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domingo, 27 de febrero de 2022

EL EMPERADOR MAYORIANO. LA ÚLTIMA ESPERANZA DE ROMA EN OCCIDENTE.

Un texto de Federico Romero Díaz

Gracias a autores como Hidacio, Juan de Antioquía y Sidonio Apolinar contamos con bastantes datos sobre la vida de este Emperador. Su nombre completo fue el de Flavio Julio Valerio Mayoriano. Nació entre el 420 o el 427 en el seno de una noble familia militar con buenas conexiones con la corte imperial. Su abuelo había desempeñado el cargo de magister militun durante el gobierno de Teodosio y sus padres estaban muy próximos al hombre con más poder dentro del Imperio en aquella época Flavio Aecio.

El líder franco Clodión el Cabelludo se somete a Aecio en presencia de su oficial Mayoriano.(Il. M.Szyszko)

Bajo la protección de Aecio inicia su formación militar. Los enemigos no eran escasos. Sus méritos contra francos y alamanes, junto a su noble cuna romana pronto le hicieron destacar haciendo que Valentiniano III le tuviera en cuenta como candidato a ser el esposo de su hija, Placidia. Sin embargo el magister militum Aecio tenia otros planes. Deseaba que el enlace de Placidia no fuera con su joven oficial Mayoriano, sino con su propio hijo Gaudencio. Así lograba emparentar con la casa imperial y colocar a su hijo en el trono. Mayoriano enojado por la decisión de Aecio se alejará voluntariamente de la corte hasta el asesinato de Aecio en el 454 a manos del propio emperador que solo unos meses después, muere a manos de dos seguidores del magister militum.

Aecio Valentiniano y Gala Placidia. Atila (2001)

Tras la muerte de Aecio y de Valentiniano III los acontecimientos se precipitan. El nuevo emperador, Petronio Máximo, que probablemente estaba detrás del asesinato de Valentiniano III, reclama al joven Mayoriano a su corte donde es nombrado Jefe de la Guardia. Sin embargo en el 455 Roma es saqueada por los vándalos de Genserico y su emperador fallece tratando de huir de la plebe enfurecida. Mayoriano, junto a su amigo Ricimero se imponen por la fuerza de las armas al candidato al trono de los visigodos, Avito siendo  Mayoriano nombrado emperador el 457.

Saqueo de Roma por los vándalos en el 455.

El imperio romano en Occidente está en una situación crítica y Mayoriano pone manos a la obra para salvar lo que aún queda y recuperar una buena parte de lo perdido. Rechaza a los incursores vándalos en Campania y recupera el control sobre el sur de la Galia derrota con la ayuda de Egidio a los visigodos, a los que fuerza a pactar. También derrota a los burgundios recuperando la ciudad de Lugdunum (Lion). Retoma el control de las ricas Sicilia y Cerdeña de los vándalos y por fin, ataca a los suevos en Gallaecia que se ven obligados a replegarse y a cesar en sus ataques en la península ibérica.

Su lucha por devolver al imperio romano su antiguo esplendor no se limitó al plano militar. Fue autor de un gran numero de leyes, muchas de las cuales se recogerán en el llamado Código Teodosiano. Redujo los impuestos y su tasación futura fue puesta en manos de funcionarios locales. Restableció la institución de los defensores, obligados a defender a los más humildes y a reportar al Emperador de los abusos cometidos en su nombre. Prohibió la costumbre de derruir los monumentos antiguos para aprovechar sus restos en nuevas construcciones y trató de limitar la sangría que suponían las ordenaciones obligatorias y los votos de celibato prematuros para el Estado.


Tras asegurar su situación militar en la Galia y en la península ibérica reunió un potente ejército con el que se dirigió a la costa levantina de Hispania. Allí estaba concentrando una gran flota de barcos con los que pasar a África. Roma si quería tener un futuro, necesitaba recuperar de manos de los vándalos la rica provincia de África. Sin sus impuestos y trigo el imperio de occidente tenía sus días contados. Hidacio nos cuenta que el astuto rey vándalo Genserico, conocedor de los planes del romano, y quien sabe si con el apoyo de Ricimero, gracias a la traición de los capitanes de los barcos romanos, consiguió adelantarse y capturar una parte de la flota reunida y quemar el resto de la gran flota romana posiblemente a resguarde en Portus Ilicitanus(actual santa Pola). La última esperanza de Roma se hundía frente a la costa de Hispania.

Mayoriano fue realmente el último emperador de Occidente que intentó restaurar algo del anterior poderío romano y proteger al Imperio romano de Occidente de la desaparición. Resultó ser demasiado independiente para Ricimero, que deseaba colocar a alguien en el trono más "manejable". Eso sumado al prestigio que tenía como militar victorioso y sus ambiciones de conquistar el reino vándalo, hizo que Ricimero recelara e hiciera fracasar su expedición.TRas la derrota, a la vuelta a Italia y tras licenciar a la mayor parte de su ejercito en la Galia, será detenido y asesinado por los agentes de Ricimero en el 461, aunque también hay fuentes que dicen que pudo morir de disentería.

Edward Gibbon escribió de él en su clásico Historia de la decadencia y caída del Imperio romano: «Mayoriano nos brinda el feliz hallazgo de un carácter grande y heroico, tal como algunas veces surge, en una época de decadencia, para vindicar el honor de la especie humana»

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miércoles, 23 de febrero de 2022

LA DIETA DEL LEGIONARIO

Texto de Iván La Cioppa.

Se calcula que un legionario romano quemaba un promedio de 7.000 calorías al día. Estas cantidades no deben sorprendernos si pensamos en el agotamiento y la tensión excepcional a los que los legionarios eran sometidos, como marchas, construcción de campamentos, batallas y entrenamiento. Para sostener estos ritmos, tenían que seguir una dieta adecuada.




Según la costumbre romana, el soldado debía comer por una sola razón, es decir para ganar energía y no por placer. Tenía que mantener una conducta austera y espartana para no ablandarse. De hecho, las fuentes utilizan la expresión «cibum capere»  que simplemente significa "tomar comida".

Sin embargo si que tenemos noticia de que los oficiales se concedían buenas comilonas. De hecho, para ellos se utilizaba el verbo «epulare» que significa "disfrutar de un banquete". Baste con decir que Catón el Joven, a pesar de su fama de hombre austero, llevó a la guerra a su cocinero personal.

