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martes, 10 de julio de 2018

A PESAR DE LA CAÍDA DE ROMA EN EL 476 D.C. DURANTE CASI OTROS MIL AÑOS LA LUZ ROMANA SEGUIRÁ BRILLANDO DESDE CONSTANTINOPLA. HEREDEROS DE ROMA, BREVE RESEÑA.


Escrito por Federico Romero Díaz.

Comenzamos en el 527 d.C en la frontera danubiana del Imperio Romano de Oriente. Un nutrido grupo de hunos que ha penetrado en suelo imperial es atacado por los bucellarii de Flavio Belisario que actúa en esa zona por mandato del gran Justiniano, emperador en Constantinopla. De entre los soldados al mando del general destaca el joven tribuno Cayo Vitelio que se enamora de una de sus prisioneras : Aridai, una de las mujeres que van con el pueblo huno. Ya nada será igual en la vida del joven militar.

El autor

Sergio Alejo Gómez es un conocido historiador y divulgador muy activo en las redes y en los programas de podcast de Cliophilos y de la Biblioteca Perdida, en donde cuenta con un espacio fijo llamado "Por los dioses" dedicado a la Antigüedad.
En su faceta de escritor cuenta con una amplia trayectoria siendo este su libro número cinco. Comenzó con la estupenda trilogía conocida como "Crónicas de Tito Valerio Nerva" y después con el libro de anécdotas "Sabías qué? Curiosidades del mundo antiguo" . En su quinta obra inicia lo que espero que sea un largo camino narrativo a través de lo que los historiadores conocen como Tardoantigüedad.

Batalla de Dara: Jinete romano mata al 
portaestandarte sasánida. Autor Igor Dzis
La obra

La novela sigue en la línea narrativa de las "Crónicas de Tito Valerio Nerva". Es decir son las aventuras de un grupo de soldados amigos y compañeros, en este caso el joven Cayo Vitelio y sus compañeros: los tribunos Gabinio y Léntulo y los soldados Clearco y Juliano, sumidos en un sin fin de intrigas, batallas y luchas que los llevarán por la geografía del Imperio Romano de Oriente desde el Danubio hasta la frontera con los persas y desde allí, pasando por Éfeso a la gran ciudad de ese momento,a la capital imperial, a Constantinopla..

En el periplo que la novela nos va desgranando, el grupo de bucellarii de Flavio Belisario obtendrá victorias en el Danubio, frente a los hunos, que harán que el gran general sea ascendido a la categoría de Magister Militum per Orientem y se desplace con su grupo a enfrentar a los persas que amenazan al Imperio avanzando desde su frontera.Juntos superarán los sangrientos combates en Mindous, en el 527, o la batalla de la fortaleza fronteriza de Dara, solo unos meses después.

Mosaico de San Vital de Rávena. En el centro Justiniano que pisa con su pie 
derecho el de su general Belisario en un gesto de superioridad jerárquica.
La traición de los dos de los tribunosde Belisario, Marcelo y Ovidio, hacen que estos tras la batalla, sean enviados a la capital por Belisario para ser juzgados por traición, bajo la supervisión de Vitelio y sus compañeros. Los soldados deberán atravesar una buena parte del Imperio para llegar, tras recalar en Éfeso, a la deslumbrante Constantinopla, donde vivirán una serie de peligros y aventuras que deberán afrontar unidos. Allí el autor nos da una espectacular visita a la capital imperial, nos pasea por sus calles y monumentos más importantes y nos presenta a algunos de los personajes más importantes de su época como el emperador Flavio Justiniano o su esposa la bella emperatriz Teodora, o el inteligente y maquiavélico Narsés, consejero del Emperador.

En "Herederos de Roma" Sergio Alejo Gómez nos ofrece una nueva dosis de aventuras, batallas, lecciones sobre la amistad y el compañerismo con la habilidad narrativa que le ha caracterizado en toda su obra. Me encantaría que esta novela sea solo la primera entrega de una nueva trilogía con la que podamos disfrutar largas horas.

En conclusión, estamos ante una excelente novela que nos permite aprender historia, a la vez que disfrutamos con las aventuras de sus personajes, la ecuación perfecta, ¿no os parece?.

Hazte con el libro aquí



jueves, 28 de junio de 2018

HARALD HARDRADA:"HARALD EL DESPIADADO". LA VIDA DE UNO DE LOS REYES VIKINGOS MÁS LEGENDARIOS. BREVE RESEÑA AL CÓMIC "HARALD. EL ÚLTIMO VIKINGO"



Escrita por Federico Romero Díaz



Estamos ante un estupendo cómic que ilustra la vida de Harald, Hardrada (Harald el Despiadado) conocido también como el último vikingo.

He de agradecer a Desperteferro Ediciones el acierto que han demostrado al elegir a Juan de Aragón, muy conocido en las redes como "Fisgón Histórico". Es un excelente ilustrador que acaba de lanzar junto con este cómic una nueva obra :"Heroínas secretas de la historia de España" con la editorial Plan B. No nos extraña dada la calidad de sus ilustraciones que, 
tienen la extraña cualidad de ser muy agradables y atractivas tanto para jóvenes como para adultos. Hay otro rasgo característico que me gustaría resaltar de su obra y es el fino humor que impregna sus viñetas, incluso en los momentos más trágicos. En este cómic en concreto hay algunos momentos en los que parece que su talento brilla más intensamente. Por ejemplo en la representación de la Batalla en Stiklestad (pags. 6-9) o la escena en la que sostiene la cabeza del jefe de los pechenegos (pag 17), el fantástico plano de Constantinopla (pags. 17 y 19) o el uso del fuego riego en los dromones romanos para repeler a los piratas musulmanes (pag.25). Hay momentos de lo más curioso como la anécdota de los gorriones utilizados para incendiar una ciudad que asediaba (pag. 29) o la simulación de su propia muerte para acceder dentro de otra ciudad que estaba cercando infructuosamente (pag. 31), o la batalla del río Nisa contra la flota del rey de Dinamarca (pags. 42 al 43), y por supuesto la imagen de su fuga de Constantinopla cargado de riquezas (pag. 37)



En cuanto al texto de Alberto Pérez Rubio, debemos destacar que ha conseguido mantener el difícil equilibrio entre la fidelidad al rigor histórico y el afán divulgativo. La verdad es que la vida de Harald Hardrada parece una auténtica novela de aventuras llena de batallas, intrigas, botín, amistad y amor. El guionista ha construido una narración perfecta para enganchar al público más joven a la Historia, aunque, como adulto que soy, puedo afirmar que he disfrutado de cada página  de este cómic que parece ser el primero de una larga lista que Despertaferro Ediciones irá lanzando al mercado. Los siguientes personajes a tratar serán Aníbal y Alonso de Contreras. ¡No veo el momento de tenerlos en mis manos!.


