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jueves, 13 de junio de 2024

EL CURSUS HONORUM DEL DIVUS JULIUS.

 

El Cursus Honorum del Divus Julius

Una colaboración de Francisco Jesús Calvo Falce para Historia y Roma Antigua

       Divus Julius, el Divino Julio, El Divino César1. ¿Qué forma de ser debió tener un hombre para que fuera divinizado por sus conciudadanos? O más bien, ¿cuál tuvo que ser su obra para que dejara tal impronta en la sociedad como para elevarlo al panteón de los dioses? Esa persona fue Julio César. Antes de llegar al momento histórico en el que desarrolló sus políticas públicas, tuvieron lugar una serie de hechos y acontecimientos que le permitieron llegar a alcanzar la posición de privilegio a partir de la cual conseguiría ocupar el poder absoluto en Roma como Dictador, entendiendo tal título en el contexto de la cultura clásica. Así pués, el objeto de la presente exposición es exponer cómo se produjo el ascenso del futuro dictador tras ocupar diversos cargos en un cursus honorum2 plagado de metas impuestas por el propio Julio César, en principio inalcanzables, aunque a la postre se las ingeniase para llegar a conseguirlas.



Imagen 1. Busto de Julio César


       Su carrera pública comenzó en el año 84 a.C., a los 16 años, durante el consulado de Cinna (padre de Cornelia, primera esposa de Julio César), cuando fue nombrado flamen dialis. Ese mismo año, Sila, del partido de los optimates3, derrotó a Mario el joven (primo de César) y entró en Roma. Sila sancionó a todos los seguidores de Mario (casado con Julia, tía de César) con la  pérdida de sus privilegios. César fue cesado de su nombramiento y, en definitiva, ante la posibilidad de poder ser anulado el perdón conseguido y ser ajusticiado al igual que Cinna o Mario, decidió partir de Roma.


       Viajó a Oriente donde tuvo su primera experiencia militar en la guerra contra Mitrídates VI. Pasó un tiempo en la corte del rey Nicomedes IV en Bitinia y llegó a ser apresado por los piratas, a los cuales capturó y ajustició una vez fue rescatado. Por el valor desempeñado en la guerra se le condecoró con la corona cívica. Tras la muerte de Sila (78 a.C.) volvió a Roma y ejerció como abogado y, aunque no ganó todos su casos, se dio a conocer como orador. En el 73 a.C., a la muerte de su tío, fue nombrado pontífex, con lo que entró a formar parte del Colegio de Pontífices.


       En el 69 a.C. murieron su esposa Cornelia al dar a luz, junto con su hijo, pocos días después, y su tía Julia. César organizó funerales públicos con los que desafió las leyes de Sila al estar presente imágenes tanto de Cinna, como de Gayo Mario y Mario el Joven, lo cual le granjeó el apoyo de los plebeyos y del grupo de los populares, en contraposición a la postura adoptada por los optimates. Tras ser elegido en los Comicios del 69 a.C. como cuestor4 le correspondió un cargo en la provincia romana de Hispania Ulterior, donde conoció a Lucio Cornelio Balbo, futuro consejero y amigo de César.



Imagen 2 y 3: Gayo Mario (izquierda) y Lucio Cornelio Sila (derecha). Gliptoteca de Munich.


       De nuevo en Roma, César obtuvo su primer cargo del cursus honorum en la propia ciudad: fue nombrado edil curul5 en el año 65 a.C. Entre las muchas potestades y obligaciones que le confería el nuevo nombramiento se encontraba la organización de los juegos en el Circo Máximo. Fue aquí donde César comenzó a atraer a su futura causa a la plebe, cuando, ante la escasez del presupuesto público financió los espectáculos con fondos personales; su aportación estuvo por encima de la realizada por anteriores personas que ocuparon el mismo cargo, sin que para ello le importara adquirir una gran deuda en pos del triunfo y metas superiores en su carrera política. Llegó incluso a organizar una naumaquia6 para lo cual mandó desviar el curso del río Tíber para que inundara el Campo de Marte7.



Imagen 4: Naumaquia en el Coliseo de Roma (óleo sobre lienzo de Ulpiano Checa)


       En el año 63 a.C. fue elegido Pontifex Maximus, puesto que le permitió presidir el Colegio de Pontífices lo que le dio nuevas potestades que debieron asumir tanto a él como su esposa, Pompeya, quien era responsable de organizar la Bona Dea, noche exclusivamente femenina en la que se descubrió que Clodio entró en la casa de César disfrazado de mujer con objeto de yacer con la esposa de éste. Su mujer fue declarada inocente por César y, aun así, Pompeya recibió una orden de divorcio de su esposo alegando que: 'La mujer de César no sólo debe ser honrada; además debe parecerlo'.


       Durante el consulado de Marco Tulio Cicerón (año 63 a.C.) se produjo la conjuración de Catilina, que ante el intento fallido de destituir a los magistrados electos y reducir el poder senatorial, se le permitió asistir, tanto a él como a quienes le ayudaron, a la sesión del Senado en la que se debatiría la pena impuesta a los conjurados. Ante la brillante exposición oratoria de César promoviendo la negativa a la pena de muerte de los conjurados se presentó la adversidad de Catón, que consiguió que se les declarara culpables y fueran ajusticiados. César fue acusado de participar en la conspiración aunque no llegó a ser probado tal hecho.


