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sábado, 28 de mayo de 2022

El SACRAMENTUM, LA CEREMONIA MÁS IMPORTANTE PARA UN LEGIONARIO ROMANO.

Un texto de Iván La Cioppa 

La ceremonia más importante en la carrera de un soldado romano era probablemente el juramento (Sacramentum militiae).

Después del alistamiento y entrenamiento, todos aquellos que habían sido considerados aptos para el servicio, después de los 4 meses de prueba, juraban lealtad absoluta a su general, en la época republicana, y al emperador, en la época imperial.
Escena de una lustratio en las legiones proveniente del Arco de Constantino   


El ritual era de hecho una ceremonia religiosa porque los reclutas eran primero purificados con la “lustratio” y luego juraban ante las insignias sagradas y los dioses.

No ha llegado hasta nosotros ningún texto con la fórmula del juramento, probablemente porque cambiaba de una legión a la otra. Autores como Tito Livio, Tácito, Vegecio y Diodoro Sículo nos han transmitido los aspectos más destacados y, cruzando sus datos, podemos imaginar la letra de un posible juramento de la época alto-imperial, el mismo que, probablemente, habrán recitado Cayo Flavio Áquila y sus compañeros, protagonistas de mi novela "La legión que vino del mar".
"Juro por Júpiter Capitolino, Juno, Marte, Minerva, Vesta, por Hércules, por los semidioses que fundaron Roma y por los héroes que contribuyeron al crecimiento de su dominio, obedecer a Tito Flavio César Vespasiano Augusto, nuestro emperador, para cumplir fielmente sus órdenes hasta donde yo sepa y en la medida de mis posibilidades, y seguirlo donde quiera que me lleve. Juro nunca abandonar las insignias, no huir, y no dejar mi línea por miedo o cobardía, sino solo para asir un arma, golpear a un enemigo o salvar a un compañero. Además, prometo ser fiel al Senado y al Pueblo Romano, y no hacer nada que pueda perjudicar la fidelidad que les es debida”
Tras pronunciar estas palabras, los reclutas (tirones) se convertían en legionarios, guerreros indomables e implacables consagrados a Roma.

Traducción del italiano por Alice Croce Ortega
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viernes, 27 de mayo de 2022

El retrato que el ADN nos ofrece de la pareja encontrada la Casa del Herrero o de Marco Volusio, en Pompeya.

Un texto de Maribel Velasco

Las recientes investigaciones llevadas a cabo por un equipo internacional han conseguido secuenciar el ADN de una víctima de la erupción del Vesubio en Pompeya en el 79 d.C. Se trata de una investigación realizada por un equipo internacional de la Universidad de Copenhague, la Universidad de Roma Tor Vergata, la Universidad de Salento en Lecce, la Universidad de California en Irvine y el federal brasileña de Minas Gerais en Belo Horizonte, en colaboración con el Parque Arqueológico de Pompeya.


El estudio se ha publicado en la revista Scientific Reports.

Es una primicia absoluta porque hasta ahora solo se habían analizado fragmentos de ADN mitocondrial, es decir, el ADN no contenido en el núcleo de las células, extraído tanto de humanos como de animales de Pompeya.

Las muestras de material genético las obtuvieron de la porción pétrea, la parte del hueso temporal, el que rodea al oído. El estado de conservación de los restos era excelente, no debían haber estado en contacto con temperaturas demasiado altas. En cambio, el ADN estaba muy degradado, pero aun así consiguieron extraerlo, quizá porque la ceniza lo mantuvo en un ambiente anóxico (sin oxígeno), ralentizando así su degradación. Sin embargo, no fue posible secuenciar el ADN de la mujer. 

Fotografía realizada en 1933 que muestra la posición en la que fue encontrada la pareja

Los datos obtenidos por los científicos han permitido averiguar que el antiguo pompeyano tenía muchos elementos genéticos similares a los de los habitantes de la Italia central y de otros individuos que vivieron en Italia en tiempos del Imperio Romano. En el estudio óseo se han encontrado restos de una enfermedad similar a la tuberculosis, el llamado mal de Pott, que ataca a la columna vertebral, por lo que sufriría grandes dolores y tendría limitada su movilidad. La mujer sufría artrosis.

