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miércoles, 12 de octubre de 2022

LA VIDA DE LOS LEGIONARIOS A TRAVES DE SUS ESTELAS FUNERARIAS. LA VIDA DEL LEGIONARIO TITO VALERIO "PUDENS" ; EL CASO DE CAYO CASTRICIO VÍTTORE Y EL DE GAYO JULIO BACCO. EL LEGIONARIO RETRATADO DE CIVIL Y BEBIENDO VINO; LONGINUS SPADEZE EL CABALLERO TRACIO QUE PARTICIPÓ EN LA CONQUISTA DE BRITANIA.

Una colaboración de Ivan La Cioppa para HRA.

Es mucho lo que podemos aprender prestando intención a lo dicho y a lo representado en las estelas funerarias de los soldados que estuvieron al servicio de Roma, en especial si las contrastamos con otras escritas. Vamos a analizar alguna de ellas.

La estela de Tito Valerio Pudens contiene una inscripción bastante legible, complementada con el trabajo de los epigrafistas.

T(itus) Valerius T(iti) f(ilius) / Cla(udia) Pudens Sav(aria) / mil(es) leg(ionis) II A(diutricis) P(iae) F(idelis) / c(enturia) Dossenni / Proculi a(nnorum) XXX / aera [V]I h(eres) d(e) s(uo) p(osuit) / h(ic) s(itus) e(st)

"Tito Valerio Pudens, hijo de Tito, de la tribu Claudia, de Savaria, legionario de la II Legión «Adiutrix Pia Fidelis», del siglo de Dosennio Proculo, vivió 30 años, sirvió 6 años, hecho por su heredero, yace aquí."

El texto, aunque breve nos ofrece mucha información para analizarla.

Tito era originario de la ciudad de Savaria, un gran centro de la Alta Panonia, pero probablemente no era de linaje bárbaro. Debía ser de linaje itálico y titular de ciudadanía romana, requisito fundamental para alistarse en una legión. Tal vez su familia se había asentado en ese centro como parte de los colonos enviados por el emperador Claudio en el año 43 d.C.

Tito se alistó a los veinticuatro años, una edad bastante avanzada para alistarse, algo que nos sugiere que el joven pudo hcerlo impulsado por razones de necesidad. 

Sirvió en la centuria de Dossenio Próculo. La inclusión de este dato nos induce a pensar que, en general, las centurias se indicaban sólo formalmente con un número . Pero que en la vida real se identificaban con el nombre del centurión al mando, papel fundamental en la jerarquía militar. Además, este dato también demuestra el apego de los legionarios a su centuria como unidad básica de la legión con muchos servicios en común, como el depósito de la paga y el fondo funerario.

Desgraciadamente, el pobre Tito murió seis años después de su enrolamiento, algo que nos confirma la fugacidad de la vida en el ejército romano y más aún en Britania. La estela se encontró, para más detalle, en la ciudad de Lincoln, en el emplazamiento de la antigua ciudad romana de Lindum. El hallazgo es una de las pruebas de que la «Legio II Adiutrix» se asentó en esa ciudad.

Probablemente, el legionario falleció en el 76/77 d.C. porque otras fuentes dan fe de la II «Adiutrix» en Lindum a partir del 71 mientras que a finales de la misma década se produce su traslado a Deva, donde construye su fortaleza. 

Todo esto nos lleva a una curiosa consideración: Tito se había alistado el mismo año o el siguiente después de la formación de la legión y entre sus filas había participado en las primeras campañas de esta unidad, como la sangrienta represión de la revuelta de los bátavos.

Al final de la inscripción se cita al heredero anónimo que mandó tallar la piedra funeraria. Los legionarios nombraban herederos a veces a sus familiares pero otras a sus compañeros, con los que establecían una relación de hermandad muy estrecha.

Más allá de la inscripción, la estela cuenta con otros elementos que complementan nuestra investigación.

En el tímpano vemos esculpidos dos delfines y un tridente, símbolos típicos asociados a Neptuno, algo que no es de extrañar porque la «Legio II Adiutrix» se había formado con los marineros de la «Classis Praetoria Ravennatis» y había mantenido sus orígenes marítimos como legión naval, junto con la I «Adiutrix».

