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lunes, 30 de octubre de 2023

REY DE LOS GODOS. ENTREVISTAMOS AL AUTOR SANTIAGO CASTELLANOS

"La novela, sea del tipo que sea, debe emocionar. Los personajes, las tramas, deben atraparnos, seducirnos, emocionarnos. En el caso del tipo de novela histórica, además, se aprende Historia."

Una entrevista de Federico Romero Díaz para Historia y Roma Antigua.

Hoy charlamos con un viejo amigo de historia y Roma Antigua: Santiago Castellanos (Logroño, 1971). Tiene un currículo espectacular.  Es profesor titular de Historia Antigua en la Universidad de León. Doctor en Historia por la Universidad de Salamanca, ha sido Visiting Scholar invitado en la Universidad de Oxford y profesor de investigación por la Universidad de Notre Dame, Estados Unidos. Como historiador, ha dirigido varios proyectos de investigación del Ministerio de Educación y del de Economía, analizando los cambios en el ocaso del Imperio romano y la Hispania visigoda; ha publicado en revistas científicas, como Journal of Early Christian Studies, Early Medieval Europe o Historical Research, entre otras, ha impartido decenas de conferencias en diversos países del mundo y es autor de capítulos en obras colectivas en algunas de las editoriales internacionales más relevantes. Entre sus ensayos, cabe mencionar En el final de Roma (Marcial Pons, 2013), Constantino. Crear un emperador (Sílex, 2010) o Los Godos y la Cruz (Alianza Editorial, 2007), sobre la conversión del reino visigodo al catolicismo. Sus últimos libros académicos son Los visigodos (Síntesis, Madrid, 2018), Diocleciano y la Gran Persecución (RBA-Gredos, 2018, con edición en Italia, 2019), y The Visigothic Kingdom in Iberia (University of Pennsylvania Press, 2020).

Santiago Castellanos con su nueva novela.
Otra de sus grandes pasiones es la novela, género al que pertenecen obras como Gothia. Muerte en Barcinona o El libro de los crímenes (todas ellas en Ediciones B). Esta Rey de los godos (Edhasa, 2023) lo consagra entre los grandes del género.

Santiago, muchas gracias por dedicarnos tu tiempo. En tu nueva novela aparecen, mezclados con personajes de carácter ficticio otros reales de un calado histórico enorme, por ejemplo los hermanos Leandro e Isidoro de Sevilla. ¿Cuál fue su trascendencia cultural y política?

Leandro es una muestra de la implicación política de los obispos de esa época. Hay que tener en cuenta que los obispos se habían convertido en líderes ciudadanos en el Imperio romano tardío. Cuando los reinos bárbaros se consolidan en Europa, los prelados católicos seguían manejando multitudes, liturgia que les colocaba en el centro del espectáculo (procesiones, grandes celebraciones), y un escenario sagrado que salpicaba iglesias y oratorios dentro y fuera de las murallas de las ciudades. Disponían de importantes patrimonios económicos y controlaban donaciones por acceso a los espacios funerarios. En fin, se trataba del principal poder institucional local en la Europa del momento. Leandro se va a implicar en política. Se va a mojar, digamos. Y hasta las cejas. Apoya a Hermenegildo, hijo de Leovigildo y hermano de Recaredo. Viaja a Constantinopla, la capital del Imperio romano de Oriente, para buscar apoyos al bando rebelde. Pero después, cuando este bando pierde y Leandro regresa a Hispania, participará directamente en el concilio III de Toledo ya en época de Recaredo, su antiguo enemigo. Aunque, eso sí, se guarda alguna cartita en la manga y no citará a Recaredo en ningún momento del discurso. Su hermano, Isidoro, le sucede en la cátedra episcopal hispalense hasta su muerte en 636. Sigue la senda de compromiso político de su hermano con los reyes del primer tercio del siglo VII, y multiplica otra tarea de Leandro: la composición de obras religiosas, teológicas. Pero también escribirá sobre otras cosas, incluyendo la Historia. Isidoro es uno de los principales personajes áulicos de la Europa del siglo VII y, acaso, el autor más leído gracias a las copias que circularon de sus obras.

¿Qué eventos históricos destacados se abordan en tu nueva novela?

