Búsqueda de artículos

jueves, 22 de mayo de 2025

DE LA OPULENCIA AL OLVIDO: LA TRÁGICA MUERTE Y SEPULTURA DE LA EMPERATRIZ MARÍA.

 

Un texto de Federico Romero Díaz 

La figura de María, la joven emperatriz esposa de Honorio, hija del generalísimo de Occidente, Estilicón y de Serena, sobrina e hija adoptiva de Teodosio, ha sido tratada muy por encima tanto en divulgación como a nivel académico. Su fallecimiento, el luto imperial que le siguió, la elección de su lugar de eterno reposo, como su muerte pudo haber influido en la iconografía imperial de su esposo. y el significado de su suntuoso entierro en la Basílica de San Pedro, el corazón de la cristiandad romana son temas muy interesantes que creo debe ser conocidos.

Camafeo del siglo V que representa a Honorio y a su esposa María.

La incertidumbre en torno a la fecha de la muerte de María

La fecha exacta del deceso de la emperatriz María ha sido durante mucho tiempo un punto de considerable ambigüedad para los historiadores. Existe una creencia generalizada de que María pereció en el año 408 d.C., con apenas veintidós años de edad. Esta convicción se sustenta principalmente en una única referencia, que se encuentra en la Nueva Historia de Zósimo, que a veces no es demasiado confiable con las fechas exactas.

Lo que resulta particularmente llamativo, y a la vez frustrante que a diferencia de otros personajes de la corte imperial, cuya desaparición era a menudo cuidadosamente registrada, la muerte de la emperatriz María parece haber pasado desapercibida para las fuentes de la época. Incluso el fallecimiento de su propia hermana fue consignado en los registros en el año 415, un hecho que subraya la anomalía en el caso de María.

El Duelo Imperial y la Imagen de Honorio

Si se acepta la hipótesis de que María falleció significativamente antes de lo que sugiere Zósimo, quizás en el año 405 a más tardar, esto arrojaría luz sobre una particularidad en la representación artística del emperador Honorio. Nos referimos a la imagen de Honorio con una barba corta y descuidada, acompañada de bigote, tal como aparece en un díptico consular de marfil atribuido a Anicius Probus y fechado en el año 406. Esta representación, que se distingue por su inusual detalle facial, ha generado considerable interés entre los historiadores del arte y la cultura romana.

Detalle de díptico consular romano occidental
de Flavio Probo Anicio del año 406 d.C.
representando en marfil al emperador Honorio
, vestido de forma militar, con el labarum
 (en el que se lee: "Con este signo siempre vencerás").
T

En la tradición greco-romana, el estilo de barba que muestra Honorio en este díptico, es decir, una barba corta y sin arreglar, era un símbolo inequívoco de duelo funerario. Este tipo de vello facial denotaba una profunda aflicción y se diferenciaba marcadamente de las barbas más largas y cuidadas, que eran comúnmente asociadas con los filósofos y se consideraban un signo de sabiduría y seriedad intelectual. Si consideramos la fecha anterior del díptico consular, del año 406, la barba corta de Honorio podría interpretarse con igual validez como una expresión de su dolor por la pérdida de María. Esta nueva perspectiva ofrece una explicación alternativa y cronológicamente más coherente para la aparición de este rasgo facial.

No obstante, es crucial reconocer que la barba en el contexto romano no era un símbolo unívoco de duelo o filosofía. También podía transmitir madurez y seriedad, cualidades que eran particularmente valiosas en un emperador joven. En el momento en que Honorio comenzó a aparecer con vello facial en el arte imperial, tenía aproximadamente veintidós años. Por lo tanto, su imagen comenzó a reflejar una edad y una madurez que, hasta entonces, no habían sido tan evidentes en su iconografía.

Existen precedentes como el de Alejandro Severo, que ascendió al trono en el año 222 con apenas trece años. Cuando alcanzó los diecinueve años, las acuñaciones de Alejandro comenzaron a representarlo con una barba corta. Con la clara intención de proyectar una imagen de madurez y autoridad, a pesar de su juventud.


  Alejandro Severo con barba.

 El arte imperial romano era una herramienta cuidadosamente concebida para construir una imagen pública específica del emperador. Las acuñaciones y el arte oficial, como el díptico consular, se encargarían de asegurar que esta expresión de dolor fuera visible y comprensible para el pueblo.

En contraste, la muerte de Eudoxia, la esposa de Arcadio y cuñada de Honorio, está registrada precisión por múltiples fuentes, en el 6 de octubre del año 404. Arcadio demostró un profundo afecto por Eudoxia y sufrió enormemente su pérdida, retirándose a un aislamiento casi total durante los pocos años que le restaban de vida. La clara documentación del luto de Arcadio por Eudoxia hace aún más inexplicable el silencio de las fuentes    sobre la muerte de María si hubiera ocurrido tan cerca en el tiempo como la de su cuñada, lo que sugiere que pudo haber pasado antes.

 El Majestuoso Reposo de María: Un Tesoro Descubierto en San Pedro

Más allá de la fecha de su muerte, los detalles del lugar de sepultura de María ofrecen una ventana fascinante a las prácticas funerarias imperiales y a la riqueza material asociada con el poder romano tardío. Los restos de María fueron depositados en un sarcófago de pórfido egipcio, una piedra de un profundo color púrpura, reservada para la realeza y los emperadores. Su tumba se encontraba en una cripta, ubicada debajo de la antigua basílica de San Pedro en Roma.


Colina Vaticana y la antigua Basílica de San Pedro, en Roma. Il. de las Crónicas de Nuremberg (1490). La gran estructura abovedada con ventanas a la izquierda representa el Mausoleo de Honorio.