Sin embargo, este dato nos sugiere una hipótesis alternativa sobre su alistamiento tardío: Tito no había entrado en el ejército a una edad avanzada por necesidad sino que podría ser uno de los marineros de la flota de Rávena de la que nació la «Legio II Adiutrix». El hecho de que en la estela no se mencione su servicio anterior en la marina puede explicarse con la baja reputación de la que disfrutaba en comparación con la legión y por ende la voluntad de no divulgar este dato. 

Finalmente, en la parte inferior de la estela destaca el bajorrelieve de un hacha. Es un símbolo recurrente en muchos monumentos funerarios militares, especialmente en el Imperio occidental. Su significado no está del todo claro pero una tesis acreditada afirma que el hacha representa la fuerza del guerrero, de hecho era el arma típica entre los pueblos indoeuropeos. Ligado a este significado, el hacha podría muy bien representar el sello de inviolabilidad de la tumba.

La estela funeraria de Tito Valerio «Pudens» se conserva en el British Museum, en Londres.

UN LEGIONARIO AL MANDO DE UN GENERAL. EL CASO DE CAYO CASTRICIO VÍTTORE.
Estela funeraria de especial relevancia, hallada en Aquincum, hoy Budapest, sede de una gran fortaleza legionaria y capital de la «Pannonia inferior».
El epígrafe se pude leer claramente y, además de datos sobre el difunto, contiene información fundamental sobre un importante personaje de la historia romana.
C(aius) Castricius / C(ai filius) Off(entina) (!) Vic/tor Como mil(es) / leg(ionis) II ad(iutricis) (centuria) M(arcii) / Turbonis ann(orum) / XXXVIII stip(endiorum) XIIII / h(ic) s(itus) e(st) L(ucius) Lucilius fr(ater) / et he(res) posuit p(ro) p(ietate
Caio Castricio Vittore, hijo de Cayo de la tribu Offentina, de Como.
Soldado de la «Legio II Adiutrix», de la centuria de Marcio Turbón.
Vivió treinta y ocho años, con catorce años de servicio. Aquí está enterrado.
Lucio Lucilio, su hermano y heredero posó como signo de devoción.



En primer lugar, examinamos el texto, bastante rico.
El difunto Vittore nació en Como, ciudad lugar de nacimiento de Plinio el Viejo. Vivió treinta y ocho años. Ya que murió después de catorce años de servicio, se supone que se alistó a los veinticuatro, una edad mayor que de costumbre.

Pero la noticia más importante es que Vittore era un legionario de la «Legio II Adiutrix», que presidía la fortaleza de Aquincum desde la última década del siglo I, y el centurión al mando de su centuria era nada menos que Quinto Marcio Turbón, quien a los pocos años se convertiría en uno de los generales más ilustres del séquito de Trajano. 
Esta información añade un detalle más a la vida de Turbón que conocemos gracias a la inscripción de Cyrrus y varias citas en las fuentes clásicas. La primera mención de Turbón se remonta al año 113 d. C. como Prefecto de «Classis Praetoria Misenensis», algo confirmado por un diploma de «honesta missio» de algunos marineros de la flota de Miseno. Algo que nos induce a datar la estela de unos años antes.
La tumba fue construida por encargo de Lucio Lucilio, identificado como su hermano y heredero. Puesto que esta segunda calificación comparece en referencia al comisionista en un gran número de monumentos funerarios. puede deducirse que el heredero recibiera también el encargo de construir el monumento en memoria del difunto.
Ahora pasemos a los elementos decorativos.