El principal es la consolidación del reino godo en Hispania en el siglo VI. Y un momento esencial como es el de la conversión del reino godo al catolicismo. Este último forma parte del primero. Una vez que los reyes godos anteriores, a pesar de sus guerras civiles, lograron ampliar el control territorial en casi toda Hispania, Recaredo pacta con los obispos católicos y se convierte él mismo y, finalmente, su reino. Todo esto albergó muchas contradicciones y grietas, que son la base histórica de la creación literaria en mi novela.

Emérita Augusta, antigua capital de la diócesis romana de Hispania desde el siglo III, tiene un papel muy importante en un relato que sucede ya en la segunda mitad del siglo VI y principios del VII ¿Cómo era Emérita en aquella época, qué edificios conservaba de su pasado romano y cómo se organizaba internamente?

En la novela se menciona ese pasado importantísimo de la ciudad. Había sido sede del vicarius Hispaniarum, algo así como el jefe del tinglado burocrático del Imperio romano tardío en el conjunto de las provincias hispanas. Sabemos que ya a finales del siglo V, poco antes del inicio cronológico de mi novela, las murallas y el puente habían sido restaurados. La ciudad cambia mucho en época visigoda. Gracias a las excavaciones arqueológicas actuales (y menciono bibliografía en la Nota de autor al final de la novela) sabemos que las calles se estrecharon, los corrales invadieron antiguas domus y espacios de representación pública como el foro. Se habían comenzado a expoliar ya el teatro y el anfiteatro, y, lo que es muy relevante por su recorrido posterior: la ciudad ya contaba con iglesias en su interior y en el suburbium. La iglesia catedral, sede del obispo, no sabemos exactamente dónde estaba, pero sospechamos que bajo la actual o en ese entorno que hoy se conoce como Plaza de España. Y, por supuesto, extramuros se ubicaba el complejo de Santa Eulalia, uno de los espacios más mencionados en la novela.

representación del puente romano de Emerita Augusta.

En Rey de los godos se hace mención y juegan un papel destacado varios obispos, tanto de Emérita (Masona, Paulo o Fidel) o de Toledo como Eufemio ¿Cuál era el papel que jugaban estos cargos de la Iglesia en las ciudades del Reino visigodo de Toledo? ¿Tenían autoridad suficiente como para enfrentarse al mismo Rey?

Lo decía antes. El papel del obispo como líder religioso, pero también en otras vertientes, viene desde el Imperio romano tardío. Insisto en que controlaban grandes patrimonios, tanto inmuebles como muebles, incluyendo esclavos. Pero además articulaban, a través de la liturgia, los ceremoniales públicos que discurrían por esos escenarios que antes os comentaba, tanto dentro como fuera de las murallas. Esto no quiere decir que no tuvieran rivales y enemigos, tanto dentro del clero como fuera de él. Los abades de monasterios y los domini o grandes propietarios tenían sus propios intereses, y el control de las rentas de las iglesias y oratorios, esencialmente, los solía enfrentar a menudo. En cuanto a la dimensión política, algunos de ellos sí tuvieron más influencia. Leandro e Isidoro, desde luego. O Masona, que es capaz de enfrentarse nada menos que al mismísimo Leovigildo, el auténtico arquitecto de la consolidación del reino godo en Hispania. Sobre esa base histórica, que descansa en nuestras fuentes empíricas, la novela ofrece una dimensión literaria de estos conflictos por los que preguntas.

Otro de los personajes históricos de la novela es Gosvinta, mujer de dos reyes godos, madre de reinas de francos y madrasta de otro futuro rey, Recaredo. Mucho se ha hablado de su temperamento y de su importante papel en la política del reino, prácticamente durante toda su vida. ¿Estamos ante la mujer más importante de la historia de los godos?

