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jueves, 5 de octubre de 2017

La sisitia espartana. ¿ Porqué era tan vital para los espartanos esta comida en común y en que consistía?.

En esta ocasión Historia y Roma antigua tiene la fortuna de publicar un artículo de Arturo Sánchez Sanz, un auténtico experto en la Antiguedad. Es el autor de "Pretorianos", su próximo libro, que saldrá el mes de noviembre. Sin embargo en esta ocasión nos hablará de Esparta y de una de sus curiosas "instituciones", la Sisitia.

LA SYSSITÍA ESPARTANA
Arturo Sánchez Sanz
asblade@msn.com
Licenciado en Historia (UCM) y Máster en Historia y Ciencias de la
Antigüedad (UCM/UAM). Doctorando en Estudios del Mundo Antiguo
Dep.de Historia Antigua de la Univ. Complutense.


En la antigua Esparta, la syssitía (phiditía o syskenía, que también existía en Creta con el nombre de andreia, aunque aquí se pagaba con fondos públicos y no con aportaciones particulares) reunía cada día al anochecer a los espartíatas de pleno derecho (los mismos que participaban en la Apella y los efebos que estaban acabando la agogé para completar su educación) para llevar a cabo una comida comunitaria con la finalidad de estrechar y reforzar así los vínculos de unión, y quizá también discutir sobre asuntos que luego se tartarizan en la Asamblea (los nuevos miembros debían ser admitidos por los antiguos y lo que en ellas se trataba era secreto). Su origen se remonta, como todo, al mítico Licurgo, como una institución más que sirviera para mantener el respeto y la obediencia a las leyes dictadas por el Estado, y para mantener la disciplina; aunque Oliva ve en esta institución una pervivencia de la antigua organización en clanes por la pervivencia de su estructura y sentido originales de época arcaica.

Banquete griego.

Lo más probable es que se generara en el seno del ejército, ya que en éste era habitual la comida en común (opsónion) realizada por los enómotes (los integrantes de la unidad inferior del ejército denominada enomotía), cuyo número variaba entre 32-36 hombres (donde tres sisitías, una de cada una de las tres tribus dorias, conformarían una enomotía). Polibio (VI, 48,3) cuenta que la dieta era frugal, con la intención de hacer moderados a los hombres y evitar la hybris, pero en cualquier caso suficiente (Figueira indica que consumirían el 37% de la producción media de los kleroi). Según Aristóteles todos los comensales vestían igual (de forma que hasta el más pobre podía permitírselo), y debían aportar cada mes un medimno de cebada (74 Kg. para elaborar tortas amasadas y cocidas), ocho coes de vino (casi 37 litros), cinco minas de queso (2,182 Kg.), cinco semiminas de higos (1,09 Kg.) y una cantidad de dinero que se estima en unos 10 óbolos eginetas para provisiones adicionales (como la carne de cerdo, que condimentada con una salsa a base de sangre, sal y vinagre conformaba el famoso
caldo negro); ocasionalmente podían llegar cabras, ovejas, liebres, torcaces e incluso pescado. Todas estas cantidades, según Oliva, se habían fijado ya desde tiempos remotos, y, si por un lado el deber del hilota era proporcionar esas cantidades, el del espartano era no pedir más que eso.

La famosa sopa negra espartana, uno de los platos emblemáticos de la dieta espartana. 

Pero la voluntad igualitaria se rompía al mostrarse las diferencias socioeconómicas entre sus asistentes, ya que algunos comensales se permitían el lujo de contribuir a la mesa con pan de trigo en lugar de pan de cebada, y, más aún, en el postre (epaiklon), de carácter voluntario y servido al tiempo que el cocinero (mágeiros) anunciaba el nombre del donante. Lo cual podía hacerse para ganar prestigio social ante los camaradas o como un acto de virtud individual y de camaradería de los ricos para con los pobres, en consonancia con la igualdad social preconizada por el Estado. Nunca acababan la velada ebrios (al contrario que los atenienses y que los hilotas, ya que éstos últimos ingerían vino en abundancia, hasta el punto de cantar y bailar de forma grotesca, lo que constituía un refuerzo psicológico de su inferioridad ante los espartíatas ya que al final de la velada eran introducidos en el syssítion como ejemplo moralizante para que los más jóvenes conocieran los efectos de la ebriedad en el ser humano).

Así, los jóvenes accedían a la syssitía por cooptación, siendo necesaria la unanimidad (se votaba con una bolita de pan, redonda para indicar consentimiento, aplastada para repudio), y teniéndose en cuenta los vínculos sociales y políticos, así como la práctica de la pederastia institucionalizada. En ocasiones se permitió la asistencia de extranjeros (como los hijos de Jenofonte o Foción), pero nunca a mujeres, ni siquiera a hetairas; formándose grupos de unos 15 espartiatas.

La syssitía determinaba la pertenencia a la clase dirigente, pues si un hómoios no aportaba los productos en las cantidades estipuladas (porque o bien han perdido el kleroi, o bien éste no produce lo suficiente), perdía sus derechos políticos y se le despojaba de su condición de «igual», siendo relegado a la de hypomeíon o inferior. La syssitía experimentó una serie de cambios a mediados del siglo III, en el marco de las reformas institucionales auspiciadas por Ágis IV, que se acompañaron de una propaganda legitimadora que proclamaba la vuelta a las tradiciones y al viejo espíritu licurgueos, presumiblemente caídos en desuso. Esto significó la distribución de los comensales, que pasan de estar distribuidos en mesas de quince o de diez personas, a repartirse en grupos de entre doscientos y cuatrocientos por cada una de las quince mesas instituidas a partir de ahora, posiblemente con el objetivo de que sirviesen de integración a los nuevos ciudadanos.

Por su parte, la función principal de los hilotas era trabajar las tierras de los espartiatas y producir aquellos bienes de consumo que éstos necesitaban para participar en las syssitiai y mantener su estatus de ciudadanos; si, como ha sugerido Figueira (1984: 87- 109), en Mesenia se localizaban seis mil lotes de tierra o kleroi de los nueve mil o diez mil que, teóricamente, estaban destinados a los espartiatas, se comprende cómo la población hilotizada de Mesenia debía de constituir una parte importantísima del número total de hilotas al concentrarse en ella la mayoría de ellos. 

Trabajo en el campo en la Antigüedad

Es bastante posible que en muchas ocasiones los hilotas se hallaran casi en los límites de la subsistencia, al tener que entregar a los espartiatas buena parte de lo que producían en las tierras que tenían asignadas y esa situación posiblemente crease inquietudes entre ellos, las cuales podrían agravarse cuando cundiese la noticia de que algún importante contingente del ejército había abandonado las fronteras lacedemonias. Aristóteles asegura que los hilotas se sublevaban con cierta frecuencia, aunque diversos autores indican que ello podía haberse exagerado (como cuando algunos de ellos notifican a los éforos el intento de golpe de estado del regente Pausanias ca. 470 a.C.).


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ARTÍCULOS

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