Imagen 5: Cicerón ante el Senado contra Catilina (imagen de Maccari)

       El 62 a.C. fue nombrado praetor urbanus8 y tras ese año, en el que tuvo nuevas disputas con Catón, fue nombrado propaetor de Hispania Ulterior. En el transcurso de ese año materializó pequeñas campañas contra Lusitania que le suministraron cierto botín con el que pudo hacer frente a parte de sus deudas. El Senado le concedió un triunfo, por sus éxitos militares, aunque no pudo disfrutarlo en un primer momento debido a su ambición por seguir creciendo en su carrera política. Así, abandonaría la provincia antes de llegar su sustituto, aunque no podía entrar en Roma antes de celebrar su triunfo, por lo que decidió enviar emisarios que presentaran su candidatura al consulado. Como resultó que Catón, portavoz del grupo optimate, se las ingenió para seguir hablando y así evitar que se aprobara la solicitud remitida por César, ante ello, el futuro dictador decidió prescindir de su triunfo y realizar su candidatura personalmente.


       Pompeyo ya había tratado de comprar a su clientela y a los votantes para conseguir los dos consulados. Por su parte los optimates propusieron a Marco Calpurnio Bíbulo. Finalmente el año 50 a.C. fueron elegidos Julio César y Bíbulo. La actitud de Catón ante cualquier presentación de normativa por parte de César, sobre todo, ante la presentación de una propuesta de ley agraria para el reparto de tierras a los veteranos de Pompeyo, ocasionó que César la presentara ante los Comicios, aunque en definitiva llegaron a ser aprobadas en el Senado con el apoyo de Craso (partidario de los optimates). Quedó así constituido el primer triunvirato, favorecido por el dinero y prestigio de Pompeyo, la intención de Craso de ser procónsul9 y la idea de César de conseguir el mando de una provincia que le permitiera continuar su carrera política. Ante el veto de Bíbulo y sus partidarios ante las leyes presentadas por César, éste  llevó sus proyectos a los Comicios donde fueron aprobados gracias al apoyo físico de los veteranos de Pompeyo. Bíbulo terminó por no salir de casa, con lo cual quedó sólo César en el consulado.




Imagen 6 y 7: Cneo Pompeyo Magno (izquierda - Museo del Louvre)) y Marco Licinio Craso (derecha - Gliptoteca Ny Carlsberg de Copenhague).


       Tras su año de consulado César fue nombrado procónsul de las provincias de Galia Transalpina e Iliria en principio y, posteriormente, de la Galia Cisalpina, por un periodo de cinco años. Se aprovechó de una posible amenaza de los helvetios para iniciar lo que fue conocido como Guerra de las Galias (58-49 a.C). Hizo alarde de unas grandes dotes para la estrategia y para la guerra. Mediante rápidos traslados, en los que participaba como cualquier otro soldado, las tropas conseguían la capacidad de sorprender al enemigo. En las batallas no dudaba, si era necesario, en participar activamente en primera línea. Consiguió otros cinco años gracias al acuerdo de que Pompeyo y Craso ocuparan plaza de consúles, lo que supuestamente limó la crisis política existente en el triunvirato. La muerte de Julia de parto (esposa de Pompeyo e hija de Julio César) y la muerte de Craso en batalla acabaron por romper el triunvirato. La guerra de las Galias finalizó tras el sitio de Alesia, en el que las legiones de César vencerían al ejército galo del caudillo Vercingétorix..


Imagen 8: rendición del caudillo Verncigétorix ante Cayo Julio César (obra pictórica de Lionel Royer)


       El poder de César era mal visto por muchos de los senadores, por lo que se opusieron a que volviera a Roma como cónsul, ya que de ese modo no podrían juzgarlo por los delitos que hubiera cometido durante su consulado. Intentaron apartarlo de su mando en las Galias antes de la fecha límite de su mandato, aunque Curio, tribuno de la plebe, consiguió vetar todas las propuestas senatoriales de esa índole. De este modo empezaba a producir su fruto el dinero que César, durante todos los años de campaña, había enviado a Roma para asegurar que fueran elegidos como magistrados personas adeptas a su causa. Igualmente ocurrió cuando Marco Antonio ocupó el puesto de tribuno. Ante la propuesta del Senado a César de licenciar a sus legiones o ser declarado enemigo público envió a Marco Antonio al Senado con una misiva en la que se declaraba amigo de la paz y proponía que tanto él como Pompeyo abandonaran sus mandos. Metelo Escipión ratificó la alternativa a César y Marco Antonio, Celio y Curio abandonaron Roma, en la que se había declarado el estado de emergencia.

       Pompeyo recibió poderes excepcionales y se le instó para traer las tropas que había reclutado a Roma. César, acompañado de la XIII Legión cruzó el Rubicón con lo que se inició la guerra civil. Pompeyo se retiró a Grecia y César decidió hacer frente en primer lugar a las legiones de Pompeyo en Hispania a las que venció en la batalla de Ilerda. Posteriormente venció a las tropas de Augusto en Dirraquium y Farsalia. Pompeyo fue a Rodas y Metelo y Catón al norte de África.