Creo que sí. Sin embargo, en mi novela no es eje de la trama. Porque, a mi modo de ver, y he estudiado sobre ella desde 1994 (algo ha llovido, sobre todo últimamente -ríe-), las decisiones finales no las tomó ella. Es cierto que es eje de un engranaje dinástico y diplomático. Dinástico porque había estado casada con el rey Atanagildo. Sus hijas, Galsvinta y Brunequilda, son casadas con dos reyes francos merovingios, con muy desigual destino. Desigual porque la primera fue liquidada y la segunda sí se consolidó en uno de esos reinos. De hecho, su hija Ingunda (por tanto, nieta de Gosvinta) se casa con Hermenegildo. Todo esto puede sonar un poco a Falcon Crest (para los que somos ya mayores jajaja) pero tiene esa otra versión diplomática que anunciaba. Estamos hablando de diferentes reinos de la Europa del siglo VI, el siguiente a la desaparición del Imperio romano de Occidente. Y estos matrimonios tienen una clave diplomática esencial. En el caso de Ingunda, alguna fuente desde el mundo franco merovingio (Gregorio de Tours) le atribuye el papel determinante en la conversión de Hermenegildo al catolicismo y en la rebeldía contra su padre. Pero otro Gregorio, Gregorio Magno, obispo de Roma, se la atribuye a Leandro, del cual, a la sazón, era amigo. A Gosvinta ese mismo Gregorio de Tours le coloca en escenas dramáticas con respecto a su nieta, y todo eso le ha dado mucha, digamos, prensa a Gosvinta.

Muerte de Galsvinta de Eugene Philistrae

Sisebuto, otro de los personajes de la novela, es uno de los reyes godos con mejor “prensa”, sin embargo, no solo hubo cosas buenas durante su reinado, era un monarca de una extraordinaria cultura, sin embargo, se le achaca la toma de decisiones drásticas con respecto a los judíos. ¿En qué consistieron?

Básicamente en ciertas prohibiciones, como tener esclavos cristianos, también cualquier proselitismo, o incluso se les cercenaron sus lazos con sus dependientes. Piénsese que era una sociedad en la que existían estas dos cuestiones, la esclavitud y las dependencias personales, es decir, los encomendados a un poderoso, eran auténticas mallas sociales y bases de poder. Pero lo más llamativo, ya avanzado su reinado, fue la orden para conversiones forzosas de los judíos. No sería la última vez en la que ocurrieran esas cosas. También antes Recaredo los había hostigado, aunque Sisebuto va, desde luego, un paso más allá. Isidoro, que no los soportaba y escribió cosas contra ellos, es, sin embargo, y a pesar de su amistad con el rey, ciertamente crítico. En algunas de sus obras menciona, por decirlo de algún modo, que no le parecía lo más adecuado: al menos, las conversiones forzosas. En todo caso, la cuestión judía iba a ser recurrente en la historia del reino.

Arrianos y nicenos, godos e hispano-romanos. A esas alturas, casi en pleno siglo VII, esas divisiones se estaban difuminando cada vez más hasta dejar de ser un problema real o seguían siendo un factor de división en el seno del Reino.

Es un asunto axial en la novela. En el mundo tardorromano había cristianismos, más que cristianismo. Distintas interpretaciones sobre el mensaje de Jesús, que no escribió nada. Lo que llamamos arrianismo era, en esencia, el cuestionamiento de la divinidad de Jesús sobre la base de que había sido creado al ser Hijo. Y, si había sido creado, sostenían los arrianos, hubo un momento en el que no existió. La conclusión, según esa interpretación, es que no podía ser divino, puesto que la divinidad es atemporal. Los godos eran mayoritariamente arrianos, y los habitantes de Hispania y, en particular, los dos grandes poderes existentes, domini (grandes propietarios) y obispos católicos, estaban en el otro lado. Hubo conflictos de identidad, y también por el control de las iglesias y de sus rentas. Al final, las decisiones que condujeron a la conversión global del reino y de los godos eliminaron esa disyuntiva.

Otro de los personajes de la novela es Witerico ¿Podemos considerarle como el prototipo del conspirador?

De creer la versión de la hagiografía de Mérida, sí. Pero no debe sorprendernos. Aunque es cierto que el caso de Witerico nos llama mucho la atención porque… ¡terminó siendo rey él mismo, años después! Los magnates godos participaban con frecuencia de estas conjuras, de unas tenemos constancia y de otras muchas seguramente no. De creer esa versión, participó en la conjura contra Masona, en última instancia contra Recaredo, pero se echó para atrás y colaboró con el bando oficial. Es un episodio muy llamativo, repleto de interés literario, que he recreado en la novela. Nos permite descender al foco local, para ver cómo la política se jugaba en las grandes decisiones de un Leovigildo o de un Recaredo, pero también en los escenarios locales en los que la partida por el poder también se estaba disputando.