Este lugar de descanso eterno fue redescubierto en enero de 1544 por un grupo de obreros que estaban trabajando en la nivelación de la deteriorada iglesia de Constantino. Su labor consistía en preparar el terreno para la edificación de la imponente basílica actual en la Colina del Vaticano. El hallazgo de la tumba de la emperatriz fue un acontecimiento de gran magnitud, revelando un tesoro de depósitos funerarios. Según las notas y los informes realizados en la época del descubrimiento, el sarcófago de María estaba repleto de ricos objetos. Lamentablemente, la mayoría desaparecieron con el tiempo. Sin embargo, los registros nos permiten hacernos una idea de la opulencia de la sepultura. Se documentó la presencia de una gran cantidad de piedras preciosas, incluyendo zafiros, esmeraldas y rubíes. Además, se encontraron vasijas de ágata y cristal, objetos de gran valor artístico y material.

Marliano, uno de los cronistas de la época, afirmó que entre los ajuares funerarios había elementos inscritos. Entre ellos, se mencionó un objeto con forma de Agnus Dei (Cordero de Dios) que portaba la inscripción en latín MARIA NOSTRA FLORENTISSIMA (María, nuestra flor resplandeciente). Este detalle subraya la piedad cristiana de la emperatriz y la profunda estima con la que era recordada. También se encontró una placa de oro con una inscripción en griego que listaba los nombres de cuatro arcángeles: Miguel, Gabriel, Rafael y Uriel, reforzando la naturaleza profundamente religiosa de la tumba. Un tercer objeto notable fue una banda de oro que contenía la inscripción DOMINO NOSTRA MARIA – DOMINO NOSTRO HONORIO (Nuestra Señora María – Nuestro Señor Honorio), un testimonio de la unión imperial y el respeto mutuo entre la pareja.

Colgante de María, Louvre.
 Los nombres de los padres de María
 y de su esposo están
colocados para formar el crismón. 

Los tesoros supervivientes y el simbolismo cristiano

A pesar de la lamentable pérdida de la mayoría de los objetos encontrados en la tumba de María, dos piezas han logrado sobrevivir hasta nuestros días, ofreciéndonos algo tangible de la magnificencia de su ajuar funerario. Estas dos reliquias son un simpulum (cucharón) de cristal de ágata, que se conserva en el Museo degli Argenti en Florencia, y un colgante intrincadamente decorado, elaborado con ágata, oro, esmeraldas y rubíes, que actualmente reside en el Louvre. Este colgante, que también sirve como frontispicio del libro del cual se extrajo este texto, ha sido tradicionalmente considerado una bulla (sello), aunque más recientemente ha sido descrito como un enkolpion religioso, es decir, un relicario que se llevaba en el pecho y dentro del cual se contenía tierra con almizcle( tal vez proveniente de Tierra Santa). Cuando el enkolpion de María fue descubierto por primera vez, contenía tierra con fragancia de almizcle, un detalle intrigante que sugiere la posibilidad de que fuera una reliquia de una peregrinación a Tierra Santa. Este detalle añade un matiz de profunda piedad a la imagen de María. Un lado del colgante/bulla está inscrito con los nombres HONORI, MARIA, STELICHO, SERENA, seguidos de la palabra VIVATIS (¡Vive!). El otro lado presenta los nombres STELICHO, SERENA, ECHERI (Eucherius), THERMANTIA, también con la inscripción VIVATIS. Para una mujer de la que sabemos tan poco a través de las fuentes literarias, la riqueza y el simbolismo de su ajuar funerario nos permiten inferir que María era una figura muy apreciada y una cristiana piadosa.

 La Presencia de un Segundo Cuerpo y el Destino de los Restos Imperiales

Los informes del siglo XVI sobre el descubrimiento de la tumba de María sugieren una posibilidad adicional: que un segundo cuerpo fue sepultado junto a ella. Es probable que parte del ajuar funerario pudiera haber pertenecido a esta persona desconocida. Podría tratarse de Serena, la madre de María, o de su hermana Thermantia. Lamentablemente, los restos de María, que se dice que estaban envueltos en un vestido y un sudario de oro tejido, y una gran cantidad de joyas de oro y plata (aretes, amuletos, anillos, pinzas para el cabello, cintas para la cabeza) se han perdido.

Representación de Piranesi de la tumba de María.

Tanto Honorio como sus padres, Serena y Estilicón, tuvieron una participación significativa en la decisión de qué objetos se debían incluir en el ataúd de la joven emperatriz. Los inventarios del siglo XVI describen el contenido del sarcófago de María como una "vista deslumbrante. Esto deja claro el inmenso valor y el cuidado invertido en su entierro.

El Mausoleo de Honorio y el Significado de San Pedro

Los restos de María fueron hallados dentro del mausoleo de Honorio. Esta estructura, ya sea una edificación nueva o una ya existente que fue reutilizada para albergar su bóveda familiar, representa un punto crucial en la historia del entierro imperial. La muerte de María fue, muy probablemente, el catalizador que impulsó a Honorio a encargar un sepulcro personal, lo que subraya la importancia de su esposa para él, ya que el lugar de descanso en San Pedro poseía un significado profundo para el emperador.

Cuando Honorio mismo falleció en el año 423, fue enterrado en su mausoleo junto a sus dos esposas. Sin embargo, a pesar de las amplias excavaciones y la importancia del sitio, sus restos aún no han sido encontrados. Es posible que su tumba haya sido saqueada durante alguno de los múltiples saqueos que sufrió Roma a lo largo de la Edad Media. Si este no fuera el caso, los restos mortales de Honorio podrían aún estar esperando ser descubiertos, bajo  el suelo de San Pedro.

Por otro lado, existe la posibilidad de que la propia Iglesia se haya deshecho de los restos del emperador. Esta hipótesis cobra fuerza si consideramos que el mausoleo de Honorio fue rededicado en el año 757 a Santa Petronilla, una mártir cristiana primitiva. Antes de esto, el papado ya había comenzado a utilizar las criptas de San Pedro para sus propios mausoleos. Los papas romanos de la Antigüedad tardía hicieron esto para preservar para sí mismos ese espacio sagrado, el más cercano a la tumba del apóstol, protegiendo así su papel como representantes de Cristo en la tierra frente a cualquier pretensión imperial.

En cuanto a María y su compañera desconocida en la tumba, el destino final de sus restos después de su descubrimiento en el siglo XVI sigue siendo un misterio.

