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miércoles, 12 de octubre de 2022

LA VIDA DE LOS LEGIONARIOS A TRAVES DE SUS ESTELAS FUNERARIAS. LA VIDA DEL LEGIONARIO TITO VALERIO "PUDENS" ; EL CASO DE CAYO CASTRICIO VÍTTORE Y EL DE GAYO JULIO BACCO. EL LEGIONARIO RETRATADO DE CIVIL Y BEBIENDO VINO; LONGINUS SPADEZE EL CABALLERO TRACIO QUE PARTICIPÓ EN LA CONQUISTA DE BRITANIA.

Una colaboración de Ivan La Cioppa para HRA.

Es mucho lo que podemos aprender prestando intención a lo dicho y a lo representado en las estelas funerarias de los soldados que estuvieron al servicio de Roma, en especial si las contrastamos con otras escritas. Vamos a analizar alguna de ellas.

La estela de Tito Valerio Pudens contiene una inscripción bastante legible, complementada con el trabajo de los epigrafistas.

T(itus) Valerius T(iti) f(ilius) / Cla(udia) Pudens Sav(aria) / mil(es) leg(ionis) II A(diutricis) P(iae) F(idelis) / c(enturia) Dossenni / Proculi a(nnorum) XXX / aera [V]I h(eres) d(e) s(uo) p(osuit) / h(ic) s(itus) e(st)

"Tito Valerio Pudens, hijo de Tito, de la tribu Claudia, de Savaria, legionario de la II Legión «Adiutrix Pia Fidelis», del siglo de Dosennio Proculo, vivió 30 años, sirvió 6 años, hecho por su heredero, yace aquí."

El texto, aunque breve nos ofrece mucha información para analizarla.

Tito era originario de la ciudad de Savaria, un gran centro de la Alta Panonia, pero probablemente no era de linaje bárbaro. Debía ser de linaje itálico y titular de ciudadanía romana, requisito fundamental para alistarse en una legión. Tal vez su familia se había asentado en ese centro como parte de los colonos enviados por el emperador Claudio en el año 43 d.C.

Tito se alistó a los veinticuatro años, una edad bastante avanzada para alistarse, algo que nos sugiere que el joven pudo hcerlo impulsado por razones de necesidad. 

Sirvió en la centuria de Dossenio Próculo. La inclusión de este dato nos induce a pensar que, en general, las centurias se indicaban sólo formalmente con un número . Pero que en la vida real se identificaban con el nombre del centurión al mando, papel fundamental en la jerarquía militar. Además, este dato también demuestra el apego de los legionarios a su centuria como unidad básica de la legión con muchos servicios en común, como el depósito de la paga y el fondo funerario.

Desgraciadamente, el pobre Tito murió seis años después de su enrolamiento, algo que nos confirma la fugacidad de la vida en el ejército romano y más aún en Britania. La estela se encontró, para más detalle, en la ciudad de Lincoln, en el emplazamiento de la antigua ciudad romana de Lindum. El hallazgo es una de las pruebas de que la «Legio II Adiutrix» se asentó en esa ciudad.

Probablemente, el legionario falleció en el 76/77 d.C. porque otras fuentes dan fe de la II «Adiutrix» en Lindum a partir del 71 mientras que a finales de la misma década se produce su traslado a Deva, donde construye su fortaleza. 

Todo esto nos lleva a una curiosa consideración: Tito se había alistado el mismo año o el siguiente después de la formación de la legión y entre sus filas había participado en las primeras campañas de esta unidad, como la sangrienta represión de la revuelta de los bátavos.

Al final de la inscripción se cita al heredero anónimo que mandó tallar la piedra funeraria. Los legionarios nombraban herederos a veces a sus familiares pero otras a sus compañeros, con los que establecían una relación de hermandad muy estrecha.

Más allá de la inscripción, la estela cuenta con otros elementos que complementan nuestra investigación.

En el tímpano vemos esculpidos dos delfines y un tridente, símbolos típicos asociados a Neptuno, algo que no es de extrañar porque la «Legio II Adiutrix» se había formado con los marineros de la «Classis Praetoria Ravennatis» y había mantenido sus orígenes marítimos como legión naval, junto con la I «Adiutrix».

Sin embargo, este dato nos sugiere una hipótesis alternativa sobre su alistamiento tardío: Tito no había entrado en el ejército a una edad avanzada por necesidad sino que podría ser uno de los marineros de la flota de Rávena de la que nació la «Legio II Adiutrix». El hecho de que en la estela no se mencione su servicio anterior en la marina puede explicarse con la baja reputación de la que disfrutaba en comparación con la legión y por ende la voluntad de no divulgar este dato. 

Finalmente, en la parte inferior de la estela destaca el bajorrelieve de un hacha. Es un símbolo recurrente en muchos monumentos funerarios militares, especialmente en el Imperio occidental. Su significado no está del todo claro pero una tesis acreditada afirma que el hacha representa la fuerza del guerrero, de hecho era el arma típica entre los pueblos indoeuropeos. Ligado a este significado, el hacha podría muy bien representar el sello de inviolabilidad de la tumba.

La estela funeraria de Tito Valerio «Pudens» se conserva en el British Museum, en Londres.

UN LEGIONARIO AL MANDO DE UN GENERAL. EL CASO DE CAYO CASTRICIO VÍTTORE.
Estela funeraria de especial relevancia, hallada en Aquincum, hoy Budapest, sede de una gran fortaleza legionaria y capital de la «Pannonia inferior».
El epígrafe se pude leer claramente y, además de datos sobre el difunto, contiene información fundamental sobre un importante personaje de la historia romana.
C(aius) Castricius / C(ai filius) Off(entina) (!) Vic/tor Como mil(es) / leg(ionis) II ad(iutricis) (centuria) M(arcii) / Turbonis ann(orum) / XXXVIII stip(endiorum) XIIII / h(ic) s(itus) e(st) L(ucius) Lucilius fr(ater) / et he(res) posuit p(ro) p(ietate
Caio Castricio Vittore, hijo de Cayo de la tribu Offentina, de Como.
Soldado de la «Legio II Adiutrix», de la centuria de Marcio Turbón.
Vivió treinta y ocho años, con catorce años de servicio. Aquí está enterrado.
Lucio Lucilio, su hermano y heredero posó como signo de devoción.



En primer lugar, examinamos el texto, bastante rico.
El difunto Vittore nació en Como, ciudad lugar de nacimiento de Plinio el Viejo. Vivió treinta y ocho años. Ya que murió después de catorce años de servicio, se supone que se alistó a los veinticuatro, una edad mayor que de costumbre.