Como hemos comentado al inicio de la entrevista eres un hombre muy polifacético, profesor universitario de historia, autor de numerosos ensayos, conferencias, novelas, artículos, etc. Como persona procedente del ámbito académico y a la vez dedicada a la divulgación (con mucho éxito por cierto) ¿Crees que las novelas históricas son válidas como herramienta de divulgación o debemos considerarlas como un simple entretenimiento?

Sí, me adhiero a tu primera propuesta. Aunque debo hacer una salvedad. La novela, sea del tipo que sea, debe emocionar. Los personajes, las tramas, deben atraparnos, seducirnos, emocionarnos. En el caso del tipo de novela histórica, además, se aprende Historia.

Tu obra se desarrolla una época particularmente convulsa. ¿Qué paralelismos, qué enseñanzas podemos extraer para actuar en este presente tan complicado que nos ha tocado vivir?

Por mi profesión, Profesor de Universidad en Historia Antigua, soy muy cauteloso en este aspecto. No creo que la Historia se repita. Pueden repetirse procesos, ciclos, cuestiones concretas, pero no la Historia como tal. Las distancias cronológicas son tremendas. Pero de lo que sí estoy convencido es de que en la Historia, estudiándola, conociéndola o, simplemente, acercándonos a ella a través de las personas que también divulgamos, podemos aprender a ser ciudadanos críticos. A entender nuestro presente, los conflictos que nos rodean. Comprender y explicar son los dos verbos claves, a mi juicio, para estudiar Historia. Y eso sí es aplicable a nuestro presente.

¿Cuál es el nuevo proyecto de Santiago Castellanos?

Sí, estoy trabajando en un par de proyectos: uno de ficción y otro de no ficción, pero hasta aquí puedo leer (ríe). A su debido tiempo iré dando información en mis redes sociales, @biclarense. En este momento estoy centrado en la promoción de REY DE LOS GODOS, que espero que guste muchísimo a los amantes de la Historia y de la Novela Histórica. Envío un saludo muy cordial a todos tus lectores. 


Pues muchas gracias por tu tiempo Santiago, quedamos a la espera de tus nuevos proyectos y mientras tanto, a aprender y disfrutar con Rey de los godos ( Pinchando sobre la foto puedes enlazar para saber más sobre la novela o empezar a leerla).


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sábado, 3 de julio de 2021

VÁNDALOS Y OSTROGODOS. LA HISTORIA DE DOS RIVALES CONDENADOS A ENTENDERSE

 Escrito por Federico Romero

La relación entre vándalos y godos( ya fueran ostrogodos o visigodos) ha sido una historia de rivalidad jalonada por algunos acontecimientos de especial relieve que dejan claro que su vecindad siempre fue fuente de problemas para ambos pueblos. Por ejemplo cuando en torno al 415 los vándalos silingos, asentados en la Bética se aprovecharon de la desesperada situación de los visigodos para venderles trigo a precios astronómicos o en el 418 cuando un ejército de godos en época del rey Walia a las órdenes de Rávena acabó con la existencia de los alanos y de los vándalos silingos, en varias batallas, debiendo los supervivientes integrarse con los vándalos asdingos asentados entonces en la Galaecia, el enfrentamiento en Sicilia entre ostrogodos y vándalos por el control de la isla tras tomar Teodorico l control de Italia, la posterior ejecución de Amalafrida, la hermana de este y su séquito, en la corte vándala, en el 523, etc

Teodorico acaba con Odoacro en Rávena.

Como podemos apreciar en estos ejemplos, la relación entre estos pueblos nunca fue sencilla. El advenimiento en Italia, en el 489, de los ostrogodos de Teodorico alteró el equilibrio que el anterior rey de Italia, Odoacro, mantenía con los vándalos que, controlaban militarmente una parte de la estratégica Sicilia y recibían un tributo desde Italia a cambio de la continuación de los envíos de cereal africano y del cese de los ataques piráticos vándalos al sur de Italia. Teodorico cortó el tributo que se pagaba a los vándalos e intentó la conquista de la totalidad de la isla de Sicilia.

