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martes, 25 de enero de 2022

LAS REFORMAS DE COSROES I. LA PERSIA RENOVADA SE ENFRENTA AL IMPERIO ROMANO.

Un texto de Federico Romero Díaz

Si en Occidente el nombre de "Cesar" servirá durante siglos para denominar a los emperadores romanos. llegando incluso su influencia a eslavos y germanos que utilizaron las denominaciones de "Zar" y "Kaiser" respectivamente como sinónimos de poder para su realeza, en Oriente el título "Kisrá"

(Cosroes en árabe) servirá para denominar en general a los reyes sasánidas en las fuentes árabes. Para los pueblos de oriente, Cosroes fue el soberano que determinó toda una época, en contraposición al occidente cristiano dominado en aquella época por el romano Justiniano. 

Cosroes I, Anusirwan (531-579) no lo tuvo fácil, heredó un imperio en crisis debido a la guerra que mantenía contra el imperio romano de Oriente y a la inestabilidad interna derivada de los desordenes provocados por los mazdaquitas, seguidores de Mazdak, un líder religioso, seguidor de Zoroastro, impulsor de un movimiento de reforma social que amenazaba los pilares tradicionales del imperio persa.

Para superar la debilidad persa que el nuevo soberano Cosroes heredaba del gobierno de su padre Khavad I, se impulso un vasto proyecto de reforma que el profesor José Soto Chica nos resume en "Bizancio y la Persia Sasánida: Dos Imperios Frente a Frente" la consecución de seis grandes objetivos.

El éxito en la realización de estas reformas le permitirá aumentar el poder de Persia a niveles comparables a los tiempos de los grandes soberanos como Sapor I y Sapor II, que durante el siglo III y el IV pusieron a Roma contra las cuerdas. Las principales reformas que llevará a cabo serán:

1.- Dotar al Imperio de unos pilares administrativos, económicos y militares más sólidos.

2.- Imponer la autoridad del trono a nobles y sacerdotes.

3.- Acabar con las tensiones sociales.

4.-Acabar con el vasallaje de Persia a los eflaitas.

5.-Conseguir el dominio sobre Arabia y el océano Índico.

6.-Imponer su hegemonía al imperio romano de Oriente.

Persia  se mostrará de nuevo como una gran potencia mundial. Cosroes, recibía en su capital Cesifonte a los dignatarios extranjeros en un salón del trono en el que ostentaba una riqueza y boato difícil de imaginar, sentado en un gran trono, sobre el que colgaba una corona de oro de 96 kilos. Al pie de este gran trono había otros tres más pequeños destinados a aquellos soberanos a los que consideraba inferiores: El Augusto de los romanos, el Khagan de los turcos kok occidentales y el emperador de China.

Copa de Cosroes. Biblioteca Nacional de Francia.
Antes de comenzar su tarea reformista hubo de imponerse a su hermano mayor Kaws en una pequeña guerra civil que ganó gracias al apoyo del ejército. Tras la renuncia de Justiniano a continuar la guerra con Persia se convino en que Constantinopla pagara once mil libras de oro que le permitieron financiar los gastos que la guerra  le había supuesto, pagar un tributo a los eftalitas o hunos blancos y reponer las arcas del tesoro con las que afrontar su tarea reformista.




En cuanto a las reformas sociales, tomó una serie de medidas orientadas a la reparación de los daños causados por la revuelta mazdaquita. antes favorecida desde el trono, que le atrajo las simpatía de la nobleza y el clero aliviada al ver como se obligaba a los campesinos ocupantes de sus tierras a abandonarlas. Las casas de los nobles, sacerdotes funcionarios, etc que habían sido destruidas o asaltadas por los revolucionarios mazdaquitas fueron reconstruidas a expensas del tesoro imperial, al igual que los puentes, carreteras, canales, pozos, pueblos, etc dañados durante la revolución. Anuló los matrimonios forzados por los revolucionarios, los realizados entre los propios revolucionarios hombres de baja condición y las mujeres de la nobleza. A estas mujeres se les buscó a expensas del tesoro imperial maridos de sus condición social. Huérfanos, viudas procedentes de la nobleza fueron auxiliados por Cosroes que en muchos casos los trasladó a la capital donde fueron educados como una fiel nobleza de servicio al trono o en el caso de las mujeres dotadas para poder hacer bodas convenientes a su clase social.

Solucionados los problemas sociales más urgentes comenzó con sus reformas. Recordemos que la primera de ellas era dotar al estado de unos sólidos pilares fiscales y administrativos. Con anterioridad los impuestos sobre la tierra se cobraban anualmente en función del volumen de la cosecha. Esto tenía varios inconvenientes: hacían falta muchos funcionarios para tasar todas las cosechas en cada rincón del Imperio; muchas de ellas se perdían porque al funcionario no le había dado tiempo a tasarla y la ley impedía recoger los frutos antes de ser valorada; cada año variaba el importe recaudado en función de si la cosecha era buena o mala. Cosroes decidió cambiar drásticamente el sistema. Acabó el catastro que empezó su padre. En él se recogía todos los tipos de cultivos, extensión de las propiedades agrícolas, población de cada aldea, etc. y en función del promedio que se calculaba que produciría cada explotación, se establecía una cantidad media anual que se pagaba en tres plazos.
magen de un qanat, un canal de aprovechamiento de las aguas subterráneas que se desarrolló especialmente en la antigua Persia

Era un sistema mucho más justo, que permitía al campesino planificar su economía y le liberaba de la amenaza de perder la cosecha si no se tasaba a tiempo. Además no todos los cultivos estaban sometidos a este impuesto, algunos como el olivo o las legumbres estaban exentos de cualquier impuesto. El tesoro real sabía con que cantidad fija de dinero podía contar cada año , establecer un presupuesto y unas previsiones de gasto certeras. A esta contribución  se añadió una capitación personal que debían pagar anualmente todos los hombres entre los 20 y los 50 
años, solo se exceptuaba  del pago a sacerdotes, funcionarios, nobles, guerreros y servidores de palacio. El pago anual se dividía en cuatro anuales siendo lo más común que los campesinos y trabajadores más humildes de las ciudades pagaran 4 dirhems por año. El cambio supuso una gran mejora en las condiciones de vida del campesinado, pero también en el Tesoro persa que puso freno a los abusos de algunos funcionarios y gobernadores.

