de Cayo Julio Cesar como por ejemplo su visita a Bitinia y su supuesta bisexualidad, sobre la vida de su padre también llamado Julio Cesar, etc. José Barroso nos explica que es lo que se sabe sobre esa cuestión y porque ha optado por una u otra teoría.

    -- Nunca me canso de decirlo en mis reseñas, autor y editorial deben pensar en el lector, cuidarle para que se sienta a gusto leyendo la narración. Por eso quiero agradecer los dos mapas( Mare Nostrum y de Roma Urbs), las numerosas notas explicativas a pie de página y sobre todo algo sorprendente y nuevo que no había visto hacer nunca a ningún autor: la inserción entre capítulo y capítulo de los nombres de los 16 participantes en el asesinato de Cesar, contando en pocas líneas quien era cada uno de ellos y cuales pudieron ser las causas que les movieron a acabar con la vida del romano más famoso de todos los tiempos.

Asesinato de Cesar
Es difícil encontrar en la novela algo que echar en cara al autor. Tal vez la falta de personajes de "a pie" en una historia protagonizada casi exclusivamente por los grandes nombres del momento. Me hubiera gustado encontrarme, ligada a la del protagonista, la historia extensamente contada de un modesto comerciante, del dueño de una taberna o de un simple legionario que nos ofreciera la perspectiva que los más humildes tenían de Cesar considerado por muchos de ellos como uno de los suyos por haberse criado en la Subura. Al fin y al cabo los poderosos escriben la historia con el sudor y la sangre de los humildes.

Bueno, esto solo pretende ser una breve reseña. " En el nombre de Roma" es la formula perfecta de la novela histórica que es la suma, en las proporciones exactas, de verdad histórica y diversión, conseguida gracias a la habilidad narrativa de José Barroso. Una lectura imprescindible, apta para todos los públicos que os garantizará muchas horas de apasionante lectura. La podéis comprar pinchando sobre la foto.





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lunes, 18 de enero de 2021

LAS MUJERES QUE EJERCIERON LA MEDICINA EN LA ANTIGUA ROMA


Escrito por Alberto Martínez Díaz (autor invitado) 

Mucho antes de que existiesen las  primeras civilizaciones e incluso los primeros asentamientos humanos, las mujeres habían asumido  las labores de sanación y cuidado de enfermos, no solo de su familia sino de todo el clan, derivados de su mayor conocimiento de las plantas curativas, por el rol de recolectoras frente al hombre cazador, con la única limitación del factor religioso, que asociaba la enfermedad como una forma de castigo de las deidades o fuerzas sobrenaturales que regían el destino de la tribu y que al parecer, preferían estar en contacto con chamanes masculinos. La Farmacología y la Botánica tienen profundas raíces en las experiencias ancestrales de estas mujeres recolectoras de hierbas y plantas.

El factor religioso en los procesos de curación tuvo un importante papel en los albores de la humanidad y puede decirse que en el imaginario colectivo todavía pervive como un fenómeno pasivo o de recepción de favores para el enfermo por parte de la divinidad. Ni que decir tiene que en los períodos de preponderancia de deidades femeninas asociadas a la Naturaleza, (las diosas-madre: Tiamat, Ishtar, Astarte, Isis, Gea, Cibeles o la magna Dea romana), las mujeres también participaron en la parte activa como sacerdotisas, curanderas o chamanas, decayendo su papel con el auge de los dioses masculinos y la creación de ciudades y civilizaciones. A partir de ese momento, los roles femeninos cambian hacía posiciones de mayor sumisión al hombre, cuando no de mera pertenencia. Con el auge de la civilización, paradójicamente la mujer sanadora tiene menos relevancia social y con algunas excepciones en las civilizaciones sumeria, egipcia y posteriormente griega, que permiten a algunas mujeres ejercer como sanadoras con carácter general, el oficio se reduce al cuidado de otras mujeres y a la atención al parto.