Se trata de un hombre de unos 35-40 años y 164 cm. de altura, y una mujer de más de 50 y 153 cm. que perdieron la vida en la llamada Casa del Herrero o de Marco Volusio Iuvenco. Es una morada modesta pero digna, adornada con unos elegantes frescos. En ella se encontraron una serie de herramientas de trabajo: catorce cinceles, martillos, una sierra, dos compases, instrumentos de escritura, una regla plegable de 0,295 m (un pie romano) y diversos elementos para el acabado de muebles, pero también varias cerraduras para cajas de madera y un carrulus para niños (una carretilla). El carácter artístico de los muebles, la calidad de los materiales encontrados y el juego de herramientas propias de un herrero, sugieren que los últimos tiempos la casa estuvo habitada por un faber arcarius, un fabricante de arcones y muebles. 

La mujer tenía en una mesa frascos de perfume y varias joyas, una de cuales es un collar que consta de veintisiete amuletos de bronce, hueso y pasta de vidrio que representan diversas divinidades. 

Ejemplo de casa pompeyana. Casa de la Diana Arcaizante, reconstruida
por el equipo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando 

Los esqueletos se encontraron en 1933 en el triclinio (comedor). Allí se refugiaron, quizá pensando que era el lugar más seguro de la casa o porque tenían dificultad para huir: el hombre estaba en el suelo, con los brazos agarrados al borde del lecho triclinar, entre los pies, una bolsita de tela que contenía un pequeño tesoro de 26 monedas de plata, equivalentes a 104 sestercios y todavía con algún resto de las sandalias (apareció un clavo de la suela). La mujer tenía los brazos doblados bajo la cabeza rodeando otro montoncito de monedas.


miércoles, 18 de mayo de 2022

LA AVENTURA DE UN GRUPO DE BÁRBAROS USÍPETES (O USIPOS) DESERTORES DE LAS LEGIONES ROMANAS. CANÍBALES, DESERTORES, PIRATAS, SAQUEADORES.

A veces la realidad hace innecesaria la imaginación a la hora de crear un relato que interese al público. Tácito nos ofrece un ejemplo perfecto al hablarnos en su obra conocida como "Agricola" de la increíble aventura de un grupo de germanos del Rin, los usipos, en la Britania romana del siglo I d.C. Aunque antes que nada es conveniente explicar, aunque sea de una manera superficial quienes eran estos germanos y cual era la situación en la Isla en la década delos 80 d.C que es cuando tiene lugar este suceso.


Los usipos o usípetes formaban parte de un grupo de germanos que, junto a los téncteros invadieron la Galia en el 55 a.C. Parece que estaban siendo presionados por los suevos, otra poderosa tribu germana. Tras cruzar el Rin ocuparon las tierras y las villas de los menapios y desde el territorio de estos atacaron a los eubrones, aliados de Roma. Cayo Julio César inquieto por las consecuencias de esta invasión en el norte de la Galia decidió intervenir rápidamente. El resultado final fue la derrota y la masacre de un gran número de estos germanos que al parecer tenían una caballería poderosa. Fueron rechazados de nuevo a la orilla germana del Rin. César los persiguió también en ese territorio, gracias a la construcción de un puente que dio acceso a sus legiones al territorio del barbáricum germano

  Posible localización de la batalla de Cesar contra los usipos         

Ante la retirada de estos hacia las tierras boscosas del oeste y, tras unos días saqueando la región, volvió a la orilla romana del Rin y desmontó el puente para evitar que los germanos lo utilizaran para penetrar en la Galia. Los supervivientes se refugiaron más al sur donde fueron acogidos en tierras de los sicambros al norte del río Luppia. Sabemos que un contingente de estos germanos participó en el asedio de los auxiliares bátavos a Moguntiacum en el año 70 y que será en torno al 83 aproximadamente cuando sucedan los hechos que os vamos a referir. A partir del siglo II no encontramos testimonio alguno sobre estos germanos que desaparecen de las fuentes para siempre.

   Pueblos germanos hacia el año 50                   

En cuanto a Britania, tras las invasiones de tanteo de Cayo Julio Cesar, deberemos esperar al envío en el 43 d.C de una fuerza de invasión romana a la isla y tras la gran rebelión liderada por Boudica en el 60 los romanos se pudieron considerar dueños de Britania, sin apenas resistencia digna de tal nombre. Tan solo en el Norte siempre hubo oposición al dominio romano que entre los años 70 y 80 se va a imponer en la zona que es conquistada, construyéndose fuertes para la instalación de unas tropas que . Debido a las necesidades creadas por las guerras con Dacia se retirarán gradualmente tropas de la zona que finalmente queda libre de la presencia de tropas romanas que irán replegándose sobre una línea de fortificaciones y una calzada que comunicaba Carliste y Corbrige, conocida hoy como Stanegate o "Camino de piedra". Estas fortificaciones y calzada servirán de base para la construcción en el 122 d.C el Muro de Adriano.