Superados los problemas sociales creados por los mazdaquitas y reformado su sistema administrativo y fiscal llegaba el momento de reformar el ejército y la administración civil y militar del imperio. Hasta ese momento el rey dependía de la nobleza obligada a aportarle unas tropas de dudosa calidad y de cuya fidelidad nunca estaba seguro ya que se debían antes  su señor que al lejano rey que no disponía, en definitiva de un ejército adecuado para hacer frente a amenazas tan serias como los romanos o los eftalitas. Gracias al buen estado de sus arcas encontró la solución: ordeno que todos los dehqans, miembros de la pequeña nobleza iraní que combatía a caballo pero que frecuentemente no podía costearse el equipo adecuado, se presentaran ante los jefes de ejército que debían pasar revista y completar las carencias de su equipamiento a expensas del Tesoro.
Caballería media sasánida de la pequeña nobleza o dekhan, llevan cota de malla, cota de escamas y algunos solo acolchado


Ahora que los dehqans estaban tan bien equipados, Cosroes ordenó que se les pagara una soldada como caballeros al servicio del Eransahr, convirtiendo a esta pequeña nobleza, totalmente fiel al Sahansah en la espina dorsal de su nuevo ejército en el que la importancia de los azadan, la antigua y rica nobleza guerrera descendiente de los primitivos arios, veía disminuir su influencia. El segundo aspecto de su reforma militar fue la de reforzar las fronteras del Eransahr mediante el asentamiento en ellas de soldados-campesinos a los que se dotaba de tierras, aperos, lotes de tierra y armas a cambio de la obligación de defender esa frontera de las agresiones externas. Además restauró las fortificaciones que defendían los pasos caucásicos, el limes construido frente a los árabes, en la armenia persa, en la alta Mesopotamia y sobre todo destacó la construcción de la gran muralla de Gurgan, al sureste del mar caspio de más de 100 kilómetros de largo, con un gran y profundo foso, torres, fortines, etc.

La gran muralla de Gurgan

La tercera tarea que afrontó en el plano militar fue la de dotarse de una infantería pesada capaz de hacer frente a la de los romanos. Cosroes acudió a los dailamitas un belicos pueblo de las montañas del Caspio a los que equipó con todo el equipo necesario para que entrenados a combatir en orden cerrado pudieran medirse sin problemas con la infantería pesada romana de su tiempo. La infantería dailamita será muy respetada en su tiempo y sobrevivirá a la invasión islámica que la incorpora a sus ejércitos tras la conquista árabe de Persia. Cosroes no solo reclutará dailamitas para reforzar su infantería, también ingresarán en sus filas campesinos de Media y Atropatene, muy robustos y valerosos, montañeses del Gelum, del Tabaristán, y de Gurgam, regiones montañesas cercanas al Caspio .Acabó con el mando único del Eran Spahbad y dividió el imperio en cuatro grandes regiones militares llamadas padhgos, al frente de cada uno de ellos puso a un Spahbad encargado de centrarse en la administración y defensa de la parte que le había sido asignada, donde eran la máxima autoridad civil y militar. Cada uno de ellos actuaba asistido por un marzban o lugarteniente y por un framandar o comandante en el campo de batalla.
Para que este nuevo y reformado ejército se mantuviese en perfecto estado nombró a un funcionario encargado de que a ninguno de sus miembros le faltase el equipamiento y entrenamiento militar establecido, el Eran Ambaragbed.
El imperio persa había experimentado una completa serie de reformas militares, económicas y sociales que le permitirán recuperar su papel de gran potencia mundial triunfando sobre romanos, turcos, abisinios o eflaitas.


Este artículo esta basado en  "Bizancio y la Persia Sasánida: Dos Imperios Frente a Frente" del profesor José Soto Chica.







martes, 18 de enero de 2022

LA HISTORIA DE CAMILLUS.EL SEGUNDO FUNDADOR DE ROMA. BREVE RESEÑA A FURIUS LA SEGUNDA ENTREGA DE LAS MEMORIAS DE MEDULINO.

Una reseña de Federico Romero Díaz

Marco Furio Camilo ( circa 446-365 a. C.) fue un militar y político romano de ascendencia patricia que según Tito Livio y Plutarco, celebró cuatro triunfos, fue elegido dictador en cinco ocasiones, tribuno con poderes de cónsul en otras seis y fue honrado a su muerte con el título de Segundo Fundador de Roma. 

Triunfo de Furio Camilo, Francesco Salviati. Salon deilCinquecento, Palazzo Vecchio, Florencia, Italia.


En "Furius" el escritor Manuel Martínez Peinado, nos ofrece la segunda entrega de las Memorias de Medulino. En ella viajamos a través de la narración de uno de los hermanos de Camilo a la Roma de principios del siglo IV a. C. Hace poco más de cien años que el último rey de Roma, Tarquinio el Soberbio fue expulsado de la ciudad que se ve obligada a una casi continua lucha con sus vecinos que amenazan su propia supervivencia. Poco a poco esa pequeña Roma en eterna lucha interna y externa irá venciendo a sus vecinos, absorbiéndolos y fortaleciéndose gracias a los nuevos territorios conquistados y mediante el acuerdo a nivel interno entre los plebeyos y los patricios, facciones que se disputan el poder.

Manuel Martínez Peinado es un veterano miembro de Divulgadores de la Historia, Doctorado en Farmacia, ha dedicado su carrera profesional al estudio del Modo de Vida Mediterráneo, colaborando, en la candidatura de la Dieta Mediterránea, a formar parte del Patrimonio Cultural Internacional de la Humanidad por la UNESCO. Sus años de investigación y documentación le llevaron a interesarse por la Roma más antigua y a escribir sobre ella en sus las dos entregas de Memorias de Medulino: "Camillus" de la que hemos hablado extensamente en HRA y "Furius" la segunda entrega de la trilogía. ha sido uno de los coordinadores y escrito también varios capítulos de la novela colectiva de Divulgadores de la Historia: "Ab urbe condita: La Roma de la gens Valeria"

Manuel Martínez Peinado

En su expansión territorial, además de con volscos, equos, etc los beligerantes romanos van a chocar con sus poderosos vecinos del norte, los etruscos que, agrupados en la Liga Etrusca, presentan mas una unidad cultural y religiosa que política, siendo cada una de sus ciudades dueña de su destino. Las ciudades etruscas presentaban un notable desarrollo económico y cultural que les hacía mirar con superioridad a sus primitivos vecinos romanos. Una de sus ciudades mas poderosas, Veyes, acabará chocando con los intereses romanos iniciándose una intermitente guerra que durará varios años y de la que se trata ampliamente en la novela narrada en forma de memorias por Espurio, el hermano de Camilo, desde su retiro en Atenas. En ella además de la lucha entre romanos y etruscos se tratan muchos otros aspectos interesantes como la religión en ambas culturas tan similares y tan distintas, la lucha entre los más estacados plebeyos y los patricios en Roma, el funcionamiento de las legiones republicanas en aquella época, y de como a pesar de las rivalidades internas  los romanos eran conscientes de la obligación de unirse como pueblo para afrontar los retos que les planteaban sus enemigos externos.