Los problemas se agravaron tras la derrota de Vouillé, en el 507. Allí los visigodos son derrotados por francos y burgundios, Alarico II, el rey godo, muere en combate y surge la disputa entre Gesaleico, hijo ilegítimo del fallecido, que es elegido nuevo rey en el campo de batalla y el legítimo pero aún niño Amalarico II, apoyado por su abuelo el poderoso rey ostrogodo de Italia, Teodorico el Amalo, que enviará una expedición a la Galia para frenar el desastre visigodo y hacerse cargo, como regente  y tutor de su nieto, del destino de los visigodos. Gesaleico, refugiado en Aquitania, buscará apoyos y los encontrará en el rey vándalo. Desde Cartago se veía con preocupación el aumento del poder y la influencia de los ostrogodos que acabaron haciéndose con el control militar de Sicilia, de gran importancia estratégica en la ruta hacia sus posesiones marítimas en Córcega y Cerdeña. Teodorico también canceló el pago del tributo anual que hasta ese momento la Italia de Odoacro había pagado al reino africano de los vándalos que finalmente debieron conformarse con el reconocimiento de su dominio en una pequeña zona en el extremo occidental de la isla, en torno a Lylibaeum(Marsala), aportada como dote por Amalafrida, hermana del rey ostrogodo Teodorico que, tras el pacto entre ambos pueblos, será la nueva esposa del rey vándalo Trasamundo.


La política exterior de Teodorico fue muy activa. Por un lado consiguió su reconocimiento y legitimación por el Imperio Romano de Oriente y la aceptación del Senado y el Pueblo de Roma en el 497. En el 500 celebró en la ciudad su tercer aniversario o tricenalia con desfiles, reparto de donativos, celebración de juegos al modo de los antiguos emperadores. Visitó junto al Papa la tumba del Apóstol Pedro. Su reino ya no era territorio gobernado por un bárbaro, ahora era parte del Imperio Romano. Además amplió su dominio a Dalmacia y el Iliríco aprovechando que Constantinopla estaba volcada en su enfrentamiento con los persas en el 504. Al año siguiente los romanos de Oriente trataron de recuperar estos territorios, pero fueron derrotados generándose una considerable tensión diplomática entre Roma y Constantinopla que envió una flota imperial de 100 dromones a saquear el sur de Italia, ante la pasividad de la flota de sus supuestos aliados vándalos que pretendían evitar enfrentarse a  la Constantinopla del emperador Anastasio. Por otro lado en el 506 los ostrogodos se enfrentaron a los francos por el control de Retia, que Teodorico reivindicaba en la órbita del reino de Italia.

Por otro lado el rey ostrogodo desarrolló una política matrimonial que le llevo a establecer firmes lazos dinásticos con las casas reales de los visigodos, burgundios, turingios y como no, vándalos. En este último caso, la alianza consistió en la boda de Amalafrida, hermana de Teodorico con Trasamundo, rey vándalo. La princesa gozaba de la confianza de Teodorico que respetaba mucho sus opiniones y llegó a Cartago acompañada de por un importante séquito de más de mil nobles y cinco mil guerreros. 

Amalafrida


La pasividad vándala ante el ataque de los bizantinos contra la Italia ostrogoda y el apoyo con recursos materiales al visigodo Gesaleico, destronado por Teodorico, que puso en su lugar a su nieto Amalarico, fue fuente de nuevos problemas y tensiones entre Roma y Cartago. Gesaleico gracias a la ayuda vándala pudo levantar un nuevo ejército y se enfrentó a las fuerzas ostrogodas en Barcelona donde fue derrotado y posteriormente capturado por las tropas ostrogodas que lo ejecutan. Teodorico estaba muy molesto y así se lo hace ver en sus cartas a su ahora cuñado, el rey vándalo Trasamundo, que además parece ignorar el consejo de su esposa Amalafrida, hermana de Teodorico.

Teodorico, tras la desaparición de Gesaleico y la derrota de francos y burgundios se ha hecho con el control de Provenza y la Narbonense que quedan incorporados a su reino como parte de la prefectura de la Galia con capital en Arles. Nombrará al patricio Liberio para dirigirla. También controlará el destino del reino visigodo, como tutor de su rey niño, su nieto Amalarico, esforzándose en estrechar lazos entre ambos pueblos. Su poder había alcanzado la cota más alta, ya solo podía considerarse amenazado por la alianza entre los francos de Clodoveo y los bizantinos del emperador Anastasio, interesados en frenar el empuje de los ostrogodos en Occidente. Hay pruebas de esta colaboración, por ejemplo el nombramiento como cónsul y posiblemente también como patricio de franco Clodoveo tras la victoria de Vouillé sobre los  visigodos en el 507, reconociéndole así la legitimidad de sus conquistas y como gobernante de los galorromanos. Sin embargo la muerte de Clodoveo en el 511, la división de su reino entre sus hijos y la firma de un acuerdo en el 510 con el Imperio Romano de Oriente que reconocía el dominio ostrogodo de Panonia asentaba más el poder de Teodorico que ahora aparecía como defensor de la Romanitas en Occidente.