El texto final (pag. 59 a la 63) me ha parecido muy interesante como apoyo al cómic y como ampliación y explicación a muchos de los detalles que aparecen dibujados pero que pueden pasar inadvertidos al lector, por ejemplo, como eran las casas vikingas, o como estaba organizada su sociedad. 

Es una idea muy útil porque explica también porque a Harald Hardraada se le conoce como "El último vikingo", cuales son las fuentes en las que basamos nuestro conocimiento sobre ellos como el tapiz de Bayeux que describe la invasión de Inglaterra por Guillermo) . Alberto nos hace reflexionar y nos explica como estamos en un momento complicado en lo espiritual, ya que los vikingos están comenzando a cristianizarse o a adoptar al menos algunos de sus signos externos, por eso podía ser de lo más frecuente que un guerrero con una cruz en el cuello jure por una divinidad nórdica en batalla.

Tras leer todas sus páginas podemos afirmar que estamos ante un cómic de una enorme potencia gráfica y una profunda carga cultural. Desperta Ferro ha sabido unir las excelentes ilustraciones de Juan de Aragón y el texto de Alberto Pérez Rubio para construir un maravilloso relato gráfico, fiel a la historia de Harald .

Por poner un pero debo decir que he echado en falta las narices rojas que característicamente muestran siempre las ilustraciones del Fisgón. Quien sabe, ¿quizás en próximos números nos encontremos a un Aníbal con esa nariz?.

A modo de conclusión decir que esta idea de ilustrar la historia en viñetas me parece un excelente anzuelo para enganchar a los jóvenes a la historia y una buena manera de disfrutar de nuestro pasado para los que estamos enamorados de él.



miércoles, 20 de junio de 2018

TIEMPO DE HÉROES Y MITOS ROMANOS. LA ROMA DE LOS SIGLOS V Y IV AC. LA ROMA DE CAMILLUS






La Roma de los siglos V a. C y IV a.C.
La Roma de Camillus.

Escrito por Manuel Martinez Peinado (autor de Camillus. Las memorias de Medulino)


Aquella fue sin duda una época convulsa, pocos años después de la expulsión de Tarquinio el Soberbio, el último de los reyes que Roma tendría, en la que la ciudad se hallaba sumida en el natural conflicto interno que cualquier pueblo, ciudad, estado o nación sufre cuando modifica abruptamente su forma de gobierno. Sin embargo, es cierto que muy probablemente no fue tan drástico como podría parecernos ahora; pues, básicamente, lo único que hicieron los romanos fue sustituir a un rey por dos, elegidos de entre la nobleza romana; eso sí, con carácter anual y manteniendo al que ya antes era el principal órgano consultivo del rey, el Senado. Por lo que podemos hacernos una idea de que el cambio, a muchos, les parecería en principio más de lo mismo.


Batalla de la Selva Arsia(509 a. C). Los romanos vencen a Tarquinio el Sobervio


Algún tiempo después dejaron el mando a diez patricios, los decemviri, con objeto de que legislaran unas leyes basadas en las de otros pueblos más avanzados, que integraran y sirvieran a todos por igual, y se encontraron con unos tiranos peores incluso que el que habían expulsado años atrás. A estos, según la tradición, terminaron expulsándolos curiosamente por un detonante similar al del rey etrusco. En el caso del primero la violación de Lucreia, en el de los diez, la de Verginia. Pero al fin, exiliados unos, encarcelados otros y suicidados otros tantos, tuvieron su ley de las XII tablas.

Sufrieron diferentes sediciones por parte de un sector social cada vez más importante: la plebe que  estaba constituida principalmente por los descendientes de todos aquellos comerciantes que años atrás se habían asentado en la ciudad para hacer lo que un romano de tomo y lomo no hacía, por precepto antiguo pactado entre Rómulo y Júpiter, esto es, comerciar; y aquellos nietos o bisnietos de mercaderes, que no eran descendientes de sangre noble, empezaban a constituirse como otro gran poder económico-social y, como tal, también reclamaban su hueco en las jóvenes instituciones republicanas. Pues, aunque no eran descendientes directos de los dioses, se oponían a que no les dejaran opinar sobre el reparto de la riqueza o las tierras obtenidas tras la victoria.Debieron ser años complejos que, a pesar de todo, los romanos encararon con envidiable astucia y perseverancia. Son las características que he admirado siempre de su civilización. A pesar de sus enfrentamientos internos conocían su obligación de unirse como pueblo para afrontar los retos a los que su época los enfrentó.
Por entonces la principal potencia en la Península Itálica era la Liga Etrusca. Los etruscos aún no habían entrado formalmente en su decadencia, pero ya comenzaban a exhibir algunos de los síntomas que toda sociedad que alcanza el cenit de su cultura, suele exhibir como aviso de que algo comienza a estropearse en sus entrañas. Estaban más unidos en lo religioso y lo cultural que de iure y, del mismo modo que otras civilizaciones como la griega, no llegaron jamás a constituir un estado común a diferencia de los romanos. La mayoría de las ciudades etruscas alternaban gobiernos basados en monarquías con otros republicanos de similar naturaleza a la romana. Ambas, etruscas y latinas, influenciadas por los vecinos griegos, que no mucho antes habían inventado aquello del gobierno del pueblo -dēmokratía-, con la gran ciudad de Atenas como principal exponente, dirigida en aquellos años por el gran Pericles, el Olímpico, en contraposición a la monárquica Esparta con la que no cesaban de enfrentarse a cada oportunidad que se les presentaba.