El papel de la mujer en la sociedad romana

Si bien desde una perspectiva moderna tenemos la visión de una clara subordinación de la mujer romana a los hombres, especialmente en la época Republicana, donde las figuras de la matrona romana de clase patricia dedicada a la procreación y al cuidado del hogar y la de las vestales acaparan toda la atención de los historiadores romanos que nos sirven de referencia, frente a una realidad más diversa de las clases humildes  y plebeyas, en las que muy probablemente las mujeres realizarían multitud de oficios, sobre todo en el mundo rural, lo cierto, es que por comparación con otras sociedades antiguas, la mujer romana tenía una gran capacidad de influencia, aunque siempre de forma indirecta y ya en el siglo V a. C. las romanas podían poseer tierras, redactar sus propios testamentos y comparecer en los tribunales incluso defendiéndose a sí mismas.

Desde el punto de vista jurídico, la situación de la mujer variaba notablemente de acuerdo a su estatus o la situación familiar, según fuesen menores, solteras en edad de casarse, esposas y divorciadas o viudas tras el matrimonio. El problema, no obstante, radicaba no tanto en la titularidad de derechos y obligaciones adquiridos, sino en la plena capacidad de obrar para poder ejercitarlos por ser considerada la mujer incapaz e inferior al hombre y estar siempre bajo la tutela de este, ya fuese el paterfamilias o el esposo (Las vestales no se sujetaban a la tutela del paterfamilias pero si del Pontifex máximus)

 


Fresco del siglo I a. C. de una mujer manipulando perfume en Pompeya. DEA / G. NIMATALLAH / GETTY

Cuando las niñas alcanzaban los doce años ya se las consideraba mujeres y podían casarse.  Si no tenían un paterfamilias debían estar bajo tutela de otro hombre hasta que se sometiese a la manus del marido (pacto por el que la esposa pasaba a ser de la  familia del esposo). Esta tutela desapareció  en el  año  410 gracias a una constitución de Honorio y Teodosio que les concedía a todas las mujeres el ius liberorum.

Naturalmente, es imposible simplificar en este apartado todas las situaciones y complejidades jurídicas de un proceso de 700 años en el que la sociedad romana progresivamente desdibujó las restricciones de derechos a las mujeres y una serie de sucesivas leyes fueron poco a poco igualando determinados derechos y la capacidad de obrar de éstas, aunque como bien sabemos nunca alcanzaron el plano político, con la excepción de la enorme influencia y prestigio que alcanzaron algunas de ellas, que de facto les permitió gobernar el imperio. Más allá de influir indirectamente como lo hicieron Cornelia la madre de los Gracos o Aurelia la madre de Julio César, podemos decir que mujeres como Livia, Agripina, Julia Domna o Gala Placidia participaron activamente en el devenir del Imperio Romano.

La medicina en Roma

Los romanos fueron grandes ingenieros, arquitectos y sobre todo juristas, pero todo lo relacionado con la ciencia y la investigación no era su fuerte. No obstante, como pueblo eminentemente práctico, absorbieron de los pueblos que conquistaron todos los conocimientos que les resultaron de utilidad y en temas médicos lo hicieron con los egipcios y sobre todo con los griegos.

La medicina en los primeros tiempos de Roma se componía de una mezcla de fórmulas mágico-religiosas y de remedios animales y vegetales. Es a partir del siglo II a.C. con la conquista de Grecia y la afluencia a Roma de médicos griegos (sobre todo esclavos) que  organizan y asimilan conocimientos médicos de los griegos y se empiezan a escribir algunos libros sobre el cuidado de los enfermos y la salud. Los comienzos no obstante no fueron sencillos ya que existía una fuerte desconfianza hacía los médicos en general y los griegos en particular.  Del siglo I d.C. tenemos referencias por Aulo Cornelio Celso en su obra De Medicina  y por Plinio el viejo en su Historia natural, un auténtico compendio de más de dos mil volúmenes (en su mayor parte desaparecidos) de otros autores. 