El alimento básico de la dieta del legionario eran los cereales, especialmente la espelta y el trigo, que eran muy fáciles de cultivar. Cada soldado recibía cierta cantidad en grano, de forma regular y su coste era descontado de su paga. Muy nutritivo y fácil de preparar era el «puls», una sopa espesa de cereales, cocinada con agua, leche y cualquier otra cosa que se tuviera a disposición.

Habitualmente, en colaboración con los miembros de su «contubernium», los legionarios molían parte de sus cereales en pequeñas muelas transportadas en carretas. El «panis militaris» se hacía mezclando harina de trigo, agua, sal, aceite y hojas de laurel: era una especie de saladilla sin levadura, que se asaba sobre piedras calientes o brasas. Con harina de trigo duro, agua y aceite se elaboraba el «buccellatum», una galleta muy dura pero muy duradera. Por lo general, se cocinaba dos veces para que quedara aún más seco y durara más tiempo.

Buccellatum


Esta doble cocción era muy importante. De hecho, las fuentes nos informan que en una ocasión, durante la guerra vándala del 533 d.C., el «buccellatum» no se coció adecuadamente y provocó la intoxicación y la muerte de 500 soldados.

Este tipo de galleta se comía a menudo durante las marchas, cuando no se disponía de tiempo para parar a comer. Por la misma razón, los legionarios siempre llevaban consigo una bolsa de cereales, algo que podía ser decisivo en caso de perder los carros de la comida, porque gracias a eso podían resistir unos días más, comiendo su contenido tanto crudo como cocido en forma de pan.

En las fuentes hay muchas referencias a la elaboración del pan por parte de los soldados romanos. Herodiano incluso nos cuenta que el emperador Caracalla, durante las campañas militares, compartía mesa con sus soldados y, como ellos, él mismo amasaba y horneaba su pan.

Otra prueba muy interesante es el descubrimiento de 120 hornos entre los restos de un campamento en «Devona» (hoy, Deers Den) en Escocia.

Entre los diversos cereales, sin embargo, había uno que no gozaba de buena fama: era la cebada, que se consideraba de nivel más bajo y apta solo para animales y bárbaros. Precisamente por eso, uno de los castigos infligidos al legionario era comer cebada en lugar de trigo, socavando así su dignidad.

La carne merece una mención especial. Los legionarios comían carne pero no muy a menudo porque era fácilmente perecedera, especialmente en climas cálidos y podía estropearse por muchas razones.

Apiano nos habla de una fuerte disentería en las filas del ejército de Lucio Lúculo, en la campaña española del 150 a.C., debida a carne de venado y conejo estropeada.

Lo mismo sucedió con las tropas de Corbulón en el 59 d.C. en Asia Menor.


Para evitar esta clase de problemas, generales como Avidio Casio y Pescenio Níger impusieron un rigor aún mayor a sus soldados, limitando su dieta a pan y «buccellatum».

Sin embargo, en general, la legión procuraba integrar las comidas de los soldados también con carne por su aporte energético especialmente elevado. Vegecio, como una forma de resolver el problema, recomienda reclutar cazadores y guardianes de animales para asegurar el abastecimiento de las cantidades necesarias de carne; en el «Codex Theodosianus», el cordero y el tocino están incluidos entre los alimentos recomendados en la dieta del legionario.

La arqueología nos confirma una vez más estos datos, ya que se han encontrado una gran cantidad de huesos de animales en varios emplazamientos de antiguos campamentos militares.

Para conservar mejor la carne, a menudo se utilizaba sal, limitando así la proliferación de hongos y bacterias e incluso enfermedades como el botulismo.

La sal efectivamente era un alimento muy importante, que se utilizaba también para dar sabor a la comida. Disuelta en vino, además, favorecía la retención de líquidos, previniendo la deshidratación sobre todo en zonas de clima cálido. Debido a su múltiple utilidad, a menudo se les entregaba cierta cantidad de sal a cada legionario como parte de la paga. Y por esta razón el sueldo del soldado romano se llamaba "salario". De la sal también toma su nombre una de las vías romanas más famosas: la «Via Salaria»  que comunicaba la ciudad con las salinas de la desembocadura del Tíber.

La dieta del legionario también se complementaba con queso, que se tomaba solo o en sopas o en la masa de pan. El más utilizado fue el “Caciofiore de Columella”, llamado así por el nombre del escritor latino que escribió la receta en sus crónicas, un antepasado del “pecorino” romano. Este tipo de queso era ideal para su uso en el ejército porque tardaba poco en hacerse, tan solo 15 días, y se conservaba durante bastante tiempo.



Los huevos también fueron ampliamente utilizados porque era fácil conseguirlos. La confirmación nos viene del examen de las letrinas descubiertas entre los restos de los campamentos.


También era muy peculiar la bebida típica de los soldados: la posca, también llamada «acetum», una mezcla de agua y vinagre, muy eficaz en quitar la sed y cuya excelente acción desinfectante reducía el riesgo de disentería.

El vino también estaba permitido, pero aguado y, a veces, mezclado con miel y especias.

Poco utilizada era la cervisia, antepasado de la cerveza, considerada bebida bárbara.

La potencia en batalla de una legión dependía muchísimo de su capacidad de alimentar a sus miembros. La calidad de los suministros podía decidir la victoria o la derrota en una batalla o poner en peligro toda una campaña militar; pues, como dice Vegecio:

"El hambre consume a un ejército más que la batalla y es más cruel que la espada".

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SCAEVA. EL PARADIGMA DEL VERDADERO ROMANO

Os dejamos un enlace por si queréis haceros con un ejemplar de "La legión que vino del mar" de Iván La Cioppa.



viernes, 4 de febrero de 2022

SCAEVA. EL PARADIGMA DEL VERDADERO ROMANO

Un relato de Iván La Cioppa para HRA

¿Por qué se hizo celebre  Marco Cassio Scaeva, centurión de la Legio VI a las órdenes de Cayo Julio César?





 La guerra civil asola todo el imperio. César, pasado el Rubicón, entra en Roma sin derramar una gota de sangre mientras Pompeyo y sus soldados se refugian en Grecia donde tratan de reorganizarse. El conquistador de las Galias sabe muy bien que la partida aún no está cerrada. Su adversario cuenta con 11 legiones que desde las provincias orientales se están moviendo hacia las costas del Epiro. Desde aquí comenzará la ofensiva. César, una vez más, debe jugarse el todo por todo y, con las pocas legiones que logra embarcar, llega a Grecia para hacer frente a lo que una vez fue un amigo fraterno con el que se había casado su hija. la muerte de esta supuso, primero el distanciamiento entre los dos hombres más poderosos de Roma y después en el enfrentamiento abierto entre ambos al unirse Pompeyo a los rivales políticos de César.