La novela se desarrolla en una Roma muy diferente a la que todos tenemos en nuestro imaginario. Me refiero a esa Roma poderosa de los primeros emperadores, de mármol y lujosos foros con cientos de miles de habitantes, dueña del mundo conocido. Al contrario, la Roma que se nos presenta en Furius es una Roma de ladrillo y terracota, una Roma que está comenzando a crecer a costa de sus poderosos vecinos, los etruscos al norte y los griegos al sur. Sobre esta Roma tenemos muy pocas fuentes y las que escribieron sobre la época como Tito Livio o Plutarco lo hicieron varios siglos después de los hechos narrados con lo que mito e historia se nos presentan tan unidos que a veces es imposible separarlos.

Al igual que en la primera entrega, el autor nos cuenta la historia en forma de novela, se aprecia que hay un gran trabajo de documentación e investigación imprescindible para abordar una novela en una época con muchas menos fuentes que otras. A veces la historia es mucho mejor que cualquier ficción que se pueda imaginar y se ve que el autor lo ha tenido muy claro a la hora de construir la trama que ,con su habilidad narrativa característica, se estructura en torno al relato que Tito Livio nos hace de la época. La lectura del relato es muy agradable y fácil y las mas de 400 páginas de la obra pasan sin darnos cuenta, dejándonos una sensación de ganas de seguir leyendo la historia de Camilo y Espurio Furius, de seguir empapándonos de la a historia de Roma que al fin y al cabo es nuestra historia. 

Esperemos que la tercera entrega no tarde demasiado en ser publicada y pronto podamos disfrutar de nuevo esa Roma republicana que se desdibuja entre la niebla del mito y de la historia.

Si quieres comenzar a leerla o comprarla pincha sobre la imagen:


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sábado, 8 de enero de 2022

LA ANTIGUEDAD EN EL ESTE DE EUROPA DE LA MANO DE RADU OLTEAN.DOBLE RESEÑA A "DACIA LA CONQUISTA ROMANA" Y "TRACIOS, GETAS Y DACIOS".

Una reseña de Federico Romero Díaz


Después de decenas de reseñas en Historia y Roma Antigua creo que es la primera vez que afrontamos la tarea de escribir una doble reseña, pero tanto el contenido, como la común autoría la hacen pertinente.

Las dos obras, editadas por Desperta Ferro Ediciones tienen el mismo autor, el gran ilustrador y divulgador Radu Oltean, autor no solo de estas obras sino de muchas de las portadas de la revista dedicada a la Antigüedad y la Edad Media de esta misma editorial. Ambas tienen el mismo gran formato 30x21 cm y en ambas predomina el aparato gráfico, acompañado eso si, de un texto al alcance de todos los públicos aunque muy riguroso. Una combinación impresionante.

Ilustración de la cubierta trasera de "Dacia. La conquista romana(Radu Oltean)

Yo empezaría con la lectura de "Tracios, getas y dacios" editada en el 2021 que abarca desde la campaña de Darío contra los escitas hasta el reino dacio de Burebista en el siglo I a.C. En esta obra el autor afronta la tarea de llevarnos al origen de este pueblo que los romanos conocieron como los dacios en la región de Tracia, en torno al Danubio, donde se creará un poderoso reino capaz de poner en serios aprietos a las legiones romanas. 


Conoceremos la historia de esta región, clave en el Este de Europa; conoceremos a los tracios y aprenderemos como fueron los primeros contactos que tuvieron con los griegos del sur y el desarrollo de las incursiones de los persas en su territorio. Tendremos noticia también de sus conflictos con la poderosa Macedonia de Filipo y Alejandro y por último los choques de la cada vez más poderosa Dacia del rey Burevista con la primera potencia del Mediterráneo: Roma. Tanto las excelentes ilustraciones, como el ameno texto son claros exponentes del dominio que el ilustrador rumano Radu Oltean tiene de la historia antigua en su país. Entre las ilustraciones hay algunas realmente memorables por su capacidad de transportarnos a través de los siglos al reino de Dacia  como la que representa una "Dava del río Ialomita o Siret o la que representa el proceso  de extracción del mineral del hierro en hornos que una vez utilizados debían romperse para extraer las escorias del mineral, o la de los funerales de un guerrero.

El autor( Foto de Desperta Ferro Ediciones)

Después continuaría con la lectura de "Dacia, la conquista romana" que como ya hemos dicho es del mismo autor y se editó en el 2016 en la misma colección de gran formato, que está dedicada a la primera guerra dácica de Trajano. Cuenta con más de 190 imágenes a color, mapas, monumentos, etc) algunos de ellos son espectaculares. Uno cuando los contempla disfruta del detalle y de la calidad con la que están dibujados. son memorables la ilustración de Sarmizegetusa, la capital dacia o la del puente de Apolodoro sobre el Danubio.

 En ella se han incluido numerosos descubrimientos arqueológicos y estudios históricos tratando de evitar en lo posible especular con las cuestiones menos claras, más dadas a la especulación, ofreciendo una visión actualizada sobre las guerras entre romanos y dacios, libres de  mitos nacionalistas.

La descripción de la campaña de Trajano se basa en las escenas de la columna trajana y en las reconstrucciones de los asentamientos dacios sacados a la luz por los arqueólogos. Si analizamos la obra desde una perspectiva global, podemos decir que estamos ante un trabajo que abarca muchas facetas y que va allá de ofrecernos una mera cronología en el tiempo y una descripción simple de la campaña militar, ya que nos ofrece abundante y valiosa información sobre esa época en general y sobre la forma de vida y costumbres de las tribus tracias del norte del Danubio en particular.

En conclusión, creo que estamos ante dos valiosas obras de divulgación aptas para aficionados y expertos en el mundo antiguo con las que Desperta Ferro cubre un hueco existente en la divulgación en castellano de la Antigüedad en el Este de Europa.

Os dejamos este par de enlaces por si queréis comenzar a leerlas o saber más sobre estas obras .

https://www.despertaferro-ediciones.com/revistas/numero/tracios-getas-y-dacios-la-edad-de-hierro-radu-oltean/

https://www.despertaferro-ediciones.com/revistas/numero/dacia-la-conquista-romana-9788494518744/

viernes, 7 de enero de 2022

LAS CALIGAE. EL CALZADO DEL LEGIONARIO ROMANO.

Una colaboración de Ivan La Cioppa

Este tipo de calzado militar, utilizado hasta el siglo II, identificaba la condición de soldado al que, de hecho, también se le llamaba “caligato”.  


Inspirado en las «caligae» fue por ejemplo el apodo de un emperador romano que todos conocemos bien: Calígula. Suetonio nos cuenta que, de niño, vivió en los campamentos de legionarios, cerca de su padre Germánico y, como podemos imaginar, le encantaba imitar a los soldados y jugar a la guerra, así que le hicieron unas «caligulae» (pequeñas «caligae» de su medida) de las que deriva el apodo que le marcará de por vida.  