Muerte de Verginia. Framcesco de Mura
En el caso de Roma, había sin embargo cuestiones particulares que ya abordaremos en una próxima ocasión. Baste decir por ahora que en Roma, como hemos dicho, el poder del rey se había dividido en dos consules. La presión de la facción plebeya obligó desde muy temprano a nivelar aquella balanza, completamente inclinada hacia los antiguos ciudadanos, con la instauración de los tribuni plebis (Tribunos de la plebe), una nueva institución que, si bien no gobernaba, servía para controlar el gobierno de los cónsules patricios como fuerza opositora; pues tenían en sus manos el famoso derecho de veto, que no dudaban en emplear ante cualquier ocasión que interpretaran como desfavorable para su causa, y, como sucede hoy también a menudo en nuestra política, a veces por simple y llana inquina, cuando incluso su uso pudiera serles desfavorable a ellos mismos. Toda ley tiene su trampa y no tardaron los patricios en darse cuenta de que aquella herramienta, formulada inicialmente contra ellos, bien podía usarse contra los propios tribunos, habida cuenta de que el veto podía ejercerse no solo en dirección anti-cónsul sino también contra los propios tribunos de la plebe, ganándose mediante triquiñuelas a unos para que conspiraran contra los otros. Así llegaron a un punto en el que, de nuevo, el orden plebeyo, empezó a darse cuenta de que, si querían tener algo que decir y que ganar, no bastaba con ser simplemente una fuerza opositora, sino que, además, tenían que poder mandar y gobernar.
La plebe amenazó de nuevo con bajarse de aquel carro, hasta el punto de llegar casi a la inmolación general, impidiendo a los cónsules siquiera la defensa de la ciudad y del ager romano mediante alguna expresión del tipo: ¡O compartimos el mando, o a darte de palos con los volscos y los equos te vas tú solo!, y en unos tiempos en los que los vecinos de los alrededores no dudaban un segundo en salir a recoger los frutos ajenos sin pedir permiso ni avisar en cuanto se olían alguna debilidad.


Subida de los plebeyos al Monte Sacro de Roma

Pero de nuevo los patricios, celosos no solo de su poder, sino también de sus tradiciones que estaban íntimamente ligadas a sus dioses, idearon una fórmula para dejar probar a los plebeyos las ansiadas mieles del mando sin por ello comprometer su más preciada institución, la de los cónsules, recurriendo a una sencilla pero siempre eficaz razón, la religiosa. Y es que los plebeyos, como sabemos, no eran descendientes de los dioses y no podían tomar los auspicios, conditio sine qua non para ser consul, pontifex o, incluso, para contraer matrimonio con un patricio o patricia según la fórmula tradicional; así los “semidivinos” patricios propusieron la creación de una nueva institución, los “tribunos militares con capacidad consular” –o, para resumir, tribunos consulares-, que podrían gobernar en sustitución de los cónsules en aquellos años (pues era de carácter anual del mismo modo que el consulado) en los que se decidiese por común acuerdo entre todos elegir a éstos y no a aquellos, concurriendo a elecciones en igualdad de condiciones tanto patricios como plebeyos.
En esto vieron el campo abierto los tribunos de la plebe que ya se veían mandando las legiones y paseando victoriosos por las calles de Roma aunque fuera sin lictores, ni triunfos, privilegios exclusivos de los cónsules y los dictadores. Pero un hecho tan habitual en la historia de la humanidad como desconcertante, vino a aguarles la fiesta. No ganaron ni una sola de las elecciones a tribuno consular hasta muchos años más tarde de su instauración. El porqué de esto podemos discutirlo si queréis. Según Tito Livio las buenas gentes de Roma, una vez vieron que se les estimaba en igual cantidad –que no forma- que a los patricios, se decantaron por votar a aquellos jefes que ya conocían en una suerte de: “en el mando los experimentos con gaseosa” o si queréis para hacerlo más de época: Consetudo quasi altera natura (La costumbre es nuestra segunda naturaleza) que decía Cicerón. Otra posibilidad es que, debido al sistema clientelar, los patricios contaban con una numerosa fuerza popular a su servicio que, por mucho que se quejaran en las tabernas, a la hora de votar no se la jugaban en absoluto y cabe también la posibilidad de que simplemente temieran los infortunios que los dioses descargarían sobre ellos si no elegían a sus preferidos; no debemos olvidar lo profundamente religiosa y temerosa de lo divino que era la sociedad de aquella época y que los cargos religiosos también los ostentaban los patricios.

Fuera como fuese, el caso es que los líderes de la plebe tuvieron que aguantarse y ver como, a pesar de sus logros que, como el tiempo se encargaría de demostrar, no habían sido ni pocos ni fútiles, no conseguían acceder al mando supremo de la ciudad ni de iure ni de facto; al menos no hasta pasados muchos años.

lunes, 11 de junio de 2018

EL TRATO A LOS ANIMALES EN LOS ESPECTÁCULOS DE LA ANTIGUEDAD. BREVE RESEÑA A "ANIMALES IN HARENA"


Escrito por Federico Romero Díaz

Animales in Harena, de María Engracia Muñoz-Santos me ha descubierto un nuevo universo, dentro del mundo romano. En general los amantes de la historia antigua pensamos que sabemos lo suficiente de este aspecto. "Craso error", es un tema muy poco tratado por la historiografïa en castellano y muy mal divulgado por el cine y el arte. La obra de esta autora viene a llenar el vacío existente en la literatura histórica en nuestro idioma.
Los animales utilizados en la damnatio ad bestias son conducidos de nuevo a los sótanos.


LA AUTORA

María Engracia Muñoz-Santos, es muy conocida en el mundo académico por sus numerosos artículos y actividades académicas. Graduada en Geografía e Historia por la UNED y Master en Mediterráneo Antiguo por la UOC, cursa su doctorado en la Universidad de Valencia. . Imparte un curso sobre espectáculos en el mundo romano en la Universidad de Murcia y es muy conocida en el mundo de la divulgación histórica y redes sociales por su blog "Arqueología en mi jardín".

