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miércoles, 1 de diciembre de 2021

LOS ROMANOS Y EL ACEITE DE OLIVA. UNA HISTORIA DE AMOR

 Una colaboración de Iván La Cioppa para Historia y Roma Antigua.

Al principio de mi novela histórica "La legión que vino del mar", descubriréis que el padre del protagonista Cayo Flavio Áquila es un vendedor de aceite, actividad que años atrás lo había llevado, junto a su progenitor, a visitar Mogontiacum, donde se alistó en la Legio I Adiutrix. Muy interesante y curioso fue para mí el estudio de este alimento que, en la antigua Roma, se consideraba de fundamental importancia. El olivo siempre ha sido considerado como muy querido por los dioses y el propio Heracles blandía una rama con la que hacía brotar otras plantas de olivo. Para los romanos, la producción de aceite de oliva era tan importante que muchos escritores ilustres se ocuparon del proceso y de sus cualidades en sus obras. Entre los más famosos podemos recordar a Plinio el Viejo, Catón el Censor y Columela. 

En esta ilustración se pueden observar tres sistemas distintos de prensar el aceite en la Antigüedad.

Dependiendo de varios factores, había diferentes calidades de aceite: desde el más preciado (Oleum ex albis ulivis), obtenido de aceitunas aún no maduras, hasta el más ordinario (Oleum caducum), extraído de aceitunas recogidas del suelo y ya maduras. Sin embargo, el aceite tenía un defecto importante: se estropeaba rápidamente y por esa razón los romanos preferían conservar las aceitunas y producir el aceite cuando se iba a consumir. La importancia del aceite también se refleja en el hecho de la existencia de un profesional para negociar su venta, el negotiator oleareus. Y en tiempos de guerra, los que poseían más de 2500 metros cuadrados de olivar estaban exentos del reclutamiento. Ni siquiera en estado de emergencia se permitía suspender la producción.

También es sorprendente que solo una pequeña parte del aceite consumido por los romanos era para uso alimentario. La otra parte se utilizaba para el cuidado e higiene del cuerpo, cosmética, iluminación, rituales sagrados y medicinas. Los deportistas, por ejemplo, solían rociar sus cuerpos con aceite para protegerse del sol e hidratar la piel. Después del entrenamiento, con el estrígil se quitaban la capa de aceite, polvo y sudor, y esta mezcla no se desechaba, sino que se guardaba en un frasco para uso medicinal. Esta pomada y otras similares, siempre a base de aceite de oliva, se utilizaban para curar heridas, úlceras, cólicos y fiebre.


Los legionarios también utilizaban mucho aceite, más que los ciudadanos comunes. De hecho, lo usaban como aliño, para la conservación de alimentos y para defenderse tanto del frío como del sol: se extendían una capa de aceite sobre la piel, y servía de aislante, pues defendía de los rayos del sol y también mantenía el calor cuando la temperatura era muy baja. Al respecto, Tito Livio cuenta que durante la Segunda Guerra Púnica, hubo una gran batalla en el río Trebbia, en diciembre, en pleno invierno; el frío era insoportable y entre otros factores, los cartagineses ganaron precisamente porque se habían rociado el cuerpo con aceite y esto los había mantenido calientes en comparación con los romanos que, al no utilizar aún esa técnica, padecieron mucho más tan bajas temperaturas.

Se calcula que un legionario romano consumía, en promedio, medio litro de aceite al día, una cantidad considerable. No obstante, los ciudadanos de a pie también consumían bastante: unos 55 litros al año. Una cantidad elevada en comparación con nuestro presente. Pronto Roma ya no pudo satisfacer solo con la producción italiana las necesidades de aceite de ciudadanos y soldados así que permitió el cultivo del olivo también fuera de su península. El propio César impuso la entrega de suministros de aceite a los pueblos conquistados. Con gran sorpresa se descubrió que la Bética era ideal para la elaboración de un aceite de excelente calidad. Testimonio de ello es el Monte Testaccio, en Roma, formado en gran parte de fragmentos de ánforas de aceite procedentes de la Bética. Después de la caída del imperio en Occidente, se siguió produciendo aceite en esa zona. También los musulmanes comprendieron su potencial, llegando hasta nuestros días su producción y consumo.

Foto del Monte Testaccio

Reminiscencias del estrecho vínculo entre el aceite de oliva y la historia romana perduran hasta nuestros días, por ejemplo en un aceite especial producido en el valle del Po, relacionado con un legionario romano. Se llamaba Caio Vettonio Massimo y luchó en las guerras marcomanas lideradas por Marco Aurelio. Se dice que, al retirarse, recibió unos terrenos al pie del Monte Grappa, destinados a olivares. Sorprenderá descubrir que hoy en día se sigue produciendo aceite en esa zona de olivares y que en sus terrenos se encontró , aún intacto su sarcófago.
El sepulcro de Caio Vettonio Massimo 

La importancia del llamado "oro verde" entre los romanos puede resumirse en una cita del «De re rustica» de Columela: "Entre todos los árboles, el primero es el olivo".

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Os dejamos un enlace por si queréis haceros con un ejemplar de "La legión que vino del mar" de Iván La Cioppa.

 








lunes, 29 de noviembre de 2021

EL ITINERARIO DEL EMPERADOR VIAJERO EN HISPANIA. ADRIANO EN LA PENÍNSULA IBÉRICA

La figura de Adriano es bastante controvertida entre los historiadores, ya que estamos ante un personaje histórico con una imagen llena de contradicciones. Es comúnmente aceptado que impuso un cambio de dirección a la política expansionista de su antecesor, Trajano, retirándose militarmente de algunas zonas que este había ocupado. También se dedicó a fortificar las fronteras en Britania, ordenando la construcción del muro que lleva su nombre, en África y en el Limes renano-danubiano.


 Este movimiento de repliegue hacia las fronteras más fácilmente defendibles  y su política de desarrollo interior favoreció una época de paz y prosperidad reforzada por un carácter moderado y justo en líneas generales. Sin embargo la muerte de cuatro senadores al principio de su subida al trono imperial y las muertes y condenas de otros senadores ya en la etapa final de su gobierno.

Estas últimas de debieron a las tensiones por su sucesión y a que su carácter, se volvió cruel e irritable a causa de una penosa enfermedad de origen cardiaco, empañaron su recuerdo hasta el punto de que a su muerte el Senado dudó si se merecía la consideración de dios o la de tirano. Finalmente será la insistencia de su sucesor Antonino Pío, la que conseguirá que se celebre un entierro digno de un emperador y de que los senadores accedieran a otorgarle los honores que como emperador se merecía. En este aspecto es importante señalar que una cosa es la imagen negativa que las fuentes prosenatoriales han pretendido dar de Adriano y de otros emperadores y otra muy distinta es la visión que de él se tenía en el pueblo en general y en determinadas regiones como Grecia en particular, donde fue muy apreciado gracias a la predilección que Adriano, amante de la cultura helénica, siempre demostró hacia esta parte del Imperio.

Adriano llegó al trono con cuarenta años, tras una larga trayectoria en el desempeño de cargos militares y civiles que le habían permitido conocer gran parte del Imperio (Hispania, Germania, Dacia, Grecia, Siria, etc). De los veintiún años de su gobierno pasó más de doce fuera de Roma. Viajó sin cesar por el Imperio como nunca antes había hecho ningún emperador impulsado por su afán de asegurar una buena administración a sus súbditos, para mostrar la generosidad del Emperador, para impulsar la construcción y reparación de monumentos y todo tipo de infraestructuras,  para solventar problemas puntuales como la rebelión de Bar Kojba (132-136) en Judea, para poner en marcha incluso la fundación de nuevas ciudades y en un porcentaje muy importante por su sed de aprendizaje y conocimiento.



En este artículo vamos a dejar de lado los viajes que realizó por otras zonas del imperio, muy tratados en otros textos y nos vamos a centrar en su estancia en Hispania entre los años 122 y 123.

Sabemos que primero inició un viaje de inspección por la Galia y el Limes renano-danubiano y que desde allí, se desplazó hasta Britania para dirigir uno de sus grandes proyectos la construcción del monumental Muro de Adriano en la parte norte de la isla y que en contra de lo que muchos piensan tenía una función simbólica y comercial más que una finalidad militar.

Muro de Adriano( Fuente Arre Caballo)
Se trataba de delimitar con claridad en la isla donde acababa el Imperio y donde empezaba lo que ellos llamaban el barbaricum, es decir las tierras en las que no imperaba la ley romana. Desde allí y con la intención de desplazarse a Hispania pasa a la Galia, donde junto a Julio Vestino, su nuevo secretario ab epistulis, originario de la ciudad gala de Vienne, (a unos 30 kilometros de la actual Lyón), se encarga de solucionar mediante una carta los problemas surgidos en Alejandría, posiblemente derivados del enfrentamiento entre las comunidades judía y griega de la ciudad egipcia. También conocemos por la Historia Augusta que impulsó la construcción en Nemauso (la actual Nimes) de un templo en honor de Plotina, su madre adoptiva y la mujer de su antecesor,
Plotina (Wikimedia commons)

Trajano. Como dato anecdótico también sabemos que justo antes de pasar a Tarraco, posiblemente en el invierno del 122 falleció su caballo Borístenes, al que siempre había demostrado un gran afecto. De camino a Hispania habría recorrido la antigua vía Domicia, visitando la capital de la provincia, la actual Narbona, donde elevó al rango de senador a uno de sus caballeros más destacados, el militar Lucio Emilio Arcano.

Ya en Hispania debió pasar por Barcino, la actual Barcelona, donde había nacido uno de sus hombres de confianza Pedanio Fusco, marido de su sobrina Julia. Adriano, siendo un muchacho en su viaje de ida y vuelta a Itálica ya había estado en Tarraco, visitando con un grupo de personas de la Bética al famoso poeta Floro que residía allí. Por lo tanto es probable que Adriano estuviera bien informado de la historia y los monumentos de Tarraco. 

Sabemos pr la Historia augusta que:

"Reconstruyó el Templo de Augusto con su propio dinero"

Tácito nos cuenta que ese templo databa del año 15 y que había sido Tiberio el que dio su aprobación a la demanda de los hispanos para construirlo. Tarraco era una próspera colonia romana y su trazado urbano estaba dividido en dos grandes partes divididas por la mole de su gran Circo. En el sector nordeste se hallaban los principales edificios públicos, incluidos los dos foros y el mencionado templo


Reconstrucción de la Tarraco romana. (Wikimapia.org)

Adriano sabría que fue precisamente en esa ciudad donde Augusto, al que Adriano pretendía imitar en su comportamiento político, había convocado a representantes de todos los aliados hispanos de Roma. Tal vez por eso, imitando a su modelo, Adriano convocó a representantes de toda Hispania en Tarraco. No debe ser tampoco casualidad que la estancia del emperador romano coincidiera con el 150 aniversario de la primera vez que un emperador recibió el nombre de Augusto (Octavio lo recibió el 27 a.C) Las monedas imperiales de esa época abrevian el nombre de Imperator Caesar Hadrianus Augustus en un simple Hadrianus Augustus. Todo coincide, Adriano pretendía mostrarse como un nuevo Augusto que traía estabilidad, paz y prosperidad al Imperio. En la asamblea sabemos que se trató la necesidad de realizar una leva militar en Hispania y que a pesar de las reticencias de los hispanos, esta se llevó a cabo, no solo ese año del 123 sino durante casi 40 años más.