Y ahora que hemos hablado del escenario y de los protagonistas de nuestra historia podemos dar paso a Tácito para que nos relate la interesante aventura de este grupo de bárbaros. Tácito  era suegro de Cneo Agricola el legado del emperador en Britania entre el 78 y el 84 d.C. Al parecer, el texto que conservamos no ha llegado muy bien conservado y a veces es algo confuso, pero también nos permite seguir el hilo de la historia que protagonizaron.

"Ese mismo verano, una cohorte de usipos reclutados a la fuerza en las provincias de Germania y enviadas a Britania cometió un terrible e infame crimen. Después de matar al centurión y a los soldados que habían sido destacados con ellos para enseñarles disciplina, servir de ejemplo e instruirles se hicieron con tres naves de guerra ligeras (liburnas)"

Es posible que por algún motivo que ignoramos puede que una rebelión, o una expedición de saqueo o el incumplimiento de los acuerdos previos. Roma decidiera castigar a los usipos imponiéndoles el castigo de servir en sus legiones como auxiliares, formando una cohorte, que contaba con casi 500 integrantes. Es bien conocida la predilección de los romanos por utilizar auxiliares germanos en sus legiones. Un claro ejemplo son los famosos bátavos, sin embargo es más extraño que los reclutaran a la fuerza, como castigo integrando una cohorte completa.

Guerrero germánico. Obra de Johnny Shumate



Tampoco conocemos el motivo concreto de su rebelión, solo cabe suponer que es posible que se debiera a un exceso en la aplicación de la disciplina por parte del mencionado centurión o simplemente a que los usipos se negaron a aceptar el destino que Roma les había asignado dentro de sus legiones.Lo que nos queda claro es que los amotinados se dirigieron desde su campamento hasta la costa del oeste de Britania, donde se hicieron con tres embarcaciones militares romanas de las más ligeras del tipo liburna. Posiblemente obligaron a las tripulaciones y a los pilotos a unirse a ellos:

"....haciendo que los pilotos les obedecieran por fuerza; más huyéndoles uno, y teniendo por sospechosos a los otros dos (pilotos) y habiéndolos muerto por eso, no habiéndose aún divulgado la nueva iban pasando adelante vistos y mirados como un milagro....peleando con muchos de los "

Al parecer uno de los pilotos se escapó y los otros dos, al no fiarse los usipos de ellos fueron asesinados. A partir de ese momento tuvieron que pilotar ellos mismos las naves por la peligrosa costa de Britania sin tener los conocimientos necesarios para hacerlo. Conseguir sustento saqueando las poblaciones de la costa debió hacerse cada vez más complicado una vez pasada la sorpresa inicial es probable que la noticia de su presencia se fuera extendiendo a medida que avanzaban en su viaje, llegando a un extremo de suma necesidad:

"Después arrebatados del mar y viento, y llevados de acá y allá,; y peleando con muchos de los britanos que defendían su hacienda, venciendo muchas veces, y algunas hallando resistencia, y siendo rechazados en sus ataques, vinieron a tanto extremo de necesidad que comenzaron a comerse primero a los más flacos de entre ellos y después a sortearlo"

Liburna romana

Como indica el texto claramente, su estado se fue deteriorando y acabaron recurriendo al canibalismo para sobrevivir en un viaje que aún les deparaba nuevas sorpresas:

" Y de esta manera, habiendo rodeado Britania, y perdido los navios por no saber gobernarlos, fueron tewnidos por salteadores; y los prendieron los primero los suevos y después los frisios. Y hubo algunos, que siendo en los tratos y mercancía vendidos, y con la mudanza de los dueños que los compraban, traidos hasta nuestra ribera(en referencia al lado romano del Rin) los ilustró dar nueva de un caso tan grande".

Al parecer tras circunnavegar toda la isla de Britania acabaron arribando a las costas germanas, donde fueron apresados y esclavizados, posiblemente por sus depredaciones en la costa germana, por los suevos primero y por los frisios después. Al final algunos fueron vendidos a amos del lado romano del Rin que escucharon de sus esclavos la asombrosa aventura que les había llevado a la esclavitud en algunos casos y a la muerte en otros.





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