LA OBRA

La autora a lo largo de seis artículos nos va desgranado, paso a paso, detalle a detalle, las diferentes fases por las que pasaba un animal exótico, desde que es atrapado (que no cazado) en su hábitat hasta llegar a la lejana Roma, aunque debemos decir que también había espectáculos con animales en el resto de las grandes ciudades del mundo clásico. La autora escribe con rigor académico, imprescindible en este tipo de publicaciones, y con un sentido de lo narrativo que hace que te leas el ensayo con una facilidad pasmosa.

Es necesario valorar el amor al detalle mostrado a lo largo de sus capítulos poblados de nombres de personas concretas, de puestos administrativos ligados al cuidado de esos animales, de narraciones de autores como Marcial o Plinio sobre lo sucedido en la arena con esas bestias, etc. Conozcamos algunos de los detalles contenidos en "Animales in Harena":

Un búfalo y un elefante unidos por una cadena son obligados a luchar entre ellos

  Captura de los animales: osos, elefantes, jirafas, jabalíes, tigres, leones panteras, rinocerontes, cocodrilos, asnos salvajes, gacelas etc fueron atrapados por millares en sus hábitats para ser conducidos a los foros, circos, anfiteatros de las ciudades, para servir de diversión a sus habitantes. En el proceso de captura hay testimonios de la participación de nativos conocedores de las mejores técnicas de captura y soldados del ejército especializados. Por ejemplo, hay constancia de la existencia de algunos soldados especializados en la captura de osos, los ursarii. A los elefantes se les capturaba cavando un foso profundo en el que la presa se precipitaba. A veces el resto de la manada arrojaba ramas y piedras al interior para permitir que el agujero se fuera llenando y así su compañero pudiera escapar. Los cachorros de león o de tigre eran muy apreciados, ya que podían ser amaestrados. Existía un procedimiento muy bien estudiado para su captura. A la madre le arrebataban sus cachorros arrinconándola con lanzas y escudos, le entregaban los cachorros a un jinete que se alejaba raudo con sus presas camino del barco, si la leona, guiada por el olor les perseguía y se acercaba demasiado el jinete abandonaba en el camino a uno de los cachorros para que la madre lo recogiera y lo llevara a su madriguera de nuevo, dándole tiempo así al jinete a escapar con el resto de los cachorros. También se usaban cebos como pequeños animales para atraer a las fieras al interior de las jaulas, etc.

Damnatio ad bestias. El reo aparece atado a un poste y subido a un carro
  Transporte de los animales: hay constancia de que el transporte hasta Roma u otra ciudad se hacía en el menor y más breve tiempo posible ya fuera por mar o por tierra. En el proceso se utilizaban jaulas especialmente diseñadas, pero este aspecto de los espectáculos romanos es de los menos conocidos por los escasos testimonios que las fuentes nos aportan, en especial las escritas. Es posible que para los romanos fuera un tema sin especial interés y completamente cotidiano y conocido por lo que no se les ocurría escribir sobre ello. Yo no puedo dejar de pensar en como resolvieron problemas logísticos y de transporte con animales como un hipopótamo que pesa entre 1500 y 1800 kilos y que necesita comer 68 kilos de hierba al día y estar sumergido en agua para evitar las quemaduras solares y mantener baja la temperatura para evitar la deshidratación. O por ejemplo un elefante adulto que puede llegar a pesar 7500 kilos y medir entre 3 y 4 metros de altura y necesita 200 kilos al día de arbustos y corteza de árbol, además de unos 190 litros de agua al día. Es todo un misterio del que espero saber más en futuros trabajos de la autora.

  Almacenamiento y alimentación de los animales antes del espectáculo: era una cuestión muy delicada, ya que había que hacerlo en un lugar próximo a los circos, foros o anfiteatros donde se realizaban los espectáculos pero lo suficientemente alejados del núcleo urbano para evitar las molestias y daños derivados del olor de los animales, los ruidos que generaban y sobre todo las posibles fugas de las fieras que podían llegar a ser muy peligrosos si se escapaban en plena ciudad. La solución fueron los vivarium que contaban con recintos especialmente diseñados para cada especie, y que estaban rodeados por una alta muralla en todo su perímetro. Tenemos noticia de la existencia de vivarium particulares, aunque el que mejor se conoce es el que estaba en Roma próximo a la Puerta Praestina y la Vía Labiana, con muy buena conexión con el Coliseo. Este vivarium contaba con agua corriente que, a través de un canal pasaba por todos los habitáculos de cada especie. Se sospecha que además había otro en el Castra Praetoria. El cuidado y el mantenimiento de estos animales generó una estructura administrativa de la que nos han dejado algunos rastros. Por ejemplo sabemos que había un Procurator ad elephantis que administraba todo lo relativo a los rebaños de elefantes del emperador en el siglo II d. C. Y que Arsacio, de origen persa pero ex militar romano era el cuidador de los leones del Emperador en el siglo IV d.C. Ponio Vero y Campanio Verax, siglo III d.C fueron cuestores vivari. También existió el puesto de Auditor ad feras y el de Praepositus herbarum (encargado de los herbívoros). A los carnívoros si eran cachorros se les alimentaba con leche de cabra o de oveja. Estos animales además eran utilizados para alimentar con su carne a los grandes carnívoros como leones, panteras o tigres que además consumían parte de la carne de los animales muertos en los espectáculos.

  Los animales en la arena y tras su muerte. Los espectáculos en Roma, especialmente después de las normas dictadas por Augusto estaban claramente reglamentados. Por la mañana se celebraban las venationes o caza de animales, a la hora de la comida se celebraba la damnatio ad bestias en las que los criminales eran ejecutados por los propios animales y por la tarde los munera gladiatori o luchas de gladiadores. Los animales también se utilizaban en las Pompa o desfiles. Era frecuente que dos animales de diferentes especies fueran atados a corta distancia por una soga para que lucharan entre sí. En cuanto a los tipos de animales que participaban las fuentes nos aportan mucha información: Los rinocerontes, que inicialmente eran de un cuerno (asiáticos) y por lo tanto más pequeños que los de dos (africanos) fueron exhibidos por primera vez por Domiciano. En cuanto a los tigres se usaron por primera vez en la inauguración del Teatro Marcelo. La jirafa fue exhibida por Cesar en los Juegos Triunfales del 46 a. C. y fueron utilizadas en las Pompas o desfiles triunfales.El hipopótamo fue mostrado por primera vez por C. Marco Sauro en el 59 a.C. junto a cocodrilos en un estanque artificial. Aunque el primer hipopotamo en morir en la arena fue con Augusto en el 29 d.C. Las avestruces estuvieron presentes desde el principio de estos espectáculos y los primeros 40 osos fueron presentados en el 169 a.C.