La Historia Augusta nos cuenta una curiosa anécdota de la estancia de Adriano en la ciudad:
".. se enfrentó a un gran peligro del que salió muy airoso. Mientras paseaba por unos jardines, un esclavo de su anfitrión se precipitó sobre él con una espada. Adriano lo sujetó y se lo entregó a los sirvientes que corrían a su encuentro. Una vez sabido que el esclavo estaba loco, lo entregó a los médicos para que lo trataran y él no se alteró lo más mínimo"

Lo que hizo Adriano después de la asamblea solo puede ser objeto de conjetura, aunque tenemos monedas y testimonios fragmentarios de la Historia augusta para guiarnos sobre su itinerario. Por las posteriores monedas en las que aparece en trance de arengar a las tropas con la imagen del águila de una legión que conmemoran el exercitus Hispánicus podemos deducir que se desplazó hasta la sede de la única legión romana que había en Hispania la VII Gemina en la actual León lo que no sabemos es si lo hizo pasando por Ilerda, la actual Lérida y Caesaraugusta, actual Zaragoza, Numancia y Clunia o por el Valle del Ebro, llegando a Calagurris(Calahorra) y de ahí a Sasamón, donde Augusto había establecido su campamento en las guerras cántabras. 

Calzadas romanas en Hispania

Una vez llegado a León es probable que también visitara la cercana ciudad de Astúrica, actual Astorga, sede del iuridicus Tiberio Claudio Cuartino, que llevaba allí destinado varios años. No sabemos si después visitó la Bética y Lusitania Lo que si sabemos es que no fue a Itálica, la ciudad origen de Adriano, que presentó una solicitud por escrito para que se elevara el rango de su localidad aunque la ciudad si que será beneficiada por las donaciones imperiales que permitirán su reconstrucción y la construcción de numerosos edificios públicos, desproporcionados por su tamaño para la importancia de la localidad. Por ejemplo su nuevo Anfiteatro será uno de los mayores del Imperio. Al parecer unos disturbios en la Mauritania obligaron al emperador en el 123 a encaminarse a África, siendo posible que viajase a través del sur de Hispania, a acabar con los desordenes y a inspeccionar la frontera y desde allí, debido a las malas noticias recibidas encaminarse apresuradamente al Este a la frontera con Persia.

Aquí podemos dar por finalizado el paso de Adriano por nuestra Península Ibérica. Podemos concluir que fue un buen emperador que, a pesar de los problemas que tuvo en el trato con una parte importante del Senado, en especial al principio y al final de su gobierno, realizó una incansable labor de reformas administrativas, económicas y militares que propiciaron la prosperidad que caracterizó tanto su reinado como el de su sucesor, Antonino Pío.

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miércoles, 24 de noviembre de 2021

LA CURIOSA HISTORIA DEL COLOR AZUL EN EL MUNDO ROMANO.

 Una colaboración de Iván La Cioppa para HRA.


Como parte de la investigación para la redacción de mi novela “La legión que vino del mar”, ha despertado en mí mucha curiosidad el uso del color azul para la vestimenta de la Legio I Adiutrux. Esta era una anomalía para los legionarios romanos que solían llevar túnicas y capas rojas o blancas. Vegecio, en su «Epitoma rei militaris», afirma que los marineros de la flota imperial vestían túnicas tan azules como el mar para camuflarse e incluso los barcos y las velas a menudo se teñían del mismo color. La Legio I Adiutrix era una legión naval, creada alistando los marineros de la flota de Miseno y la indumentaria azul ha de ser considerada como un legado de su origen marítimo. 

Classiarius de la flota de Miseno

Fuera del ámbito militar, sin embargo, este color no era muy considerado por los romanos que ni siquiera tenían un término para indicarlo. De hecho, utilizaron palabras que lo identificaban como matices de otros colores: «caeruleus», «cyaneus» o «venetus». Las razones de esta connotación negativa son múltiples. En primer lugar, el azul se obtenía de dos plantas: el glasto (Isatis tinctoria), en el norte de Europa, y el índigo (Indigofera tinctoria), en el Oriente. En ambos casos el proceso de fabricación era muy largo y complejo, lo que hacía que el coste del tinte obtenido fuera muy elevado y, por si fuera poco, era muy difícil fijarlo al tejido. 

Además de las razones económicas, hubo otra de origen sociocultural. El azul era un color bárbaro ya que era muy utilizado por germanos, galos y británicos para teñir sus cuerpos. De hecho, el término que empleamos hoy en Italia para el azul marino, “blu”, deriva del germánico “blau”.

Celta pintado de azul

En Oriente, sin embargo, las túnicas azules eran muy corrientes: en efecto, la palabra “azul” proviene del árabe “azraq”. En consecuencia, vestirse con este color en Roma, especialmente en el período republicano y durante el principado, se consideraba inapropiado. El azul marino (el tono más odiado) se consideraba nada menos que el color del infierno y la muerte, y se usaba en los funerales. 

Legionario de la Legio I Adiutrix(Foto Iván la Cioppa)

La mala reputación del azul también afectó a la genética. Los ojos azules se consideraban portadores mala suerte, poco virtuosos y ridículos. Las fuentes nos dicen que Galba tenía ojos azul oscuro y esto acentuó su reputación de emperador malvado y cruel. Este significado se desvaneció gradualmente,  gracias  a la mezcla de elementos de la cultura bárbara en la cultura romana. Un ejemplo típico de esta evolución se realizó en las carreras de carros en el circo que emocionaron, en ocasiones de manera exagerada, a gran parte de la sociedad romana y a algunos emperadores. En ellas compitieron varias facciones opuestas,  también con connotaciones políticas, siendo los verdes y los azules: dos colores notoriamente bárbaros y, durante mucho tiempo, despreciados las dos más seguidas en el mundo romano.

Iván La Cioppa es el autor de la excelente novela "La legión que vino del mar" pincha sobre el título si quieres hacerte con un ejemplar.




domingo, 7 de noviembre de 2021

TRAYECTORIA Y DESAPARICIÓN DE LA LEGION IX HISPANA

Una colaboración del escritor Iván La Cioppa

La Legio IX hispana fue quizás una de las legiones más famosas de la historia de Roma, mítica no tanto por sus méritos en la batalla, por notables que sean, sino por su final envuelto en misterio.

Ciudad y campamento de Eburacum

Según fuentes antiguas se fundó durante la guerra Social y, posteriormente pasó a las órdenes de Julio César en el 61 a.C., cuando era gobernador ulterior de Hispania, y lo acompañó tanto en la campaña gala como en la Guerra Civil. Participó en las batallas de Dyrrachium y Farsalia y en la campaña africana. Si bien demostró gran valor y lealtad hacia su comandante, la legión se manchó de una culpa muy grave al amotinarse en Placentia porque no estaban satisfechos con la paga recibida. Cesar abordó la situación con firmeza, como era su costumbre. Amenazó con diezmar a toda la IX legión, pero los soldados pidieron perdón y, al final, César fue magnánimo, decretando la pena de muerte de 12 de los líderes de la revuelta. Cuando terminó la guerra y los pompeyanos fueron derrotados, César retribuyó a los veteranos de la Legio IX retirándoles del servicio y cediéndoles tierras en el Piceno. 

Vexillarius de la Legio IX Hispana  

En el 46 a. C. Octaviano tuvo que enfrentarse a la rebelión de Sexto Pompeyo en Sicilia. La cuestión era de vital importancia, así que llamó de vuelta a los legionarios de la IX. Los veteranos de César eran la flor y nata del ejército y no eran muchos, pero su presencia podría suponer una victoria segura. De hecho, la IX derrotó a las tropas del hijo de Pompeyo y, fiel a Octaviano, participó a la batalla de Accio donde se ratificó definitivamente el poder del joven César. Derrotado Marco Antonio, Octaviano, futuro Augusto, se esforzó en la consolidación del poder de Roma en las provincias. Entre ellas, Hispania seguía siendo el peor dolor de cabeza porque una parte de ella, Cantabria, aún resistía. Así que la Legio IX fue enviada a Hispania y se cubrió de gloria, luchando contra los cántabros y contribuyendo de forma contundente a la pacificación de la región. Fue precisamente por estas fechas cuando tomó el nombre de "hispana" como reconocimiento a su valor. Posteriormente, la legión sirvió fielmente al imperio en la frontera del Rin, en África y en el Danubio. En el 43 d.C. el emperador Claudio decretó una nueva invasión de Gran Bretaña bajo las órdenes de Aulo Plaucio. Una vez más, Roma necesitaba a sus mejores soldados y la Legio IX respondió a la llamada. En el 52, reprimió valientemente la revuelta de los Brigantes, mientras que en el 61 sufrió una seria derrota en Camulodunum por mano de los rebeldes liderados por la reina Boudicca.

Después de este evento nefasto, las pérdidas fueron reemplazadas por tropas frescas procedentes de Alemania. En el 71 d. C., a la legión se le encomendó la construcción del fuerte de Eburacum, en la frontera con Caledonia, cerca de la actual York. Se asentó y permaneció en esta fortaleza durante más de cincuenta años, enfrentándose a constantes ataques y perdiendo muchos de sus integrantes. Entre el 78 y el 83 d.C., participó también en las campañas de Agricola en la conquista de la Caledonia y en la legendaria batalla del Monte Graupio. La última mención de la IX en las fuentes es del año 108, cuando se menciona con la reconstrucción de la fortaleza. Después de esa fecha no tenemos más noticias. A partir de entonces, el destino de la legión pasa a ser objeto de múltiples hipótesis, entrando en la leyenda. Solo sabemos que tres mil soldados fueron enviados a Eburacum para fortalecer la guarnición alrededor del año 120 y que en 122, Adriano, convertido en emperador, acompañó personalmente a la Legio VI a Gran Bretaña para tomar posesión de esa fortaleza. La IX no se menciona siquiera. Dion Casio en su "Historia romana", elabora una lista de las legiones existentes en el siglo II y la IX no es mencionada. Según el gran historiador Theodor Mommsen, durante el reinado de Adriano, los caledonios atacaron la fortaleza de Eburacum y masacraron a toda la legión.