Teodorico

Con Clodoveo fallecido, Gesaleico ejecutado, con la firma de acuerdos de paz entre ostrogodos y Constantinopla y entre ostrogodos y burgundios poco podía hacer el vándalo Trasamundo para oponerse a su cuñado Teodorico. Además el reino vándalo pasaba ciertas dificultades derivadas del acoso de los pueblos moros del sur de la Bizacena. Las relaciones entre ambos reinos entrarán en un periodo de estabilidad roto con el asesinato de Amalafrida y de su sequito, acusados de conspiración, por el nuevo rey vándalo Hilderico en el 523. Los ostrogodos siempre mantendrán cierta desconfianza hacia sus vecinos del sur manteniendo guarniciones y fortalezas en puntos estratégicos del litoral meridional italiano y en Sicilia. Consciente de su inferioridad naval, Teodorico también mandó construir unos 1000 dromones que aseguraran el abastecimiento de grano a Italia por mar y que pudieran hacer frente al poderío naval vándalo y a las ocasionales depredaciones marítimas ordenadas desde Constantinopla, ,como la que ordenó en el 508 Anastasio contra determinadas ciudades del sur de Italia.

Finalmente los ostrogodos no pondrán ningún impedimento, incluso colaborarán con Justiniano en la invasión romana del Norte de África que supondrá el fin del regnum Vandalorum et Alanorum. Una mala decisión que no tuvo en cuenta que los siguientes en ser invadidos por los romanos de Oriente serían ellos, aunque esa es ya otra historia.


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BIBLIOGRAFIA

Álvarez Jiménez, D.--El reino pirata de los vándalos.-- Sevilla: Universidad, 2016

María Elvira Gil Egea.-- Un asunto de familia. Las relaciones entre los reinos ostrogodo y vándalo por el conflicto de la sucesión al trono de los vándalos. POLIS. Revista de ideas y formas políticas de la Antigüedad Clásica 15, 2003, pp. 63- 75.


viernes, 28 de agosto de 2020

DON JULIÁN, EL ÚLTIMO ROMANO DE ÁFRICA. ACTUALIZACIÓN DE SU FIGURA.



Escrito por Federico Romero Díaz . Ilustración de portada de @historicamentecorrecto

Con la figura del conde don Julián sucede algo parecido que con Rodrigo Díaz de Vivar. El paso de los siglos ha ido añadiendo sucesivas capas al personaje real hasta deformarlo y hacerlo casi irreconocible ¿Quieres saber que hay de real y que hay de falso en su leyenda?

Las fuerzas romano-orientales del comes don Julián y los musulmanes de Musa en costa africana de Ceuta( Ilustración creada para HRA por @históricamentecorrecto)

LA LEYENDA DEL CONDE DON JULIÁN

Cuenta el mito que don Julián era un conde visigodo que gobernaba para el rey Rodrigo la ciudad de Ceuta. El rey abusa de su hija, que había sido enviada a la corte de Toledo por su padre y este, enojado, traiciona al reino visigodo y facilita a los árabes el paso a la península ibérica que será conquistada para el islam.

La leyenda se originó ya en el siglo IX cuando los historiadores musulmanes Al-Razi y Abd al Hakam introducen la historia de la violación de la hija de Julián. En el XI Ishaq ibin Zayyat afirma erróneamente que Julián era uno de los gobernadores que "el rey de España tenía en esas fechas en el Norte de África" y esta versión se difunde a los cronistas cristianos( Historia legionense; Crónica Najerense, Crónica de Tudela, etc)durante los siglos XII y XIII. En el XV Pedro del Corral en su Crónica Sarracina recoge y desarrolla más la leyenda que, se continua perpetuando en el XVI a través de obras como "La verdadera historia del rey don Rodrigo escrita por Miguel de Luna.