Los animales se nutren de los restos de otros ya muertos en la arena


En cuanto al número de animales sacrificados en estos espectáculos es una cuestión difícilmente cuantificable. Solo algunos datos aportados por las diferentes fuentes clásicas, que a pesar de poder llegar a ser exagerados, no dejan de corroborar la idea del enorme número de bestias que encontraron su muerte en la arena. Se afirma que para celebrar la victoria sobre Dacia, Trajano sacrificó a más de 11.000 animales y que en tiempos de Calígula se mataron más de 170.000 solo en tres meses. Son números impresionantes que nos llevan a cuestionarnos ¿porque dejaron tan poco rastro en la huella arqueológica?. La respuesta es sencilla, tras el final del espectáculo los cadáveres de los animales sacrificados se repartían entre los asistentes y se utilizaban también para alimentar a las bestias que esperaban su turno en el vivarium. Sus restos por lo tanto eran consumidos y esparcidos por toda la ciudad.

"Animales in Harena" es , a pesar de su carácter introductorio, una puerta a una dimensión desconocida de la Antigüedad. Es una obra necesaria en la historiografía en castellano que a pesar de su carácter metódico y científico esta escrita con un sentido de lo narrativo que hace muy fácil su lectura tanto al entendido en el mundo clásico como al que se acaba de iniciar en la Antigüedad. Yo sinceramente la única pega que le veo a este ensayo es que uno se queda con ganas de más.





jueves, 31 de mayo de 2018

ALEJANDRO. EL HOMBRE QUE CAMBIÓ SU MUNDO PARA SIEMPRE.


RESEÑA A LOS TRES NÚMEROS QUE DESPERTA FERRO HA PUBLICADO SOBRE EL PERSONAJE.

Escrito por Federico Romero Díaz.

Alejandro III de Macedonia, Megas Alexandros, Alejandro Magno. Son diferentes maneras de llamar a una de las figuras más admiradas por muchos y también más discutidas por otros de la Historia. Lo que si que no se puede discutir es que tras su muerte, a pesar de la disgregación de sus conquistas territoriales bajo diferentes gobiernos, la cultura helénica se expandirá desde las orillas del Indo por Oriente, hasta los confines de Hispania por Occidente. Cayo Julio Cesar, muchos años después, llorará en Gadir( Cádiz) ante una estatua de Alejandro, en el templo fenicio de Melkart.

Como siempre he de felicitar a Desperta Ferro por el ejercicio de alta divulgación que ha demostrado a lo largo de estos tres números, profundizando al máximo en las cuestiones tratadas con todo el rigor al que nos tienen acostumbrados pero sin renunciar a lo narrativo, a contarnos de una manera amena la historia.

No me quería olvidar y felicitarles por la excelente elección que hacen de sus ilustradores como Sandra Delgado, Milek Jakubiec, Sean O Brogain, Radu Oltean, etc. su obra es como una ventana que nos comunica con el pasado.

Pasemos a analizar el contenido de los, hasta ahora, tres tomos sobre Alejandro.

1º.Alejandro Magno(I)- De Pella a Issos.

Alejandro corta en famoso nudo gordiano.


En la primera entrega se comienza con "Los inicios del reinado de Alejandro III de Macedonia" escrito por Adolfo J. Dominguez Monedero. Son tiempos difíciles. Muchos en Iliria y en Grecia piensan que tras el asesinato de Filipo II, Macedonia se ha vuelto débil. Alejandro les mostrará, tanto a sus enemigos internos como a los externos que se equivocan. Tras acallar la oposición en Grecia y Tracia, Alejandro pasa a Asia Menor y destroza al ejército persa reunido para hacerle frente en la Batalla del Gránico, que Alberto Pérez Rubio nos describe en un artículo muy entretenido en el que se nos dan todas las claves del triunfo del macedonio. Ya nadie puede frenarle, así que llega el momento de conquistar Asia Menor. En Éfeso las tropas de Alejandro son recibidas como libertadores, y así será en casi todas las ciudades de su camino hasta llegar a Mileto y Halicarnaso, lugar de refugio de algunos militares persas que, forzaron el asedio de ambas ciudades, que nos es narrado en el artículo de Borja Antela-Bernardez en el que destaca un estupendo mapa del sitio de Halicarnaso. Tras analizar en un curioso artículo de Pierre O. Juhel si la falange macedónica debe su creación exnovo a Filipo II de Macedonia o si por el contrario es posterior, llegamos a un nuevo artículo que contrapone las figuras de Alejandro y Darío en el momento de la Batalla de Issos. Debo decir que no me canso de admirar la ilustración a dos páginas de Milek Jakubiec, inspirado en el mosaico encontrado en Pompeya en la Casa del Faro, que es a su vez una copia romana de una pintura helenística posiblemente realizada por el famoso pintor Apeles o por Filoxeo de Eretría.

Alejandro trata de alcanzar a Darío en la Batalla de Issos. Milek Jakubiec

Nikolas Sekunda en su artículo "El ejercito aqueménida" describe la organización y composición del ejercito que se oponía al comandado por Alejandro. Por último, tras otro artículo en el que Alexander K. Nefedkin nos da las claves de la batalla de Issos , nos encontramos con la sorpresa de una entrevista al conocido historiador Adrian Goldsworthy, todo un lujo.

2º- Alejandro Magno(II)- De Tiro a Siwa.

El número comienza con una excelente ilustración de Alejandro siendo herido por la flecha de una máquina de asedio. Un proyectil tan potente que fue capaz de atravesar su escudo y su coraza hiriéndole de importancia. 