En apoyo a esta tesis tenemos una obra del historiador Marco Cornelio Frontón, donde afirma que en esos años un gran número de soldados romanos fueron asesinados por los británicos. Lamentablemente, no da ninguna otra información al respecto. La tesis de Mommsen tuvo tanto éxito que en 1954 Rosemary Sutcliff la adoptó en su novela, "El águila de la IX legión", que inspiró la película "La legión del águila". Otras películas sobre la misteriosa desaparición de la legión son "Centurión" y "La última legión", basada en la obra de Valerio Massimo Manfredi. Todas estas especulaciones terminaron en los años setenta cuando se descubrieron varios azulejos con el nombre de la legión, datados en el 120 d.C. en el sitio arqueológico de la fortaleza Noviomagus, en Holanda, demostrando que la legión o parte de ella había abandonado Gran Bretaña y seguía activa después del año 108. Otra evidencia son los cartuchos que informan de las carreras de dos oficiales de la IX, Lucio Emilio Caro y Lucio Saturnino, que sirvieron en la legión después de 122. Sobre la base de estas nuevas pruebas, se ha planteado la hipótesis de que la Legio IX, a principios del siglo II, abandonara Gran Bretaña para ocupar el fuerte de Noviomagus. Posteriormente, según la tesis más acreditada, fue enviada a Capadocia para participar en la guerra contra los partos, desatada por los romanos en 162. Probablemente fue en esta ocasión cuando la IX encontró su fin. De hecho, Dion Casio afirma que, durante la guerra romano-parta, una legión entera fue masacrada por los partos en Elegeia, en Armenia. Como no había ninguna otra legión en esa zona, se asume que fuera la IX.Aparte de estas tesis, lo cierto es que en una columna que muestra una lista de legiones activas en la época de Marco Aurelio, la IX hispana no está. Así que ya había desaparecido de una forma u otra, dejando, sin embargo, una huella imborrable en la historia.

Ivan La Cioppa es autor de " La legión que llegó del mar" pulsa aquí o en la imagen si quieres hacerte con un ejemplar




lunes, 1 de noviembre de 2021

ALISO. LA HISTORIA DE SUPERVIVENCIA DEL DESASTRE DE TEUTOBURGO. BREVE RESEÑA.

 «En el campo, los huesos de los soldados yacían esparcidos por el suelo, cada uno en el lugar donde había caído defendiendo su posición o huyendo. Había restos de armas y también los huesos de los caballos, mientras que había cabezas humanas clavadas en los troncos de los árboles de alrededor. En estas arboledas se encontraban los altares bárbaros donde habían sido sacrificados los tribunos y los centuriones». 


Vuelta a la escena de la batalla del bosque de Teutoburgo. Ilustración de Vilius Petrauskas.

Con estas palabras, nos describe Tácito el paisaje que se encontraron los legionarios romanos de Germánico al llegar a lo que había sido el campo de batalla de Teutoburgo en septiembre del 9 d.C. Una coalición de pueblos germánicos se sublevó contra la ocupación de sus territorios por el ejército romano. Esta acción causó unas 30.000 bajas, entre ellas legionarios, cohortes auxiliares, alas de caballería y civiles, comerciantes y familiares que seguían a las legiones. La derrota supuso la muerte del gobernador Publio Quintilio Varo y la eliminación de las legiones XVII, XVIII y XVIIII y del control y de la presencia romana entre el Rin y el Elba.

Mapa de la provincia de Germania en el año 9. El territorio sometido al Imperio está en amarillo. En rojo se puede apreciar el camino de retorno seguido por Varo.(Wikimedia commons)

Los romanos habían construido una red de fuertes de apoyo en el camino a las legiones, muchas veces en torno a los ríos, vías naturales de comunicación. En torno al río Lippe había varios fuertes como el de Oberadem y Anreppen que también cayeron a manos de los germanos. Solo uno de ellos resistió al empuje de los seguidores de Arminio el fuerte Aliso, comandado por Lucio Cedicio. "Aliso. Los últimos supervivientes de Teutoburgo" escrito por Ángel Portillo es el relato de superación y supervivencia de los centenares de legionarios y civiles que allí resistieron.

EL AUTOR

Ángel Portillo nació en Barcelona, pero ha vivido casi toda su infancia y adolescencia en Badalona. El museo de esta antigua ciudad es donde empezó a interesarse por el mundo romano. Docente de vocación, es profesor de instalaciones electrotécnicas en Badalona, Flix y Tortosa. Residente en la comarca del Montsia (Tarragona) tiene la suerte de poder contemplar a diario una de sus pasiones el Mediterráneo. Es autor de la trilogía Lignvm que forman en realidad una única historia la vida del legionario Aurelio Vitalis, hijo de un carretero de Roma. También ha comenzado recientemente la serie de "Crónicas romanas" cuya primera entrega fue "Cunina. Diosa tutelar de la infancia" siendo "Aliso. Los últimos supervivientes de Teutoburgo" la segunda entrega.


LA OBRA

Aliso responde perfectamente a la línea narrativa de su autor que se diferencia de todo lo que he leído en novela histórica hasta ahora por su capacidad de reflejar con fidelidad en sus personajes la mentalidad, valores e ideas de la época. En este aspecto Ángel demuestra valentía ya que es una manera de pensar que al lector de nuestra época puede resultarle brusca, violenta, machista, brutal en definitiva pero al fin y al cabo fiel a la verdad histórica. Los seres humanos de nuestro presente les debemos mucho a la romanidad que a través de los siglos nos ha llegado, si bien es cierto que , afortunadamente, estamos muy alejados de los valores y de los usos típicos de aquellos momentos.

La novela refleja, como en la primera entrega cual es la opinión de los dioses sobre los sucesos que se van narrando en sus páginas, enlazando lo humano y lo divino, a la manera de los autores clásicos. En la Antigüedad la separación entre ambas esferas no estaba tan nítidamente marcada como en nuestros días.

Además de estos puntos fuertes, la novela presenta otras virtudes. Por ejemplo es un relato trepidante en el que los protagonistas deben enfrentarse a la enorme amenaza de los germanos que les impiden la retirada hacia las posiciones romanas seguras del otro lado del Rin. Aún así la germana Idalia, que lleva en su interior el hijo del centurión Cneo Vitrubio --muerto mientras cubría la huida hacia el fuerte Aliso--, el antiguo compañero de este Marco Coso, la prostituta Besares de Hispania, y el auxiliar Aldahir, entre otros no renuncian a la lucha por sus vidas, por tener un futuro en una época en la que la vida humana valía bien poco.

En conclusión Ángel Portillo Lucas nos presenta una novela imprescindible para aquellos que quieran profundizar en el conocimiento de la autentica mentalidad romana del momento. Un conjunto de valores muy diferentes a los nuestros pero entroncados directamente con nuestro bagaje cultural, no os la perdáis.

Os dejo un enlace de compra.


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lunes, 27 de septiembre de 2021

LOS VIAJES DEL PEQUEÑO "CALIGULA"

Escrito por Federico Romero Díaz

En esta ocasión vamos a hablar de los viajes que en su infancia hizo uno de los emperadores más conocidos del imperio romano Calígula. La visión que de él tenemos esta marcada por la locura, el desenfreno sexual, y la crueldad más absoluta. La responsabilidad de que tengamos esta visión tan negativa del personaje la tienen fundamentalmente dos historiadores pro-senatoriales: Suetonio y Dión Casio. Séneca, que estuvo condenado a muerte por Calígula tampoco dijo mucho positivo y para colmo de males la parte de la obra que Tácito escribió sobre Calígula se ha perdido. Para tener una visión más objetiva hay que conformarse con los testimonios de Flavio Josefo, Filón de Alejandría que habló varias veces con él o con Plinio en Viejo.

Ilustración del juego "Calígula" de PierLuca Zizzi

Esta visión tan negativa se ha perpetuado en nuestro presente con Calígula creado en Yo Claudio por el novelista Robert Graves, que sirvió de base a la serie de la BBC del mismo título o al depravado e insaciable personaje de la película de Malcolm McDowell de 1979, realizada con el respaldo de la revista Playboy. En nuestros días varios autores tratan de ofrecernos una imagen más real de este emperador, tratando de separar lo real de lo ficticio. Nosotros ahora vamos a centrarnos en una faceta poco explicada y muy curiosa de su vida : los viajes que realizó a lo largo de su infancia. 

Según Suetonio, Cayo Julio Cesar Germánico "Calígula" nació en Italia, la ciudad costera de Anzio en el año 12, en el seno de una familia “feliz”. Pocas personas podían jactarse de tener una sangre tan azul como nuestro personaje Su padre era Germánico Julio Cesar, sobrino-nieto de Augusto, hijo de Antonia la Menor, la hija de Marco Antonio. Era a la vez sobrino e hijo adoptivo del actual emperador Tiberio. Por su carácter y méritos era uno de los hombres más admirados y queridos del Imperio. Se había casado con Agripina la Mayor, hija de la mano derecha de Augusto: Marco Vipsanio Agripa y Julia. Al nacimiento de Cayo Julio Cesar Germánico, el verdadero nombre de Calígula, la pareja ya había tenido otros dos hijos varones Nerón César y Druso César. Su matrimonio suponía la reconciliación de dos de las grandes familias romanas de su época, la estirpe de Marco Antonio y la de Augusto.

Agripina y Germánico. Retrato por Pedro Pablo Rubens.
1614. Galería Nacional de Arte. Washington

Vamos a ponernos un poco en antecedentes. En el año 14 Augusto fallece y Tiberio debe abandonar la frontera del Limes renano-danubiano para ser nombrado emperador. Germánico es enviado a sustituirlo al frente de las legiones del limes germano. La herida del desastre de Teutoburgo(9 d.C) seguía abierta. A Roma no le era fácil olvidar la desaparición, a manos de las tribus dirigidas por Arminio, de tres de sus legiones y la humillación que le había supuesto tener que replegarse a la nueva frontera de las orillas del Rin. Su hijo pequeño, Calígula de dos años y su esposa Agripina, de nuevo embarazada, siguieron a Germánico. Agripina le confeccionaba al niño pequeños uniformes de legionario, con los que se paseaba por el campamento. Los soldados veían en el pequeño como una especie de amuleto. Los zapateros de la legión le elaboraron unas pequeñas "caligae", a imitación de las que llevaban los legionarios, de dónde le viene a Cayo el apodo de Calígula (botitas) con el que tanto sus padres como los legionarios le llamaban. Siendo ya adulto rechazará que le llamen con ese apodo infantil, por considerarlo indigno de su condición imperial. Ante la amenaza y el deshonor que a los legionarios les suponía obligar a su comandante a mandar a su familia fuera del campamento por falta de confianza en ellos, cedieron en su rebelión, entregando a los cabecillas para que fueran juzgados sumariamente. Al inicio del verano del 17 Germánico, tras sus victoriosas campañas contra los germanos, es reclamado para celebrar un triunfo en Roma a donde acude para el desfile triunfal que será un recuerdo muy importante para Calígula, un niño de cinco años, siempre recordará esos momentos junto a sus padres y hermanos--todos ellos subidos en un solo carro-- desfilando juntos en medio de la admiración y de las aclamaciones del pueblo romano.