El nombre de este calzado tan típico también aparece en un dicho que se refiere a otro emperador, Maximino el Tracio, el primer bárbaro que vistió de púrpura, que era de origen humilde, además de provenir de los rangos inferiores del ejército. Célebre por su colosal tamaño y longitud de los pies, se acuñó la expresión “ser una «caliga» de Maximino”, que aludía a la aspereza y falta de nobleza de una persona. 


La «caliga» estaba compuesta por varias tiras de cuero que envolvían el pie completamente, evitando así la aparición de ampollas y enfermedades como la dermatofitosis. Al ser un calzado “abierto”, permitía la transpiración y mantenía siempre el pie seco (sujeto a mayor transpiración en un calzado cerrado).En regiones con un clima cálido o templado, los legionarios usaban sus «caligae» sin calcetines mientras que en lugares fríos como Alemania o Gran Bretaña, usaban incluso varios pares de calcetines sobrepuestos. Otra característica era la suela claveteada; gracias a ello, el pie se adhería mejor al terreno e incluso podía usarse como arma. 




Lamentablemente, esta solución se convirtió en un problema grave en pavimentos o piedras lisas:  Flavio Josefo cuenta que un centurión llamado Julián, durante el asedio de Jerusalén, resbaló en el suelo del templo y fue rodeado y masacrado por los rebeldes judíos. Precisamente para evitar resbalones, los pretorianos que servían en los palacios de piso liso, lucían las llamadas «caligae speculatoriae», sin remaches, las mismas que utilizaban los «speculatores» (de donde viene su nombre) que, realizando actividades de reconocimiento y, en ocasiones, de espionaje, necesitaban calzado ligero y silencioso. 



ARTICULOS DE IVAN LA CIOPPA
EL VINO, ALIMENTO SAGRADO Y PRODUCTO SOCIAL.




Os dejamos UN ENLACE por si queréis haceros con un ejemplar de "La legión que vino del mar" de Iván La Cioppa.


lunes, 3 de enero de 2022

LA TRASNFORMACIÓN DE UN NIÑO EN "EL EMPERADOR FILOSOFO". INFANCIA Y ADOLESCENCIA DE MARCO AURELIO.

Texto de Federico Romero Díaz

El recuerdo que de Marco Aurelio nos ha llegado es el de un buen gobernante, generoso, justo, gran administrador, de una enorme solvencia intelectual, interesado por la literatura y seguidor de los principios filosóficos del estoicismo.


Su sólida formación le permitirá mantener su serenidad de pensamiento y fortaleza de espíritu ante la gran cantidad de guerras, epidemias y revueltas a las que deberá enfrentarse durante su gobierno.


Sabemos muy bien, por una de sus obras "Meditaciones" como fue el adulto, el Emperador filósofo pero ¿Cómo llegó a forjarse una personalidad tan sobresaliente?¿Cómo fue la infancia, la formación y la familia del joven Marco? 

Es conocido que a mediados del siglo I d. C su familia perteneciente a la gens Annia, procedente de la ciudad italiana de Setia en el Lacio, estaba asentada en la Bética, al sur de Hispania, concretamente en Ucubi( actual Espejo) a unos pocos kilómetros de Córdoba. Allí, ya en el siglo I a.C un tal Annio Escápula, "un hombre del máximo rango e influencia en la provincia" estuvo implicado en una conspiración para acabar con la vida de Q. Casio Longino, el gobernador que César había enviado a la provincia. Escápula pagará con la vida su participación en la conjura, pero esto no afectará al futuro de sus ricos descendientes. Casi un siglo más tarde Annio Vero, el bisabuelo de Marco, fue nombrado senador. El abuelo de Marco, llamado también Annio Vero fue nombrado senador por sus servicios en la guerra civil del 68-70 por Vespasiano. Sabemos que ese Annio Vero fue cónsul en el 97, bajo el gobierno de Domiciano y que se casó con una mujer de noble condición Rupilia Faustina, emparentada con la familia de Trajano y que llegará a ser cónsul en tres ocasiones. Su padre, Marco Annio Vero se casó con la noble Domicia Lucila. Perteneciente al Senado, llegó a ejercer el cargo de pretor, pero murió cuando Marco era aún un niño de tres años de edad.

Suponemos que tras su nacimiento, como el resto de los niños romanos fue presentado a su padre que al recogerlo en sus brazos lo reconocía como propio y que nueve días después se le impuso el praenomen de Marco que conservará toda su vida.


Hay constancia de que siendo un bebé y siguiendo la costumbre de la aristocracia romana, fue apartado de su madre y puesto al cuidado de nodrizas y de un ama de cría, probablemente griegas. Eso permitía que los niños de la nobleza romana se familiarizaran con ese idioma y lo aprendieran desde la más temprana edad. El propio Marco, ya adulto, escribirá en sus meditaciones:

"camino siguiendo las sendas acordes con la naturaleza, hasta caer y al fin descansar, aspirando este aire que respiro cada día y cayendo en esta tierra de donde mi padre recogió la semilla, mi madre la sangre y mi nodriza la leche"

Tácito se lamentaba en "Diálogos sobre los oradores" de esta nueva costumbre de que las nobles romanas no amamantaran a sus hijos:

"Antaño, los hijos nacidos de madre no se criaban en el cuartucho de una nodriza, sino en el regazo y en el seno de su propia madre"

Marco fue criado en la casa de sus padres en el Celio, una de las colinas de Roma. Era una zona residencial y elegante donde tenían sus casas algunas de las más importantes familias romanas.

Marco tendrá la fortuna de nacer en una familia muy bien relacionada con buenas conexiones familiares con la familia de Trajano y de Adriano. Estas conexiones familiares unidas a la seriedad y responsabilidad que desde niño demostró serán las claves en su brillante futuro político. Tras la muerte de su padre, cuando apenas contaba con tres años será adoptado por su abuelo Annio Vero que junto a su bisabuelo adoptivo Catilio Severo supervisarán la excelente formación intelectual del niño. Marco en sus "Meditaciones" reconocerá a su abuelo por:

"Su buen carácter y seriedad"

Su madre, Domicia Lucila fue conocida por su talento y cultura y por su facilidad para expresarse correctamente en griego, cosa que pudo deberse a haberlo aprendido de uno de los tutores de su hijo, el famoso orador ateniense Herodes Ático.

De su madre, Marco destacaba:

"Su respeto a los dioses, la generosidad y la abstención no solo de obrar mal, sino, incluso de incurrir en semejante pensamiento; más todavía, la frugalidad en el régimen de vida y en el alejamiento del modo de vivir propio de los ricos"

A los seis años sabemos que fue inscrito, por mandato de Adriano, en el orden ecuestre lo que le daba derecho a lucir un anillo de oro y a llevar un estrecho ribete en su túnica. Al año siguiente, ya en el 128, inició como el resto de los jóvenes nobles romanos su educación elemental, aunque es probable que ya supiera leer.