En "Un coloso con los pies de barro", Nicholas Sekunda en el que describe la organización interna del Imperio persa. Me ha gustado especialmente la parte en la que se describe el eficaz sistema de calzadas que unían las diferentes zonas de un imperio tan extenso. Sobre todo me ha sorprendido que algunas de ellas estuviesen asfaltadas. Esta claro que no hemos inventado nada. El mismo autor nos describe a Amintas el general mercenario griego que al frente de un nutrido grupo de soldados, en medio del caos provocado por la guerra aprovechó para hacerse con el control de gran parte de Egipto, aunque será por un breve espacio de tiempo. Hay un artículo fantástico y escrito con especial cariño sobre el cuerpo de los hipaspistas y su trayectoria durante la vida de Alejandro y tras su muerte que merece mención aparte y del que prometo escribir largo y tendido. Tras su lectura comprende uno la desesperación de estos soldados, muchos ancianos ya, a los que no se les permitió volver a sus hogares y que vivieron toda una vida de guerra.



Por fín la revista llega al asedio de Tiro de la mano de otro excelente artículo de Alberto Pérez Rubio, que nos narra el conocido y cruento episodio añadiendo detalles no tan conocidos como el papel de los mechanikoi, dirigidos por Pólido de Tesalia, jefe de ingenieros de Filipo II y después de su hijo Alejandro III. El mapa del asedio de la ciudad, obra de Jorge M.Corada, es sencillamente magistral.




En el siguiente artículo "El nacimiento de una nueva Grecia" Ian Worthington trata un tema en el que los aficionados a la historia pensamos poco. ¿ Y mientras tanto en Grecia que pasa?, la respuesta es sorprendente: Grecia experimenta un periodo de prosperidad económica y tranquilidad política. Tan solo la rebelión espartana en el 331 a. C y la Guerra Lamíaca, justo tras la muerte de Alejandro fueron los breves episodios que el macedonio Antípatro, encargado por Alejandro del gobierno de Grecia, resolvió sin grandes problemas. Tras la conquista de Tiro Alejandro penetra en Egipto, nos lo cuentan en un artículo de Alan Lloyd. Allí las tropas de Alejandro son recibidas como libertadores y la conquista del país se hace casi incruentamente ya que la desmoralizada guarnición pero no será rival para el potente ejercito que acompaña a Alejandro. El macedonio fundará Alejandría, visitará el oasis de Siwa, sede del famoso oráculo donde es proclamado hijo de Zeus y tras poner en orden los asuntos de Egipto pondrá sus ojos de nuevo en Persia, donde Darío III está preparando un gran ejército para plantarle cara de nuevo. El número finaliza con otro artículo titulado "Alejandro Magno y la religión" de Adolfo Domínguez Monedero.



3º- Alejandro Magno(III). Gaugamela

Con las ciudades de la costa asiática y Egipto aseguradas, Alejandro mira de nuevo hacia la Persia de Darío III que de nuevo está reuniendo un gran ejercito para enfrentarse a Alejandro en Gaugamela, la nueva derrota del persa generará una larga persecución de Darío por los rincones más remotos de su imperio que en "Tras el trono de Persia, una persecución implacable" nos describe Mario Agudo Villanueva. En el artículo siguiente se vuelve al campo de batalla en Gaugamela para explicarnos el uso de "armas combinadas" "en las que Alejandro se mostró como todo un maestro. En el articulo de "A sangre y fuego. Las campañas de Asia Central" de Borja Pelegero Alcaide se nos narran las peripecias en las que se vio envuelto el macedonio en sus provincias más orientales luchando en un nuevo tipo de lucha  frente a enemigos que practicaban la guerra de guerrillas, a las que el macedonio respondió con la destrucción de los asentamientos y núcleos urbanos. La ilustración de Milek Jakubiec es preciosa.
Tropas escogidas de Alejandro escalas hasta lo alto de la Roca Sogdiana


Llegados a este punto llegamos al que ha sido mi artículo favorito de todos los hasta ahora publicados en esta serie dedicada a Alejandro: "Los mariscales de Alejandro" de Waldemar Heckel.  En el se nos cuenta como casi todos los grandes generales de Alejandro acabaron sucumbiendo en las batallas, represiones de diferentes conspiraciones y luchas inmediatamente posteriores a la muerte de Alejandro. paradógicamente serán generales más de segunda línea como Tolomeo, Seleuco o Antígono los que acaben creando dinastías y gobernando los territorios en los que se dividirá su enorme Imperio. Tras la lectura del artículo no puede uno dejar de lamentarse por la muerte del viejo general Parmenión que tras toda una vida de servicio a Filipo II y a su hijo Alejandro III acabará siendo ejecutado pagando las culpas de su hijo Filotas, que si que estaba envuelto realmente en una conspiración contra el rey.

Imagen del viejo general Parmenión


El último artículo "Alejandro, el tirano" por Borja Antela Bernardez nos muestra el lado oscuro de Alejandro, responsable de la muerte, el saqueo y la esclavización de miles de vidas de personas que pagaran bien caro sus sueños de grandeza del macedonio. La ilustración de Sandra Delgado que describe el momento en el que en medio de un banquete decide destruir Persépolis en venganza a los daños causados por los persas en Grecia es sencillamente magistral y muy evocadora.





A modo de conclusión debo decir que los tres números de la revista Desperta Ferro sobre Alejandro III de Macedonia son imprescindibles para tener una buena comprensión de la época de sus conquistas y para conocer tanto las motivaciones del macedonio como el desarrollo físico de sus campañas. El perfecto equilibrio entre rigor en la divulgación y amenidad en la lectura ha sido de nuevo alcanzado. ¡No os perdáis estas revistas sobre el Magno. Merecen la pena! .



https://www.despertaferro-ediciones.com/revistas/numero/47-alejandro-magno-iii-gaugamela/












lunes, 28 de mayo de 2018

"NO CON ORO SINO CON HIERRO SE LIBERA LA PATRIA". ¿QUIÉN FUE MARCO FURIO CAMILO?