Pero la noticia más importante es que Vittore era un legionario de la «Legio II Adiutrix», que presidía la fortaleza de Aquincum desde la última década del siglo I, y el centurión al mando de su centuria era nada menos que Quinto Marcio Turbón, quien a los pocos años se convertiría en uno de los generales más ilustres del séquito de Trajano. 
Esta información añade un detalle más a la vida de Turbón que conocemos gracias a la inscripción de Cyrrus y varias citas en las fuentes clásicas. La primera mención de Turbón se remonta al año 113 d. C. como Prefecto de «Classis Praetoria Misenensis», algo confirmado por un diploma de «honesta missio» de algunos marineros de la flota de Miseno. Algo que nos induce a datar la estela de unos años antes.
La tumba fue construida por encargo de Lucio Lucilio, identificado como su hermano y heredero. Puesto que esta segunda calificación comparece en referencia al comisionista en un gran número de monumentos funerarios. puede deducirse que el heredero recibiera también el encargo de construir el monumento en memoria del difunto.
Ahora pasemos a los elementos decorativos.

El legionario se halla figurado con su panoplia completa. Cabe subrayar la presencia de las dos jabalinas que se suministraban a cada soldado para realizar un doble lanzamiento antes del contacto con el enemigo.
El casco, un tanto insólito, parece tener cuernos o plumas a los lados.
El «balteus» tiene una serie de tachuelas decorativas, una señal de que Víctor había invertido unos cuantos sestertius en un equipamiento de calidad.
Vittore parece vestir una «lorica hamata», aunque el tiempo haya borrado la textura metálica. Llama la atención la ausencia de los tirantes de refuerzo, aún en boga en esta época pero que desaparecerán en el siglo III. El uso de este tipo de loriga depende de la legión a la que pertenecíera el soldado: la «Legio II Adiutrix» era una legión naval que servía muy a menudo en buques de guerra y una loriga tan ligera y cómoda era mucho más recomendable para luchar en un trirreme que una segmentata.
El tipo de escudo de Vittore también responde a la misma exigencia. Apreciamos que no es un escudo tipo teja, habitual en esta época, sino un escudo ovalado, utilizado sobre todo por la infantería ligera al ser más manejable y menos voluminoso, por lo tanto también era el mejor para combatir en la cubierta de un buque. 
El escudo es muy interesante porque representa una fuente visual clara de cómo se podía decorar. De hecho, podemos ver los inevitables rayos de Júpiter y, lo que más llama la atención, un umbo, bastante atípico para la época, con un bajorrelieve que representa una cabeza de medusa.
Algo que no es de extrañar porque, para los Romanos, Medusa era una entidad con valor protector y apotropaico. Los Romanos pensaban que podían ganarse el favor de la Gorgona y usar su poder para petrificar y aterrorizar a sus enemigos. Especialmente en el ámbito militar, su efigie se encuentra en las «loricae muscolatae» de los altos oficiales y como amuleto de la suerte. Minerva, diosa de la guerra “táctica”, tiene un escudo con la imagen de Medusa. 
Además de los propósitos de protección, los soldados creían que Medusa les brindaría coraje y furia en la batalla.
También podemos observar el «cingulum militare», el cinturón con colgantes en forma de medialuna, y debajo vemos un «subarmalis» con pteruges terminados en flecos. Ambos elementos parecen de excelente calidad.
A partir de este análisis iconográfico podemos incluso aventurar un perfil personal de Vittore.
El legionario probablemente prestó especial atención a la calidad de su panoplia, como puede observarse en el refinamiento de los diversos elementos tomados en consideración. Además, probablemente fue un hombre supersticioso tanto como para comprar, a un precio considerable, un umbo incrustado con la efigie de Medusa.
La suerte, por una parte, fue muy favorable a Cayo Castricio Vittore porque se encontró a las órdenes de un comandante formidable como Turbón. Lamentablemente no fue suficiente, porque Plutón lo llamó  antes de que pudiera alcanzar su merecida baja militar.

Traducción del italiano por Alice Croce Ortega 

GAYO JULIO BACCO. EL LEGIONARIO RETRATADO DE CIVIL Y BEBIENDO VINO

Otra estela muy particular  se conserva en el Museo Romano-Germánico en Colonia, Alemania.
La estela en cuestión se encuentra en excelente estado y consta de dos cuerpos: bajorrelieve y epígrafe.
Empecemos por el epígrafe, de tipo capitular, que incluso ha conservado parte de las rúbricas, es decir, el color rojo (generalmente derivado del minio o del cinabrio) en los surcos de las letras.

"C(aius) Iulius C(ai filius) Gale/ria Baccus Lugu/duni mil(es) coh(ortis) I Th/racum ann(orum) XXXIIX / stip(endiorum) XV. Antistius / Atticus et Bassius / Communis h(eredes) f(aciendum) c(uraverunt).
"Gaius Iulius Baccus, hijo de Gaius, de la tribu Galeria, de Lugudunum, soldado de la Cohorte I de Tracia, 38 años, 15 años de servicio. Antistius Atticus y Bassius Communis, sus herederos, lo hicieron erigir"."

Del texto podemos deducir mucha información: el fallecido se llama Cayo Julio Bacco, sirvió 15 años en la «Cohors I Thracum» y murió a los 38 años. Cayo es un ciudadano romano, algo que se puede deducir de los «tria nomina» y de la clasificación en una tribu (en este caso la tribu Galeria, que agrupaba a todos los ciudadanos romanos de la «Gallia Lugdunensis»). Su «nomen», Julio, nos induce a pensar que la ciudadanía fue concedida a él o, más fácilmente, a alguno de sus antepasados bajo la dinastía Julio-Claudia por méritos militares o porque su progenitor ocupaba cargos públicos en el tejido social o político galo (por lo tanto, era un personaje ilustre que era necesario romanizar cuanto antes). Podríamos ir aún más lejos, y atrevernos a suponer que uno de sus antepasados recibiera la ciudadanía en la época de César.


El dictador quizás otorgara este derecho a un antepasado de Bacco, como recompensa por haber sido su aliado en la campaña de Galia. Es una hipótesis algo atrevida, pero no demasiado si pensamos en la ciudad de origen del difunto: Lugdunum. Que fue fundada como colonia romana en el 43 a. C., un año tras la muerte de César. Fue ocupada por los veteranos del dictador y exiliados romanos de Vienne. Todo esto nos induce a pensar que la familia del difunto era fiel a Roma.