Visita al Templo de Esculapio. John William Webster

Quizás la mayor aportación de Roma a la salud de sus ciudadanos provino de su ingeniería sanitaria: La construcción de una red de cloacas en las ciudades, el abundante suministro de agua que permitía el acceso a los baños públicos a la población y la garantía de que las clases más humildes no pasaran hambre por el acceso gratuito  a determinados alimentos básicos, fundamentalmente trigo y otros cereales.

Las únicas parcelas propiamente romanas de la medicina procedían de los cirujanos militares, las comadronas (obstetrices) y el establecimiento de instalaciones cercanas a lo que hoy podríamos llamar hospitales: “Se denominaban valetudinaria (buena salud) y eran fundamentalmente hospitales militares. Se construyeron en todas las guarniciones situadas a lo largo de las fronteras del imperio. Edificados con piedra y madera, estaban cuidadosamente planificados y dotados de instrumental, provisiones y medicamentos. Por el contrario, no surgieron hospitales para civiles en las ciudades hasta el siglo IV d.C.” (Wikipedia. Valetudinaria) 

Ilustración de Agnus Mcbride

En relación a las obstetrices, los hospitales y las técnicas médicas romanas, recomiendo la lectura de los magníficos artículos que sobre estos temas ha escrito Maribel Bofill en su blog  Gladiatrix en la Arena (enlaces al final del artículo en webgrafía)


Las doctoras romanas

Las fuentes que evidencian la práctica de la medicina por mujeres en la antigua Roma e incluso la enseñanza de la misma a través de diversas obras son amplias. Los más importantes son los testimonios arqueológicos, epigráficos, y documentales.

Las inscripciones en tumbas romanas han arrojado información muy concreta sobre mujeres que ejercieron la medicina, ya fuesen esclavas, libertas o incluso de alto estatus social. En estas inscripciones aparecen nombres como Primila, Empiria, Venuleya Sosis, o Salustia Ateneis asociadas al término “medica”. También son frecuentes las inscripciones funerarias en las que aparecen matrimonios que practican la medicina conjuntamente, si bien probablemente en estos casos habría una especialización por género, ya que era infrecuente que una mujer fuese examinada por un hombre.  Es el caso de una inscripción funeraria del siglo. III d. C en Pisidia, en la que se nombra a Aurelio Pontoniano Asclepiades , su esposa, Aurelia Alexandra Zósima, y su hija, a las que atribuye conocimientos médicos.  En otro caso una estela de época imperial  menciona a un matrimonio de libertos  con la esposa Naevia Clara como medica philologa (estudiosa o erudita), y a su esposo, L. Naevius como medicus chirurgus.

En Hispania está documentada en una estela funeraria Julia Saturnina, originaria de Emérita Augusta, casada con Casio Filipo quien la señala como “esposa incomparable, médica óptima, mujer santísima.

La doctora. Mural en Pompeya.

En cuanto a los autores romanos que nos han dejado testimonio de mujeres que ejercieron la medicina, Celso, principal escritor médico del siglo I d.C., las describe favorablemente y habla de su compromiso con el trabajo. Por su parte Plinio el Viejo, en su Historia Natural, hace referencia a mujeres que practican la medicina en  el siglo I a. C., mencionando trescientas veintisiete autoras griegas y cuarenta y seis romanas.  En concreto Plinio menciona a Salpe y Olimpia.

Entre las mujeres que escribieron sobre ginecología y obstetricia tenemos referencias de Elefantis (o Filista) y Lais. Elefantis escribió libros de medicina y fue profesora en Roma. Asimismo podemos citar a Cleopatra y Aspasia. Cleopatra vivió en Roma en el siglo II y escribió el tratado de Geneticis.