Imagen 9: Cleopatra y César (obra de Jean-Léon Gérôme)


       César, al regresar a Roma fue nombrado dictador vitalicio y desde allí se dirigió a Egipto donde, tras tener conocimiento de que Pompeyo había sido asesinado, intervino en la política egipcia, donde gobernaba Cleopatra junto a hermano y esposo Ptolomeo XIII. Exigió además la deuda que Egipto había contraído con Roma en épocas anteriores en trigo y aceite. Tras vencer en la batalla de Zela a Farnaces, rey del Ponto, tuvo lugar la batalla de Tapso (46 a.C.) en la cual fallecieron Metelo Escipión y Catón. Los hijos de Pompeyo y el anterior legado de César, Tito Labieno, huyeron a las provincias de Hispania.


Imagen 10: Disposición de los ejércitos en la batalla de Tapso, según grabado del siglo XVII.

       En ese momento, julio del 46 a.C., César regresó a Roma y desarrolló unas políticas, tanto interior como exterior, que a pesar de los logros que supondrían para Roma, no impediría que el 15 de marzo del año 44 a.C. fuera asesinado por miembros del Senado, lo cual no supuso el olvido de su persona, llegando a ser declarado miembro del panteón de dioses romanos, de ahí que Suetonio llame al capítulo dedicado a Julio César en su Vida de los dode Césares con el título de Divus Iulius.


Imagen 11: Asesinato de Julio César (óleo sobre lienzo de Vincenzo Camuccini)

NOTAS

[1] Para la vida de César se han consultado las siguientes obras:

SUETONIO, Vidas de los doce Césares. Vol. I. Barcelona, Editorial Gredos S.A., 2008, pp. 3-101.

PLUTARCO, Vidas paralelas: Alejandro Magno-Julio César. Vol. 6. Barcelona, Editorial Gredos S.A., 2008, pp. 126-210.

[2] La organización política en Roma:

https://bloglatin.wordpress.com/wp-content/uploads/2020/09/2.-la-organizacion-social-y-politica-de-roma-con-imagenes.pdf.

[3] Grupo conservador.

[4] Especie de ministros de Hacienda que cuidan de la Hacienda pública, llevan las cuentas y registros de los ingresos y gastos del Estado, vigilan la recaudación de impuestos, acompañan al ejército para ocuparse de los gastos, de la intendencia militar y de la paga de los soldados, entre otras competencias (ver nota 2).

[5] Funcionarios municipales con funciones de policía e inspección de calles y mercados, se ocupaban del abastecimiento de la ciudad y de la organización de los juegos públicos. Este último cometido era importante para ellos, pues gracias a él podían ganarse los votos del pueblo para magistraturas superiores. Por eso ponían un cuidado especial en la organización de los espectáculos, gastando a veces su propio dinero para darles mayor esplendor (ver nota 2).

[6] Representación teatral de una batalla naval con birremes, trirremes y cuatrirremes reales.

[7] MUÑOZ-SANTOS, M.E.: "Naumaquias en Roma: batallas navales en la capital del Imperio". National Geographic Historia. nº. 151. Barcelona, RBA Ediciones, 2012. pp. 58-67.

[8] Su función principal consistía en presidir los tribunales de justicia. El más importante, el Praetor urbanus, administra justicia en Roma a los ciudadanos romanos. Otros desempeñan su cargo en provincias (ver nota 2).

[9] Los Cónsules eran dos y ostentaban el poder supremo. Son generales en jefe del ejército, presiden el Senado y tienen poder ejecutivo. Cuando cesaban podían optar a ser procúnsoles o gobernadores de provincias con mando militar en ellas (ver nota 2).

BIBLIOGRAFÍA.

Textos clásicos griego-latinos:

SUETONIO, Vidas de los doce Césares. Vol. I. Barcelona, Editorial Gredos S.A., 2008, pp. V-XXXI (introducción de Picón García, V.) y 3-101.

PLUTARCO, Vidas paralelas: Alejandro–César. Vol. VI. Barcelona, Editorial Gredos, S.A., 2008.

Otros textos:

La organización social y política de Roma, http://bloglatin.wordpress.com, disponible en https://bloglatin.wordpress.com/wp-content/uploads/2020/09/2.-la-organizacion-social-y-politica-de-roma-con-imagenes.pdf (consultado el 08/06/2024).

MUÑOZ-SANTOS, M.E.: "Naumaquias en Roma: batallas navales en la capital del Imperio". National Geographic Historia. nº. 151. Barcelona, RBA Ediciones, 2012. pp. 58-67.

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domingo, 9 de junio de 2024

LA BATALLA DE MURSA(351). UNA INUTIL Y CRUEL CARNICERIA.

Un artículo de Federico Romero Díaz para Historia y Roma Antigua. 


La batalla de Mursa, librada entre los ejércitos del usurpador de origen franco Magnencio y el emperador de Oriente, Constancio II, el 28 de septiembre del 351, fue uno de los enfrentamientos más sangrientos y duros del siglo IV. Para comprender los eventos que llevaron a esta batalla, es esencial comprender la situación política del Imperio romano en esa primera mitad del siglo IV.

 Comitatenses romanos . Il. Pawel Kaczmarczyk

Muerto Constantino el Grande el 22 de mayo del 337, el imperio fue dividido entre sus tres hijos supervivientes, más Hanibaliano y Dalmacio. Su hijo Mayor Crispo había sido ejecutado con el consentimiento de su padre en el 326, víctima de una conspiración, probablemente urdida por su madrasta Fausta. 