Tras unos meses en Roma, Tiberio envía a Germánico a poner orden en las provincias orientales del Imperio. En este viaje lo acompañarán de nuevo el pequeño Cayo y su esposa Agripina, quedando sus otros cuatro hermanos en Roma.

Germánico, además de un excelente militar, era un hombre con inquietudes culturales, que incluso había escrito alguna obra de teatro. El viaje a Oriente lo hacen sin prisa, visitando a su paso los lugares y monumentos más importantes y recibiendo en todos ellos el cariño de la población local. Tras navegar or el Adriático,  llegaron al escenario de la batalla naval de Accio, situado en la costa occidental de Grecia, donde la flota de Cleopatra y Marco Antonio, abuelo de Germánico, fue derrotada por Octavio, el día 2 de septiembre del 31 a.C. Allí, en una capilla dedicada a Apolo, conmemoraron la batalla. Pasaron por Atenas, la isla de Eubea, dejando a Agripina en la isla de Lesbos y llevándose con él a Calígula, Germánico continuó su viaje de turismo,  por la ciudad de Aso. 

Batalla de Accio

Ubicada en la península de Tróade, al otro lado de Lesbos. En el Templo de Apolo Clario cercano a la ciudad de Colofón en la misma costa jónica, Germánico consultó al famoso oráculo que se encontraba en la oscura cripta bajo el templo, Tácito escribió que corría el rumor de que le había profetizado una «muerte temprana». Otras paradas de su largo viaje fueron Bizancio, el Mar Negro, o el Egeo. También visitaron las míticas ruinas de Troya, la isla de Rodas llegando por fin a Siria, donde tanto a él como a su familia se le rendirán los máximos honores.

Tras una breve estancia de Germánico en Capadocia donde reorganizó la administración romana, la familia viaja a Egipto para tratar de paliar la hambruna que sufría esa provincia. Llega a Alejandría para visitar los palacios en los que César, Marco Antonio, Cleopatra y los reyes ptolemaicos habían gobernado las tierras de Egipto. Allí fueron de nuevo agasajados con múltiples fiestas y recibimientos y Germánico, viajero insaciable, decidió partir en una travesía por el Nilo en medio de la adoración popular que su padre y, por extensión él, disfrutaban en todos los lugares a los que llegaban. En las  ruinas de Tebas, un sacerdote egipcio le tradujo unas antiguas inscripciones que hablaban de un ejército de 700.000 hombres dirigidos por el faraón Ramsés que había conquistado el norte de África, Persia y gran parte de Oriente Próximo. Germánico visitó las pirámides y la estatua de Memnón, y, antes de volver, viajó por el Nilo hasta Elefantina y Siena, que entonces marcaban la frontera sur del Imperio Romano.

Viajes-de-Germanico-por-Oriente-y-Egipto-17-19-dC-Mapa-CGEAE-J-I. Wikimedia

Tras el fin de la travesía volvieron a Siria, en el 19 para hacerse cargo de las tareas de gobierno que se le habían encomendado a Germánico que morirá al poco tiempo, con 33 años, muy posiblemente envenenado por Pisón el gobernador romano de Siria. Nuestro Calígula de apenas siete años, volvía a Roma, junto a su madre y al cadáver de su padre. A la llegada de su barco, en Brindisi, fueron recibidos con todos los honores por parte de la Guardia Pretoriana y, ya cerca de Roma, le salió al encuentro una delegación compuesta entre otros por Druso el hijo de Tiberio, el futuro emperador Claudio, y sus cuatro hermanos. El pequeño Cayo, solo un niño despreocupado al que le encantaba cantar y bailar, pasará de ser reverenciado como hijo del gran Germánico a una etapa bien diferente al cuidado de su madre primero y de las ancianas Livia y Antonia después. Es un momento muy peligroso para su familia ahora en el punto de mira de Tiberio y de su prefecto del pretorio Sejano.

Agripina llega a Brindisi con las cenizas de Germánico, donde es recibida por una delegación romana

Nuestro personaje quedó al cuidado de su bisabuela Livia que no sentía ninguna simpatía hacia la familia de Germánico y Agripina. No debieron ser años fáciles los de su adolescencia. En el 31, con 19 años se le notificó su traslado a Capri, junto al Emperador. Es difícil saber cuánto hay de verdad y de exageración malintencionada en las noticias que nos han llegado sobre las depravaciones sexuales y la crueldad que allí presenció Calígula y el impacto que sobre su personalidad pudieron tener . Calígula se coronó como emperador a los 24 años. Hasta los siete podemos decir que disfrutó de una infancia feliz, rodeado del cariño de sus padres, de los legionarios y del pueblo que adoraba a su familia. Tras el fallecimiento de su padre su vida se transformó en un ejercicio de supervivencia en el que se vio obligado a tratar de pasar inadvertido ante aquellos que lo observaban con sospecha deseosos de despertar la desconfianza de Tiberio y Sejano  

¿Fue realmente Calígula el loco cruel y depravado que nos cuentan las fuentes? Probablemente no, el pueblo siempre estuvo a su favor y lloró su asesinato tras cuatro años de gobierno. En la actualidad muchos piensan que no fue realmente un loco cuel, aunque sí que se comportó como un joven arrogante y soberbio, demasiado engreído en su dignidad imperial e inexperto y falto de preparación para la difícil tarea de gobernar el gigantesco y complejo Imperio de Roma. Incapaz de controlar su ira, acabó volviéndose impredecible y peligroso para aquellos que lo rodeaban y eso acabó costándole la vida

Para ampliar la información te puede interesar:

EL DURO CAMINO DE LA FELICIDAD A LA LUCHA POR LA SUPERVIVENCIA(Casa del Recreador)

domingo, 19 de septiembre de 2021

¿CÓMO ERA ROMA EN EL SIGLO VI D.C? ITALIA EN EL SIGLO VI Y PRIMERA MITAD DEL VII

Tendemos a pensar que el último momento del siglo V y el siglo siguiente, ya desaparecido el Imperio Romano de Occidente, son momentos de pobreza y destrucción . Al fin y al cabo es lógico imaginar que una vez desaparecido el emperador en Roma, también cayeron las estructuras administrativas y económicas que se sustentaban en él. Las cosas no fueron exactamente así, en muchos casos, los reinos que sustituyeron a Roma mantuvieron casi intacta la estructura administrativa y sobre todo la fiscal, limitándose a cambiar a las personas que ocupaban los puestos más elevados de esa organización pero manteniendo casi iguales los impuestos y el esquema administrativo imperial que habían heredado. Gracias a ello, las infraestructuras más importantes pudieron seguir funcionando y abasteciendo de agua las ciudades, las calzadas comunicaban unas poblaciones con otras, manteniéndose las instalaciones portuarias en buen estado para garantizar el continuo funcionamiento de las rutas comerciales, etc. Un buen ejemplo en el que podemos observar el mantenimiento de las estructuras romanas fue la Italia de los ostrogodos. 

El reino ostrogodo de Italia, desaparecido tras la invasión bizantina, fue un reino próspero capaz de levantar una armada potente y mantener grandes ejércitos que intervinieron en la Galia o en Hispania; de construir monumentos de la calidad del Mausoleo de Teodorico y de mantener el complicado sistema administrativo del Imperio, poniendo al frente de esa administración a algunos de los más destacados miembros de la nobleza senatorial romana. Su reino se convirtió en la primera potencia en Occidente a lo largo de casi 25 años. Sus ciudades eran prosperas y estaban densamente pobladas, por ejemplo Milán contaba con casi 100.000 habitantes, Rávena posiblemente superaba esta cantidad y otras como Nápoles superaban los 50.000. Si es cierto, son ciudades más pequeñas que las del siglo II y principios del III, pero seguían siendo lugares muy activos que estaban muy lejos de caer en el abandono y la despoblación. ¿Y Roma? ¿Cómo era la antigua capital del Imperio Romano en esa época?

Ostrogodos asedian las murallas de Roma. Autor José Daniel Cabrera Peña

Pues teniendo en cuenta las descripciones de algunas fuentes italianas y las noticias que de ella nos da Miguel el Sirio podemos hacernos una idea bastante aproximada de como era la ciudad justo antes de su asedio y conquista por el rey ostrogodo Totila(549-550). Tenía una población de 100.000 habitantes aproximadamente, una cantidad que si bien esta muy lejos del casi millón de habitantes que llegó a tener seguía siendo un número muy considerable.

El profesor José Soto Chica en "Bizancio y la Persia Sasánida: dos imperios frente a frente", nos ofrece una relación detallada del tamaño de la ciudad en el 546. Roma contaba con 46.000 casas comunes, 1797 canales o instalaciones hidráulicas, 56 casas de baños y 254 letrinas públicas, 274 hornos de pan, 2.300 locales donde repartir las entregas gratuitas de pan, aceite, la carne, etc. Tenía 324 calles principales( es decir de cierta anchura) 24 iglesias y dos basílicas destinadas al emperador y al senado. Casi 700 personas dirigidas por siete funcionarios se encargaban del orden público de la ciudad. El perímetro amurallado era de casi 20 millas y tenía 37 puertas. En cuanto a las estatuas y a pesar de los dos grandes saqueos que había sufrido en el siglo anterior la ciudad seguía contando con 22 estatuas ecuestres de gran tamaño, 3875 estatuas de bronce, y en el capitolio 80 estatuas de oro y 60 de marfil.  tres teatros y dos circos.

Tropas de Belisario defienden las murallas de Roma

Aceptando alguna exageración de las fuentes en esta descripción, es evidente que Roma era una ciudad grande y activa, a pesar de los duros golpes que supusieron el asedio de 536-537 y la toma del rey Totila en el 546. Justiniano en el 554 decidió restaurar gran parte de esos daños y devolver parte de su antiguo esplendor a la Urbs. Usando su propio tesoro personal restauró acueductos, monumentos, fuentes, etc, así como las entregas gratuitas de alimentos a sus ciudadanos( anona). Justiniano también se ocupó de abonar sus sueldos a profesores, filósofos, rétores, médicos, matemáticos, juristas etc que restauraron parte del esplendor cultural de una ciudad a la que acudían estudiantes francos, galos, anglosajones, eslavos, etc y del mundo romano en busca de sabiduría. Roma se convertirá en el siglo VI en un lugar cosmopolita en el que se refugiaban primero muchos de los huidos de las ciudades arrasadas por los persas en Oriente y ya en el VII un gran número de personas que escapaban del avance de los musulmanes en África y Oriente Próximo

Los dueños de las grandes explotaciones agrícolas del valle del Po, de Calabria, de la Apulia podían permitirse pagar fuertes cantidades al fisco de Constantinopla a cambio de verse libres de la obligación de vender parte de sus productos al ejército a precios tasados. La intención de estos latifundistas era la de vender sus productos en el circuito comercial orientado a la exportación que les producía mayores rendimientos.