El «cognomen» "Baccus" también es importante para adquirir información sobre el difunto. El término no se refiere al dios romano del vino, Baco, que se escribe con "h" después de las dos "c" (Bacchus), sino, más bien, a "Baco" , el jabalí, animal sagrado de galos y celtas. Por extensión, se refería a personas que comerciaban con cerdos o que tenían rasgos físicos que los asemejaban a estos animales. Posiblemente, el antepasado del difunto que adquirió la ciudadanía romana pudo haber sido comerciante de cerdos o tener ojos porcinos o quizás una talla considerable.

Pero si Baco era un ciudadano romano, se preguntarán algunos, ¿por qué sirvió en una cohorte auxiliar?

Existían cohortes auxiliares de ciudadanos romanos alistados durante crisis militares, cuando no era posible formar legiones completas. Los soldados de estas unidades recibían el mismo tratamiento de los legionarios según relata Tácito en una de sus obras (Ann. I, 8) donde narra que Augusto recompensó tanto a los legionarios como a los auxiliares de las cohortes de ciudadanos con las mismas donaciones.

Sin embargo, había otra posibilidad de que un ciudadano romano se alistara en una cohorte auxiliar y era cuando no reunía todos los requisitos indispensables para incorporarse a una legión. En ese caso podía acceder a los «auxilia», donde los requisitos eran mucho menos estrictos.
Nuestro Bacco puede haberse alistado como auxiliar por esta razón; quizás no fuera suficientemente alto o tuviera algún problema físico.

También puede resultar curioso que el difunto fuera galo y sirviera en una cohorte de tracios. De hecho, al principio, todos los soldados de cierta cohorte auxiliar procedían del mismo lugar: sin embargo, al pasar los años, por necesidad, las filas podían reponerse independientemente de la procedencia de los nuevos integrantes, salvo algunas excepciones. Probablemente la cohorte de los tracios estaba asentada en Lugdunum cuando Baco decidió alistarse, o él mismo se encontraba en una zona guarnecida por dicha unidad.
La cohorte I de Tracios por esos años se encontraba en «Germania Superior»  como atestiguan varios diplomas y monumentos funerarios del 65 al 129 d.C.

Pasemos ahora a considerar algunas anomalías que podemos observar en el epígrafe:
Primero,  las llamadas “ligaduras”, es decir, dos letras unidas por un lado. Este recurso se utilizaba para ganar espacio en la superficie a grabar.
Luego tenemos las llamadas “letras enanas” colocadas dentro de otra letra. Se usaban para corregir un error, como cuando el epigrafista se olvidaba de una letra.
Es interesante el caso de la palabra «Lugdunum» que el epigrafista corrige añadiendo una U enana dentro de la G.
Esto es importante por dos razones:
Primero, descubrimos que, como atestigua Dión Casio (Historia romana, L, 46), la ciudad, desde sus orígenes hasta cierto período, se llamó «Lugudunum».

En segundo lugar, la forma primitiva es fundamental para fechar la estela funeraria de Baco, a partir del estudio de otras fuentes. En primer lugar, podemos señalar que en el mausoleo de Munacio Planco, fundador de Lugdunum, edificado en el año 1 d.C, todavía se utiliza la forma original. La misma grafía «Lugudunum» se puede leer en la «Tabula Claudiana», una tablilla de bronce con un discurso del emperador Claudio sobre la oportunidad de admitir a los ilustres ciudadanos romanos de «Lugudunum» en el senado de Roma. El hallazgo se remonta al 48 d.C. Pero no es todo, porque esta forma sobrevive en las "Vidas de los Doce Césares" de Suetonio, que se remontan a la época de Publio Elio Adriano. Todos los autores posteriores utilizarán la palabra sin la "u". Es así como podemos fechar la estela de Baco en este mismo período, teniendo también en cuenta que su cohorte estuvo asentada en Germania desde el 65 al 129 d.C.
Ahora pasemos a la parte figurativa.

Aquí el soldado no está retratado con su panoplia, como es habitual, sino con ropa de calle en su triclinio mientras bebe el vino que le sirve un esclavo.

La imagen es sumamente evocadora bajo diversos aspectos y nos dice mucho sobre el carácter del difunto.
Bacco debió de estar muy apegado a su condición de ciudadano romano porque quiso ser retratado con dos símbolos de "ser romano": la toga y el triclinio.

La escena también recuerda la costumbre de amigos y familiares de celebrar un banquete («Silicernium») frente a la tumba del difunto, después del entierro, para compartir alimentos con él en su honor y para ayudarlo en su largo viaje hacia el Hades. Además, el triclinio también representa la riqueza y opulencia, indicando el lugar destacado que ocupará Baco en el más allá.

Tengamos en cuenta que en la escena representada, el auxiliar está bebiendo vino de una copa, sin embargo hay otras dos en la mesa: este detalle tampoco es casualidad.

Durante el banquete fúnebre frente al sepulcro, los asistentes bebían vino y se lo ofrecían al difunto, vertiéndolo sobre el altar, por el suelo, y a veces en canales especiales o en ánforas con el fondo abierto que alcanzaban los restos mortales del difunto.

Otras pruebas de esta costumbre son los triclinios de piedra encontrados en la necrópolis conocida como “de los Claudii” en la Via Laurentina, así como los numerosos frescos en las paredes de varias tumbas.

Un rasgo común a muchas tumbas es la representación de un esclavo sirviendo al difunto durante el banquete. Se trata de una reminiscencia oriental de la que Petronio también da fe en el Satyricon (Sat. 64).

Al final, Cayo Julio Bacco, de origen galo pero siempre fiel a Roma, vivió como romano y como tal decidió ser recordado después de su muerte.

LONGINUS SDAPEZE, EL AUILIAR TRACIO  QUE PARTICPÓ EN LA CONQUISTA DE BRITANIA.

Estela funeraria de piedra bastante deteriorada, hallada en la zona de la antigua Camulodunum (hoy Colchester, Inglaterra) en 1928. En 1996 con motivo de nuevas excavaciones se encontraron algunos de los fragmentos perdidos, como el rostro. Hoy se conserva en el Colchester Castle Museum.


La lápida se compone de una epígrafe y algunos bajorrelieves.

Vamos a empezar examinando el epígrafe de tipo capitular.

Longinus Sdapeze
Matyci ( filius) duplicarius
ala prima Tracum pago
Sardi(ca) anno(rum) XL aeror(um) XV
heredes exs testam(ento) [f(aciendum)] c̣(uraverunt)
h(ic) s(itus) e(st)

Aquí yace enterrado Longino Sdapeze hijo de Matuco, «duplicarius» de la «Ala I Tracum», del «pagus» de Serdica, de 40 años, con 15 años de servicio; sus herederos lo construyeron de acuerdo con su testamento.