La historia de María, la emperatriz efímera, es un tapiz tejido con hilos de especulación y fragmentos de evidencia. Aunque su vida y el momento exacto de su muerte permanecen envueltos en cierta oscuridad, el suntuoso descubrimiento de su tumba y el simbolismo cristiano de sus ajuares funerarios nos ofrecen una visión valiosa de las costumbres imperiales y de la importancia de la fe en la Roma tardía. La iconografía de Honorio, especialmente la de su barba en señal de duelo, sugiere una conexión emocional profunda con su joven esposa, lo que añade una capa de humanidad a la figura del emperador. A pesar de las incógnitas, la historia de María continúa cautivando, recordándonos la fragilidad de los registros históricos y la perdurable capacidad del arte para transmitir emociones y significados a través de los siglos.

Artículos relacionados.

ROMA VICTA EST. VIDA Y VIAJES DE ALARICO, EL GODO, CONQUISTADOR DE ATENAS Y ROMA, EL BÁRBARO QUE ACAMPÓ SU EJERCITO FRENTE A LAS MURALLAS DE CONSTANTINOPLA, RÁVENA Y MILÁN.






SEÑORES DE LA GUERRA Y EMPERADORES NIÑOS EN EL OCASO DE OCCIDENTE. GUERRA Y POLÍTICA EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO V D.C

 EL EJERCITO ROMANO DEL BAJO IMPERIO. UNA HISTORIA DE ADAPTACIÓN Y SUPERVIVENCIA EN CIRCUNSTANCIAS ADVERSAS. BREVE RESEÑA.



martes, 6 de mayo de 2025

DE ÁFRICA A BRITANIA. LA HISTORIA DE MARCUS PORTIUS IASUCHTAN, EL CENTURION POETA.

Un análisis histórico de Ivan La Cioppa para HRA.                 

En el imaginario colectivo estamos acostumbrados a considerar al soldado romano como a un individuo duro y desprovisto de una buena cultura, que sólo conocía los rudimentos de la escritura y la lectura.

" Centuriones romanos, siglo III d.C. " ( G. Rava ). De izquierda a derecha : Centurión primvs ordo, Legio I Italica, con base en Abrittus (Moesia Inferior) Bulgaria. / Centurión a caballo, con base en Mediolanum ( Milán ) Italia. / Centurion ordinarivs, Legio III Diocletiana, con base en Tebas ( Luxor ) Egipto.

Marco Porcio Iasuchtan es uno de los escasos ejemplos que han llegado hasta nosotros de un soldado romano de rango medio, con el alma de un poeta y cierta formación cultural.

Nuestro legionario, de origen púnico (el apellido no deja lugar a dudas) fue un centurión de la «Legio III Augusta» estacionado en Golas, hoy Bu Njem, 200 km al sur del cabo Misurata, en Libia. Aquí ocupó el cargo de «praepositus», comandante de la «vexillatio» asentada en el fuerte (la base de la legión estaba en Lambaesis).

Planta y restos del fuerte de Golas


Sirvió a las órdenes de la dinastía Severa y en 222 d.C. sintió la necesidad de componer un poema (en forma de epigrama largo y acróstico de su nombre) en honor de su legión que había restaurado, con gran dedicación y bajo su supervisión, una de las puertas de la fortaleza.

La obra ha llegado hasta nosotros grabada en una losa de piedra (EDCS-03300884) hallada en las termas del edificio.

El ensayo es bastante largo pero a continuación sólo citaré los puntos más destacados.

“La puerta, arruinada por el tiempo, fue reparada con un arco curvo de piedra cuadrada.

La obra, descuidada por quienes nos precedieron, fue acabada gracias al formidable vigor de los jóvenes de la «Legio III Augusta»...

Una piedra preciosa engastada en oro parece, la puerta que embellece el campo. Gallarda, la Legio III, con gran valentía, ha cumplido su compromiso...”.

Losa de piedra con el epigrama de nuestro centurion poeta.

Con sólo leer estos breves pasajes se intuye bastante el estilo del centurión que, en otros pasajes, casi recuerda la Eneida de Virgilio, mostrando cierta cultura y dominio de la lengua latina por parte del poeta.

Iasuchtan es también el autor de una dedicatoria hallada en Lambaesis (EDCS-20600089) y que data de unos años más tarde, con un voto por la salvación del emperador Alejandro Severo.

Del texto aprendemos información importante sobre la vida del soldado. De hecho, está señalado como centurión de la «Legio XX Valeria Victrix». Esto significa que, en ese momento de su vida, decidió dejar su unidad y el calor de África por la fría y húmeda Gran Bretaña, donde tenía su base la legión de destino.

No sabemos el motivo del traslado, sin embargo podemos aventurar algunas conjeturas.


Probablemente el centurión quería ponerse a prueba en un contexto diferente o tal vez recibió, directamente desde arriba, la orden de pasar a engrosar las filas de la «Legio XX Valeria Victrix», diezmada por las continuas campañas de subyugación de las tribus de Britania.

Pero mi corazón de escritor me sugiere otra causa probable, mucho más poética.

Tal vez, Iasuchtan perdió a la mujer que amaba o su amor fue rechazado y, para olvidar, decidió abandonar aquellos lugares y mudarse a kilómetros de distancia, a una de las zonas más peligrosas e inhóspitas del Imperio.

Más allá de todas nuestras hipótesis y deducciones, nos quedamos con el testimonio de un hombre que, a pesar de la rígida disciplina militar y de las numerosas batallas libradas, supo conservar su humanidad y su sensibilidad.

Un análisis histórico de Ivan La Cioppa

En colaboración con la Asociación Opus Est, ARCHEOCLUB D'ITALIA LEGIO I ADIVTRIX sez. Pompei, APS Pro Loco Spartacus


miércoles, 9 de abril de 2025

MANUAL DE COMPORTAMIENTO PARA EMPERADORES PRINCIPIANTES

 

EL EMPERADOR

El emperador, el imperator, era quien ocupaba la cima de la estructura social y política del Imperio romano. Esa posición privilegiada requería un claro distanciamiento con respecto al resto de los ciudadanos, y esto se conseguía a través de distintas herramientas, aunque destacan tres: la ceremonia de investidura, un comportamiento solemne y reservado, y la vestimenta. Vamos a centrarnos en los dos primeros aspectos, y dejaremos para otro texto los símbolos visuales del poder imperial.