Parece ser que fue Catilio Severo quien decidió no enviar al joven a una escuela, sino seguir con su educación en la casa familiar donde será instruido en lectura, escritura, aritmética y lengua y literatura griega por hombres como Euforion y Gémino, posiblemente esclavos o libertos de los Annio Vero. También a los siete años fue incorporado al colegio sacerdotal de los Salios, asociados al culto de Marte, al que dedicaban complicadas danzas y un himno el Carmen Saliare escrito en latín arcaico. Sabemos por su biógrafo que Marco siempre fue un niño llamativamente serio y responsable y que ejerció siempre sus funciones sacerdotales con seriedad y eficiencia, a pesar de su corta edad.

Marco llegó a los doce años preparado para pasar a la siguiente fase en su educación a cargo de nuevos grammatici. Andrón se encargó de enseñarle geometría y música. Diogneto le iniciará en la filosofía. También se le asignaron un tutor griego Alejandro de Cotieo que era un famoso literato y experto en Homero y dos latinos, Tosio Apro y Tuticio Próculo. Este equipo de educadores se encargarán de la formación de Marco en los años siguientes. sabemos que Tuticio Póculo fue recompensado años más tarde con el rango de senador y el proconsulado.

 En sus Meditaciones Marco mostrará reconocimiento a uno de estos tutores:

" De Diogneto: el evitar inútiles ocupaciones; y la desconfianza en lo que cuentan quienes hacen prodigios y hechicerías..... El soportar la conversación franca y familiarizante con la filosofía.... y haber deseado el catre cubierto de piel de animal y todos las demás prácticas vinculadas a la formación helénica."

Su biógrafo de la Historia Augusta nos cuenta que a los doce años Marco:

"Comenzó a adoptar la vestimenta y, poco después, los hábitos de resistencia de los filósofos. Estudiaba vestido con un tosco manto griego. Se acostaba en el suelo y solo ante la insistencia de su madre consintió, a regañadientes, en dormir en un pequeño lecho cubierto con pieles."

Parece ser que trataba de imitar la austera manera de vivir de los filósofos cínicos, que junto al estoicismo era la corriente de moda en aquella época. A Adriano le impresionaba la seriedad del muchacho en todas las tareas que afrontaba. Incluso jugaba con su apellido "Verus"(verdadero) y le apodó "Verissimus" (él más verdadero).

En el 135 a la edad de 14 años Marco tomó la toga virilis, siendo considerado entonces como un ciudadano de pleno derecho, listo para participar en la vida pública, lo que no significó que finalizara su proceso de preparación intelectual que durará muchos años más todavía.

Al año siguiente Adriano dispuso el compromiso matrimonial de Marco, de 15 años con Fabia, una de las hijas de Ceyonio Cómodo, un distinguido senador.


Tras la boda se le concedió el cargo de la prefectura de la ciudad durante las Feriae Latinae que se celebraban todos los meses de abril en Albano. A estas fiestas latinas debían acudir los dos cónsules en ejercicio y el Prefecto de la ciudad debía encargarse de la administración en su lugar. En tiempos de Adriano era ya un puesto honorífico que se otorgaba a los jóvenes más prometedores de la nobleza senatorial aunque según la Historia Augusta:

"Marco se comportó con gran brillantez al actuar en sustitución de los magistrados y participar en los banquetes del emperador Adriano"

Es llamativo que no haya testimonios de que, a esta edad, no se tomara ninguna iniciativa para dotar a Marco Aurelio de la debida formación física y militar que todo buen romano de la clase senatorial iniciaba a esa edad ¿Tal vez la falta de inclinación del propio Marco hizo que se dejaran de lado esas cuestiones? ¿ quizás la prolongada paz que, durante el gobierno de Antonino Pío, vivió el imperio romano hizo pensar a este emperador que no era necesaria esta experiencia en su futuro sucesor?

Marco conocerá a los 15 años al estoico Apolonio de Calcedonia, que influirá mucho en su personalidad. En el mismo año del 136, ante el agravamiento de la salud de Adriano, posiblemente afectado de una enfermedad cardiaca que le causaba, entre otras cosas hidropesía y fuertes dolores, surgen tensiones que se saldan con el suicidio forzado del anciano senador Serviano y con la muerte del nieto de este, Salinator. Al parecer aspiraba al trono imperial en contra del parecer del propio Adriano que acabó adoptando como hijo finalmente al suegro de Marco, Ceyonio Cómodo, contra la opinión de una gran parte del Senado muy irritado con el Emperador por las muertes de Serviano y su nieto. Cómodo, muy frágil de salud, fue envido al Danubio con poderes de procónsul sobre las dos panonias donde diversas tribus de bárbaros andaban agitadas y tras un año de  permanencia allí su enfermedad se agravó y nada más volver a Roma, justo antes de dar un importante discurso ante el Senado falleció, posiblemente de una grave tuberculosis. Adriano se vio forzado a adoptar ahora como su sucesor a Antonino. Era un hombre muy rico, sosegado, benevolente, culto, buen orador  sobre todo pacífico. Tenía además una prolongada experiencia en el desempeño de cargos públicos, ya que había sido censor, pretor y cónsul). La condición que Adriano le impuso a Antonino que ya no tenía hijos varones vivos, era que adoptara a Marco y al joven hijo de Ceyonio Cómodo, Lucio Vero.


Tas la muerte de Adriano en el 138, Marco tenía 17 años y:

"Se quedó en Roma y llevó a cabo los ritos funerarios para su abuelo( adoptivo, es decir de Adriano) también ofreció un espectáculo de gladiadores como ciudadano particular, a pesar de ser cuestor"

Por voluntad de Antonino Pío, Marco se divorció de su anterior esposa y se comprometió con la hija de este, Faustina. En el 140 fue nombrado cónsul, y también jefe del orden ecuestre, princeps iuventutis y recibió el nombre de César, cambiando su nombre al de Marco Elio Aurelio Vero César. Es posible que Antonino pensara que no era necesario dotarle de experiencia militar fuera de Italia y que era más útil tenerle en Roma, asumiendo magistraturas impropias de su juventud y aprendiendo los entresijos del funcionamiento del Imperio romano.

Muchos más honores, epidemias, y campañas militares estaban por llegar al que será conocido como el "Emperador filósofo" aunque esa es ya otra historia. 



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BIBLIOGRAFÍA

Tácito.-- Dialogo sobre los oradores. Losada Editorial.

Historia augusta.-- Akal Clásica

Marco Aurelio.-- Meditaciones. Gredos.