Pompeyo puso su campamento en una colina a pocas millas de Dyrrachium. César ordenó a sus hombres construir una impresionante muralla de 22 km alrededor del campamento enemigo con el fin de aislarlo y dar la idea de que está sitiado y en dificultad. Pompeyo no se queda inactivo. Confiando en la superioridad numérica, realiza numerosas incursiones a lo largo de las fortificaciones cesarianas. Entre éstas hay un fuerte al sur, confiado a la octava cohorte de la Legio VI. 6000 pompeyanos se lanzan sobre él. Los defensores son menos de 500 y apenas pueden contener el choque. Es una carnicería. Muchos perecen y entre éstos los centuriones más viejos. La situación es desesperada pero aquí un hombre decide tomar el mando.  Su nombre es Marco Cassio Sceva, un centurión de hierro y granito que ya' ha dado prueba de valor durante el desembarco en Britania.

Scaeva incita a los compañeros a no rendirse y honrar a su comandante. La Legio VI siempre lo ha hecho. Confía en su coraje y no lo defraudarán. Ningún pompeyano pasará por esa parte excepto en pedazos. La lucha continúa. Arqueros y máquinas de asedio continúan la matanza pero los defensores resisten. Scaeva lucha denodadamente en primera fila tanto que la hoja de su gladio se arrugó por los muchos golpes y su escudo es desgarrado por flechas enemigas.  Una lanza se clava en su costado mientras un golpe de espada le desgarra el muslo pero nada logra detener su furia. Poco después una flecha se le clava en el ojo izquierdo. Un hombre normal no podría soportar tal dolor pero él no es como los demás. Incluso el dios Marte lo mira admirado. Lanzando un gruñido inhumano, se arranca el dardo de la órbita ocular, lo lanza al suelo, irritado, y se lanza contra los adversarios, asombrados por esa escena. En algún momento el centurión parece ceder y golpea el suelo. Por un momento el choque se detiene. 

Ilustración de James Rinere (art station.com)


Dos oficiales pompeyanos se le acercan para pedirle la rendición. Ahora, para ellos, la batalla ha terminado. Desafortunadamente se equivocan. Como un felino en espera de la presa, Scaeva se levanta de repente, agarra el gladio y los masacra ambos.  El combate se reanuda. Pasan horas interminables. Al final su cohorte honra al águila de la propia legión , rechazando a los atacantes. 

Algunos soldados llevan a César el escudo de su centurión, con 120 flechas clavadas, para mostrarles el terrible enfrentamiento que han tenido que afrontar y el valor de Scaeva. Se dice que en el campo se lanzaron alrededor de 30000 dardos enemigos. César se sorprende por tanta temeridad' y es cierto que con tales hombres conseguirá la victoria final.

Ya en Bretaña había conocido a Marco Cassio Scaeva. Después de desembarcar en la isla, a él y a algunos otros se les confió la defensa de la playa en la que se estaba construyendo el campamento. Pronto los britanos atacaron y Scaeva luchó con gran vehemencia y ferocidad . En algún momento se quedó solo, acorralado por los enemigos. Perdió el casco y el escudo pero continuó atacando. Desde el campamento vieron la escena y, inmediatamente, corrieron en su ayuda, arrastrándolo a salvo detrás de las líneas romanas. Llevado ante César, Scaeva no se enorgullece de su valentía, sino que pide perdón por haber perdido el armamento y haberse retirado. El comandante quedó impresionado por su humildad y valor y decidió premiar a ese legionario formidable con el nombramiento de centurión. 

Los legionarios de César comienzan su desembarco en Britania.

Bien visto, esa elección fue providencial. La batalla de Dyrrachium está perdida pero, gracias a Marco Cassio Escaeva la victoria de Pompeyo es efímera e insignificante. El centurión debe ser recompensado una vez más por su fidelidad inquebrantable. César lo nombra centurión primus pilus y le dona 200.000 sestercios mientras que a los supervivientes de su cohorte se les concede el doble de la paga por el resto de su servicio, además de comida, ropa y mucho otro.

Las hazañas de Marco Cassio Scaeva han llegado hasta nosotros gracias a varios autores antiguos que las han relatado en sus obras, a veces con versiones discordantes. Primero entre todos el mismo César en el De bello civile, seguido por Plutarco, Suetonio, Lucano, Floro, Appiano y Valerio Massimo. Ellos ayudaron a imprimir indeleblemente en la historia las acciones de este extraordinario centurión , paradigma del verdadero legionario romano.

Otras colaboraciones de Ivan La Cioppa.

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martes, 25 de enero de 2022

LAS REFORMAS DE COSROES I. LA PERSIA RENOVADA SE ENFRENTA AL IMPERIO ROMANO.

Un texto de Federico Romero Díaz

Si en Occidente el nombre de "Cesar" servirá durante siglos para denominar a los emperadores romanos. llegando incluso su influencia a eslavos y germanos que utilizaron las denominaciones de "Zar" y "Kaiser" respectivamente como sinónimos de poder para su realeza, en Oriente el título "Kisrá"

(Cosroes en árabe) servirá para denominar en general a los reyes sasánidas en las fuentes árabes. Para los pueblos de oriente, Cosroes fue el soberano que determinó toda una época, en contraposición al occidente cristiano dominado en aquella época por el romano Justiniano. 

Cosroes I, Anusirwan (531-579) no lo tuvo fácil, heredó un imperio en crisis debido a la guerra que mantenía contra el imperio romano de Oriente y a la inestabilidad interna derivada de los desordenes provocados por los mazdaquitas, seguidores de Mazdak, un líder religioso, seguidor de Zoroastro, impulsor de un movimiento de reforma social que amenazaba los pilares tradicionales del imperio persa.

Para superar la debilidad persa que el nuevo soberano Cosroes heredaba del gobierno de su padre Khavad I, se impulso un vasto proyecto de reforma que el profesor José Soto Chica nos resume en "Bizancio y la Persia Sasánida: Dos Imperios Frente a Frente" la consecución de seis grandes objetivos.

El éxito en la realización de estas reformas le permitirá aumentar el poder de Persia a niveles comparables a los tiempos de los grandes soberanos como Sapor I y Sapor II, que durante el siglo III y el IV pusieron a Roma contra las cuerdas. Las principales reformas que llevará a cabo serán:

1.- Dotar al Imperio de unos pilares administrativos, económicos y militares más sólidos.