Por Juan de Chipre sabemos que todos los años llegaban a Italia los barcos de la flota del Patriarca de Alejandría con unos 50.000 modios de mercancía tanto de alimentos como de productos de lujo, que encontraban buenos compradores en suelo italiano, sobre todo entre los grandes propietarios de Apulia, Emilia, Piceno o Rávena.

Los hallazgos arqueológicos de la cripta de los Balbi han demostrado que durante el sigo VI y VII el comercio mediterráneo siguió activo a una escala más que considerable y que nutría a la ciudad de Roma de alimentos básicos como el aceite africano. En la capital se siguió acuñando moneda de cobre y usando teja y ladrillo como elementos constructivos. Hasta la segunda mitad del siglo VII sabemos que Italia contaba con prósperos banqueros como Juliano, capaces de patrocinar la construcción de edificios como San Vital de Rávena, que supuso un gasto de 26.000 sólidos de oro. Italia seguía siendo un, lugar rentable y atractivo desde un punto de vista económico. Incluso el trigo de Sicilia y el sur de Italia era codiciado por los comerciantes egipcios que acudían a sus puertos a adquirirlo. Todos estos indicios demuestran la existencia de prósperos circuitos comerciales entre Oriente, Italia, Sicilia, África y Egipto durante la segunda mitad del siglo VI y la primera del VII, favorecido por la recuperación del control de los romanos de las orillas del Mediterráneo tras la recuperatio imperii llevada a cabo bajo el gobierno de Justiniano.

Tras la captura del tesoro real de Amalasunta en el 535 valorado en unos 2.880.000 sólidos de oro, Narsés en el 553 se hizo con el de Totila y el de su breve sucesor Teya. Ambos reyes se habían dedicado a confiscar la riqueza de buena parte de la nobleza italiana fiel a Justiniano y habían conseguido acumular en poco tiempo una cantidad similar a la de Amalasunta. Estas inmensas cantidades de dinero, las tierras y las rentas de la corona ostrogoda en Italia junto a lo aportado anualmente en concepto de impuestos supusieron al fisco y al tesoro de Justiniano unas enormes cantidades que hicieron más que rentable para Constantinopla la larga guerra en una Italia bastante más prospera de lo que hasta ahora nos han contado.

BIBLIOGRAFÏA

Este artículo esta basado en:

José Soto Chica, "Bizancio y la Persia Sasánida: dos imperios frente a frente". Universidad de Granada.


jueves, 16 de septiembre de 2021

LA VERDAD SOBRE LOS GLADIADORES. BREVE RESEÑA A "GLADIADORES. UNA BREVE INTRODUCCIÓN"

Aunque no superaron en publico asistente a las carreras del circo, las luchas gladiatorias gozaron en la antigua Roma de una gran popularidad. La gente esperaba con ansia a que llegara el día en el que poder asistir a las luchas del anfiteatro. Allí se entusiasmaban al contemplar la destreza de los gladiadores y siempre era posible descubrir alguna novedad con respecto a otros combates presenciados con anterioridad. San Agustín nos describe muy bien el enorme poder de atracción de este espectáculo al narrarnos lo sucedido a un joven que acudió por primera vez a presenciarlas:

".. cuando vio aquella sangre se empapó a la vez de la monstruosidad y no apartó su rostro, sino que fijó su mirada y se bebía las furias ¡y no lo sabía! Y se deleitaba en el crimen del combate, ¡ con cuanto placer se emborrachaba.  Y ya no era aquel que había venido, sino uno más de la multitud a la que había venido, y un auténtico compinche de aquellos por los que se había dejado llevar."

El este fragmento es solo un buen ejemplo del enorme poder que este espectáculo ejercía sobre las masas, un ejemplo de lo que debían sentir aquellas personas que llenaban las gradas de los  numerosos anfiteatros de las ciudades del mundo romano. Era una de las pocas cosas en las que los miembros de esa sociedad independiente de su condición, edad o sexo compartían. La afición a estos espectáculos era utilizada desde el poder como una poderosa herramienta de influencia en función de sus intereses personales y políticos para medrar en sus carreras. esto hizo posible que los juegos gladiatorios fueran aumentando el espacio que ocupaban en el calendario de las festividades públicas. Por ejemplo de los diez días al año que ocupaban en el siglo I a.C hasta el siglo III o IV cuando ocupaban uno de cada diez días del calendario.

A pesar de no contar con una obra monográfica escrita en la Antigüedad sobre este tema sabemos mucho sobre la materia gracias a las inscripciones de las tumbas de los gladiadores, a las representaciones que de ellas se hicieron en multitud de mosaicos y frescos que han llegado hasta nuestros días, testimonios literarios, críticas morales a su celebración, etc. Gracias a toda esta información sabemos mucho sobre sus edades, procedencias, estructura familiar, armas y vestimenta, emparejamientos en la arena y de otros personajes secundarios de este espectáculo como árbitros, los músicos, etc.


Para poner orden en este conocimiento tan fragmentado nada como la visión de una experta en historia antigua: la doctora en Historia Antigua Amparo Mateo Donet, que apoyada en las excelentes ilustraciones de Leire Blasco Guati ha publicado con la editorial Alianza un ensayo introductorio sobre los gladiadores y el mundo que les rodeaba titulado "Gladiadores una breve introducción". Una obra ideal al conjuntar el conocimiento más riguroso con un afán narrativo que hace accesible su lectura a cualquier público.

El libro desde un punto de vista material no es muy extenso, 256 páginas en las que se nota que se ha pensado en el lector,  ya que es muy sencillo de leer y la información viene siempre ilustrada con excelentes imágenes y acertadas notas explicativas. Es un libro de pequeño formato, cómodo por u escaso peso de llevar encima. A lo largo del ensayo la información se agrupa en tres grandes bloques:

-- En el primero la autora nos responde a preguntas sobre los gladiadores como individuos. ¿ Donde se les reclutaba?, ¿Qué tipo de vida llevaban una vez enrolados como gladiadores?, ¿Qué tipos de armas tenían? ¿Había mujeres gladiadoras?, etc.

-- En el segundo bloque nos explica el fenómeno en si mismo: cuales fueron los orígenes de este espectáculo que llegará a ser de masas; que tipos de gladiadores había; como se organizaban, en que espacios se ofrecían sus combates, etc.

-- Por último en el tercer bloque nos habla de como era su mundo: como se relacionaban con su público, como algunos acababan sirviendo de guardaespaldas de poderosos personajes, como era su mundo religioso y las prácticas mágicas que utilizaban para atraerse el favor de los dioses y un punto que me ha parecido de lo más interesante, las causas que llevaron a que dejaran de celebrarse las luchas de gladiadores.

Estamos en conclusión ante un ensayo imprescindible para todo aquel que pretenda iniciarse en el conocimiento de este espectáculo, que a pesar de dejar de celebrarse ha ya muchos siglos ha dejado una impronta muy presente en nuestra cultura . Os dejo unos enlaces para empezar a leerlo o para que si aún no lo habéis comprado os podáis hacer con un ejemplar.

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viernes, 10 de septiembre de 2021

TORPEDOS HUMANOS ITALIANOS FRENTE A LA ROYAL NAVY EN EL PUERTO DE ALEJANDRÍA.

La Segunda Guerra Mundial es una fuente inagotable de historias curiosas, en este caso caso vamos a relatar una que recuerda a la lucha entre David y Goliat. Un suceso en el que  unos comandos italianos a bordo de unos sorprendentes torpedos tripulados van a poner en jaque a la poderosa Marina Real Británica en el Mediterráneo.

Un buzo italiano escapa tras conseguir volar un barco de la Royal Navy

Estamos a finales de 1941, en plena Segunda Guerra Mundial. Italia, alineada con las Potencias del Eje, ocupaba Libia y Abisinia, mientras que Reino Unido dominaba militarmente Egipto. Ambos bandos competían duramente por el dominio del Norte de África y por la supremacía en el Mediterráneo. En tierra las fuerzas combinadas de la Italia de Mussolini junto a los alemanes del Afrika Korps del general Erwin Rommel luchaban encarnizadamente contra las tropas británicas. El principal problema con el que se encontraban italianos y alemanes era la falta de suministros derivada del dominio británico del mar. La Royal Navy desde sus bases en Malta y Gibraltar dominaban la navegación mediterránea e impedían el normal abastecimiento de alemanes e italianos. En 1940 habían atacado en Tarento a la flota italiana que había perdido un acorazado y había visto seriamente dañado otros dos. Los italianos, a pesar del rearme de su flota tras la llegada al poder de Mussolini,  ni siquiera contaban con un portaviones y se habían visto obligados a adoptar una táctica defensiva manteniendo a sus buques en puerto, con el fin de tenerlos a salvo de la superioridad del enemigo en combate. Para las potencias del Eje era importante mantener el control del Norte de África para prevenir una posible invasión de Italia que será lo que acabe pasando.


Campañas africanas 1941/1942

Las maneras que tenía la Regia Marina de contrarrestar la ventaja de la Royal Navy no eran muchas aunque tenían en su historia reciente ejemplos en los que inspirarse. Durante la Primera Guerra Mundial, usando por sorpresa lanchas rápidas y mediante acciones de comando habían conseguido hundir varios acorazados austrohúngaros mientras estaban en puerto. El plan de los italianos era sencillo pero tenía posibilidades de éxito: tratarían de dejar fuera de combate el mayor número de barcos del Reino Unido mientras estos estuvieran en puerto. Era un momento perfecto porque en noviembre de 1941 un submarino alemán había conseguido hundir el acorazado HMS Barham cerca de las costas de Creta. Algunos de los buques más importantes de la flota británica como el Valiant o el Queen Elizabeth estaban además en el puerto egipcio de Alejandría. Si conseguían su objetivo, la flota italiana tendría una seria posibilidad de acabar plantar cara con garantías de éxito a la Royal Navy en el Mediterráneo.

Mapa de la acción contra el puerto de Alejandría en 1941( Bellumartis)

Los encargados de afrontar tan arriesgada misión serán los integrantes de la Décima Flotilla Ligera conocida también como la Décima Mas. Se seleccionaron a seis buzos voluntarios. Debían ser solteros y dejar testamento antes de iniciar una misión en la que tenían muchas posibilidades de perder la vida. El instrumento para conseguirlo eran los SLS más conocidos como "maiali" que significa "carne de cerdo", tal vez llamados así por sus formas redondeadas. Eran básicamente torpedos tripulados, modificados con la incorporación de un motor eléctrico y acondicionados para transportar a dos buzos cada uno. La cabeza del torpedo era la ojiva, que se podía desprender para colocarla en el casco elegido como objetivo. Para conseguirlo debían superar las redes metálicas que protegían la entrada a los puertos y la vigilancia en superficie de la Royal Navy. Una vez colocado el explosivo, el buzo que disponía de un sistema de retardo podía escapar de nuevo hacia el submarino nodriza que previamente les había acercado todo lo posible al objetivo. Los SLS tenían 6 metros de largo, unos 300 kilos de explosivos y unos 15 kilómetros de capacidad operativa.