Anthony Birley.-- Marco Aurelio. La biografía definitiva. Gredos











martes, 28 de diciembre de 2021

JULIANO, EL APOSTATA. LA HISTORIA DEL ÚLTIMO EMPERADOR PAGANO DE LA ANTIGUEDAD

Un texto de Ivan La Cioppa para Historia y Roma Antigua 

Con estas palabras Amiano Marcelino se refiere a Flavio Claudio Juliano, uno de los últimos defensores del «Mos maiorum» y de la religión pagana contra el cristianismo que lo tildó de «apóstata»

"Un hombre ciertamente digno de ser incluido entre los genios heroicos, admirable por sus ilustres hazañas y majestad innata"

Miniatura de Juliano realizada por Iván La Cioppa

Convertido en emperador a los 32 años, reinó apenas 20 meses, un tiempo muy breve en el que, sin embargo llevó a buen fin una política tanto dentro como fuera de sus fronteras que le proporcionó un puesto de importancia en la historia romana . Su madre Basilina era hija del prefecto pretoriano Julio Juliano, mientras que su padre Julio Constancio era hermanastro del emperador Constantino. Debido a su ilustre linaje, todos esperaban una brillante carrera para el pequeño Juliano. Lamentablemente, el destino se ensañó inexorablemente con su vida. La madre murió pocos meses después de darle a luz. Cuando tenía seis años tuvo que enfrentarse con otra tragedia. Constantino murió, dejando el Imperio a sus tres hijos Constancio, Constantino y Constante, quienes, para fortalecer su poder, mandaron ejecutar a todos aquellos familiares considerados peligrosos. Entre ellos también se encontraba el padre de Juliano, Julio Constancio, asesinado junto a su hijo mayor, sus hermanos y sobrinos. Solo se salvaron los más pequeños, Juliano y Galo. El   primero fue enviado a Capadocia donde, aislado y bajo estrecha vigilancia, recibió una educación cristiana por parte del obispo Eusebio. La asignación de como tutor de Juliano de Mardonio, un ilustre hombre de letras muy apreciado en la corte supondrá un brusco cambio en la formación espiritual de nuestro protagonista. Fue él quien estimuló en el joven la pasión por la cultura clásica y la fe en la religión pagana, que logró mantener bien escondida por miedo a seguir el mismo destino de sus seres queridos.

Apartado de la vida política y social y traumatizado por el exterminio de su familia, Juliano se dedicó por completo a sus estudiosy a escribir numerosas obras literarias. El poder y la ambición eran para él los males que habían llevado a Roma al colapso cultural y político. Según Juliano el cristianismo había desvirtuado la verdadera esencia del Imperio. La única solución era regresar al «Mos maiorum» y la religión antigua. Pasaron los años y después de varios altibajos, el destino finalmente le fue propicio. El emperador Constancio II, ahora solo en el poder y en dificultades políticas y militares, decidió confiar en su único pariente superviviente, su primo Juliano. Fue nombrado “César” y enviado a Galia para restaurar el orden en la provincia. Juliano aceptó el puesto aunque no tenía formación militar: para otros hubiera representado un problema, pero no para él. Durante su vida había estudiado obras como los “Comentarios” de César, las “Vidas paralelas” de Plutarco y las “Historias” de Polibio con las que había aprendido, al menos teóricamente, el arte de la guerra. Se puso manos a la obra y, con la ayuda de su amigo Salustio, comenzó a entrenarse y educarse en el combate.

Como César y Trajano, lucharía junto a sus soldados en el campo de batalla, no se limitaría a dar sus órdenes desde lejos. Legendaria fue su victoria en la batalla de «Argentoratae» o de Estrausburgo en el 357 contra los Alamanes y en las siguientes, que devolvieron a la estabilidad la frontera del Rin.

Batalla de Argentoratum, 357


Sus hazañas resonaban ahora en todo el imperio. Su valentía y humildad se hicieron proverbiales. No le gustaba el lujo y llevaba una vida espartana, siempre dispuesto a escuchar a los demás y corregir sus errores. Su carácter pronto le ganó la simpatía y el respeto de sus soldados. Mientras tanto, Constancio, celoso de su primo y necesitando tropas para desplegar contra los partos, le pidió que le enviara aproximadamente la mitad de su ejército. La noticia fue mal recibida por los soldados acantonados en «Lutetia», actual París, que no querían dejar a sus familias en la Galia. 



Hubo un levantamiento y Juliano decidió tomar posición prometiendo a sus soldados que no serían enviados a Oriente. Estas palabras provocaron una oleada de entusiasmo y júbilo. Juliano, siguiendo las antiguas tradiciones bárbaras, fue alzado en un escudo por los auxiliares Bátavos, Hérulos y por otras unidades como la de los Petulantes y, tras ceñirle la cabeza con una diadema, fue proclamado emperador.

Su destino se estaba cumpliendo. Meses después Constancio murió y, finalmente, Juliano fue reconocido como “Augusto” en todo el imperio. Con el poder recién adquirido, comenzó a trabajar para limitar el poder de los cristianos y revivir la antigua religión romana, sin ponerse nunca oficialmente de su lado pero promulgando leyes para asegurar la tolerancia religiosa.

Era un gobernante prudente y sagaz y trató de luchar contra la corrupción, pero tuvo que emprender una última gran empresa, pues deseaba continuar las hazañas de Alejandro Magno. Con auspicios favorables, decidió atacar a los Partos, enemigos a los que Roma nunca había logrado someter del todo. Después de una serie de victorias, los romanos llegaron hasta las murallas de Ctesifonte (capital del Imperio Sasanida) pero tuvieron que retirarse porque se acercaba nuevas fuerzas persas. Durante una escaramuza el Emperador, que acudió sin armadura, fue alcanzado por una lanza en el costado. La herida resultó ser mortal. Lo llevaron a su tienda, pero no hubo nada que hacer. 

Pronto Juliano murió y con él los últimos fuegos del paganismo. Murió también uno de los últimos auténticos romanos, alguien que nadie olvidaría en los siglos sucesivos y hasta el día de hoy. 

He aquí un pasaje de Voltaire que se refiere a Juliano, y que lo dice todo sobre este gran personaje:

"Tenía todas las cualidades de Trajano; todas las virtudes de Catón, e incluso todas las que admiramos en Julio César; y también tenía la continencia de Escipión. Finalmente, fue en todo igual a Marco Aurelio, el primero de los hombres".

(Nota) Para realizar la miniatura de la foto, me apoyé en el consejo de dos grandes eruditos y recreadores del Imperio tardío, Marco Cecini y Frank Geza. Este último interpreta el personaje de Juliano en las recreaciones y gracias a ello pude inspirarme en él para algunos detalles de mi trabajo.

Icono donde se representa a San Mercurio matando al emperador Juliano.
Iglesia de San Mercurio. El Cairo. Wikimedia Commons
ARTICULOS DE IVAN LA CIOPPA

EL VINO, ALIMENTO SAGRADO Y PRODUCTO SOCIAL.

LOS ROMANOS Y EL ACEITE DE OLIVA. UNA HISTORIA DE AMOR

LA CURIOSA HISTORIA DEL COLOR AZUL EN EL MUNDO ROMANO.