En el XVII aparece la misma historia en "El último godo" de Lope de Vega; En el XVIII se ocupan del tema conocidos autores como Moratín(padre)en la "Hormesinda" en 1770 o el propio Jovellanos "Perder el reino y poder por querer a una mujer". Incluso la fama de nuestro ya mítico conde don Julián será el tema de algunas obras del Romanticismo fuera de nuestras fronteras como la tragedia "Count Julian"(1812) de Walter Savage. También aparece mencionado en la obra de Walter Scott " The vision of don Roderik". En pleno siglo XX Juan Goitisolo escribe "Reivindicación del conde don Julián" y así la leyenda, que no la verdad histórica, ha llegado hasta nuestros días. 



EL VERDADERO COMES JULIÁN

Los textos más cercanos a su momento histórico, finales del siglo VII, principios del VIII son claros. El cronista árabe, Albaladuri, ya en el siglo IX, se refiere a nuestro protagonista como "comandante del estrecho". Tiene todo el sentido, autores como José Soto Chica han demostrado utilizando crónicas que hasta ahora no habían sido tenidas en cuenta, que en una fecha tan tardía como el 685 Septem, es decir la actual Ceuta, aún permanecía en poder bizantino. Tanto es así que el propio emperador Justiniano II en el 686 en una carta dirigida al papa del momento le enumera los diferentes ejércitos con los que cuenta el Imperio, siendo uno de ellos el Septenciano que tenía un carácter marítimo. A Julián como gobernante de esa zona, le correspondía el título de strategos y como jefe de la flota bizantina el de comes o navarjos.

Sabemos con certeza que la presencia romano-oriental, en el extremo occidental del Mediterráneo, se mantuvo al menos desde la época de Justiniano ,década de los 30 del siglo VI, hasta la conquista o, más bien pacto, con los musulmanes en el 709-710.



Por otra parte tampoco hay constancia del dominio visigodo de la ciudad de Ceuta. Sabemos que Teudis fracasó estrepitosamente en un intento de conquista de la ciudad en el 548, pero nada más. Por otro lado era un lugar de refugio de nobles godos exiliados tras las luchas por el trono. Se han encontrado objetos atribuibles a los godos, pero esto solo demuestra que había una "natural relación comercial" entre dos áreas independientes políticamente entre sí; por una parte la Hispania goda y por otra el Thema Septenciano, dependiente del Imperio Romano de Oriente. Tenemos certeza por las fuentes de que Ceuta se encontraba en manos bizantinas en el 687 y lo más probable es que lo siguiera estando cuando llegó Musa ibn Nusayr en el 709.

En cuanto a su estructura territorial sabemos por Ananías de Sirak en su Geografía y por Juan de Chipre que escribió en el 630 una Descriptio Orbis que la Tingitana o Mauritania Segunda tenía dos ciudades que actuaban además como bases navales:  Septem( Ceuta) y Tingis( Tánger) a las que hay que añadir una tercera en territorio de la península ibérica llamada Mesopotaminoi, que es el nombre griego con el que en el siglo VII se designaba a la antigua Iulia Traducta, actual Algeciras. La existencia de este enclave y su adscripción a la Tingitana ha sido demostrada en un reciente estudio por José Soto Chica y Ana María Berenjeno y es de una importancia enorme ya que alarga la presencia bizantina en el territorio hispano hasta la invasión árabe. Desde esa triple posición, el gobernador de la Tingitania tenía un control casi absoluto del tráfico marítimo en el Estrecho. Estas fuentes romanas son corroboradas por la descripción que en el siglo IX hace el granadino Ibin Habib, que además alude a "un comandante del Estrecho"; por el egipcio Ibn Abd al Hakam y el iraquí Al Baladuri.

El final del siglo VII en el Norte de África, está marcado los continuos avances y retrocesos de los árabes que desde Egipto en un primer momento y desde sus bases en Pentápolis y Trípoli después, entablan una dura pugna con los ejércitos romanos, apoyados por tribus de aliados bereberes muy romanizados tras los largos siglos de convivencia. El comandante árabe encargado de conquistar la parte más occidental del África bizantina será Musa ibn Nusayr que llega a Cairuán en el 707 y  realiza sus campañas en Bizakia y Numidia, en el 708-709 cuando ataca las Mauritanias y toma Tánger .