Recreación del emperador romano oriental Flavio Arcadio (377-408) en el que se pueden a preciar algunos de los símbolos del poder imperial como la diadema imperial, el paludamentum, la fíbula, el globo coronado por Victoria, etc.


Desde la época de Augusto, se esperaba que el emperador actuara con la autoridad que correspondía a su imperium. Eso implicaba abandonar el trato de igual a igual propio de la República, sustituyéndolo por una actitud más acorde con monarquías orientales, como la persa. Con Diocleciano (284–305), esta idea se acentúa aún más: todo lo relacionado con el emperador se convierte en algo sagrado —su palacio, su tesoro, los regalos—, para marcar su separación del resto de los mortales.

La gestualidad del emperador

Un emperador no solo debía llevar los símbolos visibles del poder, como la diadema, el manto imperial (paludamentum), los zapatos o el cetro, sino también mostrar una serie de gestos públicos que reforzaran su autoridad. Especialmente, debía mantener una actitud distante y solemne, casi intocable. Este distanciamiento se hace evidente a partir de Domiciano. Plinio el Joven lo critica en su panegírico a Trajano, alabando al segundo por su calma, en contraste con el miedo que provocaba el primero.

John William Waterhouse - The Favorites of the Emperor Honorius - 1883

Pero esta frialdad no fue exclusiva de Domiciano. Poco a poco, esta tendencia se fue exagerando hasta el punto de que, a comienzos del siglo IV, ya nadie podía hablar directamente con el emperador. Los palacios se decoraban con cortinas y tapices que escondían su figura o que anunciaban con solemnidad su entrada en una sala. Incluso llegaba a comunicar sus órdenes a través de eunucos. Estas prácticas, importadas de las cortes orientales, especialmente de Persia, eran vistas con recelo por los romanos. Sinesio de Cirene, en un discurso dirigido a Arcadio, le aconseja no encerrarse en palacio y mostrarse ante sus soldados.



"Las tropas del Emperador Diocleciano entran en Alejandría durante la represión del levantamiento de Domicio Domiciano y Aquiles, Marzo de 298".© Zvonimir Grbasic

Hoy puede parecer exagerado, pero se esperaba del emperador una actitud parecida a la de una estatua viviente. No debía mostrar calor ni incomodidad física, ya que eso no correspondía con su estatus semidivino. Existían rituales como el de las manos cubiertas: nadie podía tocar ni recibir nada del emperador directamente, sino usando un paño o las propias mangas de la túnica. Lo mismo ocurría al entregar regalos imperiales: debían recibirse con las manos cubiertas.

Además, había gestos que todo el mundo sabía interpretar. Por ejemplo, cuando el emperador extendía el índice y el corazón de la mano derecha juntos, significaba silencio. Otras veces, levantaba el brazo para pedir calma o saludar. En algunos grabados aparece haciendo este gesto con su colega o con su césar, en señal de concordia. Un buen ejemplo es la imagen de los cuatro tetrarcas abrazándose, esculpida en pórfido, que hoy se encuentra en una esquina de la catedral de San Marcos de Venecia. Estas representaciones no eran simples adornos; cumplían la función de reforzar su autoridad.

Los tetrarcas en la fachada de
San Marcos de Venecia

Este tipo de gestos también aparece en monedas y relieves. En el Calendario del 354, se puede ver a Constancio II representado como una figura majestuosa. En el arco de Constantino, el pueblo aparece agolpado, esperando el reparto de monedas por parte de los funcionarios imperiales. En otras monedas, especialmente las de bajo valor (más comunes entre el pueblo), el emperador aparece venciendo o dominando a enemigos bárbaros: pisándoles el cuello, derribándolos del caballo o recibiendo su rendición. Esta imagen de fuerza tenía una función política clara: mostrar al emperador como protector del Imperio y símbolo del orden.

Otro gesto importante era el del emperador lanzando el mappa, un pañuelo, para dar inicio a los juegos en el circo. Era una manera de mostrar generosidad, cercanía y control sobre el tiempo y el ocio del pueblo. Todo en su figura estaba pensado para impresionar y transmitir un poder que iba más allá de lo humano.

Ceremonia de investidura

Una vez entendido el comportamiento esperado de un emperador, es importante conocer cómo se producía su investidura. Un caso interesante es el de Juliano, proclamado en Lutecia en el año 360. Aunque fue una ceremonia improvisada, sirvió de modelo para futuras investiduras. Esto tiene sentido si se tiene en cuenta la creciente importancia del ejército, donde muchos soldados ya eran de origen bárbaro, sobre todo germanos.

La ceremonia solía seguir cinco pasos. Primero, el ejército aclamaba al nuevo emperador. Después, se le vestía con el paludamentum y la diadema. A continuación, se le presentaba nuevamente ante las tropas, esta vez subido a un escudo, luciendo los dos símbolos clave. En cuarto lugar, se realizaba un reparto de donativos entre los soldados. Y finalmente, se enviaba un mensaje formal al Senado.

Coronación del emperador Teófilo   (  829 y 842 )
         

Desde el reinado de Constancio II, al existir dos senados —en Roma y en Constantinopla—, era necesario obtener la aprobación de ambos. Temistio nos cuenta que Teodosio lo hizo en ese orden: primero Constantinopla, luego Roma. A veces, era el emperador ya en el trono quien pedía la proclamación de un césar, como hizo Valentiniano con su hermano Valente, pese a las reticencias de algunos oficiales como Dagalaifo, que dudaban de su capacidad por no tener experiencia militar.

 En otros casos hubo que improvisar.       Joviano, por ejemplo, era tan alto que no   cabía en el manto de Juliano. O Juliano mismo, que no tenía diadema cuando fue proclamado. Pero lo fundamental era la aclamación por parte del ejército y portar los símbolos principales.