Veamos lo que se deduce de la inscripción.

Lo primero, se nota la presencia de dos nombres, uno romano y el otro tracio, que nos revela su origen. Es algo que también podemos observar en otras lápidas de militares tracios, como la de Rufus Sita. El nombre romano, puede que relacionado con la altura del difunto ("longinus" viene de "longus" que significa "alto"), utilizado en un contexto informal – en falta de la ciudadanía romana – servía para facilitar a aquellos que no hablaban latín: en efecto, podemos intuir que no fuera fácil pronunciar para los romanos el nombre tracio. "Sdapeze" es un nombre que todavía existe en la zona de los Balcanes, aunque no sea muy corriente.
Longino se alistó a los 25 años: ya no era un jovencito, para la época.

El momento de su muerte es fácil de calcular, teniendo en cuenta su lugar de nacimiento: Serdica, ciudad que corresponde a la actual Sofía, en Bulgaria. Nacida como una fortaleza tracia construida por los Serdos, según Dion Casio, fue luego conquistada por Marco Licinio Craso, sobrino del homónimo triunviro caído en Carras, en el 29 a. C. A partir de ese momento se convirtió en «pagus», es decir un distrito con varias aglomeraciones urbanas, y sabemos que sólo con la venida de Trajano este centro urbano fue nombrado «Municipium» y llamado «Ulpia Serdica». Esto significa que Longino ciertamente murió antes del adviento del «Optimus Princeps», pues en la epígrafe la ciudad es llamada «pagus Serdica».

 Además, no olvidemos que Britania fue ocupada en el 43 d.C.: la estela debe ser fechada después de entonces.
Podemos circunscribir aún más el lapso de tiempo en el que podemos fechar la estela, presentando la hipótesis bastante plausible de que la estela fuera destruida por las huestes de Boudicca, las cuales en el 61 d.C. bajaron desde East Anglia y ocuparon Camulodunum que, mientras tanto, había cambiado su nombre en «Colonia Victicensis», así como nos refiere Tácito en sus “Annales”


También sabemos que, después del levantamiento, la zona de Camulodunum, fue completamente arrasada, no pudo recuperarse y poco a poco fue abandonada. Por lo tanto es poco probable que una unidad como el «Ala I Tracum» estuviera asentada en esa zona años después de la rebelión.
Longino, por tanto, debió participar en la campaña promovida por Claudio para someter la isla en el 43 d.C., muriendo antes de la revuelta organizada por la Reina de los Icenos.

Pasemos ahora a la unidad en la que sirvió el difunto. 

El «Ala I Tracum», según dice la estela de Longino y la de otro compañero suyo, Sesto Valerio Geniale, y según atestigua un diploma del 103 d.C., resulta asentada en la isla donde se queda hasta el 127 d.C., año en la que se la cita en un diploma en «Germania inferior». Probablemente era ahí donde estaba cuando fue llamada a formar parte del ejercito que invadió Britania en el 43 d.C., pues de Germania procedían la mayoría de las fuerzas que lo integraban. Longino era un suboficial, porque se utiliza el término «duplicarius» que indica precisamente a los graduados, que recibían el doble del sueldo de los soldados llanos.
Ahora pasemos a la parte decorativa y al bajorrelieve.

La estela está coronada por una esfinge en el centro y dos leones a los lados con una serpiente enroscada alrededor del cuerpo de cada uno. La esfinge es un legado de la cultura egipcia, que llegó a Roma a través de los Griegos y luego de los Etruscos. Presente en muchos otros monumentos funerarios, representa la sabiduría y la inviolabilidad de la tumba.
El león, en cambio, es un legado de la cultura griega. De hecho, se dice que en el norte de Grecia hubiera muchos, luego extintos. Para los Griegos, como para los Romanos, el león era un símbolo de fuerza y poder, además de una defensa contra las malas influencias. De ahí su función ulterior de protector de los monumentos funerarios, creencia mayoritariamente oriental. En efecto encontramos muchas estatuas y bajorrelieves que representan leones repartidas por todo el Imperio y también en la Britania romana.

La serpiente representa el vínculo indisoluble con la tierra y la naturaleza. Para los Romanos era un símbolo de renacimiento y curación (algo ligado a la muda de la piel) pero también de protección e inmortalidad. Esta última característica es la razón por la que comparece en la estela, para simbolizar la eternidad más allá de la vida de Longino y sus hazañas.
Pasemos ahora a la figura del difunto, retratado sobre un caballo enjaezado con «phalerae» muy refinadas y caras, prueba de su rango dentro del «Ala I Tracum».
Longino viste el típico equipo de caballero: escudo ovalado, loriga squamata y casco tipo “Coolus”. Muchos cascos de este tipo se han encontrado en Gran Bretaña fechados de mediados del siglo I, más o menos en el período de la invasión de la isla como el llamado “casco de Walbrook” que se conserva en el Museo Británico.
Tumbado en el suelo, debajo del caballo, sobre su escudo en posición fetal (indicando miedo y terror) hay un bárbaro desnudo con barba y pelo largo y enmarañado. Esta imagen es el reflejo de cómo los Romanos consideraban a los Bárbaros. El Británico es retratado, de hecho, casi como un animal feroz que ha sido domado por el poder de Roma, portadora de orden y civilización donde quiera que haya caos y barbarie. Este es el mensaje que aquí se quiere expresar.

Al entrelazar todos los datos recopilados, podemos afirmar que la estela de Longino Sdapeze debe considerarse el monumento funerario romano más antiguo de Gran Bretaña. Otra peculiaridad es el hecho de que fue tallada con piedra de Gloucestershire: lo cual es inusual, ya que muchas estelas del sur de Gran Bretaña usan piedras procedentes del lugar. Esto prueba que, ya desde los primeros años de la conquista, que comenzó en el 43 d.C., Roma tenía una organización territorial bastante eficiente y buenas conexiones.
Para terminar, podemos decir que Longino Sdapeze todavía hoy está al servicio de Roma, y nos habla de la epopeya romana en Britania a través de su estela tan especial.

Traducido del italiano por Alice Croce Ortega 🇪🇦

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miércoles, 5 de octubre de 2022

CARRERA Y MUERTE DE LUSIO QUIETO: DE PRÍNCIPE DE LOS MAURI A GENERAL ROMANO,SENADOR, CÓNSUL Y GOBERNADOR DE SIRIA

Una colaboración de Iván La Cioppa para HRA.