Galeno (siglo II d.C.) nos habla de algunas médicas y su especialización: Origenia, y sus tratamientos para la hemoptisis (expectoración de sangre) y la diarrea;  Eugerasia, con su tratamiento para la nefritis, y Antioquis de Tlos  que vivió y ejerció en el siglo I a.C. en la ciudad de Licia. Sus especialidades eran la artritis y las enfermedades del bazo. Era hija del médico Diodoto y llegó a alcanzar gran fama en su ciudad de tal forma que sus ciudadanos por suscripción pública erigieron una estatua en su honor.

También encontramos referencias a muchas médicas romanas en las obras de Sorano especialmente de Metrodora que escribió un tratado  titulado “Sobre las enfermedades y los cuidados de la mujeres”.  Un pergamino de este tratado se conserva en la Biblioteca Laurenciana de Florencia y consta de 263 páginas divididas en 108 capítulos. 


Metilia Donata medic [a]/de sua pecunia dedit/l (ocus) d (atus) d (ecreto) d (ecurionum) «Metilia Donata, una doctora, dio esto con su propio dinero. Este lugar fue dado por decreto de los decuriones»

De Metilia Donata se conserva un  monumento funerario encontrado en Lion. Se cree que poseía un alto estatus social  y que hubiera podido ejercer la medicina en la casa imperial, como médica de la corte.

Por último me referiré a Emilia Hilaria (300-363) una médica galorromana. Practicó la medicina y escribió libros sobre ginecología y obstetricia. Emilia era la tía materna de Ausonio, un galorromano que se convirtió en tutor del emperador Graciano el Joven. Ausonio la describió como “entrenada en las artes médicas tan bien como cualquier hombre”  así como una médica honesta y hábil, que también ayudó a su hermano con sus propios estudios de medicina. (Wikipedia. Emilia Hilaria)


Bibliografía y Webgrafía

Margaret Alic .El legado de Hipatia. Editorial siglo veintiuno. 2014


https://es.wikipedia.org/wiki/La_mujer_en_la_Antigua_Roma

https://gladiatrixenlaarena.blogspot.com/2017/02/tecnicas-medicas-romanas.html

https://gladiatrixenlaarena.blogspot.com/2019/10/las-comadronas-obstetrices-antigua-roma.html

https://gladiatrixenlaarena.blogspot.com/2015/09/hospitales-de-campana-roma.html

https://arraonaromana.blogspot.com/2016/10/la-medicina-en-la-antigua-roma.html

El autor:

Alberto Martínez Díaz es Licenciado en Derecho e Ingeniero civil, autor del blog HA Historia y Arte y escritor. Ha publicado la La Máscara Alana y recientemente" La Doncella en la Nieve"    a la venta en Amazon. Podéis también seguirle en Facebook 


domingo, 3 de enero de 2021

INFANCIA Y JUVENTUD DE CONSTANTINO "EL GRANDE". CLAVES QUE NOS AYUDARAN A COMPRENDERLE COMO EMPERADOR.

Constantino fue un emperador de una importancia histórica enorme. Tras imponerse a sus numerosos rivales por el trono, fundó una nueva capital: Constantinopla, sobre la antigua ciudad de Bizancio. Los siguientes trece años vivió en la corte imperial, defendiendo el Imperio de sus enemigos exteriores. Volcado sinceramente en crear una sociedad más justa y ordenada para sus súbditos era el dueño de una poderosa y compleja personalidad que le llevo a la violencia contra alguno de sus seres queridos más próximos. Era dueño de una energía poco común que le ayudo en su incesante actividad de gobierno y será recordado, a pesar de no haberse convertido al cristianismo hasta estar al borde de la muerte como el primer emperador cristiano. La pregunta es ¿Que elementos perfilaron esta personalidad tan poco común?. Para responder a ello debemos buscar en su infancia y adolescencia.

La vida que se lleva en los primeros años de existencia de una persona, en la niñez y la adolescencia es clave en el desarrollo de su personalidad, en la buena cimentación de la autoestima, del sentimiento de seguridad, los valores morales que van a regir el comportamiento, etc. Por eso es importante profundizar en el conocimiento de esas etapas de la vida en personajes que han sido claves en la historia, eso nos ayudará a comprender mejor sus decisiones como adultos que ostentan poder. Ya lo he hecho en un artículo anterior sobre la infancia de Augusto, un hombre clave en la historia romana y ahora lo vamos a centrarnos en la infancia y juventud de una figura histórica trascendental en el devenir del bajo imperio romano, Constantino.