Ejército romano en marcha siglo IV. Autor Gerry Embleton
Los herederos fueron Constantino II, Constancio II y Constante, Dalmacio y Hanibaliano. Esta división generó tensiones y conflictos internos. No estaba destinada a durar y en septiembre de ese mismo año Constancio II movió ficha. Fueron asesinados dos tíos de Constancio y seis de sus primos, incluyendo Hanibaliano y Dalmacio, gobernantes de Ponto y Mesia respectivamente, Julio Constancio, hermanastro de Constantino y padre de Juliano y Galo, y todos los miembros de su familia, además de sus principales partidarios.


Tras la matanza, se hizo necesario ponerse de acuerdo y los tres hermanos se reunieron en Sirmio para repartirse el Imperio. los tres se proclamaron augustos y Constancio recibió todas las provincias orientales, incluyendo Constantinopla, Tracia, Egipto y la Cirenaica en África; Constantino II recibió gran parte de Occidente (Britania, la Galia, Hispania y Mauritania) y Constante que en ese momento contaba tan solo con 13 años, bajo la supervisión de Constantino II, recibió Italia, África, Ilírico, Panonia, Macedonia y Acaya. En el 340 el joven Constante, disconforme con el reparto realizado a sus espaldas por sus hermanos mayores, tendió una emboscad a su hermano Constantino en Aquilea y lo ejecutó, pasando a administrar ahora todo el Imperio Occidental el solo. 

El gobierno de Constante en solitario duró hasta su asesinato en el 350 a manos de Magnencio, un general pagano, de origen germano-romano. Las fuentes nos trasmiten un sentimiento generalizado de rechazo por parte de la sociedad al gobierno de Constante. Al parecer se mostró extremadamente cruel y tiránico. Persiguió a los judíos, a los paganos y a los homosexuales, a pesar de ser acusado el mismo de serlo. el ejército, especialmente el estacionado en la Galia empezó a sentirse a disgusto con Constante. Prefería vivir en Italia o en Ilírico a la Galia y además favorecía descaradamente a un grupo de guerreros alanos a los que había contratado para su comitatus o comitiva. Cuando eres emperador enemistarte con diferentes sectores de la aristocracia, incluso del pueblo no es recomendable, pero hacerlo con el ejército es firmar tu sentencia de muerte.

La usurpación de Magnencio (350/353)

Flavio Magno Magnencio fue un general romano de origen germano-romano que nació alrededor del año 303 en Amiens, en la región de las Galias. Las fuentes nos dicen que Magnencio era de origen franco, posiblemente descendiente de una familia de laeti, colonos germanos asentados en el Imperio por los romanos. Su carrera militar fue rápida gracias a su carisma y a la confianza que la dinastía de Constantino puso en él. Antes del 350 había alcanzado el rango de comes rei militaris y comandaba las unidades palatinas de Iovani y Herculani. 

En 350, Magnencio aprovechó el descontento generalizado con el gobierno de Constante. El joven augusto era visto como un corrupto incompetente que no mostraba el respeto necesario por las tropas a su mando y que por lo tanto, no se merecía gobernar la mitad occidental del Imperio. El 18 de enero, durante una celebración en Augustodunum (actual Autun,, Francia), Magnencio fue proclamado emperador por sus tropas. Con una rapidez sorprendente fue reconocido por todas las provincias occidentales. Este golpe de estado fulgurante  culminó con el asesinato de Constante que abandonado por todos huyó hacia los Pirineos, siendo alcanzado por los jinetes de Magnencio en una aldea de la  región llamada Elena.

Double Centenionalis Magnentius

Magnencio era consciente de ser un usurpador y de cargar con la muerte de un hijo de Constantino sobre sus espaldas. Trató de buscar la legitimidad de su autoridad y de su gobierno mediante políticas populares además de buscar el apoyo de la aristocracia y el ejército romano. Sin embargo, su ascenso no fue aceptado por Constancio II, que no podía dejar pasar el asesinato de su hermano y el hecho de que había llegado al trono usurpándolo. Desde Oriente, se dispuso a acabar con él al considerándolo una amenaza directa a su autoridad.

La batalla de Mursa (351)

En vista de las enormes fuerzas que se iban a enfrentar en esta nueva guerra civil, ambos eran conscientes de que las perdidas, independientemente de quien obtuviera la victoria, serían inmensas y que eso no beneficiaba al Imperio, sino todo lo contrario. Constancio II ofreció confirmar los derechos de Magnencio sobre las regiones occidentales del Imperio, pero reclamó en contrapartida el gobierno de Italia y África. Magnencio, pensando que tenía una mejor posición estratégica que su enemigo rechazó la oferta.

Catafractas romanos mediados siglo IV. Autor de la izquierda Velimir Vuksic y de la derecha Igor Dzis. ( Fuente ArreCaballo.es)

La lucha se dilucidó en la conocida como Batalla de Mursa, librada el 28 de septiembre del 351. Era una ciudad estratégica en la provincia de Panonia. Las fuerzas de Constancio II y Magnencio se encontraron a orillas del río Drava. El ejército del primero estaba compuesto por tropas orientales y destacamentos de caballería pesada catafracta, mientras que Magnencio contaba con la lealtad de muchas legiones occidentales y tropas auxiliares germanas.

Legión tardorromana por Giuseppe Rava

Justo antes de producirse la confrontación entre los dos ejércitos el tribuno Silvano, comandante de una unidad de elite de caballería de Magnencio, leal como su padre un antiguo general de Constantino, a la memoria del gran emperador se pasó, junto a  la totalidad de su unidad, a las filas de Constancio, lo que propinó un duro golpe a la moral de Magnencio que tuvo que soportar como una parte importante de su caballería le abandonaba en un momento clave.