El legionario se halla figurado con su panoplia completa. Cabe subrayar la presencia de las dos jabalinas que se suministraban a cada soldado para realizar un doble lanzamiento antes del contacto con el enemigo.
El casco, un tanto insólito, parece tener cuernos o plumas a los lados.
El «balteus» tiene una serie de tachuelas decorativas, una señal de que Víctor había invertido unos cuantos sestertius en un equipamiento de calidad.
Vittore parece vestir una «lorica hamata», aunque el tiempo haya borrado la textura metálica. Llama la atención la ausencia de los tirantes de refuerzo, aún en boga en esta época pero que desaparecerán en el siglo III. El uso de este tipo de loriga depende de la legión a la que pertenecíera el soldado: la «Legio II Adiutrix» era una legión naval que servía muy a menudo en buques de guerra y una loriga tan ligera y cómoda era mucho más recomendable para luchar en un trirreme que una segmentata.
El tipo de escudo de Vittore también responde a la misma exigencia. Apreciamos que no es un escudo tipo teja, habitual en esta época, sino un escudo ovalado, utilizado sobre todo por la infantería ligera al ser más manejable y menos voluminoso, por lo tanto también era el mejor para combatir en la cubierta de un buque. 
El escudo es muy interesante porque representa una fuente visual clara de cómo se podía decorar. De hecho, podemos ver los inevitables rayos de Júpiter y, lo que más llama la atención, un umbo, bastante atípico para la época, con un bajorrelieve que representa una cabeza de medusa.
Algo que no es de extrañar porque, para los Romanos, Medusa era una entidad con valor protector y apotropaico. Los Romanos pensaban que podían ganarse el favor de la Gorgona y usar su poder para petrificar y aterrorizar a sus enemigos. Especialmente en el ámbito militar, su efigie se encuentra en las «loricae muscolatae» de los altos oficiales y como amuleto de la suerte. Minerva, diosa de la guerra “táctica”, tiene un escudo con la imagen de Medusa. 
Además de los propósitos de protección, los soldados creían que Medusa les brindaría coraje y furia en la batalla.
También podemos observar el «cingulum militare», el cinturón con colgantes en forma de medialuna, y debajo vemos un «subarmalis» con pteruges terminados en flecos. Ambos elementos parecen de excelente calidad.
A partir de este análisis iconográfico podemos incluso aventurar un perfil personal de Vittore.
El legionario probablemente prestó especial atención a la calidad de su panoplia, como puede observarse en el refinamiento de los diversos elementos tomados en consideración. Además, probablemente fue un hombre supersticioso tanto como para comprar, a un precio considerable, un umbo incrustado con la efigie de Medusa.
La suerte, por una parte, fue muy favorable a Cayo Castricio Vittore porque se encontró a las órdenes de un comandante formidable como Turbón. Lamentablemente no fue suficiente, porque Plutón lo llamó  antes de que pudiera alcanzar su merecida baja militar.

Traducción del italiano por Alice Croce Ortega 

GAYO JULIO BACCO. EL LEGIONARIO RETRATADO DE CIVIL Y BEBIENDO VINO

Otra estela muy particular  se conserva en el Museo Romano-Germánico en Colonia, Alemania.
La estela en cuestión se encuentra en excelente estado y consta de dos cuerpos: bajorrelieve y epígrafe.
Empecemos por el epígrafe, de tipo capitular, que incluso ha conservado parte de las rúbricas, es decir, el color rojo (generalmente derivado del minio o del cinabrio) en los surcos de las letras.

"C(aius) Iulius C(ai filius) Gale/ria Baccus Lugu/duni mil(es) coh(ortis) I Th/racum ann(orum) XXXIIX / stip(endiorum) XV. Antistius / Atticus et Bassius / Communis h(eredes) f(aciendum) c(uraverunt).
"Gaius Iulius Baccus, hijo de Gaius, de la tribu Galeria, de Lugudunum, soldado de la Cohorte I de Tracia, 38 años, 15 años de servicio. Antistius Atticus y Bassius Communis, sus herederos, lo hicieron erigir"."

Del texto podemos deducir mucha información: el fallecido se llama Cayo Julio Bacco, sirvió 15 años en la «Cohors I Thracum» y murió a los 38 años. Cayo es un ciudadano romano, algo que se puede deducir de los «tria nomina» y de la clasificación en una tribu (en este caso la tribu Galeria, que agrupaba a todos los ciudadanos romanos de la «Gallia Lugdunensis»). Su «nomen», Julio, nos induce a pensar que la ciudadanía fue concedida a él o, más fácilmente, a alguno de sus antepasados bajo la dinastía Julio-Claudia por méritos militares o porque su progenitor ocupaba cargos públicos en el tejido social o político galo (por lo tanto, era un personaje ilustre que era necesario romanizar cuanto antes). Podríamos ir aún más lejos, y atrevernos a suponer que uno de sus antepasados recibiera la ciudadanía en la época de César.


El dictador quizás otorgara este derecho a un antepasado de Bacco, como recompensa por haber sido su aliado en la campaña de Galia. Es una hipótesis algo atrevida, pero no demasiado si pensamos en la ciudad de origen del difunto: Lugdunum. Que fue fundada como colonia romana en el 43 a. C., un año tras la muerte de César. Fue ocupada por los veteranos del dictador y exiliados romanos de Vienne. Todo esto nos induce a pensar que la familia del difunto era fiel a Roma.