SATURNALIA. LA FIESTA ROMANA POR EXCELENCIA

Os dejamos UN ENLACE por si queréis haceros con un ejemplar de "La legión que vino del mar" de Iván La Cioppa.



domingo, 26 de diciembre de 2021

EL QUIJOTE TIENE ACUEDUCTO. EL ACUEDUCTO DE CONSUEGRA, TOLEDO.

Una colaboración de Pedro José Villanueva para Historia y Roma Antigua .

La figura del Quijote se yergue imponente sobre La Mancha, y es cosa de valientes lidiar con él.

El resto del rico patrimonio de la comunidad manchega, pasa a ser segundo plato en las visitas turísticas; aún así, no debemos obviar la importancia de este rico pasado que todos compartimos, y pocos conocemos suficientemente.

La Mancha está poblada de sorpresas, y en pleno corazón de la tierra del Quijote, se desdibuja serpenteando y mal herido, el que es uno de los acueductos más largos de Europa y Norte de África. Sí, como lo oyen: 25 kilómetros de pura ingeniería romana olvidada y oculta entre paredes de cal y muro labriego. 

Restos del acueducto de Consuegra a principios del siglo XX

El acueducto en cuestión, abastecía la presa romana de Consuegra, tomando sus aguas de Fuente Aceda en los Yébenes (Toledo), cerca del Castillo deteriorado de Guadalerzas, y transportándolas en un lento peregrinaje hasta Consaburum (Consuegra latinizado); 3.000 metros cúbicos diarios para abastecer a una población de casi 10.000 almas en aquel entonces.

Todo ello está perfectamente documentado por estudiosos, que supieron ver e interpretar la importancia del insigne monumento; desde el alférez de carabineros Domingo de Aguirre en el siglo XVIII, pasando por el investigador Francisco J. Giles en 1971 y terminando en los años 80 con el estudio de los historiadores R. del Cerro, F. Martínez y J.Porres. Pero me van a permitir hablarles de otro tipo de estudio, un estudio ilusionante que mantiene vivo lo poco que queda de la presencia del monumento:

El amor y apego por la tierra; el sentir de lo propio que te hace de dónde naces; la historia social, esa historia que pasa de generación dejando su huella. Todo esto se palpa en la población toledana de Urda. 

Uno de los arcos que ha llegado hasta nuestros días


Ejemplo de apego a la tierra, Clemente Fernández, no sucumbió a la llamada de la ciudad y trabaja sus tierras: viñas y olivos, con la esperanza de que las cosas mejoren y dejar un buen porvenir a sus dos hijos. Conduce el todo terreno con la maestría del que conoce cada palmo de terruño, y mientras rellena con combustible las bombas de agua que quitan las sed a las plantas, va señalándome los restos de todo aquello que el viajero busca y pocas veces logra encontrar. Aquí, la placa homenaje de tres ejecutados en la Guerra Civil Española corona un altillo a su paso por el camino; acullá, el esqueleto de un puente romano, que resiste estoicamente apoyado sobre el margen seco del arroyo a los pies del Castillo, mientras el ganado vacuno espanta moscas…Todo un ir y venir de curiosidades, fuera de las guías de turismo.

Nos apeamos en una era y cruzamos el campo seco de cardos espinosos, dirección a los restos de una vivienda caída por el paso del tiempo y el olvido de sus moradores—Sus hijos marcharon a Madrid y no quisieron saber.

—¡Ahí lo tienes! Eso es lo que queda de lo que hicieron los romanos para llevar el agua—Me revela orgulloso Clemente.

Observo parte de los pocos arcos del acueducto que quedan, estupefacto, contrariado al ver el estado en el que se encuentra el monumento, y sobre todo ¡maravillado! imaginando la multiplicidad de circunstancias que se han dado durante tantos años, para que el acueducto quedase de este modo tan singular, camuflado y a salvo de la destrucción. Ya nada queda de los 40 arcos que se contabilizaban en pie en el siglo XVIII, tan solo estos 7 supervivientes, emparedados como en los tétricos relatos de Edgar Alan Poe, encerrados entre ladrillo y mampostería de principios de siglo XX.

Vista desde el exterior del uno de los arcos.


Después de las fotografías de rigor, incluida la de Clemente en uno de los arcos (cosa que me costó conseguir), volvemos a Urda, a la hospedería de 1906 La Casa del Médico (una villa al puro estilo toledano y mimada por sus propietarios) donde he estado hospedado los tres últimos días. Mientras recojo a toda prisa, pienso en la importancia de que personas como Clemente estén al paso de los viajeros, lo importante de que mantengan nuestra historia social.

La Mancha, sin lugar a dudas, tiene la esencia de lo que fue pensado y de lo que fue escrito. 

¡Larga vida al acueducto!

Sic Transit Gloria Mundi 



Pedro J. Villanueva es politólogo, divulgador histórico y escritor. Acaba de lanzar su novela "El festival de la cosecha" una novela que trata sobre la mayor matanza de civiles en Europa; en un solo día. Campo de Concentración de Majdanek; 18.000 fusilados, durante la Segunda Guerra Mundial.
Si quereis saber más sobre la novela pinchar sobre la imagen.







sábado, 18 de diciembre de 2021

SATURNALIA. LA FIESTA ROMANA POR EXCELENCIA

Una colaboración de Iván La Cioppa 

El 17 de diciembre comenzaba en la antigua Roma unas festividades que quizás se pueden considerar como las más importantes del año: hablamos de las Saturnales, que se celebraban en honor a Saturno, padre de Júpiter, dios de la agricultura y la abundancia. Según la tradición, después de ser destronado por su hijo, Saturno se cobijó en la región de Lazio, con el dios Jano. Aquí fundó un nuevo reinado con el que inició la Edad de Oro. Para algunos, sin embargo, este reino estaba ubicado en las Islas Benditas, identificadas con Canarias. Durante este período no había diferencias sociales, ni guerras, ni crímenes. Todos vivían felices y la tierra daba sus frutos sin ser cultivada. Entre los romanos era común la creencia de que, en invierno, Saturno abandonaba el inframundo y deambulaba por la tierra desesperado porque no podía bendecir los campos, cuando estaban sin cultivar por el frío.


La liturgía de las Saturnales servía precisamente para ganar el favor del dios y animarlo a volver a su lugar para revivir la tierra en primavera. De hecho, las Saturnales no eran más que una recreación del mítico reino de Saturno. De hecho, solo durante esta festividad los esclavos eran considerados como hombres libres y se sentaban a la mesa de sus señores que a menudo los servían. Como muestra de esta igualdad “por un día”, todos se vestían con la “synthesis”, una prenda que daba mayor libertad de movimiento, y el “pileus”, un gorro símbolo de libertad. Os sorprenderá saber que incluso hoy en día se usa una versión puntiaguda de ese gorro en algunas fiestas. Mientras tanto, la pantomima continúa con la elección de uno de los esclavos como "Princeps saturnalicus" una especie de rey de la fiesta y caricatura de la clase dominante.