Con el paso del tiempo, se añadió un elemento religioso a la ceremonia. Hacia mediados del siglo V, la investidura podía celebrarse ante el palacio o incluso en el hipódromo, que ya funcionaba como lugar de expresión política popular. Allí, el pueblo aclamaba al emperador mientras un obispo o arzobispo lo bendecía, reconociéndolo como elegido por Dios o bajo su protección. Así, el poder del emperador se legitimaba no solo por el ejército y el Senado, sino también por la voluntad divina.

 Conclusión

El emperador romano no era solo un gobernante: representaba el equilibrio entre lo humano y lo divino. Su figura, cuidadosamente construida mediante rituales, gestos y símbolos, transmitía autoridad y distancia. Desde el gesto más simple hasta la ceremonia más solemne, todo estaba calculado para reforzar su posición. Esta imagen del poder, aunque a veces exagerada, ayudó a mantener la estabilidad del Imperio durante siglos. A través de ella, Roma proyectaba su fuerza al mundo y a sí misma.

Justiniano I(527-565)


lunes, 3 de marzo de 2025

EL LADO OCULTO DE TRAJANO: HISTORIA, PODER Y PASIONES.

Un artículo de Federico Romero Díaz para HRA.

Trajano nació en Itálica, en la actual España, Marco Ulpio Trajano destacó como un brillante estratega militar antes de ser adoptado por el emperador Nerva. Su popularidad entre el ejército y el pueblo romano lo convirtieron en el candidato ideal para sucederlo, asegurando la estabilidad del Imperio.

Trajano renuncia a su capa para que se utilice en vendajes tras la batalla de Tapae.( Il.Carta del juego. Arte provisional)

Su reinado estuvo marcado por grandes conquistas, especialmente la de Dacia, un reino rico y bien organizado que había resistido a Roma en tiempos de Domiciano. Tras dos campañas, la victoria fue total: la capital, Sarmizegetusa, fue arrasada y los tesoros dacios llenaron las arcas romanas. Con estas riquezas, Trajano emprendió ambiciosas obras públicas, construyendo un nuevo foro y la icónica Columna de Trajano, que aún hoy narra su victoria en piedra.

Mapa del imperio romano durante la época de Trajano, cuando alcanzó su máxima expansión.


Más tarde, impulsado por el deseo de igualar las gestas de Alejandro Magno, lanzó una campaña contra los partos. Logró llegar hasta Susa, pero una serie de revueltas en Egipto y Oriente lo obligaron a retirarse. Murió en el año 117, dejando un imperio en su máxima expansión territorial y un legado de estabilidad.

Pompeya Plotina: Aliada y Esposa

Casado con Pompeya Plotina antes de ascender al trono, su matrimonio fue más una alianza política que una unión basada en la descendencia, pues nunca tuvieron hijos. A pesar de ello, su relación fue de profundo respeto y colaboración. Plotina era una mujer culta y admirada, interesada en la filosofía y la política, y su influencia en la corte fue notable. Se le atribuye haber facilitado la adopción de Adriano como sucesor, asegurando la continuidad del gobierno tras la muerte de Trajano.

Los escritores de la época, como Plinio el Joven y Dión Casio, la describen como una emperatriz virtuosa y sencilla, preocupada por el bienestar del pueblo. Su nombre fue inmortalizado en la ciudad de Plotinópolis, fundada en su honor en la provincia de Tracia.

Vicios y Placeres de un Emperador

La percepción romana de la sexualidad no era estática; evolucionó con el tiempo, marcada por cambios culturales y políticos. En los primeros siglos de la República, las normas eran estrictas: solo las relaciones entre un hombre y una mujer eran aceptadas. La homosexualidad y la pederastia, aunque practicadas en Grecia, eran vistas con recelo por los sectores más conservadores de Roma.

Con la influencia helénica, la tolerancia aumentó, especialmente entre las élites. Para los romanos, la clave estaba en la jerarquía: el rol activo era aceptable, mientras que asumir una posición pasiva podía ser motivo de desprestigio. Los esclavos, considerados propiedad, eran utilizados sin restricciones, y la moral romana se centraba más en el rol desempeñado que en la orientación sexual en sí. La legislación reflejó estos valores con leyes en el siglo II a.C como la Lex Scantinia que regulaba la pederastia. En el 17 a. C  Augusto promulgó la Lex Iulia de adulteriis coercendis, que buscaban regular la moralidad pública y frenar costumbres consideradas impropias, aunque en la práctica solo penaba el adulterio femenino..

Juvenal criticaba la hipocresía de los romanos que condenaban ciertos comportamientos en público pero en privado practicaban lo que el llama "sexualidad pasiva". La visión sobre las relaciones lésbicas, sin embargo, era aún más restrictiva, con escasos testimonios y generalmente en un tono de desaprobación.

Detalle en la copa Warren de un joven
 siendo penetrado por un hombre
.

Aunque las fuentes coinciden en que Trajano no abusó de su poder para fines personales, sí se le atribuyen ciertos excesos. Dión Casio y Aurelio Víctor mencionan su afición por el vino y su inclinación por los jóvenes, algo común en la cultura helenística. A diferencia de otros emperadores, supo mantener sus placeres en el ámbito privado sin afectar su imagen pública ni la estabilidad del gobierno.

Las referencias literarias a la práctica de la homosexualidad entre la élite romana entre el siglo I a.C y el II d.C son constantes. Catulo se vanagloriaba de sus hazañas amorosas con otros hombres. Cicerón cantó los besos que recogía de los labios de su esclavo y secretario. Virgilio se inclinaba exclusivamente por los hombres y otros como Horacio, afirmaban que disfrutaban del amor con ambos sexos.

Adriano no permanecerá ajeno a la atracción que los adolescentes e incluso a veces niños, ejercieron sobre muchos emperadores romanos. Trajano, al igual que Domiciano, disponía de un grupo de jóvenes “pajes” que atendían las necesidades del emperador. La historia Augusta nos cuenta que sus relaciones con Trajano no siempre fueron buenas debido a que, siendo aún muy joven, Adriano mantuvo relaciones con alguno de estos adolescentes destinados al servicio exclusivo del emperador. Cuando Trajano se enteró, se enojó con su sobrino y solo la influencia combinada del poderoso senador y tres veces cónsul, Lucio Coceyo Nerva y de la emperatriz,  lograron  solventar la disputa. Desconocemos cómo se resolvió la cuestión y si Adriano renunció finalmente a continuar sus amoríos con el paje de Trajano.