Catafractos romanos cargan contra el enemigo. Il. Igor Dzis

El enfrentamiento fue feroz y sangriento, con miles de soldados cayendo en ambos bandos. Magnencio trató de tender una emboscada al ejército de Constancio antes de que estuviera desplegado en el campo de batalla. Pero su táctica fue descubierta y las tropas lograron replegarse a tiempo. La emboscada fallida fue un desastre para sus propios hombres, que fueron masacrados por los tribunos de Constancio Scudilo y Manadus. También jugó en contra del usurpador el hecho de que parte de su ejército se encontraba disperso en los sitios de Sirmio y Mursa. La caballería de Constancio II fue crucial en el desarrollo de la batalla, logró penetrar las defensas de Magnencio, causando desorganización y pánico. La lucha fue cruel e inmisericorde. Constancio se refugió a rezar por la victoria en una capilla junto al obispo Valente Finalmente, las fuerzas de Magnencio se desmoronaron y él se vio obligado a retirarse. 

Muerte de Magnencio y Consecuencias de su usurpación.

La batalla de Mursa tuvo consecuencias devastadoras tanto para los vencedores como para los vencidos. Aunque Constancio II emergió como el vencedor, la victoria fue pírrica debido a las enormes pérdidas sufridas por su ejército.

Las fuentes se lamentan de la gran mortandad del enfrentamiento: Eutropio argumenta que esos efectivos podrían haberse empleado en cualquier guerra contra los bárbaros, Orosio dice que las pérdidas de efectivos se acusaron mucho tiempo después (Orosio., Historia contra los paganos, VII, 29, 12). Zonaras da unas cifras muy elevadas de caídos, 30.000 en el bando de Constancio II, 24.000 en el de Magnencio. Zósimo nombra a varios de los comandantes que ese día se  cubrieron de gloria y a otros caídos en el combate en el bando de Constancio II como Arcadio o Menelao, tribuno de los sagittari Armenii, capaz de disparar tres flechas a la vez y con ellas alcanzar a tres objetivos distintos. Magnencio perdió a Marcelino su magister officiorum en combate.  Se estima que murieron alrededor de 30,000 soldados, un número significativo que debilitó considerablemente el poder militar romano.

 Entre 1/3 y ¼ de los reclutas se instruían con arcos. maestro de armas o campidocto con reclutas que llevan un gorro panonio de cuero que debían llevar siempre para acostumbrarse al casco. Autor Gerry Embleton ( Fuente Arre caballo.es)


Para Magnencio, la derrota en Mursa fue el inicio de su declive. Tras el desastre, trató de reorganizar sus fuerzas, pero el golpe a su legitimidad y poder fue demasiado fuerte. No debemos olvidar que todo emperador recién elevado al trono y mucho más si era un usurpador carente de legitimidad dinástica, se consolidaba en el trono gracias a las victorias en el campo de batalla. Si no era capaz de demostrar su capacidad militar sus días estaban contados y ese fue el caso de Magnencio.

Finalmente, en 353, Magnencio fue derrotado nuevamente por Constancio II en la batalla de Mons Seleucus, en territorio alpino, y viendo que su situación era desesperada, se suicidó para evitar ser capturado. Se suicidó en Lyon en el 353 y Decencio (probablemente su hermano) hizo lo mismo, poco después en Sens.


Con la muerte de Magnencio, Constancio II se convirtió en el indiscutible señor de todo el Imperio. Amiano Marcelino nos cuenta que Constancio II que pretendía reconciliarse con la aristocracia italiana, se mostró generoso perdonando a los seguidores de su enemigo.

La victoria de Constancio II consolidó su control sobre todo el Imperio Romano, al menos temporalmente. Sin embargo, el costo de la guerra civil debilitó el Imperio, haciéndolo más vulnerable a las amenazas externas, particularmente de las tribus germánicas y los persas sasánidas. Además, la guerra civil dejó una herida profunda en la estructura interna del Imperio, exacerbando las divisiones y tensiones entre Oriente y Occidente que seguirían afectando a Roma en las décadas siguientes.

La batalla de Mursa, junto con la batalla de Adrianópolis en el 378 y la del río Frígido en el 394 supusieron una inmensa pérdida de soldados romanos que las legiones difícilmente pudieron volver a reponer. La escasez de efectivos convirtió a los emperadores futuros en gobernantes mucho mes prudentes que trataban de no exponer sus tropas en grandes combates abiertos en los que se podrían sufrir numerosas bajas en caso de derrota. Optaron por estrategias diferentes como sitiar al enemigo, reducirles al hambre por falta de suministros, etc. Aunque Constancio II logró eliminar a su rival, el precio de la victoria dejó profundas cicatrices en el Imperio, afectando su estabilidad, capacidad de respuesta y fortaleza en las décadas futuras.

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jueves, 16 de mayo de 2024

LA CUEVA DE LOS MURCIELAGOS O LA MODA ATEMPORAL DE LA PREHISTORIA.

 Un texto de Carolina Cabrero González para HRA.