2.- Imponer la autoridad del trono a nobles y sacerdotes.

3.- Acabar con las tensiones sociales.

4.-Acabar con el vasallaje de Persia a los eflaitas.

5.-Conseguir el dominio sobre Arabia y el océano Índico.

6.-Imponer su hegemonía al imperio romano de Oriente.

Persia  se mostrará de nuevo como una gran potencia mundial. Cosroes, recibía en su capital Cesifonte a los dignatarios extranjeros en un salón del trono en el que ostentaba una riqueza y boato difícil de imaginar, sentado en un gran trono, sobre el que colgaba una corona de oro de 96 kilos. Al pie de este gran trono había otros tres más pequeños destinados a aquellos soberanos a los que consideraba inferiores: El Augusto de los romanos, el Khagan de los turcos kok occidentales y el emperador de China.

Copa de Cosroes. Biblioteca Nacional de Francia.
Antes de comenzar su tarea reformista hubo de imponerse a su hermano mayor Kaws en una pequeña guerra civil que ganó gracias al apoyo del ejército. Tras la renuncia de Justiniano a continuar la guerra con Persia se convino en que Constantinopla pagara once mil libras de oro que le permitieron financiar los gastos que la guerra  le había supuesto, pagar un tributo a los eftalitas o hunos blancos y reponer las arcas del tesoro con las que afrontar su tarea reformista.




En cuanto a las reformas sociales, tomó una serie de medidas orientadas a la reparación de los daños causados por la revuelta mazdaquita. antes favorecida desde el trono, que le atrajo las simpatía de la nobleza y el clero aliviada al ver como se obligaba a los campesinos ocupantes de sus tierras a abandonarlas. Las casas de los nobles, sacerdotes funcionarios, etc que habían sido destruidas o asaltadas por los revolucionarios mazdaquitas fueron reconstruidas a expensas del tesoro imperial, al igual que los puentes, carreteras, canales, pozos, pueblos, etc dañados durante la revolución. Anuló los matrimonios forzados por los revolucionarios, los realizados entre los propios revolucionarios hombres de baja condición y las mujeres de la nobleza. A estas mujeres se les buscó a expensas del tesoro imperial maridos de sus condición social. Huérfanos, viudas procedentes de la nobleza fueron auxiliados por Cosroes que en muchos casos los trasladó a la capital donde fueron educados como una fiel nobleza de servicio al trono o en el caso de las mujeres dotadas para poder hacer bodas convenientes a su clase social.

Solucionados los problemas sociales más urgentes comenzó con sus reformas. Recordemos que la primera de ellas era dotar al estado de unos sólidos pilares fiscales y administrativos. Con anterioridad los impuestos sobre la tierra se cobraban anualmente en función del volumen de la cosecha. Esto tenía varios inconvenientes: hacían falta muchos funcionarios para tasar todas las cosechas en cada rincón del Imperio; muchas de ellas se perdían porque al funcionario no le había dado tiempo a tasarla y la ley impedía recoger los frutos antes de ser valorada; cada año variaba el importe recaudado en función de si la cosecha era buena o mala. Cosroes decidió cambiar drásticamente el sistema. Acabó el catastro que empezó su padre. En él se recogía todos los tipos de cultivos, extensión de las propiedades agrícolas, población de cada aldea, etc. y en función del promedio que se calculaba que produciría cada explotación, se establecía una cantidad media anual que se pagaba en tres plazos.
magen de un qanat, un canal de aprovechamiento de las aguas subterráneas que se desarrolló especialmente en la antigua Persia

Era un sistema mucho más justo, que permitía al campesino planificar su economía y le liberaba de la amenaza de perder la cosecha si no se tasaba a tiempo. Además no todos los cultivos estaban sometidos a este impuesto, algunos como el olivo o las legumbres estaban exentos de cualquier impuesto. El tesoro real sabía con que cantidad fija de dinero podía contar cada año , establecer un presupuesto y unas previsiones de gasto certeras. A esta contribución  se añadió una capitación personal que debían pagar anualmente todos los hombres entre los 20 y los 50 
años, solo se exceptuaba  del pago a sacerdotes, funcionarios, nobles, guerreros y servidores de palacio. El pago anual se dividía en cuatro anuales siendo lo más común que los campesinos y trabajadores más humildes de las ciudades pagaran 4 dirhems por año. El cambio supuso una gran mejora en las condiciones de vida del campesinado, pero también en el Tesoro persa que puso freno a los abusos de algunos funcionarios y gobernadores.

Superados los problemas sociales creados por los mazdaquitas y reformado su sistema administrativo y fiscal llegaba el momento de reformar el ejército y la administración civil y militar del imperio. Hasta ese momento el rey dependía de la nobleza obligada a aportarle unas tropas de dudosa calidad y de cuya fidelidad nunca estaba seguro ya que se debían antes  su señor que al lejano rey que no disponía, en definitiva de un ejército adecuado para hacer frente a amenazas tan serias como los romanos o los eftalitas. Gracias al buen estado de sus arcas encontró la solución: ordeno que todos los dehqans, miembros de la pequeña nobleza iraní que combatía a caballo pero que frecuentemente no podía costearse el equipo adecuado, se presentaran ante los jefes de ejército que debían pasar revista y completar las carencias de su equipamiento a expensas del Tesoro.
Caballería media sasánida de la pequeña nobleza o dekhan, llevan cota de malla, cota de escamas y algunos solo acolchado


Ahora que los dehqans estaban tan bien equipados, Cosroes ordenó que se les pagara una soldada como caballeros al servicio del Eransahr, convirtiendo a esta pequeña nobleza, totalmente fiel al Sahansah en la espina dorsal de su nuevo ejército en el que la importancia de los azadan, la antigua y rica nobleza guerrera descendiente de los primitivos arios, veía disminuir su influencia. El segundo aspecto de su reforma militar fue la de reforzar las fronteras del Eransahr mediante el asentamiento en ellas de soldados-campesinos a los que se dotaba de tierras, aperos, lotes de tierra y armas a cambio de la obligación de defender esa frontera de las agresiones externas. Además restauró las fortificaciones que defendían los pasos caucásicos, el limes construido frente a los árabes, en la armenia persa, en la alta Mesopotamia y sobre todo destacó la construcción de la gran muralla de Gurgan, al sureste del mar caspio de más de 100 kilómetros de largo, con un gran y profundo foso, torres, fortines, etc.