Audaz, valiente, impetuoso, despiadado, fiel: son tan solo una parte de los adjetivos con los que se puede describir a Lusio Quieto, uno de los personajes más singulares del imperio de Trajano; el primer bárbaro, y además de tez morena, en ascender a la cumbre del Imperio. Su historia demuestra la apertura y la clarividencia de Trajano al igual que la forma de pensar de la sociedad romana que, por una parte desconfiaba de los “no romanos”, sin embargo premiaba a los que destacaban en nombre de Roma, más allá de toda diversidad.

La fuente principal sobre su vida es Dión Casio. El célebre historiador nos cuenta que Quieto era hijo de un cacique de la tribu de los Mauri, asentada en Mauritania Tingitana. Cuando Calígula mandó asesinar a Ptolomeo de Mauritania, hijo de Juba II, una imponente sublevación estalló contra los romanos y el padre de Quieto apoyó al Imperio, ayudando a sofocar el levantamiento. Por la lealtad mostrada a Roma, fue honrado con el regalo de la ciudadanía romana y otros privilegios.

Jinete mauro de la guardia de Trajano(principios del siglo II)

No sabemos nada de la juventud de Quieto. Su nombre entra en la historia de Roma durante el reinado de Domiciano, por el que luchó al mando de una unidad de jinetes mauritianos de su propia tribu. Por los servicios prestados, fue elevado al rango de «eques» (literalmente, “caballero” pero, por razones que desconocemos, fue dado de baja con deshonra del ejército y enviado de vuelta a su tierra. Volvemos a perderle la pista hasta las Guerras Dacias de Trajano, que reincorpora a Quieto en su rango, pues necesita a un comandante hábil y, sobre todo, a su formidable unidad de caballería ligera, leal sólo a él. La elección del «Princeps» fue afortunada porque el mauro fue decisivo en la victoria sobre los Dacios: gracias a su caballería en la primera campaña, los Romanos consiguieron sitiar Sarmizegetusa, lo que obligó a Decébalo a pedir la paz.

Lusio Quieto al frente de la caballería numida ataca a los dacios. 

En el 115 d.C. lo encontramos en la Campaña Parta donde, al mando de la retaguardia, compuesta por sus mauros pero también por tropas legionarias, hizo posible para los romanos una retirada táctica, salvándolos del desastre. Con su caballería él solo logró someter a los amardos en Armenia (esta noticia también la confirma Temistio, hombre de letras y político al servicio de Teodosio). Más tarde, sitió y saqueó brutalmente ciudades como Nisibe, Singara, Babilonia y, según informó Arriano, mató en batalla a Sanatrace, comandante del ejército parto. Estas acciones permitieron a las legiones cruzar el Éufrates sin inconveniente alguno y aumentaron la reputación de hombre sin escrúpulos que se había ganado el príncipe mauro.


En plena Campaña Parta, de repente, estalló una gran revuelta entre los Judíos y Trajano envió a Quieto para sofocarla. Aquí se mostró implacable y feroz al reprimir el levantamiento tanto que la guerra que siguió tomó su nombre griego, “Guerra de Kitos”, y durante siglos la memoria negativa del comandante bárbaro se conservó en fuentes judías, como en los actos de Sharbel y Barsamya del siglo V. Basta con recordar el exterminio de todos los judíos que sobrevivieron al sitio de Lydda (un hecho mencionado en el Talmud) y el trato especial reservado a Edesa, que fue arrasada y su rey Abgar VII ejecutado. Para sellar la victoria sobre los rebeldes, Quieto mandó erigir una gran estatua de Trajano entre las ruinas del templo de Jerusalén.

Tras estos nuevos éxitos, la carrera de Quieto recibió un gran impulso porque fue nombrado senador, cónsul y, finalmente, gobernador de Siria: honores jamás concedidos a un bárbaro hasta entonces y que le acarrearon incontables enemigos en Roma y en el entorno del emperador.

Lamentablemente, la fortuna de Lusio Quieto estaba destinada a terminar prematuramente.

El 8 de agosto de 117, Trajano murió y Adriano fue proclamado emperador. Uno de sus primeros actos, según relata la «Historia Augusta», fue la destitución de toda la caballería maura a la que consideraba como una amenaza a su poder al igual que su comandante y luego la desautorización del propio Quieto. A estas alturas, los enemigos del Mauro tenían campo libre. El prefecto Attiano, que siempre le fue hostil y celoso de los honores que le había tributado el difunto «Optimus princeps», presionó al Senado que lo acusó de haber tomado parte en una conspiración contra Adriano con Celso, Palma y Nigrino. La sentencia a la pena capital era segura y, para escapar de la ejecución, Quieto intentó volver a Mauritania, entre su gente, pero fue detenido por el camino y ajusticiado. Esta noticia también se menciona en el Talmud, subrayando el hecho de que fue un acto inesperado. 

Finalmente, sus enemigos lograron eliminar al hombre pero, con razón, el juicio de la historia lo hizo inmortal.

Así terminaba la parábola de un hombre que se había enfrentado al destino sin miedo y lo había doblegado a su voluntad gracias a su carisma y gran talento militar. En los siglos siguientes, a pesar de sus detractores, se conservó un recuerdo positivo de Lusio Quieto. Lo elogian como un gran general Arriano, Dión Casio y, en el Bajo Imperio, Temistio y Amiano Marcelino, quien incluso lo cuenta entre los mejores comandantes de toda la historia romana. De gran importancia es también la consideración en que lo tiene el emperador Mauricio en su manual militar «Strategikon» (Στρατηγικόν).

Finalmente, sus enemigos lograron eliminar al hombre pero, con razón, el juicio de la historia lo hizo inmortal.

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jueves, 8 de septiembre de 2022

SINGIDUNUM, LA CIUDAD ENTRE LOS DOS RÍOS. LA FASE ROMANA DE LA ACTUAL BELGRADO.

Una colaboración de Iván La Cioppa

Puede que no todos sepan que Belgrado, la capital de Serbia, también fue una próspera ciudad romana, con el nombre de Singidunum. El área fue ocupada antiguamente por la tribu celta de los Escordiscos que, en la colina de Kalemegdan, en el punto donde el Sava desemboca en el Danubio, fundaron un pueblo llamado Singidun ("fuerte redondo", en idioma celta), citado en las fuentes por primera vez en 279 a.C.

Recreación  de la ciudad vista desde el río

A principios del siglo I, Dion Casio nos cuenta que los Romanos conquistaron definitivamente la zona, fundando la provincia de «Moesia Superior» y romanizando el nombre de la ciudad en Singidunum. La ciudad se encontraba en un lugar estratégico y se utilizó de base para la flota de Panonia y punto de partida para las campañas dacias de Domiciano y Trajano.