Uno de los episodios más comentados en este sentido fue su relación con Arbandes, el joven y apuesto hijo del rey de Edesa. Durante la campaña en Oriente, este joven habría influido en las decisiones políticas de Trajano, especialmente en la tregua con su padre. No obstante, cuando Edesa se rebeló en el año 116, los romanos tomaron represalias. La ciudad fue arrasada y su rey ejecutado, pero del destino de Arbandes no sabemos nada.

Trajano cruzando el río Tigris en el año 116. Autor Giuseppe Rava


Las fuentes coinciden en que, a pesar de sus debilidades personales, Trajano supo mantener la dignitas imperial intacta. Su afición por la bebida, otra de sus debilidades, no afectó su juicio, y su vida privada nunca escandalizó a la sociedad romana en la medida en que lo hicieron otros emperadores menos prudentes.

La Imagen de Trajano en la Posteridad

Uno de los aspectos más interesantes de Trajano es cómo ha sido recordado a lo largo de los siglos. En la Roma antigua, su legado quedó grabado en monumentos y textos históricos, y fue ensalzado como un ejemplo de buen gobierno. Posteriormente, en el Renacimiento y la Edad Moderna, fue visto como un modelo de liderazgo militar y civil. Su gobierno inspiró a pensadores políticos y estrategas, y su nombre ha sido citado como sinónimo de eficiencia y grandeza.

El Foro de Trajano en Roma fue construido
por el arquitecto preferido del emperador, Apolodoro de Damasco
.


Incluso en el ámbito cristiano, Trajano recibió un trato especial. Según una leyenda medieval, el Papa Gregorio I rezó por su alma y logró que fuera redimido y admitido en el cielo, un privilegio casi inédito para un emperador pagano. Este relato, aunque carece de base histórica, refleja la admiración que incluso los cristianos medievales sentían por su figura.

Trajano es recordado como uno de los mejores emperadores de Roma. Su administración eficiente, sus conquistas y su política de obras públicas consolidaron su imagen como un gobernante ejemplar. A lo largo de los siglos, su nombre ha sido sinónimo de buen gobierno y expansión, un referente para los emperadores que le sucedieron.


No obstante, como todo personaje histórico, su legado es complejo. Más allá de la propaganda oficial, sus debilidades y sus relaciones personales muestran a un hombre que, aunque excepcional en su tiempo, no estuvo exento de contradicciones. Su historia es la de un líder que supo equilibrar el poder, el deber y el placer sin comprometer la grandeza de Roma.

 ARTÍCULOS RELACIONADOS

EL MEJOR MILITAR DE LA ÉPOCA DE TRAJANO. MARCO CORNELIO NIGRINO.

PAN PARA LOS NIÑOS, AUNQUE NO PARA TODOS. LOS ALIMENTA DE TRAJANO. ANTECEDENTES Y CONTINUACIÓN.

DECÉBALO. EL REY "CON UN CORAZÓN VALIENTE"

CARRERA Y MUERTE DE LUSIO QUIETO: DE PRÍNCIPE DE LOS MAURI A GENERAL ROMANO,SENADOR, CÓNSUL Y GOBERNADOR DE SIRIA

LA CONJURACIÓN CONTRA ADRIANO. ¿TRAMA REAL O UN PRETEXTO PARA ELIMINAR RIVALES AL IMPERIO?

SUETONIO. EL TESTIGO DE LA HISTORIA. VIDA Y OBRA.

LOS MÁRTIRES DEL EMPERADOR FILÓSOFO. LAS PERSECUCIONES DE LYON Y VIENNE

miércoles, 15 de enero de 2025

MÁS QUE SOLDADOS. EL LIBRARIUS, LA BUROCRACIA EN LAS LEGIONES.

Una colaboración de Iván La Cioppa para Historia y Roma Antigua

Hoy vamos a hablar de una figura particular que formaba parte del ejército romano: el «librarius».

El término deriva del sustantivo «liber», que indica la corteza interna del árbol (Virgilio, Geórgicas, II, 75-77), utilizada, después de someterse al tratamiento adecuado, como soporte para la escritura (Cicerón, Epistulam ad Quintum fratrem, 3, 1, 4, 11), como el papiro.Ya por la etimología podemos intuir el papel de este profesional, empleado en actividades de secretaría y contabilidad.

RECREACIÓN DE UN LIBRARIUS.

Este papel existía tanto en el ámbito civil como en el militar. A continuación profundizaremos en este segundo aspecto. El «librarius» militar representaba la vertiente erudita y burocrática de la máquina de guerra romana, que basaba su poder no sólo en la fuerza física sino también en el orden y la disciplina, transmitida por un peculiar aparato compuesto por diversas figuras desligadas de las tareas típicas de un soldado. Publio Tarutieno Paterno, oficial, jurista y experto en arte militar de la época de Marco Aurelio y Cómodo, nos habla del «librarius» en sus escritos (Digestum, 50,6,7). Paterno afirma que entre los «immunes» (soldados exentos de determinadas tareas), en el ejército, también hay «librarii» y cita cuatro tipos: «librarii quoque qui docere possint, et horreorum librarii, et librarii depositorum, et librarii caducorum».

De este listado se desprende la versatilidad de este rol vinculado a funciones administrativas de diversa índole, como la supervisión de graneros, el registro de defunciones en servicio y la gestión de los depósitos de ahorros de los soldados. En este sentido, por su peculiar preparación, el «librarius» también se encargaba del reparto del salario, del que tenemos diversos testimonios, entre ellos una tablilla de madera utilizada como recibo (EDCS-04900733) y un papiro hallado en Masada (TM78491). Esta tarea se llevaba a cabo bajo la supervisión del «signifer» sobre quien recaía la responsabilidad (Vegetius, Epitoma rei militaris, II, 20).  