Es muy posible que Constantino visitara con frecuencia los cuarteles en los que se encontraba su padre Constancio

La Tetrarquía fue el régimen político que tras la anarquía del siglo III consiguió dar al imperio romano 20 años de estabilidad. En ella había dos augustos, Diocleciano y su amigo Maximiniano que tenían subordinados a dos cesares Galerio y Constancio Cloro respectivamente. Esto suponía una división del poder en cuatro pedazos, aunque la supremacía, la última palabra siempre la tuvo Diocleciano que eligió por sus méritos a los componentes, todos militares de probada experiencia, de este sistema basado en el mérito no en un principio hereditario.

Mapa de la tetrarquía. Territorios asignados a cada tetrarca.

Tal vez ese fue el error que la hizo fracasar. Los cesares  y augustos tenían hijos que se habían criado en la corte, preparados en las conspiraciones cortesanas y por lo tanto ambiciosos. Majencio, hijo de Maximino y Constantino hijo de Constancio Cloro, son dos perfectos ejemplos de como no se van a resignar a ser apartados del poder.

De la infancia y juventud de Constantino sabemos poco, tal vez se deba a la enorme talla que el personaje adquiere una vez que es proclamado augusto por las legiones de su padre en York en el 306. Con él, el Imperio toma el camino del cristianismo y se recupera el principio dinástico en la sucesión al trono. No sabemos a ciencia cierta el año de su nacimiento, posiblemente tal y como defiende David Stone Potter en la biografía que escribió sobre nuestro personaje nació hacia el 272. Años difíciles en los que el Imperio estaba dividido entre el Imperio Galo, Oriente dominado por Palmira y el resto por Roma. En una de esas campañas contra Zenobia de Palmira el joven Constancio Cloro, miembro de la guardia personal de Aureliano conoce a Elena en Bitinia. Hay división en las fuentes sobre el origen de Elena y la legalidad de la unión con Constancio.

Algunas fuentes, especialmente los historiadores paganos, son especialmente duras con el origen de esta mujer que siempre tuvo mucho influjo sobre su hijo, incluso siendo emperador. Nos cuenta Zósimo

".... cuando Constantino(habido por el emperador Constancio del trato con una mujer ni reputada, ni legalmente desposada), ....."

No sabemos si la relación entre Constancio y Elena fue un simple concubinato de unos meses o realmente se casaron. Lo que si conocemos con certeza es que Constancio reconoció como hijo legítimo a Constantino. Lo más probable que Elena perteneciera a una familia respetable de Drepana, en el noroeste de Turquía, que será rebautizada por su hijo, cuando este sea emperador, como Helenópolis.

Vamos a hacer una cronología aproximada de como pudieron ser los primeros años del niño que fue Constantino:

271. El ejército del emperador Aureliano, y del cual formaba parte Constancio de la guardia personal(protectores augusti) del emperador Aureliano, salió de Roma a finales de año para enfrentarse y vencer a los godos en la frontera Danubiana. Después continuó hacia Sérdica y Bizancio, atravesó el Bósforo, y desembarcó en Asia Menor.

272. En la primavera el emperador Aureliano con su ejército prosiguió su guerra por la ruta hacia Antioquía. Al atravesar Bitinia, pasó por Drépano (Drepanum), actual Trapani, en Turquía donde Constancio conoció a Elena, oriunda del lugar. No tenemos seguridad de si Constancio adoptó como compañera o concubina a Elena, madre de Constantino. Después de esta unión conyugal y con Elena embarazada es probable que no acompañara a Constancio, sino que se quedara allí a la espera de su pareja. Tras la victoria sobre Palmira, Aureliano y sus tropas volvieron a Drépano. Es probable que Elena continuara camino con su esposo. Al llegar a Naissus, ciudad de origen de Constancio y su familia, Elena se estableció en este lugar para dar a luz a su hijo Constantino en el 272-273. siendo reconocido como propio por Constancio. En eso si parecen estar de acuerdo las fuentes: Constantino legítimo desde su nacimiento.