El «cognomen» "Baccus" también es importante para adquirir información sobre el difunto. El término no se refiere al dios romano del vino, Baco, que se escribe con "h" después de las dos "c" (Bacchus), sino, más bien, a "Baco" , el jabalí, animal sagrado de galos y celtas. Por extensión, se refería a personas que comerciaban con cerdos o que tenían rasgos físicos que los asemejaban a estos animales. Posiblemente, el antepasado del difunto que adquirió la ciudadanía romana pudo haber sido comerciante de cerdos o tener ojos porcinos o quizás una talla considerable.

Pero si Baco era un ciudadano romano, se preguntarán algunos, ¿por qué sirvió en una cohorte auxiliar?

Existían cohortes auxiliares de ciudadanos romanos alistados durante crisis militares, cuando no era posible formar legiones completas. Los soldados de estas unidades recibían el mismo tratamiento de los legionarios según relata Tácito en una de sus obras (Ann. I, 8) donde narra que Augusto recompensó tanto a los legionarios como a los auxiliares de las cohortes de ciudadanos con las mismas donaciones.

Sin embargo, había otra posibilidad de que un ciudadano romano se alistara en una cohorte auxiliar y era cuando no reunía todos los requisitos indispensables para incorporarse a una legión. En ese caso podía acceder a los «auxilia», donde los requisitos eran mucho menos estrictos.
Nuestro Bacco puede haberse alistado como auxiliar por esta razón; quizás no fuera suficientemente alto o tuviera algún problema físico.

También puede resultar curioso que el difunto fuera galo y sirviera en una cohorte de tracios. De hecho, al principio, todos los soldados de cierta cohorte auxiliar procedían del mismo lugar: sin embargo, al pasar los años, por necesidad, las filas podían reponerse independientemente de la procedencia de los nuevos integrantes, salvo algunas excepciones. Probablemente la cohorte de los tracios estaba asentada en Lugdunum cuando Baco decidió alistarse, o él mismo se encontraba en una zona guarnecida por dicha unidad.
La cohorte I de Tracios por esos años se encontraba en «Germania Superior»  como atestiguan varios diplomas y monumentos funerarios del 65 al 129 d.C.

Pasemos ahora a considerar algunas anomalías que podemos observar en el epígrafe:
Primero,  las llamadas “ligaduras”, es decir, dos letras unidas por un lado. Este recurso se utilizaba para ganar espacio en la superficie a grabar.
Luego tenemos las llamadas “letras enanas” colocadas dentro de otra letra. Se usaban para corregir un error, como cuando el epigrafista se olvidaba de una letra.
Es interesante el caso de la palabra «Lugdunum» que el epigrafista corrige añadiendo una U enana dentro de la G.
Esto es importante por dos razones:
Primero, descubrimos que, como atestigua Dión Casio (Historia romana, L, 46), la ciudad, desde sus orígenes hasta cierto período, se llamó «Lugudunum».

En segundo lugar, la forma primitiva es fundamental para fechar la estela funeraria de Baco, a partir del estudio de otras fuentes. En primer lugar, podemos señalar que en el mausoleo de Munacio Planco, fundador de Lugdunum, edificado en el año 1 d.C, todavía se utiliza la forma original. La misma grafía «Lugudunum» se puede leer en la «Tabula Claudiana», una tablilla de bronce con un discurso del emperador Claudio sobre la oportunidad de admitir a los ilustres ciudadanos romanos de «Lugudunum» en el senado de Roma. El hallazgo se remonta al 48 d.C. Pero no es todo, porque esta forma sobrevive en las "Vidas de los Doce Césares" de Suetonio, que se remontan a la época de Publio Elio Adriano. Todos los autores posteriores utilizarán la palabra sin la "u". Es así como podemos fechar la estela de Baco en este mismo período, teniendo también en cuenta que su cohorte estuvo asentada en Germania desde el 65 al 129 d.C.
Ahora pasemos a la parte figurativa.

Aquí el soldado no está retratado con su panoplia, como es habitual, sino con ropa de calle en su triclinio mientras bebe el vino que le sirve un esclavo.

La imagen es sumamente evocadora bajo diversos aspectos y nos dice mucho sobre el carácter del difunto.
Bacco debió de estar muy apegado a su condición de ciudadano romano porque quiso ser retratado con dos símbolos de "ser romano": la toga y el triclinio.