Dos buzos italianos a bordo de un SLS cortan la red metálica que protege el puerto para entrar en la rada.

El submarino Sirah dejó a los buzos a una distancia cercana a su objetivo en Alejandría. Pero el puerto  estaba protegido por redes metálicas y posiblemente explosivos, por lo que los seis buzos italianos debieron esperar una oportunidad para penetrar en el interior. Un golpe de suerte se lo permitió, porque mientras decidían que hacer las redes se abrieron para permitir el paso de tres grandes buques de la Royal Navy. Los buzos italianos no lo dudaron y sumergidos a bordo de sus SLS entraron en las aguas del puerto. Una vez dentro se separaron en busca de los objetivos que cada pareja se le habían marcado. El líder del grupo: Luigi Durand de La Penne y su compañero Bianci buscaron el casco del Valiant y se sumergieron en busca del mejor lugar para colocar el explosivo. La pareja debió enfrentarse a varios problemas. Bianci se quedó sin oxigeno y se vio obligado a subir a la superficie medio asfixiado. Para colmo de males a su SLS se le averió el motor y cayó al fondo marino. De La Penne se vio obligado a arrastrar como pudo la ojiva explosiva hasta colocarla a 1.5 metros debajo del casco. Ya sin fuerzas subió a la superficie donde encontró a su compañero Bianci agarrado a una boya seminconsciente. Allí fueron descubiertos por los vigilantes del puerto y arrestados llevándolos paradójicamente como prisioneros al barco que pretendían volar.

Los seis buzos italianos: Luigi Durand de la Penne, Emilio Bianchi, Antonio Marceglia, Spartaco Schergat, Vincenzo Martellotta y Mario Marino(De izquierda a derecha y de arriba a abajo) Wikimedia commons

Las explosiones estaban sincronizadas: el Vailant debía explosionar a las 5:55 de la mañana; el Queen Elizabeth  a las 6:05 y el petrolero a las 6:15. Diez minutos antes de la primera explosión De La Penne, que no deseaba muertes innecesarias, la suya y la de su compañero incluidas, informó al capitán del Vaillant, Chales Morgan de la inminente explosión de su barco y de la necesidad de evacuarlo, pero ante la negativa del italiano a decir exactamente donde se había colocado la carga explosiva los dejó prisioneros en la sala de máquinas. Gracias a un golpe de suerte, los italianos sobrevivieron a la explosión del Valiant, logrando ser puestos a salvo con algunas heridas, fuera del barco. Tal y como estaba planeado los otros dos barcos estallaron a la hora planeada.

Los tres grandes buques habían sufrido graves daños. La poca profundidad del puerto favorecerá su recuperación.  El Valiant que se hundió, estará en dique seco cerca de seis meses; el Queen Elizabeth, escorado sobre un costado 17 meses, el acorazado Jervis que estaba repostando al lado del petrolero ya estaba operativo en enero. Estas importantes pérdidas unidas al hundimiento del HMS Barham por el submarino alemán mermaban considerablemente la capacidad naval de Reino Unido en el Mediterráneo. Los buzos de la Decima Mas con esta acción dieron la oportunidad a los italianos de hacerse con el control del Marenostrum y retomar así la posibilidad de abastecer adecuadamente a sus exhaustas tropas en África, pero Mussolini, a pesar de conocer el éxito de sus soldados no explotó la ventaja que se le ofrecía para cambiar el curso de la guerra al no sacar a su flota de sus puertos.

Un SLC del Museo Sacrario delle Bandiere delle Forze Armate, en Roma

De La Penne se vio libre de su cautiverio cuando Italia en 1943 se pasa al bando aliado, alistándose para servir contra Alemania. Conseguirá en el puerto de La Specia que los alemanes no bloqueen el puerto con unos navíos que él se encargó de hundir previamente. El príncipe Humberto, le premió con la medalla de Oro, máxima condecoración al valor en Italia, que curiosamente le fue impuesta por el antiguo comandante del barco que había hundido, Charles Morgan, ahora jefe de la flota británica en el Mediterráneo.

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lunes, 30 de agosto de 2021

MUJERES PODEROSAS EN LA TARDO-ANTIGUEDAD. DINASTÍA VALENTINIANA-TEODOSIANA

Escrito por Federico Romero Díaz

¿Teodosio, Honorio, Alarico, Estilicón, Arcadio, Aecio, Genserico, etc? ¿Fueron estos hombres los únicos protagonistas de la Tardo-Antigüedad.? En un mundo dominado por hombres, algunas mujeres romanas pertenecientes al estrato más elevado de la sociedad no se resignaron a ejercer solo el papel de madres o esposas que la moral y costumbres de la época les había asignado. Fueron mucho más allá logrando disfrutar, normalmente desde la sombra de un segundo plano, de altas cotas de poder e influencia sobre la política romana. Eso no evitó que sus parientes varones las utilizaran en muchos casos como moneda de cambio casándolas según la conveniencia política del momento.

Gala Placidia visita el mausoleo. Recreación pictórica del pintor ruso Vasiliy Smirnov, 1880.

En el sistema político romano, ya desde Augusto, el Emperador gozaba de la capacidad de nombrar un heredero en vida, ya fuera de su propia sangre o de fuera a través de la formula de la adopción con la finalidad de mantener el poder siempre dentro de la familia. Esta decisión debía hacerse con la aceptación, más o menos formal, del Senado, del ejército y del pueblo. En la Tardo-antigüedad el sistema sigue siendo básicamente el mismo. Las mujeres tenían un papel muy importante como trasmisoras de la legitimidad dinástica en algunos casos y en otras ocasiones como fuente de "nueva sangre" en la "vieja dinastía valentiniana-teodosiana". En caso de falta de heredero varón, las mujeres de la familia imperial actuarán como fuente de trasmisión del poder a sus hijos o de la legitimidad  a sus esposos. En el caso de que el heredero sea muy joven aún para ejercer de una manera efectiva el cargo de Emperador, podrán gobernar directamente en nombre de su hijo garantizando así la trasmisión sin traumas del poder, a la mayoría de edad de éste.

El Emperador Honorio, Jean-Paul Laurens (1880)

 A diferencia de los hombres de la dinastía valentiniano-teodosiana, que no destacaron precisamente por sus grandes dotes de gobierno, las mujeres de esta familia si que manifestarán con frecuencia una fuerte personalidad y capacidad de iniciativa política, en especial en las relaciones con los pueblos bárbaros que van ocupando el territorio del Imperio  Romano de Occidente.

Conozcamos algunos de los ejemplos más importantes de mujeres de esta dinastía que tuvieron un papel clave en la política de su tiempo.

Justa Justina.(¿?-388)

Era una dama perteneciente a la nobleza romana. Su padre, Justo, había sido gobernador de Piceno en tiempos de Constancio II. Sabemos que fue desposada por el usurpador Magnencio, siendo aún muy joven. El matrimonio no tuvo hijos y tras la derrota y el suicidio de su marido en el 353 permanecerá viuda hasta el 368, año en el que se casó por segunda vez con Valentiniano I, que fallecerá en el 375. No fueron muchos años pero de este matrimonio nacerán tres niñas( Gala, Grata y Justa) y un varón, el futuro Valentiniano II. El heredero, a la muerte de su padre solo tenía, 4 años. Quedó bajo la autoridad de su madre y de su hermanastro Graciano que gobernaban en Occidente, mientras que de Oriente se encargaba, Valente.

Estatua de Valentiniano II

Graciano es asesinado por el usurpador Magno Máximo en el 383, convirtiéndose Valentiniano II en emperador de la parte occidental con su madre Justina como regente. Valentiniano II y Justina, en la práctica deberá conformarse con el gobierno de Italia y el Illyricum, mientras que el resto de Occidente queda en manos del usurpador y Oriente en manos del nuevo emperador Teodosio. Justa Justina intervendrá activamente en la política del momento participando en la promulgación de numerosas leyes, algunas en defensa del arrianismo que ella misma profesaba. Se enfrentó, por el uso de una basílica, al poderoso obispo de Milán San Ambrosio, aunque tuvo que ceder ante la firme oposición del obispo a las tropas imperiales que cercaban el edificio. En el 387 Magno Máximo ocupa Italia y Justina y sus hijos deben buscar refugio en Tesalónica, donde Teodosio se queda prendado de su hija Gala con la que se acaba casando, consumándose de esta forma la unión entre la dinastía valentiniana y la teodosiana. La condición de Justina para acceder al matrimonio de su hija Gala era que Teodosio marchará contra el usurpador, Magno Máximo.

Zósimo nos cuenta:

"Pero como la pasión que sentía(Teodosio) por la muchacha( Gala la hija de Justina) lo consumía cada vez mas, llamo a Justina para pedirle a su hija en matrimonio, ya que sus anterior esposa, Flacila, había fallecido. Aquella declaro que no se la entregaría al menos que, emprendiendo la guerra contra Máximo, castigase el asesinato de Graciano y restituyese a Valentiniano el imperio de su padre. Tras conseguir desposarla bajo estas condiciones, se entrego por completo a los preparativos de guerra...."

En el 388 tras las batallas de Siscia (Sisak) y Poetovio (Ptuj), Teodosio ocupa Emona (Liubliana) y obliga a Máximo a refugiarse en Aquilea, donde fue asesinado por sus soldados el 28 de agosto de 388. No sabemos con certeza si Justina pudo disfrutar de la victoria contra Magno Máximo y de la reposición en el trono de Occidente de su hijo Valentiniano II ya que murió en ese mismo año. 

Justina fue una mujer de fuerte personalidad, firme en sus ideas, en especial en su fe arriana que supo gobernar a la sombra de su hijo.

Gala Placida (¿392?-450)

Fue una emperatriz romana del Imperio Romano de Occidente nieta, hermanastra, prima, sobrina, madre y esposa de varios emperadores. Fue el único fruto del matrimonio entre Gala( una de las hijas de Justa Justina) y Teodosio. Le tocó protagonizar una época muy tormentosa para la historia del Imperio Romano de Occidente. No llegó a disfrutar mucho de su madre, ya que cuando solo tenía dos años falleció en el parto de un hermano que también murió. Al año siguiente, en el 395 le llegó el turno a su padre Teodosio, que tras la muerte de Valentiniano II se había convertido en Emperador de las dos partes del Imperio , Oriente y Occidente. Del primero se hará cargo su hermanastro Arcadio de 17 años y del segundo Honorio de tan solo 11. El gobierno será llevado en realidad por generales y altos dignatarios. En el caso de Occidente será Estilicón y en Oriente gobernará primero Rufino y después el eunuco Eutropio.