 Por Manuel Martínez Peinado.

“Marco Furio Camilo derrota a los galos” Mariano Rossi

"Vere vir unicus in omni fortuna, princeps pace belloque" escribía Tito Livio tres siglos más tarde sobre él. “Único en toda fortuna, el primero en la paz y en la guerra” sería una traducción más bien literal, pero que viene al caso; pues pienso que Livio se refiere a la fortuna, no como hoy la entendemos, solo con carácter positivo, sino también al contrario. Camilo fue único en todo tipo de suerte; tanto en lo bueno como en lo malo.

 Plutarco lo describe en sus “Vidas Paralelas” como un hombre inteligente, capaz de lograr la máxima autoridad aun estando solo, o la gloria individual aun estando acompañado. Como principales virtudes cita su moderación, por la que mandaba de un modo que no suscitaba envidia, y la prudencia, que a juicio de todos le daba el primer lugar. Muchos años más tarde, ya en los albores de nuestra época, el premio nobel Theodor Mommsem lo cita en su “Historia de Roma” como el general más famoso de la ciudad y, de igual modo, George Dumezil en su “Camillus. Un estudio de la religión indoeuropea como "Historia de Roma” lo disecciona como mito, como icono, convirtiéndolo en el héroe solar por antonomasia de la historia romana, el héroe de Aurora, del amanecer romano.

 Lo cierto es que no sabemos con exactitud quién fue Camilo. Su época nos llega narrada por autores que escriben muchos años después de sus hazañas. Como un Mio Cid, el héroe cabalga entre la realidad y la leyenda, haciendo casi imposible distinguir la una de la otra en la compleja maraña del tiempo. Con certeza sabemos que entre los siglos V y IV a.C. existió un tal Marcus Furius Camillus que ostentó cinco veces el cargo de "dictator". Ocupación sin duda muy diferente al modelo que hoy nos ronda la cabeza y que, en contra de lo que nos sugiera la palabra, era toda una responsabilidad en la joven República de Roma de aquellos años. El dictador era nombrado por uno de los cónsules a petición del senado y del pueblo cuando la situación era desesperada. Roma estaba en peligro y hacía falta un héroe que tomara las riendas de la situación. Una vez se resolvía el problema el dictador abandonaba el cargo y por regla general no volvía a ostentarlo. Solo algunos casos rompieron esa regla; César lo ostentó en cuatro ocasiones, y ahí lo dejo.

El Senado lo nombraría "Conditus Secundus Romae" (Segundo Fundandor de Roma) un honor que solo Rómulo había portado y que lo reconocería como el más importante entre sus conciudadanos. Ningún otro había llegado donde Camilo ni había conducido Roma de aquella forma en esos tiempos primigenios que, sin duda, forjaron los cimientos de la que sería llamada siglos más tarde “La Ciudad Eterna”.

De su infancia no queda rastro alguno. Solo sabemos que pertenecía a una gens conocida como furii -los furios- que habían ostentado puestos de relevancia ya en el siglo anterior a su nacimiento. De su cognomen, Camillus, podemos extraer que o bien ejerció como tal -los camilos eran algo así como el equivalente romano a los monaguillos en la religión católica- y por eso adoptó ese apodo o bien lo adquirió de algún antepasado suyo del que no queda constancia. De su adolescencia, igualmente, es casi nada lo que sabemos. Ostentó el cargo de censor, de reciente creación, como recompensa al parecer por su valentía y arrojo, tras permanecer en una batalla después de ser herido en la pierna y mantenerse firme. Se recuerda de aquellos años su medida de obligar a los hombres solteros a casarse con las viudas, cuyo número, tras las incontables guerras contra equos, volscos, veyenses y faliscos, se había visto muy incrementado en la ciudad. Después volvemos a tener silencio histórico durante años y la vuelta al poder ya convertido en tribuno consular(1) durante la larga contienda contra la ciudad etrusca de Veyes. Ostentaría este cargo en varias ocasiones, significándose siempre, antes de que finalmente el senado lo nombrara dictador.

Para cuando Camilo llegó a la dictadura, hacia el 396 a.C., Roma llevaba ya diez años de guerra ininterrumpida en la que tuvieron por primera vez que asediar una ciudad pasando el invierno fuera de sus casas. Este fue, como podrán imaginar, un acontecimiento sin duda histórico y que trajo no pocos problemas internos en una época en la que la guerra solo se hacía cuando tocaba, que no era durante los meses fríos, en los que se dedicaban más a otros menesteres más cálidos que andar asediando otras ciudades teniendo que aguantar las frías noches invernales, mientras el enemigo descansaba en sus casas, resguardado tras sus muros.

Pero no pudo el Senado Romano acertar más en su elección; pues, al poner el mando en manos de Camilo, prodigios aparte(2) , la guerra estaba sentenciada. Venció primero a los aliados de Veyes, los Capenates y Faliscos, obligándoles a retirarse a sus ciudades, reforzó el cerco sobre la ciudad etrusca y la tomó al asalto, llevándose tesoros, trofeos e incluso a su diosa regente, Uni (Juno), a la que dedicaría un templo en Roma.

De esto último cabe destacar su palpable simbolismo. Camilo se lleva a Juno de su casa (Veyes) hasta la suya (Roma). Poco antes, cuando es elegido dictador, se encomienda a la Mater Matuta, diosa del amanecer a la que se identifica con otro de los rostros de la propia Juno. Emulación del rapto de las sabinas, reminiscencia del marido tomando a su esposa y llevándosela de su antigua casa a la suya propia, tal cual formaba parte del ritual romano de la confarreatio o singular juego místico o divino, son muchas las interpretaciones que de este hecho pueden hacerse y se han hecho ya.