No olvidemos la importancia del «librarius» que se encargaba de enseñar latín a los soldados analfabetos o alófonos (que hablaban una lengua distinta al latín) y de formar a otros expertos militares en el desempeño de funciones administrativas. Esta figura profesional también es citada por Vegecio, quien afirma que en las legiones había verdaderas escuelas para los soldados (Epítome II,19). Son numerosos los epígrafes funerarios referidos a soldados que desempeñaron el rol de «librarius» (EDCS-27800152, EDCS-25500579, EDCS-32300661), a menudo como trampolín para su carrera, como en el caso de Ulpius Amandianus (EDCS-29100231) o Petronius Fortunatus (EDCS-14900171) . Los papiros también dan su aporte con la carta de Julius Apollinaris (p.mich.8466), soldado de la «Legio III Cyrenaica», quien afirma que añora el papel de «librarius» en el estado mayor del gobernador pero, al final, debe conformarse con un puesto como «librarius legionis», que no dejaba de ser un puesto de peso. Este pasaje, en efecto, nos da la medida de la importancia que este profesional tenía en cualquier nivel de la jerarquía.

Relieve funerario de un librarius
( Flavia Solva( Austria)
 
¿Pero qué aspecto tendría un «librarius» militar?

En este sentido podemos inspirarnos en un bajorrelieve funerario que representa a un «librarius» civil, vestido con túnica y «poenula», en el acto de escribir sobre un «volumen» con una pierna levantada sobre una «capsa» que contiene otros papiros. El mismo «librarius» en la versión militar probablemente vestiría de forma similar para sus tareas de oficina, tal vez con la única adición de un arma no demasiado engorrosa como el «pugio» y el «signaculum» de identificación. Lo confirmamos con la estela de Emilio, «librarius» de «Legio V Macedonica» (EDCS-27800438). 

Además del papiro, otros soportes utilizados para la escritura fueron las «tabulae ceratae», como se puede observar en el retrato funerario de un «librarius» en Flavia Solva, y las tablillas de madera, como las halladas en Vindolanda y Vindonissa.


¿Pero cuál era el «stipendium» de un bibliotecario, cuánto cobraba?

 Es sorprendente saber que la cantidad no se diferenciaba de la de un soldado en servicio activo. Esta información se deduce de diversas pistas como su posición en la base de la jerarquía militar, por debajo de otros «immunes». Evidentemente, el «stipendium» podía variar dependiendo del nivel del sector al que se perteneciera.

En conclusión, una cosa está clara: si te alistabas en el ejército romano y tenías un buen nivel de educación, podías aspirar a una posición cómoda y segura, aun luchando contra los enemigos de Roma pero no con gladio y escudo, sino con cálamo y tablilla encerada.


OTROS ARTÍCULOS DE IVAN LA CIOPPA.

EL CABALLERO DE LA LEGIO VIIII HISPANIENSIS MARCO EMILIO SOTERIA. LEGIONARIO DE OSCA A CALES. ESTELA FUNERARIA

BATALLA DE TIFATA 83 A.C.. LUCIO CORNELIO SILA CONTRA LOS PARTIDARIOS DE CAYO MARIO

¡ABRAN PASO A MI AMO! . LA FIGURA DEL ANTEÁMBULO.

TITO FLAVIO VESPASIANO.EL JOVEN LEGADO DE LA LEGIO II AUGUSTA EN BRITANIA

LOS ROMANOS Y EL ACEITE DE OLIVA. UNA HISTORIA DE AMOR

LA CURIOSA HISTORIA DEL COLOR AZUL EN EL MUNDO ROMANO.

LA DIETA DEL LEGIONARIO

SCAEVA. EL PARADIGMA DEL VERDADERO ROMANO

CASTRA. EL CAMPAMENTO ROMANO. ESTRUCTURA Y ORGANIZACIÓN

LA MUJER ROMANA

BATALLA DE CARRAS, 53 a.C. CUANDO LA AMBICIÓN DE UN SOLO HOMBRE LLEVÓ A LA MUERTE A MILES DE SOLDADOS ROMANOS

GERMÁNICO. ¿EL MÁS QUERIDO Y LLORADO DE LOS GENERALES ROMANOS?

El SACRAMENTUM, LA CEREMONIA MÁS IMPORTANTE PARA UN LEGIONARIO ROMANO.

ORIGEN DE LA EXPRESIÓN "LEVANTARSE CON EL PIE DERECHO

CARRERA Y MUERTE DE LUSIO QUIETO: DE PRÍNCIPE DE LOS MAURI A GENERAL ROMANO,SENADOR, CÓNSUL Y GOBERNADOR DE SIRIA

SINGIDUNUM, LA CIUDAD ENTRE LOS DOS RÍOS. LA FASE ROMANA DE LA ACTUAL BELGRADO.

LA VIDA DEL LEGIONARIO TITO VALERIO "PUDENS"

DECÉBALO. EL REY "CON UN CORAZÓN VALIENTE"

EL LOBO Y LA LICANTROPÍA. SU SIMBOLISMO EN LA ANTIGUA ROMA.

DECIO MAGIO, EL CAPUANO FIEL A ROMA QUE NO SE DOBLEGÓ ANTE EL PODER DE ANIBAL.

EL CABALLERO DE LA LEGIO VIIII HISP


martes, 10 de diciembre de 2024

DE LA SANGRE Y EL HIERRO. UN VIAJE AL NACIMIENTO DE LA PRIMITIVA ROMA. BREVE RESEÑA A "RÓMULO Y LAS SABINAS" DE ÁNGEL PORTILLO.

Son ya varias las novelas que hemos ido reseñando en HRA de Ángel Portillo, os recomiendo que visitéis los enlaces que aparecen al final de esta reseña si queréis saber más sobre sus novelas. En esta ocasión nos vamos  limitar a tratar sobre su última novela. Ángel es uno de mis novelistas favoritos, no por que sea mi amigo, ni un antiguo compañero en Divulgadores de la Historia, lo es porque tiene una cualidad única que no he encontrado en ningún narrador actual y os puedo asegurar que leído a muchos. Es el único que es capaz de escribir una novela metiéndose al doscientos por cien en la mentalidad de las personas de hace un par de milenios, algo nada fácil teniendo en cuenta el abismo que nos separa. El resultado de la mezcla de su habilidad narrativa y de su capacidad para dar voz a a los romanos del pasado da como resultado unas novelas, descarnadas, duras, humanas e "imperdibles", si es que esa palabra puede utilizarse.