Imagen que representa a Gala Placidia extraída de la portada de la novela "La emperatriz goda" de M. Lasala.

Gala Placidia, de tan solo tres años, crecerá en la casa del magister militun de Occidente. Estilicón y su esposa Serena prometieron a la princesa-niña con su hijo Euquerio de tan solo diez años de edad. Las tensiones políticas con Oriente, la guerra con los bárbaros que penetraron en el imperio y las luchas políticas en la corte de Rávena le costaron la vida a Estilicón y a su familia en el 408. Algunos expertos sitúan el cautiverio de Gala Placidia en el 408 o en el 409, antes del saqueo de Roma por los godos de Alarico en el 410. Lo que si sabemos es que acompañaba a los visigodos como parte del botín.

Zósimo nos confirma que en ese año de 410

"Permanecía también junto a él( Alarico) la hermana del Emperador, Placidia, quien de alguna manera estaba en calidad de rehén, si bien disfrutaba de toda suerte de pleitesías y prerrogativas reales."

Muerto Alarico, Ataulfo es nombrado rey. Él y Gala Placidia se casaron en una ceremonia que tenía mucho más de romana que de tradición goda y llegaron a tener un hijo, al que llamaron Teodosio, toda una declaración de intenciones. Sin embargo el niño murió, siendo apenas un bebe, impidiendo los planes de sus padres de unir ambos mundos a través de este vástago. Honorio nunca reconoció este enlace y presionó a los visigodos para que devolvieran a su hermana. Gala era ahora viuda de Ataulfo, que había caído en un complot palaciego orquestado por Sigerico, un noble que humilló a la romana haciendo que esta caminara durante doce millas delante de su caballo en una especie de paseo triunfal. Tras el  rápido asesinato de Sigerico, Gala es entregada al general romano Constancio, la nueva figura emergente en la corte de Rávena por decisión de Honorio que, tras la muerte de Estilicón, necesitaba un buen general al frente de lo que quedaba de las legiones romanas, Este hombre, mucho mayor que ella, será su próximo esposo y fruto de este matrimonio llegarán dos hijos: Valentiniano III y Justa Grata Honoria, de la que hablaremos un poco más adelante. En el 421 Constancio en nombrado Augusto y su esposa, Gala Placidia, por lo tanto es elevada también a la misma categoría. A los siete meses el veterano militar fallece y Gala queda viuda de nuevo. En el 423 debe huir a Constantinopla, junto a su familia, y hacer frente a Juan, un alto funcionario de la corte que se había hecho con el poder y había levantado falsas acusaciones contra ella.

Hasta el 425 su hijo Valentiniano III, de seis años de edad, no será nombrado emperador, siendo ella la designada para actuar como regente durante la minoría de edad. El usurpador Juan había sido ejecutado públicamente y Gala Placidia contaba con el apoyo de una extensa clientela y el respaldo armado de una guardia goda que le acompañaba desde la vuelta de su cautiverio. Gracias al acuerdo con Aecio, que será nombrado nuevo magister militum podrá gobernar hasta la mayoría de edad de su hijo en el 437. Impulsó una extensa obra legislativa favoreciendo a la iglesia católica, persiguiendo la herejía arriana. Se apoyó alternativamente en los grandes militares de su tiempo: Felix, Bonifacio y Aecio que estuvieron en continuo enfrentamiento entre ellos, aunque será el último el que salga victorioso en la disputa por el poder. Las luchas internas debilitaron las fuerzas del imperio que fue perdiendo gradualmente sus territorios a manos de pueblos bárbaros. Finalmente Bonifacio el máximo representante de Rávena en África, llegó a proclamarse emperador tratando de anticiparse a su supuesta destitución. Su enfrentamiento con las tropas de Aecio facilitó en gran medida la invasión y ocupación de África por los vándalos que fundaron sobre ese antiguo territorio romano un nuevo reino que planteará a Rávena numerosos problemas en forma de falta de recursos económicos y de expediciones piráticas contra Sicilia, Córcega y la propia Italia. A partir de ese momento será Aecio el verdadero gobernante de Occidente, llegando a una convivencia, más o menos aparente con Gala Placidia.

ValentinianoIII

 Gala Placidia morirá en el 450. Era una cristiana devota que en sus últimos años construyó o enriqueció varias iglesias. Mandó edificar las basílicas e San Juan Bautista y de la Santa Cruz en Rávena. De la segunda solamente queda el oratorio de San Lorenzo, conocido como mausoleo de Gala Placidia. En Roma finalizó   la basílica de San Juan Laterano, hoy Letrán.

  Justa Grata Honoria

 Era la primogénita de Constancio y Gala Placidia que además habían tenido   al que será el emperador Valentiniano III, su hermano.  Creció en una corte   en la que su madre, como regente, detentaba el poder. Era una mujer muy   consciente de su dignidad y rango y para nada acostumbrada a adoptar un   papel pasivo y sumiso a los dictados de sus  parientes varones.

 Según algunas fuentes, tenía una relación amorosa con su administrador,   Eugenio, y que estaba embarazada de él. Cuando se hizo público el asunto   estalló el escándalo. Su hermano ya adulto, decidió poner fin al asunto y al   peligro que suponía la ambición de su hermana, que, en caso de tener un   hijo podría vertebrar la oposición política a su hermano. Mandó ejecutar a   Eugenio y puso bajo tutela a  Honoria, caída en desgracia públicamente. Para desarticular la amenaza que Honoria representaba a su poder optó por casarla con un hombre de su total confianza, el viejo senador Baso Herculano, evitando así su enlace con alguien que pudiera usar su parentesco con la familia imperial como plataforma para atacar su posición en el trono.

Todo esto suponía la anulación total de los planes de Honoria que decidió oponerse a los  designios de su hermano con todas sus fuerzas. Envió a uno de sus eunucos llamado Jacinto, ante Atila, rey de los hunos. Llevaba ante él una importante cantidad de dinero, y una carta con un anillo que simbolizaba su mutua alianza. En la carta rogaba a Atila que le ayudara a librarse de un matrimonio que no deseaba, impuesto por su hermano el Emperador. 

Nos lo cuenta Jordanes:

"Se contaba que esta Honoria, estando obligada a permanecer encerrada por orden de su hermano para guardar la castidad que exigía el decoro de la corte, había enviado en secreto un eunuco a Atila para comunicarle que se ponía a su disposición para enfrentarse a su hermano"

Sofía Loren en el papel de Honoria ( Atila, rey de los hunos, 1954)

Atila interpretó todo el asunto a su favor. Se tomó la carta como una oferta de matrimonio y decidió apoyar la causa de Honoria a cambio de una dote enorme: la mitad del Imperio Romano de Occidente. Como ya sabía que sus planes serían rechazados por Rávena comenzó a preparar sus fuerzas para la invasión de la Galia. En la corte estalló el pánico cuando se tuvo noticia de lo que había hecho Honoria. Valentiniano III se planteó acabar con su vida por el delito de alta traición. Pero se libró de la muerte gracias a los ruegos de la madre de ambos, Gala Placidia.  Tanto Gala como Valentiniano III escribieron al huno para tratar de hacerle entender que la petición de Honoria no había sido de matrimonio y que por lo tanto no tenía derecho a invadir la Galia, aunque de nada sirvió. Atila tenía la escusa perfecta y no iba a dejar escapar la ocasión. A pesar de ser derrotado en la batalla de los Campos Cataláunicos en el 451 y de tener a sus pies a Italia en el 452 Atila no podrá culminar sus planes de conquista, ya que fallece en el 453 en su campamento tras la celebración de su boda con una princesa ostrogoda.

A partir de este momento Honoria desaparece de la historia. No sabemos cuando ni como murió. Sabemos con certeza que para el 455, fecha del asesinato de su hermano Valentiniano III y del saqueo de Roma por los vándalos de Genserico, Honoria ya debía estar muerta pues no es mencionada en relación con la muerte de su hermano ni en la lista de personajes destacados que los vándalos se llevaron a Cartago desde Roma, listado en el que si constan su cuñada Licina Eudoxia junto a sus dos sobrinas Eudoxia y Placidia.

Incomprensiblemente, la figura de Honoria no ha recibido demasiada atención por parte de la historiografía, la literatura o el cine ¿Fue eliminada discretamente por su vida licenciosa y por la petición que realizó a Atila?¿ Es posible que en ese caso este asunto, vergonzoso para la familia imperial se silenciase evitándose mencionar su ajusticiamiento? No lo sabemos con certeza, aunque entraría dentro de lo lógico.

AELIA EUDOXIA( ESPOSA DE ARCADIO)(¿?-404)

Era la hija de una romana y de Flavio Bauto, un franco romanizado que llegó con Graciano al cargo de magister militum en los años 80 del siglo IV en Occidente y a cónsul en el 385. Sabemos que en el 388 su padre ya había fallecido y que Aelia Eudoxia es enviada a Constantinopla a educarse junto a los hijos de Promoto, curiosamente magister militum de Oriente. Es posible que entre ambas familias existiera una alianza que explique que nuestra protagonista se eduque ahora en la Corte de Constantinopla, junto a los hijos del emperador Teodosio, teniendo acceso a una formación excelente. Promoto, rival del prefecto del pretorio Rufino, fallece en el 391. Cuatro años después fallece Teodosio y su hijo Arcadio recibe, como emperador, el gobierno de Oriente. En contra del criterio de Rufino que quería casar a Arcadio con su hija, y con el apoyo del eunuco de palacio Eutropio Aelia Eudoxia es elegida para ser la esposa del nuevo emperador. Rufino, posiblemente con complicidad de Estilicón y Eutropio, es asesinado por los mercenarios godos al mando de Gainas en el 395. Es posible que las caídas de Rufino y después la del propio Eutropio(ejecutado en el 399) favorecieran la posición de poder de Aelia Eudoxia en Constantinopla, en especial tras demostrar su fecundidad. La emperatriz dio a Arcadio cuatro hijas( Flacila, Pulqueria, Arcadia y Marina) y un hijo varón que será el futuro Teodosio II y eso le valdrá en el 400, tras su tercer parto, el título de Augusta, apareciendo representada en las monedas de la época como tal. En el 403 el prefecto de Constantinopla erigió una estatua a Eudoxia y la ciudad de Selimbria(Silivri) fue rebautizada como Eudoxópolis En el aspecto religioso, destacará por su defensa del cristianismo niceno y por su enfrentamiento con Juan Crisóstomo, obispo de Constantinopla.

Moneda que representa a Aelia Eudoxia( Wikimedia commons).