La gran muralla de Gurgan

La tercera tarea que afrontó en el plano militar fue la de dotarse de una infantería pesada capaz de hacer frente a la de los romanos. Cosroes acudió a los dailamitas un belicos pueblo de las montañas del Caspio a los que equipó con todo el equipo necesario para que entrenados a combatir en orden cerrado pudieran medirse sin problemas con la infantería pesada romana de su tiempo. La infantería dailamita será muy respetada en su tiempo y sobrevivirá a la invasión islámica que la incorpora a sus ejércitos tras la conquista árabe de Persia. Cosroes no solo reclutará dailamitas para reforzar su infantería, también ingresarán en sus filas campesinos de Media y Atropatene, muy robustos y valerosos, montañeses del Gelum, del Tabaristán, y de Gurgam, regiones montañesas cercanas al Caspio .Acabó con el mando único del Eran Spahbad y dividió el imperio en cuatro grandes regiones militares llamadas padhgos, al frente de cada uno de ellos puso a un Spahbad encargado de centrarse en la administración y defensa de la parte que le había sido asignada, donde eran la máxima autoridad civil y militar. Cada uno de ellos actuaba asistido por un marzban o lugarteniente y por un framandar o comandante en el campo de batalla.
Para que este nuevo y reformado ejército se mantuviese en perfecto estado nombró a un funcionario encargado de que a ninguno de sus miembros le faltase el equipamiento y entrenamiento militar establecido, el Eran Ambaragbed.
El imperio persa había experimentado una completa serie de reformas militares, económicas y sociales que le permitirán recuperar su papel de gran potencia mundial triunfando sobre romanos, turcos, abisinios o eflaitas.


Este artículo esta basado en  "Bizancio y la Persia Sasánida: Dos Imperios Frente a Frente" del profesor José Soto Chica.







martes, 18 de enero de 2022

LA HISTORIA DE CAMILLUS.EL SEGUNDO FUNDADOR DE ROMA. BREVE RESEÑA A FURIUS LA SEGUNDA ENTREGA DE LAS MEMORIAS DE MEDULINO.

Una reseña de Federico Romero Díaz

Marco Furio Camilo ( circa 446-365 a. C.) fue un militar y político romano de ascendencia patricia que según Tito Livio y Plutarco, celebró cuatro triunfos, fue elegido dictador en cinco ocasiones, tribuno con poderes de cónsul en otras seis y fue honrado a su muerte con el título de Segundo Fundador de Roma. 

Triunfo de Furio Camilo, Francesco Salviati. Salon deilCinquecento, Palazzo Vecchio, Florencia, Italia.


En "Furius" el escritor Manuel Martínez Peinado, nos ofrece la segunda entrega de las Memorias de Medulino. En ella viajamos a través de la narración de uno de los hermanos de Camilo a la Roma de principios del siglo IV a. C. Hace poco más de cien años que el último rey de Roma, Tarquinio el Soberbio fue expulsado de la ciudad que se ve obligada a una casi continua lucha con sus vecinos que amenazan su propia supervivencia. Poco a poco esa pequeña Roma en eterna lucha interna y externa irá venciendo a sus vecinos, absorbiéndolos y fortaleciéndose gracias a los nuevos territorios conquistados y mediante el acuerdo a nivel interno entre los plebeyos y los patricios, facciones que se disputan el poder.

Manuel Martínez Peinado es un veterano miembro de Divulgadores de la Historia, Doctorado en Farmacia, ha dedicado su carrera profesional al estudio del Modo de Vida Mediterráneo, colaborando, en la candidatura de la Dieta Mediterránea, a formar parte del Patrimonio Cultural Internacional de la Humanidad por la UNESCO. Sus años de investigación y documentación le llevaron a interesarse por la Roma más antigua y a escribir sobre ella en sus las dos entregas de Memorias de Medulino: "Camillus" de la que hemos hablado extensamente en HRA y "Furius" la segunda entrega de la trilogía. ha sido uno de los coordinadores y escrito también varios capítulos de la novela colectiva de Divulgadores de la Historia: "Ab urbe condita: La Roma de la gens Valeria"

Manuel Martínez Peinado

En su expansión territorial, además de con volscos, equos, etc los beligerantes romanos van a chocar con sus poderosos vecinos del norte, los etruscos que, agrupados en la Liga Etrusca, presentan mas una unidad cultural y religiosa que política, siendo cada una de sus ciudades dueña de su destino. Las ciudades etruscas presentaban un notable desarrollo económico y cultural que les hacía mirar con superioridad a sus primitivos vecinos romanos. Una de sus ciudades mas poderosas, Veyes, acabará chocando con los intereses romanos iniciándose una intermitente guerra que durará varios años y de la que se trata ampliamente en la novela narrada en forma de memorias por Espurio, el hermano de Camilo, desde su retiro en Atenas. En ella además de la lucha entre romanos y etruscos se tratan muchos otros aspectos interesantes como la religión en ambas culturas tan similares y tan distintas, la lucha entre los más estacados plebeyos y los patricios en Roma, el funcionamiento de las legiones republicanas en aquella época, y de como a pesar de las rivalidades internas  los romanos eran conscientes de la obligación de unirse como pueblo para afrontar los retos que les planteaban sus enemigos externos.



La novela se desarrolla en una Roma muy diferente a la que todos tenemos en nuestro imaginario. Me refiero a esa Roma poderosa de los primeros emperadores, de mármol y lujosos foros con cientos de miles de habitantes, dueña del mundo conocido. Al contrario, la Roma que se nos presenta en Furius es una Roma de ladrillo y terracota, una Roma que está comenzando a crecer a costa de sus poderosos vecinos, los etruscos al norte y los griegos al sur. Sobre esta Roma tenemos muy pocas fuentes y las que escribieron sobre la época como Tito Livio o Plutarco lo hicieron varios siglos después de los hechos narrados con lo que mito e historia se nos presentan tan unidos que a veces es imposible separarlos.

Al igual que en la primera entrega, el autor nos cuenta la historia en forma de novela, se aprecia que hay un gran trabajo de documentación e investigación imprescindible para abordar una novela en una época con muchas menos fuentes que otras. A veces la historia es mucho mejor que cualquier ficción que se pueda imaginar y se ve que el autor lo ha tenido muy claro a la hora de construir la trama que ,con su habilidad narrativa característica, se estructura en torno al relato que Tito Livio nos hace de la época. La lectura del relato es muy agradable y fácil y las mas de 400 páginas de la obra pasan sin darnos cuenta, dejándonos una sensación de ganas de seguir leyendo la historia de Camilo y Espurio Furius, de seguir empapándonos de la a historia de Roma que al fin y al cabo es nuestra historia. 