La escena también recuerda la costumbre de amigos y familiares de celebrar un banquete («Silicernium») frente a la tumba del difunto, después del entierro, para compartir alimentos con él en su honor y para ayudarlo en su largo viaje hacia el Hades. Además, el triclinio también representa la riqueza y opulencia, indicando el lugar destacado que ocupará Baco en el más allá.

Tengamos en cuenta que en la escena representada, el auxiliar está bebiendo vino de una copa, sin embargo hay otras dos en la mesa: este detalle tampoco es casualidad.

Durante el banquete fúnebre frente al sepulcro, los asistentes bebían vino y se lo ofrecían al difunto, vertiéndolo sobre el altar, por el suelo, y a veces en canales especiales o en ánforas con el fondo abierto que alcanzaban los restos mortales del difunto.

Otras pruebas de esta costumbre son los triclinios de piedra encontrados en la necrópolis conocida como “de los Claudii” en la Via Laurentina, así como los numerosos frescos en las paredes de varias tumbas.

Un rasgo común a muchas tumbas es la representación de un esclavo sirviendo al difunto durante el banquete. Se trata de una reminiscencia oriental de la que Petronio también da fe en el Satyricon (Sat. 64).

Al final, Cayo Julio Bacco, de origen galo pero siempre fiel a Roma, vivió como romano y como tal decidió ser recordado después de su muerte.

LONGINUS SDAPEZE, EL AUILIAR TRACIO  QUE PARTICPÓ EN LA CONQUISTA DE BRITANIA.

Estela funeraria de piedra bastante deteriorada, hallada en la zona de la antigua Camulodunum (hoy Colchester, Inglaterra) en 1928. En 1996 con motivo de nuevas excavaciones se encontraron algunos de los fragmentos perdidos, como el rostro. Hoy se conserva en el Colchester Castle Museum.


La lápida se compone de una epígrafe y algunos bajorrelieves.

Vamos a empezar examinando el epígrafe de tipo capitular.

Longinus Sdapeze
Matyci ( filius) duplicarius
ala prima Tracum pago
Sardi(ca) anno(rum) XL aeror(um) XV
heredes exs testam(ento) [f(aciendum)] c̣(uraverunt)
h(ic) s(itus) e(st)

Aquí yace enterrado Longino Sdapeze hijo de Matuco, «duplicarius» de la «Ala I Tracum», del «pagus» de Serdica, de 40 años, con 15 años de servicio; sus herederos lo construyeron de acuerdo con su testamento.

Veamos lo que se deduce de la inscripción.

Lo primero, se nota la presencia de dos nombres, uno romano y el otro tracio, que nos revela su origen. Es algo que también podemos observar en otras lápidas de militares tracios, como la de Rufus Sita. El nombre romano, puede que relacionado con la altura del difunto ("longinus" viene de "longus" que significa "alto"), utilizado en un contexto informal – en falta de la ciudadanía romana – servía para facilitar a aquellos que no hablaban latín: en efecto, podemos intuir que no fuera fácil pronunciar para los romanos el nombre tracio. "Sdapeze" es un nombre que todavía existe en la zona de los Balcanes, aunque no sea muy corriente.
Longino se alistó a los 25 años: ya no era un jovencito, para la época.

El momento de su muerte es fácil de calcular, teniendo en cuenta su lugar de nacimiento: Serdica, ciudad que corresponde a la actual Sofía, en Bulgaria. Nacida como una fortaleza tracia construida por los Serdos, según Dion Casio, fue luego conquistada por Marco Licinio Craso, sobrino del homónimo triunviro caído en Carras, en el 29 a. C. A partir de ese momento se convirtió en «pagus», es decir un distrito con varias aglomeraciones urbanas, y sabemos que sólo con la venida de Trajano este centro urbano fue nombrado «Municipium» y llamado «Ulpia Serdica». Esto significa que Longino ciertamente murió antes del adviento del «Optimus Princeps», pues en la epígrafe la ciudad es llamada «pagus Serdica».