En la colina de Kalemegdan se construyó un fuerte permanente, tripulado por la Legio IIII «Flavia Felix», que fue fundamental para la defensa del Limes, además de hacerse cargo de la construcción de un importante puente sobre el Sava.



Un emperador, Joviano, nació en Sigindunum en 332 d.C.  y otro, Graciano el Joven, murió en la misma ciudad en 383 d.C.. Tras el colapsarse de la frontera del Danubio y las continuas invasiones bárbaras, la ciudad fue saqueada varias veces y perdió su antigua importancia. El golpe de gracia se produjo en el año 442 d.C., cuando fue ocupada por los Hunos que vendieron a todos los habitantes romanos como esclavos.

En 630 d.C. la zona fue ocupada por poblaciones de origen eslavo que llegaron a cambiar el nombre de la ciudad de Singidunum a Beograd (“ciudad blanca”, en lengua eslava), nombre citado por primera vez en una carta del Papa Juan VIII. al príncipe búlgaro Boris I Mihail en el año 878 d.C.  

Hoy en día, parte de la ciudad todavía muestra el antiguo trazado romano. Hay varios vestigios romanos que aún se pueden admirar: entre ellas por ejemplo secciones de los muros del fuerte legionario, el sarcófago de Glyconiano y muchas estatuas e inscripciones que se conservan en el “Kalemegdan Lapidarium” de Belgrado.


Fortificaciones de base romana rematadas por muros medievales en Belgrado.

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martes, 6 de septiembre de 2022

HISTORIAS DESCONOCIDAS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL. BREVE RESEÑA AL NUEVO LIBRO DE JUANJO ORTIZ

Muchos son los libros que cuentan historias curiosas o poco conocidas sobre la Segunda Guerra Mundial, un periodo que en lo particular, a mí me apasiona ( no solo de Roma vive el enamorado de la historia). La clave de estos libros es que es necesario que el autor tenga un profundo conocimiento del periodo del que habla y por supuesto capacidad para contarlo de la manera más divertida manteniendo el respeto necesario por la verdad. 

Para ese período y para ese tipo de libro la persona perfecta es el historiador Juanjo Ortiz uno de los miembros más activos de Divulgadores de la Historia y la persona que está detrás del gran blog El Cajón de Grisom.

En Historias desconocidas sobre la Segunda Guerra Mundial te vas a encontrar los sucesos más curiosos que nunca se han narrado sobre este conflicto que para bien o para mal ha marcado nuestro pasado más reciente, nuestro presente y por la pinta que tiene nuestro futuro. en el nos sorprende dando respuestas a preguntas tan intrigantes como: 


"¿Sabías que los Aliados crearon un pasaporte falso de Hitler?, ¿o que el Führer estuvo a punto de casarse con la hermana del fundador de Falange?, ¿sabes que los Foo Fighters no son solamente un grupo de música?, ¿conoces la historia del hotel edificado sobre la frontera entre Francia y Suiza que sirvió como refugio para la Resistencia francesa? ¿y la de los aviones británicos Spitfire pintados de color rosa o el pasado nazi de Hollywood?"

El AUTOR
Ojo, todas estas sorprendentes historias no te las cuenta cualquiera. Juanjo Ortiz (Madrid, 1965) es historiador y divulgador. Su interés por la Segunda Guerra Mundial viene desde que era adolescente y esta pasión —y cierto frikismo— le llevaron a crear el blog EL CAJÓN DE GRISOM en 2011; un referente en la divulgación de la Segunda Guerra Mundial donde se contienen las pequeñas historias contenidas en el mayor conflicto del siglo XX. En 2020 se lanzó a la aventura del podcast con LA TRINCHERA. En 2016 fue redactor en la, ya desaparecida, revista especializada en la Segunda Guerra Mundial WW2 Global Project Magazine y colaboró en la edición del libro de texto de 1º de ESO ¿Somos lo que consumimos? de la editorial brasileña Base Editorial. En la actualidad es miembro de la asociación Divulgadores de la Historia y colabora con la revista Muy Historia, así como con el programa de radio Onda Local de Andalucía Istopia Historia, diversos canales de Youtube de divulgación histórica y con otros blogueros.

El autor
 Estamos en definitiva ante un gran acierto del equipo de la editorial Pinolia que ha apostado por la experiencia y la solvencia de un historiador veterano en este arte tan complicado que es la divulgación. Juanjo Ortiz nos ha dejado una amena obra perfecta tanto para expertos como para principiantes que se ván a ver inmersos en las historias de un conflicto tan fascinante y terrible a la vez.




Pinchar en este enlace por si queréis comprar o saber más sobre la obra.

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domingo, 21 de agosto de 2022

HISTORIA DE LOS PICTOS

Un texto de Marcos Uyá para HRA 

A lo largo de la historia y de la cultura popular, los pictos siempre han sido asociados a la idea de guerreros bravos, valientes, feroces, tenaces, agresivos y sin escrúpulos, con una imagen exótica y misteriosa vista como personajes prácticamente desnudos y pintados o tatuados de azul, y como los indómitos habitantes del norte de Britania, cuya función principal era esperar agazapados en frondosos y tupidos bosques o lugares cubiertos por el frío hielo, para asaltar a las legiones romanas o a cualquiera que se les interpusiese en su camino

Sin embargo, esta imagen, sin ser falsa, es incompleta. En realidad, también fueron una confederación de tribus con unas costumbres basadas en un cierto aislamiento gracias a su peculiar geografía, y al factor climático, que servía de frontera natural que les permitiría desarrollar su propia economía y sociedad con respecto al resto de la isla, ocupada por los britanos y posteriormente romanos y anglosajones. Vamos a descubrir un poco más sobre ellos.


Quienes eran los pictos

La palabra picto significa literalmente «tatuado», práctica que ya hacían sus antecesores los caledonios, pero también puede derivar de la palabra celta pehta o peitha, que literalmente alude a «luchador», aunque también podría asociarse a «pies duros» que hacen referencia a su resistencia, relacionada a la hora de luchar. Otras explicaciones, es que se utilizara el término para especificar y designar a aquellos que no pertenecían bajo frontera romana, contemplando la posibilidad de un resurgimiento de los orígenes aborígenes de los habitantes del norte de la isla frente al dominio romano. 