La Cueva de los Murciélagos (Albuñol, Granada) fue descubierta a inicios del siglo XIX debido a la actividad minera, lo que dio pie enseguida al descubrimiento en su zona más profunda de los restos momificados de 68 individuos enterrados durante el mesolítico y el neolítico junto a numerosos elementos de ajuar. Entre estos elementos destaca un alto número de objetos realizados en esparto que han podido estudiarse pormenorizadamente en la actualidad dando lugar a gran cantidad de nueva información sobre las sociedades de la Prehistoria Reciente.  

 

En esta ocasión vamos a tratar un tema prehistórico que podría pasar perfectamente por actual. Como decía Yves-Saint Laurent, “un buen diseño puede soportar la moda de 10 años”, y algunos parece que pueden aguantan bastante más, incluso varios milenios.

En este número vamos a referirnos a la Cueva de los Murciélagos de Albuñol, en la costa granadina. 


Figura 1. Vista de la entrada de la Cueva de los Murciélagos.

Esta cueva fue descubierta en 1831, siendo el principal atractivo inicial la enorme presencia de murciélagos y, por ende, de guano. El guano, para aquellos lectores que no conozcan este material, es la acumulación de excrementos de murciélago, que resulta ser un magnífico abono para los cultivos. Este elemento fue extraordinariamente demandado y utilizado a lo largo del siglo XIX en las explotaciones agrícolas que iban siendo cada vez más intensivas en el nuevo mundo industrial, por lo que pasó a convertirse en un material muy preciado. De esta manera, encontrar guano en aquellos tiempos sería semejante a encontrar petróleo, por lo que se dio inicio de forma inmediata a la explotación de la cueva para comerciar con este elemento. Durante estos primeros trabajos, se encontró también presencia de vetas de plomo, lo que llevó a la total explotación de este espacio. Es aquí donde viene lo interesante: en plena fiebre del guano y de la minería, en la zona más profunda de la cueva, se encontró el enterramiento de hasta 68 individuos de diversas edades perfectamente momificados acompañados de elementos textiles y de objetos de ajuar, como cestos en los que se habrían depositado ofrendas a los difuntos. Seguramente si esto hubiera sido todo lo que se encontró junto a los enterramientos, la situación habría sido bastante diferente, pero se dio la mala suerte de que uno de los inhumados presentaba también una diadema de oro, lo que dio pie al saqueo y destrozo de este hallazgo excepcional. Tanto es así que, de esos 68 individuos iniciales, sólo se ha conservado un cráneo infantil, actualmente custodiado en el Museo Arqueológico Nacional.



Figura 2. Dibujos realizados por Manuel de Góngora y publicados en 1868.

Esta sería la dramática situación que se encontró Manuel de Góngora y Martínez, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Granada, cuando llegó a la cueva y se dispuso a estudiar los restos que en ella se habían encontrado (los pocos que se habrían salvado por su escaso valor material). Este arqueólogo publicó en 1868 Antigüedades prehistóricas de Andalucía, una obra pionera en la arqueología del sur peninsular, y en ella le dedica una gran parte de las páginas a la Cueva de los Murciélagos. Por supuesto, hay que tener en cuenta que los saqueadores que habían desvencijado la cueva no habían pensado en una posible cronología prehistórica, únicamente habrían considerado el valor económico del descubrimiento. Es precisamente Manuel de Góngora el primero en considerar el origen neolítico de los enterramientos y de los objetos junto a ellos encontrados. Como suele suceder ante los casos de hallazgos tan extraordinarios, la comunidad científica no se terminó de creer completamente la hipótesis de este arqueólogo y, de hecho, hubo que esperar hasta 1970 para que el carbono 14 certificase esta suposición.



Figura 3. Algunos de los cestos conservados de la Cueva de los Murciélagos.

Recientemente se ha iniciado un nuevo proyecto liderado por la Universidad de Alcalá de Henares y la Universidad Autónoma de Barcelona con el objetivo de estudiar los elementos realizados sobre material orgánico (madera, caña, esparto) encontrados en la Cueva de los Murciélagos y amortizados como parte del ajuar junto con los difuntos. Concretamente se han estudiado mediante técnicas modernas un total de 76 objetos, fundamentalmente realizados en esparto. ¿Cuál es la importancia de estos materiales? La Prehistoria se ha estudiado y definido tradicionalmente por los elementos fabricados en este período sobre materiales no perecederos, fundamentalmente, la piedra, ya que es prácticamente el único elemento que puede resistir miles de años sin deteriorarse o desaparecer. De ahí la clasificación en Paleolítico (piedra antigua) y Neolítico (piedra nueva). Por supuesto, esto significa que tenemos una visión bastante sesgada de lo que era la vida cotidiana de las comunidades prehistóricas. Son muy pocos los casos en los que se ha podido recuperar materiales orgánicos, en este caso, el extraordinario descubrimiento viene posibilitado por las condiciones anormales de la cueva, fundamentalmente, la falta de humedad y la enorme sequedad, que han permitido la momificación natural tanto de los cuerpos como de los elementos orgánicos. En consecuencia, se trata de un contexto único que permite el análisis de materiales que habitualmente no pueden observarse.