Aspecto de un tribuno de las legiones de principios del siglo IV.

275- 284. Constancio, Elena y su hijo Constantino establecieron su residencia en Naissus. Lugar desde donde le quedaba fácil a Constancio desplazarse a Guntia en el marco de las campañas de Maximiano.

284-287. Constancio siguió con su prometedora carrera militar, fue nombrado tribuno en la Galia y en el 287 continuó bajo las órdenes de Maximiano, luchando contra los alamanes otras tribus bárbaras llega a cruzar el Rin y el Danubio para atacarles en su propio territorio. En el 289 Constancio se separó de Elena, y contrajo matrimonio con la hija del augusto Maximiano, Flavia Maximiana Teodora con quien tuvo seis hijos. La carrera militar de Constancio no dejaba de ir a más aumentando su estatus social, es posible que llegado un momento su matrimonio con una mujer de condición social inferior ya no fuera conveniente.

Influencia de Elena y Constancio en la educación de Constantino


El niño, nacido en Nasius, actual Serbia, será criado por su madre ya que Constancio, militar de carrera, estaba ausente de campaña en campaña. Algunos autores afirman que si bien reconoció a su hijo, después se olvidó directamente de él continuando una prometedora carrera militar que le llevará a desempeñar puestos de responsabilidad como el de praeses de Dalmacia. No sabemos si el padre ayudó económicamente a Elena. Varios autores nos refieren la infancia de Constantino como un momento duro en el que debía ayudar a su madre en la cría y cuidado del ganado, o que incluso a veces Elena tuvo que emplearse como prostituta ocasional para sobrevivir. El propio Ambrosio de Milán la cita como stabularia( que hace referencia tanto al cuidado de animales y al oficio de posadera también) Según esta visión, en medio de un mundo convulso y de crisis económica Constancio Cloro va trepando en la administración y en el ejército mientras Elena y Constantino, privados de su apoyo, hacen lo que deben y pueden para ir sobreviviendo. Es posible que esta historia sobre una infancia difícil de Constantino sea falsa, que la intención sea la de engrandecer la figura del futuro emperador, mostrándole en su infancia como una persona que empezó desde lo más bajo. Lo más probable es que efectivamente el Constantino niño se criara la mayor parte de su tiempo con su madre, ya que su padre estaba ausente de campaña en campaña o concentrado en sus importantes responsabilidades, aunque resulta complicado y poco lógico que el hijo legítimo del Praeses de Dalmacia, que además vivía en la ciudad de origen de Constancio viviera en su niñez una infancia de estrecheces económicas. Lo más probable es que viviera cómodamente con su madre, viendo a su padre poco debido a su oficio, aunque visitando a Constancio cuando fuera posible en los cuarteles en los que se desarrollaba su trabajo como militar de alta graduación. Esto explicaría el respeto y cariño que a lo largo de toda su vida demostró a Elena y la distancia con un padre que acabará fundando por razones políticas una nueva familia.

Su suerte va a cambiar cuando Constancio en el 293 es nombrado Cesar de Occidente. Diocleciano el Augusto de Oriente, señor e ideólogo de la tetrarquía, tiene noticia de la existencia del joven Constantino. Diocleciano reclama al joven, que apenas tenía 20 años, a la corte de Nicomedia con el pretexto de educarle en política y en las artes militares de acuerdo con el estatus del hijo de un cesar. En la práctica Diocleciano conseguía un rehén valioso y se aseguraba la fidelidad del Cesar de Occidente.

Diocleciano rodeado de su guardia personal es saludado por varios cortesanos.