En las fuentes recibió juicios muy duros. Zósimo que escribió casi 100 años después de su muerte afirma que su hijo  y futuro emperador Teodosio II, era en realidad el hijo de un cortesano. Que era "anormalmente obstinada" y que en realidad estaba controlada por los eunucos y mujeres que la rodeaban. Filostorgio, un contemporáneo de la pareja imperial escribió que " la mujer no era tan tonta como el marido" y que " poseía un grado no pequeño de arrogancia bárbara" denostando así a la Augusta por su sangre franca.

Hay división entre los historiadores modernos sobre su grado real de influencia sobre Arcadio y mientras que unos afirman que lo dominó, en especial entre el 400 y el 404, otros defienden que se  sobrestima su capacidad real de influir en las decisiones de gobierno. Murió a causa de una hemorragia o de una infección tras un nuevo parto, en el 404.

Aelia Pulqueria(hija de Aelia Eudoxia y Arcadio)( 399-453 )

Nacida en Constantinopla, era la hija del emperador Arcadio y de Eudoxia. Criada en una familia en la que las mujeres ostentaban mucho poder dio pronto muestras de su inteligencia de un carácter que le permitió, a la muerte de su padre en el 408, dejar en segundo plano a su hermano, dos años menor que ella. El poder había quedado en manos del prefecto del pretorio, Antemio, que actuará como regente hasta su muerte en el 414. Teodosio II de tan solo 13 años y débil carácter no tenía capacidad para hacerse con las riendas del gobierno imperial que acabaron en manos de su hermana que, con tan solo 15 años, fue elevada a la categoría de Augusta y pasó a ser la gobernante del Imperio, en nombre de su hermano. Su busto fue colocado en el Senado junto al del resto de los emperadores.

Emperatriz Aelia Pulqueria
(Winimedia Commons)
Se retiró a un palacio cercano a Constantinopla donde llevaba una vida monacal pero siempre pendiente de los asuntos políticos. Gobernó con inteligencia rodeándose de eficaces colaboradores como el nuevo prefecto del pretorio  Aureliano y del Patriarca Attikos. No solo se encargó de supervisar la educación de su hermano, también eligió para él una esposa seis años mayor que él, muy culta de gran personalidad Aelia Licinia Eudocia. Los enfrentamientos por el poder con el eunuco Chrysaphius y con su nueva cuñada, que dominaba el carácter de Teodosio II, acabaron relegándola del poder, debiendo retirarse a un convento en Jerusalén en el 442. Sin embargo, ocho años después, la muerte de su hermano, la devolvió a un primer plano gracias al apoyo de los ortodoxos y del magister militum Aspar.

Los grupos de poder en el Imperio, civiles, militares y eclesiásticos apoyaron el gobierno de facto de la Augusta, aunque no de Iure. Reconocían la capacidad de gobierno de esta mujer que llevó tantos años las riendas del Imperio Romano de Oriente, primero como regente de su hermano Teodosio II, menor de edad, después como una especie de primer ministro con plenos poderes y por último como Augusta. Se la obligó a elegir esposo y el elegido fue el jefe de la guardia de los Bucelarios, el senador Marciano, que será proclamado emperador el 450. Pulqueria curiosamente puso como condición para aceptar este matrimonio que legitimaba a su marido en el trono, que se respetara su voto de castidad. Aseguró la continuidad del Imperio bizantino en una época de enormes convulsiones garantizando, a través de su matrimonio, la sucesión pacífica de la corona imperial.

Destacó por su lucha contra la herejía del monofisismo. Tuvo un importante papel en el Concilio de Calcedonia (451) junto a su marido Marciano, siendo aclamada como la nueva Santa Elena, defensora de la ortodoxia católica. Edificó varias iglesias en Constantinopla, gozando por su personalidad y fuerte religiosidad de la veneración del pueblo.

Aelia Licinia Eudocia(Atenas 401- Jerusalén 460) 

Esposa de Teodosio II, emperador romano de Oriente. Era la hija del sofista Leoncio que al morir, dejó todas sus posesiones a sus dos hermanos varones, dejándola a ella en la indigencia. Ante la negativa de sus hermanos a compartir la herencia, se refugió en Constantinopla en casa de sus tíos que según Juan Malalas la pusieron en contacto con la corte donde llamó la atención de la influyente Pulqueria, la hermana de Teodosio II, por su belleza, personalidad y formación cultural. Según Juan Malalas Pulqueria le contó a su hermano que:

""He encontrado una joven muy hermosa, refinada, de buena figura, elocuente, de Hellas, es una virgen e hija de un filósofo ".

El joven Teodosio:

"Envió por su compañero de estudios y amigo Paulino, y le pidió a su hermana que le trajera a Athenais-Eudokia a su habitación con algún otro pretexto, de modo que él, junto con Paulinus, podría observarla desde detrás de una cortina. Entonces la trajeron. Cuando la vio, se enamoró de ella, y Paulino también quedó impresionado por ella.

Para poder casarse con el Emperador abandonó su paganismo y tras el bautizo renunció a su verdadero nombre, Atenaida o Atenais por el de Aelia Licinia Eudoxia. En el 421, con 26 años se casó con Teodosio II , seis años menor que ella. 

Elia Eudocia,
Museo Arqueológico de 
Estambul
(Wikimedia commons).

Con él tuvo a su hija Licinia Eudoxia, futura esposa de Valentiniano III, a Arcadio que murió antes que sus padres y a Flacila fallecida en el 439

Como Augusta favoreció a sus hermanos, a pesar de su anterior comportamiento. Pprotegió a judíos y paganos, sobre todos a los más destacados en el ámbito de la gramática y la filosofía. Viajó a Jerusalén, de donde volvió con varias reliquias. En Antioquía destinó fondos a la restauración de numerosos edificios de la ciudad. A su regreso a Constantinopla entrará en conflicto con Pulqueria, celosa del aumento de su poder. Se verá implicada en varios asuntos turbios como una conspiración junto a su protegido Paulino, el señor de los oficios, que será ejecutado en el 440; el asesinato de un oficial enviado por la Corte a Jerusalén donde debía ejecutar a dos de sus seguidores o la rebelión de los monofisistas sirios en el 453. De todos estos asuntos no sale bien librada y sus poderes son recortados y su círculo de seguidores limitado. Al final llegó a un acuerdo con Pulqueria y fue admitida de nuevo en el seno de la iglesia ortodoxa dedicándose en sus últimos años más a la literatura que a la política. 


Licinia Eudoxia (422-462) y sus hijas Eudoxia(438-439-Jerusalén, 471/472) y Placidia(441-después del 472)

La vida de esta madre y sus dos hijas son otro claro ejemplo de la importancia de las mujeres de esta dinastía como trasmisoras de legitimidad en el trono y como activas participantes en los acontecimientos de su época.

Licinia Eudoxia era hija de Teodosio II y Elia Eudoxia. se casó a los 15 años con el emperador de Occidente, Valentiniano III en la ciudad de Tesalónica, naciendo de este matrimonio Eudoxia y Placidia. Tras el nacimiento de su primera hija en el 439, recibirá el título de Augusta. En el 454 los acontecimientos se precipitan. Aecio, el magister militum de Occidente es asesinado por el Emperador tras una fuerte discusión y al año siguiente dos de los oficiales del fallecido, posiblemente instigados por el poderoso senador romano Petronio Máximo, acaban con la vida de su esposo.

Licinia Eudoxia

 El conspirador, convertido ahora en nuevo emperador, decide   ignorar los tratados de amistad de Valentiniano III y el rey   vándalo Genserico y fuerza a Eudoxia a casarse con él,   asegurándose así un mayor grado de legitimidad en el trono.   Eudoxia la hija mayor de la pareja imperial, comprometida con   el hijo y heredero del rey vándalo es ahora destinada a casarse   con el hijo de Petronio Máximo, llamado Paladio. 

 En su crónica, Juan Malalas nos cuenta cual fue la reacción de   Eudoxia:

".... Se disgustó con Máximo el rebelde, que había asesinado a su marido y se había convertido en emperador, y entonces urgió al vándalo Genserico, el rey de África a oponerse a Máximo, emperador de Roma. Genserico pronto llegó a la ciudad de Roma con una gran fuerza y capturó Roma. El mató a Máximo, asesinó a muchos y saqueó las estatuas de bronce del palacio y se llevó a los senadores supervivientes junto a sus esposas. También se llevó prisioneras a Eudoxia, que le había animado al ataque y a su hija Placidia, mujer del patricio Olibrio, que estaba en Constantinopla y a la virgen Eudoxia. Los llevó a todos a Cartago, en África."

Como vemos las fuentes atribuyen a nuestra protagonista la responsabilidad de la llamada de socorro a Genserico, que esgrimiendo su condición de amigo y aliado de Valentiniano III no dudó en armar una expedición de castigo contra el nuevo Emperador que, no solo había obligado a la esposa de su aliado a casarse con él, sino que además le negaba la mano de la hija mayor de Valentiniano III Eudoxia, prometida con anterioridad a su hijo y heredero Hunerico. Petronio perece a manos de los propios romanos cuando intenta huir de Roma que es saqueada, siendo muchos de los senadores y sus familias trasladados como prisioneros a Cartago.

La emperatriz Eudoxia y sus dos hijas también son trasladadas a la capital africana donde serán tratadas con todos los honores debidos a su rango. Al poco del traslado, la mayor de las hijas se casará con el heredero vándalo Hunerico. Permanecieron en Cartago siete años. Tras la firma de los acuerdos del 462, Genserico permitirá la marcha a Oriente de la Emperatriz y de su hija menor Placidia, esposa del poderoso patricio romano Olibrio, que gracias a sus buenas relaciones con los vándalos y con la corte de Constantinopla llegará a ser emperador de Occidente por un tiempo breve, en el 472.

Eudoxia (hija) tuvo un niño Hilderico que reinará en África entre los años 523 y 530. Tras permanecer 16 años en África podrá por fin trasladarse a Jerusalén donde falleció después de visitar el sepulcro de su abuela Elia Eudoxia. Su hermana Placidia, casada con Olibrio llegará a ser emperatriz de Occidente. La pareja tuvo una hija llamada Anicia Juliana, que se convertirá en una poderosa dama de la nobleza romana de Oriente.

Denario de Hilderico, hijo de Eudocia y Hunerico


CONCLUSIÓN

Durante la Tardo-Antigüedad las mujeres de la dinastía valentiniano teodosiana fueron capaces en numerosas ocasiones de influir como regentes o desde un segundo plano en las decisiones de gobierno, al más alto nivel aprovechando en ocasiones su papel de trasmisoras de la legitimidad dinástica y en otras la debilidad del emperador por su falta de personalidad o por su excesiva juventud.

BIBLIOGRAFÍA

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ZÓSIMO.-- NUEVA HISTORIA

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SOTO CHICA, J.-- Imperios y Bárbaros. La guerra en la Edad Oscura.--Madrid: Desperta Ferro Ediciones, 2019

ALVAREZ JIMENEZ, D.-- El reino pirata de los vándalos.-- Universidad de Sevilla, 2017.