¿En qué consiste este hallazgo? Concretamente, junto a los 68 inhumados se encontraron una gran cantidad de objetos y utensilios realizados en madera y elementos vegetales, como mazos y otras herramientas, así como cestos y, lo que resulta más sorprendente, sandalias. Gracias a este nuevo proyecto y al estudio pormenorizado de estos materiales se ha conseguido obtener nueva información. Por ejemplo, si bien buena parte del enterramiento se realizó en período neolítico, se ha podido saber gracias a las nuevas dataciones radiocarbónicas que esta cueva fue utilizada desde el período mesolítico. Es decir, los enterramientos se fueron sucediendo durante un período muy largo, entre el 7500 y el 4200 ANE. Esto significa también que los individuos enterrados no respondían a las mismas tradiciones culturales: los primeros enterrados mesolíticos, eran cazadores-recolectores, mientras que los siguientes, neolíticos, lo que habrían sido agricultores y pastores. Los cestos de esparto, concretamente, pertenecerían a los primeros, lo que significa que serían similares a los mismos cestos que utilizarían para recolectar, aunque en este caso se depositaron nuevos, sin ninguna señal de uso práctico, y con ofrendas de semillas y plantas. Las sandalias, también realizadas en esparto, se corresponden con los individuos posteriores, los agricultores, y sí tenían señales de uso, lo que significa que probablemente sería el propio calzado que habrían utilizado en vida los individuos enterrados. En la mayor parte de los casos únicamente se conserva la suela, pero en varios ejemplares se conserva parte de las tiras que habrían servido para atar la sandalia al tobillo, tal y como hacemos hoy en día.



Figura 4. Uno de los pares de sandalias conservados.

Casi todas las sandalias encontradas serían de individuos infantiles, correspondiéndose por lo general a nuestra talla 37 actual. Este hallazgo resulta aún más sorprendente ya que son el calzado más antiguo encontrado en Europa, siendo especialmente destacable su extraordinario estado de conservación.

Una de las cosas que llaman la atención es que, a pesar de las diferencias cronoculturales de los individuos enterrados entre el mesolítico y el neolítico, ambos tipos de población compartieron la utilización de las fibras vegetales, concretamente, del esparto. No sólo eso: el esparto es aún hoy un material muy utilizado en todo el entorno del sudeste de la Península Ibérica, aunque, como sucede con muchas de las tradiciones y artesanías, este trabajo se ha perdido desde las últimas décadas del s. XX a la par que decaía la vida rural. No obstante, dentro de las necesarias dinámicas ecologistas que se promueven en la actualidad se están recuperando este tipo de materiales tan “verdes” y cuya elaboración no genera ningún impacto en el ambiente. En resumen, las tendencias actuales nos están devolviendo a lo que estaba de moda hace casi 10.000 años. Como se suele decir, todas las modas vuelven.

 

NOTA BENE!

¿Por qué se ha producido la momificación natural de los tejidos en la Cueva de los Murciélagos?

Cuando pensamos en momias lo primero que nos viene a la cabeza es el Antiguo Egipto, pero ese caso está muy lejos de ser el único que podemos encontrar. En algunas ocasiones, ante condiciones muy específicas en el ambiente, se paraliza el proceso de descomposición de los tejidos. Es el caso, por ejemplo, de los mamuts encontrados en el permafrost en Siberia y Canadá, o de Ötzi en los Alpes italianos, en algunos contextos acuosos como es el caso del yacimiento de la Draga en Cataluña, y es el caso de las áreas que quedan totalmente aisladas de la humedad, como se ha dado en el caso concreto de la Cueva de los Murciélagos debido a la morfología y topografía de la cavidad que han permitido su aislamiento. Estos ambientes especiales impiden la proliferación de las bacterias que generan la descomposición de los cuerpos, por lo que se genera la momificación natural de los mismos.

Se piensa que este proceso de momificación natural en condiciones de sequedad podría haber estado en el inicio de la momificación intencional que se practicaba a los faraones egipcios, ya que, probablemente, en un inicio los cuerpos perderían todos los líquidos y se mantendrían conservados de manera no intencional debido a la ausencia de humedad del desierto, y eso habría sido tomado de ejemplo animando a esta sociedad a explorar el proceso de momificación por vía mecánica.

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jueves, 9 de mayo de 2024

LA REBELIÓN DE MAVIA. EL DESAFÍO DE UNA REINA ÁRABE A LA IMPOSICIÓN ARRIANA DEL EMPERADOR VALENTE.

La historia del enfrentamiento entre el Imperio Romano de oriente y la reina árabe Mavia de los Banu Tanuqh ilustra las complejas tramas políticas, religiosas y militares en el convulso período del siglo IV d.C. Entre el 375 y el 378 nos encontramos en un momento crítico para el Imperio romano en Oriente que va a tener que hacer frente, en ocasiones simultáneamente a varios desafíos como el enfrentamiento con los persas en Armenia e Iberia, la cuestión goda, tras el cruce del Danubio por una gran masa de bárbaros de este y otros pueblos que huía del avance de los hunos y la rebelión de los árabes, sus antiguos aliados, liderados por la reina Mavia. La pregunta que se nos plante es ¿Cómo esta tribu árabe, antigua aliada del Imperio llegó a la guerra contra el augusto de Oriente?

Recreación de AI de la reina Mavia( realizada por Alberto Martínez)

Valente se mostró siempre como un ferviente arriano. Trató de imponer esta visión del cristianismo a sus súbditos, generando problemas de todo tipo en la pars orientis del Imperio. Uno de los lugares donde trató de imponer su visión del cristianismo fue en los dominios de sus aliados árabes, los Banu Tanuqh asentados al sur de Siria.