Nos cuenta el cristiano Eusebio de Cesarea:

"Y en medio de ellos, Constantino, que pronto se convertiría en su destructor, pero en ese momento de tierna edad, y floreciendo con el plumón de la primera juventud, habitaba, como lo había hecho ese otro siervo de Dios, en la misma casa de los tiranos, aunque joven como él, no compartían la forma de vida de los impíos: porque desde ese período temprano su naturaleza noble, bajo la dirección del Espíritu Divino, lo inclinó a la piedad y una vida agradable a Dios "

Allí desarrolló sus conocimientos de latín y griego los mejores maestros de retórica , entre ellos el cristiano Lactancio que será una de nuestras mejores fuentes para conocerle, y que años después será el maestro de su hijo Crispo. La vida en la corte será itinerante por las necesidades políticas y militares. Cientos de personas que la integraban marchaban de un lugar a otro al compás de los acontecimientos.

Según David Potter, esta corte y por lo tanto Constantino no pararán de viajar: en Egipto desde el 297 al 298; En Siria, concretamente en Antioquía, junto a Galerio que luchaba contra los persas de Narses en el 299 hasta julio del 301; después vuelta a Egipto hasta el 302 y después a Nicomedia hasta marzo del 303 cuando marchará a Italia donde estará hasta diciembre del 303 de allí a Nicomedia donde Diocleciano abdicará en el 305 para pasar sus últimos años en Salona. Fue testigo de las revueltas egipcias de finales del siglo III, viajó hasta Nisivis como parte de la legación de los romanos para firmar el tratado de paz con los persas en el 299, llegando a visitar la fastuosa Babilonia . En este ambiente itinerante se formó cultural y políticamente, también como militar siendo esta experiencia muy valiosa en su futuro.

Caballería romana siglo III-IV. Catafractas con lanza larga o kontos .

Constantino en estos años se casará con una joven de Antioquía llamada Minervina, posiblemente de una buena familia de esa ciudad, donde estuvo entre 299-301. Ambos tuvieron un hijo hacía el 303, Crispo, primogénito de Constantino, que será reconocido como hijo legítimo y primogénito a pesar de que años después, Constantino se casará con una mujer de noble ascendencia, la hija del Augusto de Occidente Máximo. Es posible que Minervina muriera en el parto porque no volvemos a saber nada más de ella. 

La abdicación solemne de Nicomedia y Milán supone que Diocleciano y Máximo se retiren del panorama político y que los antiguos cesares sean proclamados Augustos. Ahora el padre de Constantino era el Augusto de Occidente y Galerio el de Oriente. Es precisamente Galerio el que tiene ahora el poder en la Tetrarquía y elige a un compañero de armas, Severo como cesar de Occidente, y a Maximino Daya, su sobrino, como cesar de Oriente. La relación entre ambos augustos no era buena y Constancio Cloro, que se sabe enfermo, reclama a su colega que permita a su hijo Constantino abandonar la corte de Nicomedia y viajar a Occidente para que se reúna con él. Galerio decide incluir a Italia como zona que también debía contribuir a los gastos del Imperio, de los que hasta ahora había sido eximida. Creando en Roma un clima desfavorable a su poder que favorecerá futuras rebeliones. 

Galerio esperaba que Constancio, aislado frente a los tres tretarcas acabara por fallecer para nombrar cesar a otro de sus amigos llamado Licinio. Era cuestión de tiempo que todo el Imperio quedara bajo el dominio de Galerio, aunque Constantino no pensaba resignarse ni mucho menos.