Esperemos que la tercera entrega no tarde demasiado en ser publicada y pronto podamos disfrutar de nuevo esa Roma republicana que se desdibuja entre la niebla del mito y de la historia.

Si quieres comenzar a leerla o comprarla pincha sobre la imagen:


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sábado, 8 de enero de 2022

LA ANTIGUEDAD EN EL ESTE DE EUROPA DE LA MANO DE RADU OLTEAN.DOBLE RESEÑA A "DACIA LA CONQUISTA ROMANA" Y "TRACIOS, GETAS Y DACIOS".

Una reseña de Federico Romero Díaz


Después de decenas de reseñas en Historia y Roma Antigua creo que es la primera vez que afrontamos la tarea de escribir una doble reseña, pero tanto el contenido, como la común autoría la hacen pertinente.

Las dos obras, editadas por Desperta Ferro Ediciones tienen el mismo autor, el gran ilustrador y divulgador Radu Oltean, autor no solo de estas obras sino de muchas de las portadas de la revista dedicada a la Antigüedad y la Edad Media de esta misma editorial. Ambas tienen el mismo gran formato 30x21 cm y en ambas predomina el aparato gráfico, acompañado eso si, de un texto al alcance de todos los públicos aunque muy riguroso. Una combinación impresionante.

Ilustración de la cubierta trasera de "Dacia. La conquista romana(Radu Oltean)

Yo empezaría con la lectura de "Tracios, getas y dacios" editada en el 2021 que abarca desde la campaña de Darío contra los escitas hasta el reino dacio de Burebista en el siglo I a.C. En esta obra el autor afronta la tarea de llevarnos al origen de este pueblo que los romanos conocieron como los dacios en la región de Tracia, en torno al Danubio, donde se creará un poderoso reino capaz de poner en serios aprietos a las legiones romanas. 


Conoceremos la historia de esta región, clave en el Este de Europa; conoceremos a los tracios y aprenderemos como fueron los primeros contactos que tuvieron con los griegos del sur y el desarrollo de las incursiones de los persas en su territorio. Tendremos noticia también de sus conflictos con la poderosa Macedonia de Filipo y Alejandro y por último los choques de la cada vez más poderosa Dacia del rey Burevista con la primera potencia del Mediterráneo: Roma. Tanto las excelentes ilustraciones, como el ameno texto son claros exponentes del dominio que el ilustrador rumano Radu Oltean tiene de la historia antigua en su país. Entre las ilustraciones hay algunas realmente memorables por su capacidad de transportarnos a través de los siglos al reino de Dacia  como la que representa una "Dava del río Ialomita o Siret o la que representa el proceso  de extracción del mineral del hierro en hornos que una vez utilizados debían romperse para extraer las escorias del mineral, o la de los funerales de un guerrero.

El autor( Foto de Desperta Ferro Ediciones)

Después continuaría con la lectura de "Dacia, la conquista romana" que como ya hemos dicho es del mismo autor y se editó en el 2016 en la misma colección de gran formato, que está dedicada a la primera guerra dácica de Trajano. Cuenta con más de 190 imágenes a color, mapas, monumentos, etc) algunos de ellos son espectaculares. Uno cuando los contempla disfruta del detalle y de la calidad con la que están dibujados. son memorables la ilustración de Sarmizegetusa, la capital dacia o la del puente de Apolodoro sobre el Danubio.

 En ella se han incluido numerosos descubrimientos arqueológicos y estudios históricos tratando de evitar en lo posible especular con las cuestiones menos claras, más dadas a la especulación, ofreciendo una visión actualizada sobre las guerras entre romanos y dacios, libres de  mitos nacionalistas.

La descripción de la campaña de Trajano se basa en las escenas de la columna trajana y en las reconstrucciones de los asentamientos dacios sacados a la luz por los arqueólogos. Si analizamos la obra desde una perspectiva global, podemos decir que estamos ante un trabajo que abarca muchas facetas y que va allá de ofrecernos una mera cronología en el tiempo y una descripción simple de la campaña militar, ya que nos ofrece abundante y valiosa información sobre esa época en general y sobre la forma de vida y costumbres de las tribus tracias del norte del Danubio en particular.

En conclusión, creo que estamos ante dos valiosas obras de divulgación aptas para aficionados y expertos en el mundo antiguo con las que Desperta Ferro cubre un hueco existente en la divulgación en castellano de la Antigüedad en el Este de Europa.

Os dejamos este par de enlaces por si queréis comenzar a leerlas o saber más sobre estas obras .

https://www.despertaferro-ediciones.com/revistas/numero/tracios-getas-y-dacios-la-edad-de-hierro-radu-oltean/

https://www.despertaferro-ediciones.com/revistas/numero/dacia-la-conquista-romana-9788494518744/

viernes, 7 de enero de 2022

LAS CALIGAE. EL CALZADO DEL LEGIONARIO ROMANO.

Una colaboración de Ivan La Cioppa

Este tipo de calzado militar, utilizado hasta el siglo II, identificaba la condición de soldado al que, de hecho, también se le llamaba “caligato”.  


Inspirado en las «caligae» fue por ejemplo el apodo de un emperador romano que todos conocemos bien: Calígula. Suetonio nos cuenta que, de niño, vivió en los campamentos de legionarios, cerca de su padre Germánico y, como podemos imaginar, le encantaba imitar a los soldados y jugar a la guerra, así que le hicieron unas «caligulae» (pequeñas «caligae» de su medida) de las que deriva el apodo que le marcará de por vida.  

El nombre de este calzado tan típico también aparece en un dicho que se refiere a otro emperador, Maximino el Tracio, el primer bárbaro que vistió de púrpura, que era de origen humilde, además de provenir de los rangos inferiores del ejército. Célebre por su colosal tamaño y longitud de los pies, se acuñó la expresión “ser una «caliga» de Maximino”, que aludía a la aspereza y falta de nobleza de una persona. 