Rómulo y las Sabinas destaca por su capacidad para entretejer los elementos míticos y las realidades históricas en la representación de los orígenes de Roma. Desde su inicio, la narrativa se presenta como un ejercicio meticuloso de reconstrucción cultural, donde el autor logra una verdad que trasciende los hechos históricos, mostrándonos a la perfección la mentalidad, valores y costumbres de los primeros romanos del siglo VIII a.C.

Recreación de la mentalidad romana primigenia

Y es que ya os le he comentado, uno de los mayores logros de Portillo es su habilidad para sumergir al lector en el ethos de los antiguos romanos. Mostrándonos una sociedad en la que se mezclan a partes iguales la brutalidad y la piedad. El autor nos presenta una Roma en sus albores, fundada no solo sobre la fuerza de sus murallas y ciudadanos, sino también sobre un sólido sistema de valores comunitarios. Desde las reflexiones de Rómulo sobre la importancia de la concordia y la cohesión social hasta el papel fundamental de las matronas romanas, Portillo muestra cómo las ideas de unidad, sacrificio y deber cimentaron una civilización destinada a conquistar el mundo.

A través de personajes como Aca Larentia y Fáustulo, los padres adoptivos de Rómulo y Remo, se perfila una concepción de la familia como eje fundamental de la sociedad. El dolor por la pérdida de Remo, por ejemplo, no solo humaniza a los personajes, sino que también destaca la importancia de los lazos afectivos, de la familia como núcleo del pensamiento romano.

La amalgama entre mito e historia

El autor adopta una narrativa que mezcla lo mítico y lo histórico, logrando un equilibrio entre ambos elementos. La novela se abre con el relato de los orígenes míticos de Rómulo, hijo del dios Marte y la vestal Rea Silvia, subrayando el carácter predestinado de su liderazgo. Sin embargo, la historia avanza con un enfoque en los procesos humanos y políticos que subyacen en la fundación de Roma. Este enfoque otorga profundidad y realismo a episodios tan icónicos como el rapto de las sabinas.

El rapto, por ejemplo, se narra no solo como un acto fundacional, sino como un episodio cargado de tensiones éticas y sociales. Las doncellas sabinas, presentadas inicialmente como víctimas, emergen en la trama como figuras clave en la consolidación de la nueva comunidad romana. Hersilia, esposa de Rómulo, ejemplifica la complejidad de estas mujeres, quienes se ven forzadas a mediar entre las lealtades a sus familias sabinas y su nuevo papel en Roma.

                                          Ángel Portillo


Realismo en la representación de la sociedad romana

El retrato de la sociedad romana que ofrece el autor es profundamente realista. Las primeras reuniones de los ciudadanos romanos en torno a Rómulo no solo establecen la figura del líder, sino que también introducen un sistema político y social incipiente basado en el clientelismo y la estructura familiar. Este enfoque permite al lector comprender cómo los ideales romanos de organización y jerarquía se reflejan en sus primeras instituciones.

Asimismo, Portillo no escatima en detalles sobre las prácticas religiosas y agrícolas que definían la vida cotidiana de estos pueblos. La purificación de los rebaños, los sacrificios rituales y los augurios son descritos con precisión, dando una idea clara de la interrelación entre lo sagrado y lo mundano en la cultura romana.

El autor dedica especial atención a los episodios que marcan el establecimiento de Roma como una comunidad cohesionada y expansiva. El rapto de las sabinas, más que un acto de violencia, se convierte en el punto de partida para la unión entre romanos y sabinos, unificando dos culturas bajo el liderazgo de Rómulo y Tito Tacio. Este proceso, aunque narrado con fidelidad al mito, se enriquece con las reflexiones de los personajes sobre el sacrificio, la lealtad y el bien común.

Rapto de las sabinas por Francisco Pradilla, 1874.


Una de las claves del futuro éxito de Roma fue la incorporación de los habitantes de ciudades cercanas a la ciudadanía romana, un tema que refleja la visión pragmática y expansiva de Rómulo. Portillo aborda este proceso no solo como un acto político, sino como una estrategia para fortalecer la naciente Roma. En la figura de personajes como Asello, un hombre humilde, al que no le gusta la guerra, que encuentra su lugar en la nueva sociedad, se muestra cómo Roma se convierte en un refugio para gentes de todos los pueblos y procedencias.

Primitiva Roma ( Peter Connolly)


No podemos pasar por alto en estas líneas las voces narrativas, impregnadas de un lenguaje arcaico y solemne, refuerzan la atmósfera de una época remota y cargada de simbolismo. Al mismo tiempo, el autor demuestra un conocimiento profundo de las fuentes clásicas, como Tito Livio y Plutarco, integrando sus relatos de manera orgánica en la trama.

Conclusión

Con Rómulo y las Sabinas estamos ante una novela que destaca tanto por su rigor histórico como por su capacidad para revivir los mitos fundacionales de Roma desde una perspectiva humana y realista. Ángel Portillo, una vez más, logra capturar la esencia de una civilización en gestación, mostrando cómo los ideales, los sacrificios y las contradicciones de los primeros romanos dieron forma a una cultura destinada a la inmortalidad.


ALISO. LA HISTORIA DE SUPERVIVENCIA DEL DESASTRE DE TEUTOBURGO. BREVE RESEÑA.

LA HISTORIA DE LA FAMILIA NERO NARRADA DESDE EL PUNTO DE VISTA DE CUNINA, DIOSA TUTELAR DE LA INFANCIA. BREVE RESEÑA .

La segunda batalla de Tapae narrada por un legionario romano. Breve reseña a Lignvm en Tapae de Ángel Portillo

LIGNVM EN ROMA, EL PASADO SIEMPRE VUELVE. BREVE RESEÑA

Uso cookies para darte un mejor servicio.
Mi sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Acepto Leer más