También se suele relacionar el término picto con los llamados pictones, una tribu gala que habitaba al sur del río Loira en la Galia, y que al comerciar precisamente con las islas británicas tal vez sugiera un movimiento de carácter migratorio, con lo que de ahí derivaría el nombre de pictos. Por último, se descarta la posibilidad de un origen escita, puesto que, si bien pictos y sármatas sirvieron al ejército romano en Britania, esta suposición no tiene base empírica alguna, a pesar de que autores medievales como Geoffrey of Monmouth, un cronista medieval del siglo XII, afirmase que los pictos procedían originalmente de Scythia. Geoffrey describió cómo, durante el reinado del emperador Claudio, los pictos llegaron en una flota de barcos comandados por su líder Rodric durante el reinado de un legendario rey británico llamado Marius. Según Geoffrey, Rodric desembarcó en el norte de Inglaterra y comenzó a arrasar el país hasta que Marius derrotó a los pictos en una batalla, pero luego les permitió quedarse, otorgándoles la provincia de Caithness, en el extremo noreste de Escocia.

Un poco de historia

Los romanos usaron por primera vez el nombre de pictos, en el año 297 d. C., en un panegírico, dentro de una obra llamada Panegyrici Latini, de autor desconocido, que podría haber sido Eumenio, al césar Constancio, más conocido como Constancio Cloro, que había sido nombrado por el emperador Diocleciano tras instaurar el sistema de la Tetrarquía.

Moneda de Constancio "Cloro"

En el siglo IV aparecen de nuevo junto con otros pueblos como los escotos, que acaban de llegar de la actual Irlanda, los oscuros atacotos, y sajones, hecho que se recoge en la llamada Res Gestae. Posteriormente, otros autores como Pacatus, nombran ataques de los pictos en el contexto de la usurpación en Britania de Magno Máximo contra Teodosio en el 383, o el poeta Claudiano, que cita la creciente hostilidad picta en el momento que saben que Roma va a abandonar la isla, algo que sucede a principios del siglo V, en tiempos del emperador de occidente Honorio, en donde en los respectivos consulados de Honorio, Eutropio y Estilicón más las guerras contra los godos del 402, nombran esta problemática. 

Abundan también las referencias sobre ellos en los siglos V y VI después de Cristo. Otra obra, interesante, es la de Constantino de Lyon, la Vita Germani episcopi Autissiodorensis, que habla sobre Germanius, el obispo de Auxerre, en donde se describe que los pictos se unen con los sajones para hacer la guerra contra los britanos. Pero, posiblemente, la mejor evidencia sobre los pictos en la antigüedad tardía, la encontramos en San Gildas, historiador y eclesiástico, que en su obra De excidio Britanniae, escrita hacia el 540, nos da una descripción precisa sobre estas gentes, las cuales las encasilla como feroces guerreros que, junto a los escotos, asaltan y pelean contra los britanos. Otra fuente es la de Beda el Venerable con su Historia ecclesiastica gentis Anglorum, escrita entre el 730 y 731, pero se basa en testimonios anteriores como el de Gildas o Constantino de Lyon.

Durante el siglo VI y VII, a la vez que al sur de Britania se formaba la llamada Heptarquía Anglosajona, en la actual Escocia también van a surgir algunos reinos pictos tras la retirada romana. En total hubo siete, que formarían la llamada Pictland, y que experimentaron luchas internas, destacando el ascenso de Fortriu en la parte noreste, y la detención de los anglosajones en su avance hacia Escocia tras perder en el 685 la batalla de Dun Nechtain contra una configuración de pictos comandados por el rey de Fortriu Bridei III.

Precisamente, tras la muerte de Bridei III en el año 706 d. C. marca el comienzo de un período inestable en la historia de los pictos cuando sus reyes lucharon en una serie de guerras contra los escotos que formaron el reino de Dál Riata. Estas guerras terminaron en el año 793 d. C. cuando un rey picto, llamado Constantin mac Fergal, colocó a su hijo Domnall en el trono de Dál Riata y lo mismo intentaron hacer con el reino vecino de Strathclyde, conocido también como Alt Clut, pero sin éxito. A Constantin mac Fergal se le atribuye una especie de unión entre los pictos y los escotos, que derivarían a escoceses, y fue el primer gobernante escocés en ser conocido como Ard Righ, o «Gran Rey» de los escoceses. Sin embargo, pictos y los escoceses pronto se enfrentaron a otra amenaza proveniente del norte: los vikingos que, desde principios del siglo IX, asaltaron las costas escocesas con una regularidad cada vez mayor. Al principio, se trataron simplemente de incursiones, pero pronto los vikingos decidieron asentarse en parte de la isla fundando el reino de York, destruyendo el de Northumbria, debilitando el reino de Strathclyde y colonizando las islas del norte, formando el llamado reino vikingo de Mann. 

Tras varias derrotas de los pictos y escoceses contra los vikingos, posteriormente, Cináed mac Ailpín, más conocido en la historia escocesa como Kenneth MacAlpin, subió al poder y logró unificar de nuevo a los escoceses y los pictos y sentar las bases para una nación escocesa unida. Llegó al trono en el año 843 d. C. y extendió su reino en el momento de su muerte, en el año 858 d. C. más que cualquier otro monarca antes que él. Muchos estudiosos señalan la ascensión de Kenneth MacAlpin y sus descendientes inmediatos como el principio del fin de la cultura picta en Escocia y la transición al reino de Alba. Probablemente ya en el siglo XI, todos los habitantes del norte de Alba se habían convertido en escoceses totalmente gaelizados y la identidad picta se había olvidado, pasándose a llamar entonces el reino de Escocia.


Sociedad

La sociedad picta estaba basada en el clan, usada como mecanismo de protección entre los distintos grupos familiares, prestando especial atención al elemento ya citado del parentesco, en donde se daba extremada importancia a la genealogía, con un ancestro real o mitológico. Dentro de cada clan, había una especie de subjefe que recibía el nombre de «higher man» u hombre superior. Después, y raíz de los descubrimientos arqueológicos, podría existir una especie de «clase media» compuesta por artesanos, cazadores, metalistas, agricultores, ganaderos y fabricantes de armas. También había esclavos, como lo reflejó san Columba en su visita a los pictos del norte cuando constató que había una esclava de Dál Riata entre ellos. Por último, se constata la figura de los llamados «druidas» que, si bien no alcanzarían la importancia religiosa como entre los britanos y galos, tenían su papel trascendente en la sociedad, no como únicamente sacerdotes, sino como filósofos, poetas, educadores, compositores, hacedores de leyes, consejeros políticos, profetas o astrónomos. Fueron de los pocos que escaparían de la cristianización.