Es por lo tanto una época en la que se producen continuos cambios políticos, territoriales y administrativos. Tras la caída definitiva de Cartago en el 698 y la derrota de la Kahina que supone el final de la resistencia romano-bereber en la Tingitana prima, aparece la figura de Julián, al que todas las fuentes islámicas califican de rum o romano. Ibn Al-Athir afirma que Julián no solo era romano, sino que ostentaba el título de Patricio, un título que ningún gobernador godo hubiera podido exhibir.

La presencia de perso-armenios queda atestiguada por la llegada de contingentes de este origen junto a los generales Belisario y Salomón para enfrentarse a los vándalos. Su presencia en puestos de responsabilidad se extiende en el Norte de África hasta la conquista árabe. La dinastía de uno de los emperadores más conocidos, Heraclio hijo de Heraclio el viejo, exarca de Cartago, tiene ese origen. Incluso hay testimonios de la presencia de armenios en el reino visigodo.

Como ya hemos indicado anteriormente, la campaña de venganza del repuesto Justiniano II contra los altos cargos que sirvieron o fueron nombrados bajo el gobierno de Leoncio y la caída del resto de territorios bizantinos en África, dejaba en una posición muy delicada a Julián que se vio obligado a entenderse con los musulmanes de Tariq y Musa que ya habían ocupado Tingis en el 708.

Representación de la Batalla de Guadalete, Julio 711.

A pesar de esa pérdida Julián seguía manteniendo una posición muy sólida en Ceuta y Algeciras. El pacto, firmado entre el 709 y el 710, entre el gobernador bizantino y los árabes fue lo más práctico para ambas partes. Había que aprovechar la situación de división interna del reino visigodo entre la facción  de los partidarios de la familia de Witiza y la de Rodrigo ocupado en su lucha contra los vascones del norte. Era una oportunidad de oro para ambas partes que pasaron al otro lado del Estrecho usando Algeciras como punto de desembarco. Las fuentes musulmanas son claras, Julián, acabó pactando y colaborando con Musa y Tariq. Otro factor a tener muy en cuenta es el aislamiento tanto de los romanos orientales como de los árabes en una zona habitada mayoritariamente por bereberes, escasamente islamizados en esos momentos. La invasión del reino visigodo era la solución perfecta tanto para los árabes como para los romanos de Julián  que unían fuerzas además así se desviaba la belicosidad de estas tribus bereberes hacia nuevas empresas. Mediante la promesa de ganima (botín) conseguían un aliado muy valioso que incrementaría las filas de su ejército frente a las fuerzas visigodas. Romanos y árabes colaborando entre sí y atrayéndose a los bereberes podían de esta forma conservar sus respectivos territorios y fijarse nuevas metas de conquista.

Guerreo bereber siglo VIII Christos Giannopoulos


Esta documentada en fuentes islámicas la intervención de Julián y sus fieles en la conquista de la ciudad sevillana de Carmona, así como también hay testimonios de sus hijos, ya convertidos al islam con nombres como Balacayas, que según Eduardo Saavedra, autor de "Estudios sobre la invasión de los árabes en España" provenía de Vologeses.

Las diferentes capas que van formando la ficción histórica de Julián servirán primero a los intereses árabes para legitimar su control de la Península, del Norte de África y sobre los bereberes y las rutas que controlaban el rico comercio de oro desde el corazón de África. A los cristianos para justificar "la pérdida de las Españas" por la perfidia de su rey y la traición de uno de sus vasallos. Pasados los siglos y como dice Carlos Martínez Carrasco " después durante los años de Protectorado español sería retomado como parte del discurso nacionalista justificador de la presencia española en esa parte de África".

CONCLUSIÓN

El comes Julián era un alto cargo al servicio del Imperio Romano de Oriente, que se vio aislado y sin apoyo por las divisiones políticas internas en Constantinopla, frente a la amenaza de las belicosas tribus bereberes y frente al avance de los árabes que ya habían ocupado una de sus tres ciudades más importantes, Tíngis. Lo más practico para Julián, árabes y bereberes fue unir fuerzas y saltar al otro lado del Estrecho aprovechando los medios navales de los propios romanos y la debilidad por la división interna del reino visigodo. Siglos después las narraciones musulmanas primero y las cristianas después fueron añadiéndole diferentes capas a la historia que acabaron por deformar hasta hacerla casi irreconocible en nuestros días.



BIBLIOGRAFÍA

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