Se le vestía con ropas de colores vivos y se le llevaba en procesión por las calles, adornadas con guirnaldas y festones. En todas partes se instalaban banquetes, espectáculos, mercadillos. La gente jugaba y se lo pasaba bien, repitiendo la frase "Io Saturnalia" para propiciar la buena suerte. Otra tradición era el intercambio de regalos llamados "strenne", del nombre de Strenia, diosa de la abundancia y de la buena suerte. 

Otra peculiaridad era la suspensión de todas las actividades bélicas, laborales y judiciales. Incluso el funeral y el duelo se posponían porque el sufrimiento y la tristeza habrían arruinado todos esos actos propiciatorios de alegría y diversión. Solo una vez se renunció a esta prohibición, y fue cuando murió Germánico, uno de los más grandes generales romanos y sobrino de Tiberio. Como prueba del gran cariño que le tenía el pueblo romano, los funerales se celebraron como de costumbre.


 Las Saturnales también se celebraban en el ejército. En las fortalezas, de hecho, los soldados llanos se equiparaban a los oficiales y comían en la misma mesa. Con la llegada del cristianismo, el nacimiento de Cristo se situó precisamente en este período, siendo estos días, tradicionalmente, los más importantes del año. Al principio las Saturnales y las Navidades coexistían pero, con el declive de la religión antigua, sólo la segunda quedó en el calendario, heredando muchas de las características de la fiesta pagana, como la abstención del trabajo, los adornos de las calles y de los hogares y el intercambio de regalos. Así que ahora ya sabes, si quieres ganarte el favor del dios Saturno con un bonito regalo, regálate y regala a tus seres queridos una gran novela histórica como "La legión vino del mar"!



miércoles, 1 de diciembre de 2021

LOS ROMANOS Y EL ACEITE DE OLIVA. UNA HISTORIA DE AMOR

 Una colaboración de Iván La Cioppa para Historia y Roma Antigua.

Al principio de mi novela histórica "La legión que vino del mar", descubriréis que el padre del protagonista Cayo Flavio Áquila es un vendedor de aceite, actividad que años atrás lo había llevado, junto a su progenitor, a visitar Mogontiacum, donde se alistó en la Legio I Adiutrix. Muy interesante y curioso fue para mí el estudio de este alimento que, en la antigua Roma, se consideraba de fundamental importancia. El olivo siempre ha sido considerado como muy querido por los dioses y el propio Heracles blandía una rama con la que hacía brotar otras plantas de olivo. Para los romanos, la producción de aceite de oliva era tan importante que muchos escritores ilustres se ocuparon del proceso y de sus cualidades en sus obras. Entre los más famosos podemos recordar a Plinio el Viejo, Catón el Censor y Columela. 

En esta ilustración se pueden observar tres sistemas distintos de prensar el aceite en la Antigüedad.

Dependiendo de varios factores, había diferentes calidades de aceite: desde el más preciado (Oleum ex albis ulivis), obtenido de aceitunas aún no maduras, hasta el más ordinario (Oleum caducum), extraído de aceitunas recogidas del suelo y ya maduras. Sin embargo, el aceite tenía un defecto importante: se estropeaba rápidamente y por esa razón los romanos preferían conservar las aceitunas y producir el aceite cuando se iba a consumir. La importancia del aceite también se refleja en el hecho de la existencia de un profesional para negociar su venta, el negotiator oleareus. Y en tiempos de guerra, los que poseían más de 2500 metros cuadrados de olivar estaban exentos del reclutamiento. Ni siquiera en estado de emergencia se permitía suspender la producción.

También es sorprendente que solo una pequeña parte del aceite consumido por los romanos era para uso alimentario. La otra parte se utilizaba para el cuidado e higiene del cuerpo, cosmética, iluminación, rituales sagrados y medicinas. Los deportistas, por ejemplo, solían rociar sus cuerpos con aceite para protegerse del sol e hidratar la piel. Después del entrenamiento, con el estrígil se quitaban la capa de aceite, polvo y sudor, y esta mezcla no se desechaba, sino que se guardaba en un frasco para uso medicinal. Esta pomada y otras similares, siempre a base de aceite de oliva, se utilizaban para curar heridas, úlceras, cólicos y fiebre.


Los legionarios también utilizaban mucho aceite, más que los ciudadanos comunes. De hecho, lo usaban como aliño, para la conservación de alimentos y para defenderse tanto del frío como del sol: se extendían una capa de aceite sobre la piel, y servía de aislante, pues defendía de los rayos del sol y también mantenía el calor cuando la temperatura era muy baja. Al respecto, Tito Livio cuenta que durante la Segunda Guerra Púnica, hubo una gran batalla en el río Trebbia, en diciembre, en pleno invierno; el frío era insoportable y entre otros factores, los cartagineses ganaron precisamente porque se habían rociado el cuerpo con aceite y esto los había mantenido calientes en comparación con los romanos que, al no utilizar aún esa técnica, padecieron mucho más tan bajas temperaturas.

Se calcula que un legionario romano consumía, en promedio, medio litro de aceite al día, una cantidad considerable. No obstante, los ciudadanos de a pie también consumían bastante: unos 55 litros al año. Una cantidad elevada en comparación con nuestro presente. Pronto Roma ya no pudo satisfacer solo con la producción italiana las necesidades de aceite de ciudadanos y soldados así que permitió el cultivo del olivo también fuera de su península. El propio César impuso la entrega de suministros de aceite a los pueblos conquistados. Con gran sorpresa se descubrió que la Bética era ideal para la elaboración de un aceite de excelente calidad. Testimonio de ello es el Monte Testaccio, en Roma, formado en gran parte de fragmentos de ánforas de aceite procedentes de la Bética. Después de la caída del imperio en Occidente, se siguió produciendo aceite en esa zona. También los musulmanes comprendieron su potencial, llegando hasta nuestros días su producción y consumo.

Foto del Monte Testaccio

Reminiscencias del estrecho vínculo entre el aceite de oliva y la historia romana perduran hasta nuestros días, por ejemplo en un aceite especial producido en el valle del Po, relacionado con un legionario romano. Se llamaba Caio Vettonio Massimo y luchó en las guerras marcomanas lideradas por Marco Aurelio. Se dice que, al retirarse, recibió unos terrenos al pie del Monte Grappa, destinados a olivares. Sorprenderá descubrir que hoy en día se sigue produciendo aceite en esa zona de olivares y que en sus terrenos se encontró , aún intacto su sarcófago.
El sepulcro de Caio Vettonio Massimo 

La importancia del llamado "oro verde" entre los romanos puede resumirse en una cita del «De re rustica» de Columela: "Entre todos los árboles, el primero es el olivo".

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