 Además, no olvidemos que Britania fue ocupada en el 43 d.C.: la estela debe ser fechada después de entonces.
Podemos circunscribir aún más el lapso de tiempo en el que podemos fechar la estela, presentando la hipótesis bastante plausible de que la estela fuera destruida por las huestes de Boudicca, las cuales en el 61 d.C. bajaron desde East Anglia y ocuparon Camulodunum que, mientras tanto, había cambiado su nombre en «Colonia Victicensis», así como nos refiere Tácito en sus “Annales”


También sabemos que, después del levantamiento, la zona de Camulodunum, fue completamente arrasada, no pudo recuperarse y poco a poco fue abandonada. Por lo tanto es poco probable que una unidad como el «Ala I Tracum» estuviera asentada en esa zona años después de la rebelión.
Longino, por tanto, debió participar en la campaña promovida por Claudio para someter la isla en el 43 d.C., muriendo antes de la revuelta organizada por la Reina de los Icenos.

Pasemos ahora a la unidad en la que sirvió el difunto. 

El «Ala I Tracum», según dice la estela de Longino y la de otro compañero suyo, Sesto Valerio Geniale, y según atestigua un diploma del 103 d.C., resulta asentada en la isla donde se queda hasta el 127 d.C., año en la que se la cita en un diploma en «Germania inferior». Probablemente era ahí donde estaba cuando fue llamada a formar parte del ejercito que invadió Britania en el 43 d.C., pues de Germania procedían la mayoría de las fuerzas que lo integraban. Longino era un suboficial, porque se utiliza el término «duplicarius» que indica precisamente a los graduados, que recibían el doble del sueldo de los soldados llanos.
Ahora pasemos a la parte decorativa y al bajorrelieve.

La estela está coronada por una esfinge en el centro y dos leones a los lados con una serpiente enroscada alrededor del cuerpo de cada uno. La esfinge es un legado de la cultura egipcia, que llegó a Roma a través de los Griegos y luego de los Etruscos. Presente en muchos otros monumentos funerarios, representa la sabiduría y la inviolabilidad de la tumba.
El león, en cambio, es un legado de la cultura griega. De hecho, se dice que en el norte de Grecia hubiera muchos, luego extintos. Para los Griegos, como para los Romanos, el león era un símbolo de fuerza y poder, además de una defensa contra las malas influencias. De ahí su función ulterior de protector de los monumentos funerarios, creencia mayoritariamente oriental. En efecto encontramos muchas estatuas y bajorrelieves que representan leones repartidas por todo el Imperio y también en la Britania romana.

La serpiente representa el vínculo indisoluble con la tierra y la naturaleza. Para los Romanos era un símbolo de renacimiento y curación (algo ligado a la muda de la piel) pero también de protección e inmortalidad. Esta última característica es la razón por la que comparece en la estela, para simbolizar la eternidad más allá de la vida de Longino y sus hazañas.
Pasemos ahora a la figura del difunto, retratado sobre un caballo enjaezado con «phalerae» muy refinadas y caras, prueba de su rango dentro del «Ala I Tracum».
Longino viste el típico equipo de caballero: escudo ovalado, loriga squamata y casco tipo “Coolus”. Muchos cascos de este tipo se han encontrado en Gran Bretaña fechados de mediados del siglo I, más o menos en el período de la invasión de la isla como el llamado “casco de Walbrook” que se conserva en el Museo Británico.
Tumbado en el suelo, debajo del caballo, sobre su escudo en posición fetal (indicando miedo y terror) hay un bárbaro desnudo con barba y pelo largo y enmarañado. Esta imagen es el reflejo de cómo los Romanos consideraban a los Bárbaros. El Británico es retratado, de hecho, casi como un animal feroz que ha sido domado por el poder de Roma, portadora de orden y civilización donde quiera que haya caos y barbarie. Este es el mensaje que aquí se quiere expresar.

Al entrelazar todos los datos recopilados, podemos afirmar que la estela de Longino Sdapeze debe considerarse el monumento funerario romano más antiguo de Gran Bretaña. Otra peculiaridad es el hecho de que fue tallada con piedra de Gloucestershire: lo cual es inusual, ya que muchas estelas del sur de Gran Bretaña usan piedras procedentes del lugar. Esto prueba que, ya desde los primeros años de la conquista, que comenzó en el 43 d.C., Roma tenía una organización territorial bastante eficiente y buenas conexiones.
Para terminar, podemos decir que Longino Sdapeze todavía hoy está al servicio de Roma, y nos habla de la epopeya romana en Britania a través de su estela tan especial.

Traducido del italiano por Alice Croce Ortega 🇪🇦

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