Según Lactancio, Constancio envió una nueva petición para que su hijo se reuniera con él. Es probable que temiera por la vida de su hijo, pero Galerio, sabedor del valor que como rehén tenía el joven se resistía a dejarlo marchar. Finalmente accedió en una cena a que se fuera a la mañana siguiente. Constantino que se sospechaba algún ardid del augusto, nada más retirarse de la cena salió precipitadamente para encontrarse con su padre. Para evitar ser capturado, nos cuentan algunas fuentes que al llegar a las postas, mataba o hería a los caballos de refresco para evitar que sus perseguidores le alcanzaran. Mucho se ha debatido de esta precipitada marcha, aunque si podemos estar seguros de que la relación entre ambos augustos no era bueno y que nuestro protagonista abandona la corte de Galerio para acudir junto a su padre. Es posible que Severo, el Cesar de Occidente, recibiera órdenes de acabar discretamente con Constantino que logra evitar ser capturado y llegar al territorio seguro de Constancio Cloro. Estas versiones novelescas tienen como objetivo acrecentar la figura de Constantino y cuestionar la legitimidad de Galerio y la elección de Severo como  Cesar de Occidente, cuando el verdadero merecedor del puesto era el hijo legítimo del Augusto, Constantino. Estas versiones también acortan los meses que Constantino pasó con su padre en Britania, contando el suceso en algunos casos casi como que llegó a su lecho de muerte, de esta manera, la elección de Constantino como emperador en Britania  no sería producto de una conspiración, de un plan preestablecido sino como algo espontaneo, no planeado y que responde a la iniciativa de las tropas y del pueblo ante los méritos del joven hijo de su augusto. Esta versión evita que Constantino sea presentado como lo que era en ese momento: un usurpador.

Posiblemente el viaje de Constantino a Occidente fue menos aventurero, viajando incluso con su pequeño hijo Crispo de tres años de edad, Se encontró con su padre en el puerto de Gesoriacum en el lado de la Galia del Canal de la Mancha, convertido en la base de Constancio para la reconquista de Britania, en enero año del 306.

Constantino tendría posiblemente unos 25 años, ambos llevaban mucho tiempo sin verse y ahora el viejo Augusto conocía no solo a su hijo sino a su pequeño nieto, Crispo. Ahora el Augusto estaba casado con Flavia Teodora Maximiniana con la que había tenido seis hijos, medios hermanos de Constantino, el primogénito. 

Tras el encuentro, se desata una campaña contra los pictos de más allá del Muro de Adriano. En el 306 habían invadido territorio romano, atacando ciudades como York. Son meses de dura campaña en la que Constantino se luce como militar y líder frente a las tropas y frente a su padre Constancio Cloro que muere en junio de ese año. En esos escasos meses se ha ganado la voluntad de los legionarios. Probablemente el propio Constancio en su lecho de muerte recomendara a los mandos reconocerle como Augusto, así rompería los planes de Galerio y así sucederá, siendo nuestro joven Constantino nombrado Augusto, ignorando la legalidad tretárquica, que Constantino con su usurpación trata de sustituir por el principio dinástico que, tras su triunfo, será predominante durante prácticamente todo el siglo IV en el Imperio. 



Constantino se mueve rápido y envía tropas para asegurar los pasos alpinos al sur de la Galia que será su centro de poder. Galerio demostró ser pragmático y reconoce a Constantino como Cesar en Occidente bajo el mando de su hombre Severo que es ascendido como Augusto. Ambos contendientes necesitan ganar tiempo y aceptan el pacto como algo meramente temporal. Majencio, el hijo de Maximino se alza también, con el apoyo de la Guardia urbana y la pretoriana de Roma,  como Augusto. 

Casi 20 años sin guerras civiles van a ver su fin para abrir un nuevo periodo de enfrentamientos de los que solo uno de los contendientes puede salir victorioso, aunque esa, es ya otra historia.



ARTÍCULOS RELACIONADOS


BIBLIOGRAFÍA

Potter, David.-- Constantino el Grande.-- Barcelona: Crítica

Cesárea, Eusebio de.-- Vida de Constantino.-- Madrid: Gredos

Lactancio.--De Mortibus Persecutorum.( Dialnet)

Zósimo.-- Nueva Historia.-- Madrid: Gredos, 1992

WEBGRAFÍA

https://elocasoderoma.com/2020/12/11/episodio-53-el-joven-constantino/