Un aspecto importante, recogido en las fuentes, es la conformación de una sucesión matrilineal, esto es, que no es que las mujeres fueran reinas, sino que el linaje proviene de las líneas de sangre de la madre o, dicho de otro modo, por los descendientes por la línea materna. Sin embargo, esto no fue común hasta finales del periodo picto, y, mientras tanto, la elección de un rey se hacía a través de los nobles en un complicado proceso en donde el candidato tenía que demostrar que sus ascendentes provenían de la nobleza y que debía de casarse con la «princesa» de uno de los siete reinos. Así se conformaban uniones estables y de larga duración.


Religión

Parecer ser que los pictos estaban adscritos al politeísmo celta, adorando a deidades celtas y teniendo una cierta veneración animista, es decir, la creencia de que árboles, animales o cosas pudieran tener un espíritu propio. Sin embargo, de los pictos sabemos más sobre sus aspectos religiosos a la llegada del cristianismo gracias a la labor misionera de algunos monjes. El primer misionero cristiano que realmente empezó a cristianizar fue san Ninian, nacido hacia el 360 d. C., el llamado apóstol de los pictos del sur, por su labor evangélica entre estas gentes. Otro misionero importante en esta labor fue san Kentigerno, con su misión cerca del istmo de Clyde, y fundador de la actual Glasgow. Sin embargo, una serie de acontecimientos, como una rebelión anticristiana en Strathclyde, le obligaron a ir a Gales, para finalmente volver en los últimos años de su vida cerca de Kilmacolm, donde sería visitado por san Columba.

De éste último, su obra la conocemos en la llamada Chronicle of Ireland y la Pictish Chronicle. De la primera, tenemos textos que refieren a la cristianización de Escocia por parte de San Columba, que nombra la enseñanza de Columba entre los «túatha toi» (literalmente los pueblos situados al lado del río Tay) que podrían hacer referencia a los pictos, y también otro documento en donde se nombra a ellos en repetidas ocasiones en la titulada Life of St. Columba, escrita por Adomnán, abad del monasterio de Iona. De todo ello, parece ser que san Columba llegó al norte de la isla hacia el 563, concretamente a la península de Kyntire, y, aparte de ser misionero, destacó por sus labores de diplomático entre las tribus pictas, realizando supuestos milagros como el desterrar a una supuesta bestia en un lago (se identifica con el Lago Ness) tras haber matado a un picto. También visitó al entonces rey pagano Bridei I de Fortriu, aunque no consiguió convertirlo. Además, fundó varias iglesias en las islas Hébridas y el monasterio de Iona. 

Tampoco hay que olvidar otros aspectos como las famosas representaciones en monolito, las llamadas «piedras pictas», en la que se esculpían o dibujaban mediante grabados todo tipo de de animales, especialmente caballos, peces o serpientes, estos últimos para los druidas era símbolo de la sabiduría y, sobre todo, figuras geométricas como ruedas que parecen representar carros o símbolos astrológicos e incluso religiosos. También hay algunas piedras que representan posibles escenas de batalla y guerreros en posición de combate. El problema es que hasta hoy, esclarecer su significado es aún un misterio, siendo una hipótesis las representaciones de la vida de algunos difuntos, e incluso nombres, linaje y parentescos.

Escena de batalla de la piedra picta de Aberlemno, que
se presume muestra escenas de la batalla de 
Dunnichen

La guerra

Para los pictos, la guerra fue elemento fundamental dentro de la sociedad picta y para su supervivencia. En efecto, desde niños, los guerreros pictos recibían un entrenamiento basado en la agilidad, fuerza, destreza, puntería y comunicación; y se entrenaban en todo tipo de combates. Finalmente, el aspirante, cuando llegaba a la edad adulta, y tras un largo periodo de entrenamiento, tenía que hacer una prueba pública para demostrar estar capacitado para la lucha. Si la superaba, incluso podría conseguir una especie de trofeo de guerra que demostraba que estaba preparado para la batalla. En raras ocasiones, y en tiempos de guerra, el aspirante podía luchar en la batalla y se le declaraba apto si como trofeo traía la cabeza decapitada del líder enemigo. 

Guerrero picto del siglo I d.C



El guerrero picto, como se ha dicho, ha tenido fama de ser tosco, rudo, feroz, tenaz y a veces inconsciente, pero todo eso se debe a un sentimiento de lealtad y de llamada del deber para luchar no sólo por su tribu sino por su clan. Además, solía estar representado por los famosos tatuajes, aunque no se sabe si eran realmente como tal o pinturas, que se extraía de una planta llamada isantis tinctoria, que se adherían a su cuerpo durante largo tiempo, pero que le daban un aspecto más intimidante y terrorífico. Los pictos luchaban tanto en modalidad de infantería y caballería, pero, por desgracia, las evidencias arqueológicas son pobres en el sentido de que nos puedan dar una información fiable sobre su estructura en batalla, y las escritas tampoco nos la aclaran. Lo que sí es seguro es que no formaban ejércitos permanentes y unidos, ya que cada tribu poseía el suyo propio, y el número no era demasiado alto, con lo cual se le podría catalogar como bandas de guerreros, muy afines y con un vínculo de pertenencia muy arraigado, si bien en época de los reyes cada reino llegó a tener un ejército semiprofesionalizado que servía al rey.

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jueves, 18 de agosto de 2022

ORIGEN DE LA EXPRESIÓN "LEVANTARSE CON EL PIE DERECHO"

 Un texto de Iván La Cioppa 

Empezar con el pie derecho ” es una locución que forma parte de nuestro día a día pero ¿qué significa y dónde nació? Pues su origen se debe a los antiguos romanos que eran muy supersticiosos. Parece mentira que una civilización que conquistó gran parte del mundo conocido y tan bien organizada se dejara influir tanto por creencias antiguas y extrañas. Por ejemplo, los romanos pensaban que el pie derecho estaba bien mientras que el izquierdo traía mala suerte. 


Por eso, empezaban todas sus tareas diarias moviendo siempre primero su pie afortunado. Por ejemplo, por la mañana, al levantarse, el primer pie que tocaba el suelo tenía que ser el derecho, de lo contrario tenían que volver a acostarse y levantarse de la cama de la manera correcta.



Al entrar en sus casas, debían respetar la misma regla. Y es más, con motivo de fiestas y recepciones, había un esclavo llamado "atriensis" que se quedaba todo el tiempo al lado de la puerta de entrada de la domus, recordando a los invitados que entraran con el pie derecho.

Como nos cuenta Petronio en esta breve cita de su Satyricon:

"Antes de que pudiéramos entrar al comedor, uno de los jóvenes, al que se le había encomendado esta tarea, gritó: "¡Con el pie derecho!""



Incluso en el ejército se respetaba la misma regla: los legionarios, de hecho, siempre debían iniciar a marchar con el pie derecho.

Traducción del italiano por Alice Croce Ortega 



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