La «caliga» estaba compuesta por varias tiras de cuero que envolvían el pie completamente, evitando así la aparición de ampollas y enfermedades como la dermatofitosis. Al ser un calzado “abierto”, permitía la transpiración y mantenía siempre el pie seco (sujeto a mayor transpiración en un calzado cerrado).En regiones con un clima cálido o templado, los legionarios usaban sus «caligae» sin calcetines mientras que en lugares fríos como Alemania o Gran Bretaña, usaban incluso varios pares de calcetines sobrepuestos. Otra característica era la suela claveteada; gracias a ello, el pie se adhería mejor al terreno e incluso podía usarse como arma. 




Lamentablemente, esta solución se convirtió en un problema grave en pavimentos o piedras lisas:  Flavio Josefo cuenta que un centurión llamado Julián, durante el asedio de Jerusalén, resbaló en el suelo del templo y fue rodeado y masacrado por los rebeldes judíos. Precisamente para evitar resbalones, los pretorianos que servían en los palacios de piso liso, lucían las llamadas «caligae speculatoriae», sin remaches, las mismas que utilizaban los «speculatores» (de donde viene su nombre) que, realizando actividades de reconocimiento y, en ocasiones, de espionaje, necesitaban calzado ligero y silencioso. 



ARTICULOS DE IVAN LA CIOPPA
EL VINO, ALIMENTO SAGRADO Y PRODUCTO SOCIAL.




Os dejamos UN ENLACE por si queréis haceros con un ejemplar de "La legión que vino del mar" de Iván La Cioppa.


lunes, 3 de enero de 2022

LA TRASNFORMACIÓN DE UN NIÑO EN "EL EMPERADOR FILOSOFO". INFANCIA Y ADOLESCENCIA DE MARCO AURELIO.

Texto de Federico Romero Díaz

El recuerdo que de Marco Aurelio nos ha llegado es el de un buen gobernante, generoso, justo, gran administrador, de una enorme solvencia intelectual, interesado por la literatura y seguidor de los principios filosóficos del estoicismo.


Su sólida formación le permitirá mantener su serenidad de pensamiento y fortaleza de espíritu ante la gran cantidad de guerras, epidemias y revueltas a las que deberá enfrentarse durante su gobierno.


Sabemos muy bien, por una de sus obras "Meditaciones" como fue el adulto, el Emperador filósofo pero ¿Cómo llegó a forjarse una personalidad tan sobresaliente?¿Cómo fue la infancia, la formación y la familia del joven Marco? 

Es conocido que a mediados del siglo I d. C su familia perteneciente a la gens Annia, procedente de la ciudad italiana de Setia en el Lacio, estaba asentada en la Bética, al sur de Hispania, concretamente en Ucubi( actual Espejo) a unos pocos kilómetros de Córdoba. Allí, ya en el siglo I a.C un tal Annio Escápula, "un hombre del máximo rango e influencia en la provincia" estuvo implicado en una conspiración para acabar con la vida de Q. Casio Longino, el gobernador que César había enviado a la provincia. Escápula pagará con la vida su participación en la conjura, pero esto no afectará al futuro de sus ricos descendientes. Casi un siglo más tarde Annio Vero, el bisabuelo de Marco, fue nombrado senador. El abuelo de Marco, llamado también Annio Vero fue nombrado senador por sus servicios en la guerra civil del 68-70 por Vespasiano. Sabemos que ese Annio Vero fue cónsul en el 97, bajo el gobierno de Domiciano y que se casó con una mujer de noble condición Rupilia Faustina, emparentada con la familia de Trajano y que llegará a ser cónsul en tres ocasiones. Su padre, Marco Annio Vero se casó con la noble Domicia Lucila. Perteneciente al Senado, llegó a ejercer el cargo de pretor, pero murió cuando Marco era aún un niño de tres años de edad.

Suponemos que tras su nacimiento, como el resto de los niños romanos fue presentado a su padre que al recogerlo en sus brazos lo reconocía como propio y que nueve días después se le impuso el praenomen de Marco que conservará toda su vida.


Hay constancia de que siendo un bebé y siguiendo la costumbre de la aristocracia romana, fue apartado de su madre y puesto al cuidado de nodrizas y de un ama de cría, probablemente griegas. Eso permitía que los niños de la nobleza romana se familiarizaran con ese idioma y lo aprendieran desde la más temprana edad. El propio Marco, ya adulto, escribirá en sus meditaciones:

"camino siguiendo las sendas acordes con la naturaleza, hasta caer y al fin descansar, aspirando este aire que respiro cada día y cayendo en esta tierra de donde mi padre recogió la semilla, mi madre la sangre y mi nodriza la leche"

Tácito se lamentaba en "Diálogos sobre los oradores" de esta nueva costumbre de que las nobles romanas no amamantaran a sus hijos:

"Antaño, los hijos nacidos de madre no se criaban en el cuartucho de una nodriza, sino en el regazo y en el seno de su propia madre"

Marco fue criado en la casa de sus padres en el Celio, una de las colinas de Roma. Era una zona residencial y elegante donde tenían sus casas algunas de las más importantes familias romanas.

Marco tendrá la fortuna de nacer en una familia muy bien relacionada con buenas conexiones familiares con la familia de Trajano y de Adriano. Estas conexiones familiares unidas a la seriedad y responsabilidad que desde niño demostró serán las claves en su brillante futuro político. Tras la muerte de su padre, cuando apenas contaba con tres años será adoptado por su abuelo Annio Vero que junto a su bisabuelo adoptivo Catilio Severo supervisarán la excelente formación intelectual del niño. Marco en sus "Meditaciones" reconocerá a su abuelo por:

"Su buen carácter y seriedad"

Su madre, Domicia Lucila fue conocida por su talento y cultura y por su facilidad para expresarse correctamente en griego, cosa que pudo deberse a haberlo aprendido de uno de los tutores de su hijo, el famoso orador ateniense Herodes Ático.

De su madre, Marco destacaba:

"Su respeto a los dioses, la generosidad y la abstención no solo de obrar mal, sino, incluso de incurrir en semejante pensamiento; más todavía, la frugalidad en el régimen de vida y en el alejamiento del modo de vivir propio de los ricos"

A los seis años sabemos que fue inscrito, por mandato de Adriano, en el orden ecuestre lo que le daba derecho a lucir un anillo de oro y a llevar un estrecho ribete en su túnica. Al año siguiente, ya en el 128, inició como el resto de los jóvenes nobles romanos su educación elemental, aunque es probable que ya supiera leer.