Las tribus árabes, antes del nacimiento y expansión del islam, servían como aliados o como mercenarios al imperio persa o al romano en sus continuos enfrentamientos. También, en función de la tribu en cuestión, practicaban las distintas religiones del momento: el cristianismo, el judaísmo, el zoroastrismo, diferentes formas de politeísmo, etc.

Tras la muerte de al-Hawari último rey de esta tribu árabe sin heredero varón, se puso al frente de su pueblo a su hija Mavia, la nueva reina de los Banu Tanuqh . El intento de Valente de imponer a un obispo arriano a esta tribu, hizo que estos árabes se ofendieran, se internaran al norte de Arabia y en alianza con otras tribus desataran una rebelión contra Constantinopla que acabó extendiendo su destrucción desde las orillas del Éufrates hasta Egipto. Al parecer, los árabes pretendían tener como obispo de su pueblo a un eremita llamado Moisés que vivía en el desierto (Sozomeno VI, Historia eclesiástica, 36. 4.12.).

Mavia derrotó entre el 373 al 378 una y otra vez a los diferentes generales romanos enviados contra ella. Su tribu había luchado desde hacía un siglo al lado de los romanos y conocía perfectamente sus tácticas de guerra. El augusto, a la altura del 377, no podía permitirse distraer fuerzas en la represión de estos árabes, tenía otros problemas más graves por resolver. Los godos aceptados como refugiados del avance huno, se habían revelado contra el abuso y la corrupción de los oficiales romanos encargados de tutelarlos y ahora saqueaban los territorios más al norte del Imperio sin que al parecer las fuerzas romanas de ese limes pudieran hacer algo para detenerles.

Godos llegando a las orillas del Danubio.


Valente necesitaba a los legionarios destinados en Siria para combatir a los godos así que optó por una solución diplomática y firmo un nuevo tratado que incluía el matrimonio de la hija de la reina Mavia con Víctor, el magister equitum de Valente, el nombramiento de Moisés, un eremita que vivía en el desierto, como obispo niceno para su pueblo, la mejora de las condiciones del tratado entre os Banu Tanuqh y Roma y la incorporación de los valiosos jinetes sarracenos que la reina pudiera enviar para defender Tracia de la devastación que los godos estaban sembrando.

La maniobra se demostró efectiva ya que Víctor, reforzado con los jinetes sarracenos enviados por Mavia pudo derrotar en repetidas ocasiones a los godos, liberando de bárbaros el territorio que iba desde Adrianópolis hasta Constantinopla, amenazada por las correrías de los jinetes bárbaros tras el desastre de Andrinópolis en el 378. Al parecer los jinetes sarracenos provocaban el pánico entre los bárbaros por su salvajismo (Amiano Marcelino, Historia , XXXI.16.6).

“...Los tesoros de Constantinopla era lo que más inflamaba su avidez, y reservaban todos sus esfuerzos para la destrucción de esta magnífica ciudad. Marcharon, pues, apresuradamente, pero formando apiñados grupos por temor de sorpresa. Ya desplegaban su furia contra las fortificaciones de la ciudad, cuando, por favor del cielo, sobrevino un accidente que les decidió a retirarse. Acababa de reclutarse la guarnición de la ciudad de un cuerpo de sarracenos (de cuyo origen y costumbres hemos hablado ya), gente muy a propósito para la guerra de partidas, pero incapaz de operaciones estratégicas regulares. Éstos, al acercarse la fuerza enemiga, corrieron decididamente su encuentro, trabándose empeñada escaramuza que por mucho tiempo estuvo indecisa. Inaudito rasgo de ferocidad dio ventaja a los bárbaros de Oriente. Uno de ellos, salvaje de crespo cabello, desnudo, exceptuando la cintura, se lanzó con un puñal en la mano, con gritos de fiera, en medio de las filas opuestas, y, aplicando los labios al enemigo que había derribado, chupó ávidamente la sangre de sus heridas. Los bárbaros del Norte se estremecieron ante aquel atroz espectáculo; quebrantóse su esperanza, y desde aquel momento no mostraron tanta energía en el ataque.” 

Amiano Marcelino, Historia, XXXI. 16.6.   

Tras la muerte de Valente en el desastre de Andrinópolis en agosto del 378, comenzaron los problemas entre Mavia y el nuevo emperador Teodosio que tras el tratado firmado con los godos en el 382 comenzó a favorecerlos en la administración y sobre todo en el ejército imperial, en detrimento de sus antiguos aliados árabes.

 Valente se refugia entre las unidades de los veteranos lanciarii y matiarii, durante la batalla de Adrianópolis. Osprey Publishing.


Finalmente, en el 383/384, Mavia, señora de los federados árabes, demasiado poderosa e independiente, para el gusto del emperador, fue depuesta y a los Tanuqh, el pueblo que lideraba, se le impuso un foedus menos favorable ocupando su lugar como principal aliado de los romanos entre los árabes otra tribu.


Sólido de oro de Teodosio

El legado de Mavia, la gran reina árabe de los Banu Tanuqh, perdura como símbolo de independencia, y valor frente a la imposición religiosa . Su enfrentamiento con Valente, su habilidad militar y su capacidad para forjar alianzas en el complejo escenario del ultimo cuarto del siglo IV revelan la complejidad de las relaciones políticas y religiosas de ese momento. Con su rebelión esta mujer desafió el dominio romano y mantuvo la autonomía de su pueblo, aunque su caída ante Teodosio marcó el fin de una era para su pueblo.

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