Parece ser que fue Catilio Severo quien decidió no enviar al joven a una escuela, sino seguir con su educación en la casa familiar donde será instruido en lectura, escritura, aritmética y lengua y literatura griega por hombres como Euforion y Gémino, posiblemente esclavos o libertos de los Annio Vero. También a los siete años fue incorporado al colegio sacerdotal de los Salios, asociados al culto de Marte, al que dedicaban complicadas danzas y un himno el Carmen Saliare escrito en latín arcaico. Sabemos por su biógrafo que Marco siempre fue un niño llamativamente serio y responsable y que ejerció siempre sus funciones sacerdotales con seriedad y eficiencia, a pesar de su corta edad.

Marco llegó a los doce años preparado para pasar a la siguiente fase en su educación a cargo de nuevos grammatici. Andrón se encargó de enseñarle geometría y música. Diogneto le iniciará en la filosofía. También se le asignaron un tutor griego Alejandro de Cotieo que era un famoso literato y experto en Homero y dos latinos, Tosio Apro y Tuticio Próculo. Este equipo de educadores se encargarán de la formación de Marco en los años siguientes. sabemos que Tuticio Póculo fue recompensado años más tarde con el rango de senador y el proconsulado.

 En sus Meditaciones Marco mostrará reconocimiento a uno de estos tutores:

" De Diogneto: el evitar inútiles ocupaciones; y la desconfianza en lo que cuentan quienes hacen prodigios y hechicerías..... El soportar la conversación franca y familiarizante con la filosofía.... y haber deseado el catre cubierto de piel de animal y todos las demás prácticas vinculadas a la formación helénica."

Su biógrafo de la Historia Augusta nos cuenta que a los doce años Marco:

"Comenzó a adoptar la vestimenta y, poco después, los hábitos de resistencia de los filósofos. Estudiaba vestido con un tosco manto griego. Se acostaba en el suelo y solo ante la insistencia de su madre consintió, a regañadientes, en dormir en un pequeño lecho cubierto con pieles."

Parece ser que trataba de imitar la austera manera de vivir de los filósofos cínicos, que junto al estoicismo era la corriente de moda en aquella época. A Adriano le impresionaba la seriedad del muchacho en todas las tareas que afrontaba. Incluso jugaba con su apellido "Verus"(verdadero) y le apodó "Verissimus" (él más verdadero).

En el 135 a la edad de 14 años Marco tomó la toga virilis, siendo considerado entonces como un ciudadano de pleno derecho, listo para participar en la vida pública, lo que no significó que finalizara su proceso de preparación intelectual que durará muchos años más todavía.

Al año siguiente Adriano dispuso el compromiso matrimonial de Marco, de 15 años con Fabia, una de las hijas de Ceyonio Cómodo, un distinguido senador.


Tras la boda se le concedió el cargo de la prefectura de la ciudad durante las Feriae Latinae que se celebraban todos los meses de abril en Albano. A estas fiestas latinas debían acudir los dos cónsules en ejercicio y el Prefecto de la ciudad debía encargarse de la administración en su lugar. En tiempos de Adriano era ya un puesto honorífico que se otorgaba a los jóvenes más prometedores de la nobleza senatorial aunque según la Historia Augusta:

"Marco se comportó con gran brillantez al actuar en sustitución de los magistrados y participar en los banquetes del emperador Adriano"

Es llamativo que no haya testimonios de que, a esta edad, no se tomara ninguna iniciativa para dotar a Marco Aurelio de la debida formación física y militar que todo buen romano de la clase senatorial iniciaba a esa edad ¿Tal vez la falta de inclinación del propio Marco hizo que se dejaran de lado esas cuestiones? ¿ quizás la prolongada paz que, durante el gobierno de Antonino Pío, vivió el imperio romano hizo pensar a este emperador que no era necesaria esta experiencia en su futuro sucesor?

Marco conocerá a los 15 años al estoico Apolonio de Calcedonia, que influirá mucho en su personalidad. En el mismo año del 136, ante el agravamiento de la salud de Adriano, posiblemente afectado de una enfermedad cardiaca que le causaba, entre otras cosas hidropesía y fuertes dolores, surgen tensiones que se saldan con el suicidio forzado del anciano senador Serviano y con la muerte del nieto de este, Salinator. Al parecer aspiraba al trono imperial en contra del parecer del propio Adriano que acabó adoptando como hijo finalmente al suegro de Marco, Ceyonio Cómodo, contra la opinión de una gran parte del Senado muy irritado con el Emperador por las muertes de Serviano y su nieto. Cómodo, muy frágil de salud, fue envido al Danubio con poderes de procónsul sobre las dos panonias donde diversas tribus de bárbaros andaban agitadas y tras un año de  permanencia allí su enfermedad se agravó y nada más volver a Roma, justo antes de dar un importante discurso ante el Senado falleció, posiblemente de una grave tuberculosis. Adriano se vio forzado a adoptar ahora como su sucesor a Antonino. Era un hombre muy rico, sosegado, benevolente, culto, buen orador  sobre todo pacífico. Tenía además una prolongada experiencia en el desempeño de cargos públicos, ya que había sido censor, pretor y cónsul). La condición que Adriano le impuso a Antonino que ya no tenía hijos varones vivos, era que adoptara a Marco y al joven hijo de Ceyonio Cómodo, Lucio Vero.


Tas la muerte de Adriano en el 138, Marco tenía 17 años y:

"Se quedó en Roma y llevó a cabo los ritos funerarios para su abuelo( adoptivo, es decir de Adriano) también ofreció un espectáculo de gladiadores como ciudadano particular, a pesar de ser cuestor"

Por voluntad de Antonino Pío, Marco se divorció de su anterior esposa y se comprometió con la hija de este, Faustina. En el 140 fue nombrado cónsul, y también jefe del orden ecuestre, princeps iuventutis y recibió el nombre de César, cambiando su nombre al de Marco Elio Aurelio Vero César. Es posible que Antonino pensara que no era necesario dotarle de experiencia militar fuera de Italia y que era más útil tenerle en Roma, asumiendo magistraturas impropias de su juventud y aprendiendo los entresijos del funcionamiento del Imperio romano.

Muchos más honores, epidemias, y campañas militares estaban por llegar al que será conocido como el "Emperador filósofo" aunque esa es ya otra historia. 



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BIBLIOGRAFÍA

Tácito.-- Dialogo sobre los oradores. Losada Editorial.

Historia augusta.-- Akal Clásica

Marco Aurelio.-- Meditaciones. Gredos.

Anthony Birley.-- Marco Aurelio. La biografía definitiva. Gredos











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