Historia de Hércules – Juno y Hércules Nöel Coypel
Con aquella victoria Roma duplicaba por vez primera su ager, su territorio, y se convertía en la primera potencia de la península, por encima del resto de ciudades etruscas, latinas y griegas. Dedicó también, por aquel entonces, un templo a la diosa Fortuna que, como ya hemos dicho, no siempre le devolvió la sonrisa. Tras llegar a lo más alto, y quién sabe si no por sentirse esta diosa celosa de que, pese a los cuidados que le dispensó, hubiera elegido Camilo a Juno en su lugar, le sobrevino una de sus peores épocas. Se le había concedido un triunfo como recompensa indiscutible por su victoria y fue sin duda aquel triunfo el más sonado de la historia de Roma. Camilo apareció montado sobre una cuadriga tirada por cuatro caballos blancos, una prerrogativa única de Júpiter Óptimo Máximo como así se podía contemplar por aquel entonces en el frontón de su templo en el Capitolio. Aquel gesto sirvió de acicate para que sus enemigos comenzaran a porfiar, aduciendo que aquel no solo se creía ya rey, sino dios. A esto, pues nunca vienen solas las desgracias, se sumaron también acusaciones de malversación -ya ven que esto no es nada nuevo- y otros muchos problemas que pese a todo Camilo lidió, tal vez engulléndolos y escupiéndolos después, como dice la famosa canción que entonaba Sinatra.

“El triunfo de Camilo” Cecchino Del Salviati
 Derrotó también a los faliscos, solo que esta vez no por las armas, sino como consecuencia del honor mostrado cuando, durante el asedio a la ciudad, le fueron entregados un grupo de niños de nobles familias de mano de su tutor. Lejos de aprovechar aquella deshonrosa ventaja, desnudó y ató al hombre, armó a los niños con varas y los hizo devolver a la ciudad mientras las usaban en las nalgas del traidor (Roma no pagaba ya a traidores por aquel entonces). Los ciudadanos de Faleria conmovidos y admirados por aquel noble gesto, mandaron enseguida embajadores para poner fin a la guerra con Roma y se unieron al cada vez mayor grupo de ciudades aliadas, sobre las que, si hacemos caso a Niccoló di Maquiaveli, sustentaría la República Romana su futuro poder.

En cuatro veces más sería nombrado dictador. La segunda, tal vez la más importante, incluso haciéndolo retornar del exilio al que se había visto obligado cuando sus enemigos lo acusaron de enriquecerse con sus victorias. Roma volvió a llamar al héroe exiliado para salvar la ciudad en uno de los pocos momentos de absoluta vulnerabilidad que tendría a lo largo de su extensa historia. Una coalición de tribus de más allá de la Etruria, venidos del norte al parecer atraídos por el vino de Italia, los galos, habían atacado varias ciudades etruscas. Hecho que Roma, en su actual papel de potencia, no podía tolerar y acudió en ayuda de aquellas en calidad de “el más duro del barrio”. Pero la bravuconada le saldría cara, pues los galos, a los que nunca antes se habían enfrentado y cuyo estilo de batallar nada tenía que ver con lo que Roma hubiese conocido hasta la fecha, les vencieron totalmente en la batalla del Alia, río que desemboca en el Tiber, y siguieron avanzando hasta llegar a la ciudad, que aunque avisada no tenía ya capacidad para poder defenderse. Los romanos no pudieron sino hacer las maletas, tomar lo más importante y largarse, con la única excepción del Capitolio, donde quedaron algunos valientes que resistieron impotentes a la toma del resto de la ciudad.

 Llegados a esta situación de máximo infortunio, como imaginarán, tuvieron necesidad de su más importante héroe de nuevo. Fue llamado Camilo y respondió. "Non aurum sed ferrum liberanda patria est" –no con oro sino con hierro se libera la patria- dicen que le dijo a Breno, el líder galo, que poco antes, cuando el senado romano le había recriminado hacer trampas en el trato para liberar a la ciudad, se había jactado con aquella frase que con posterioridad sería famosa en Roma y en el mundo entero: Vae Victis -¡Ay de los vencidos!-, justo antes de expulsarlo de la ciudad y vencerle luego, al amanecer, como correspondía a su sino. Tras estos hechos y bajo su mando, Roma fue reconstruida, levantados de nuevo sus templos y edificios que habían quedado destruidos o mancillados, así como sus mismos muros, de los que hoy aún permanece algún resto arqueológico y que son llamados Muro Serviano por la tradición, pese a que fue Camilo y no el viejo rey quien los construyó.

“Camilo rescata a Roma de Breno” Sebastiano Ricci

Su última dictadura le aconteció ya anciano. Había salvado Roma varias veces del desastre y una vez más se le pedía que lo hiciera ante la llegada de los pueblos celtas por el norte. Como es de esperar, aquello pondría los pelos de punta a los ciudadanos que recordarían cómo la última vez, y pese a que finalmente consiguieran expulsarlos, aquellos invasores les habían tomado la ciudad casi sin despeinarse. Pero esta vez fue muy diferente, porque entre otras cosas Camilo había reformado el ejército romano, que no sería ya jamás el clásico ejército hoplita que en aquella época era común a la mayoría de los pueblos versados en el arte de la guerra. Ya se hablaba de manípulos, hastati, princeps y triarii. El ejército romano, para adaptarse a sus nuevos enemigos, se había reorganizado, había copiado lo que más le gustaba de sus numerosos adversarios y había innovado, como siempre hizo y haría con el paso de los tiempos, constituyendo el germen del que sería el más poderoso ejército que hollara la tierra.

Camilo volvió a derrotar completamente a sus enemigos, y ya cansado, volvió a Roma para poner fin a la última de las guerras. Aquella que había desangrado la ciudad por dentro y que desde hacía siglos venía reproduciéndose año tras año: la guerra entre órdenes. Pues Camilo, aún con sus poderes de dictador, y pese a no haber sido nunca afín a la causa plebeya, terminó aquella contienda convenciendo a unos y a otros en el Senado de la importancia de no discriminar a toda una parte de la sociedad que, pasado lo pasado, era tan romana como la otra. Consintió la mayoría ante las palabras del viejo general y les fue permitido a los plebeyos concurrir en igualdad de condiciones al cargo de cónsul. Así, por vez primera, fue elegido uno de entre la plebe para ocupar la sella curulis del cónsul junto a un patricio. Para conmemorar aquellos hechos, y siendo esta su última acción, dedicó un templo a Concordia.

Esta es, en resumen, la historia de Marco Furio Camilo, o tal vez sería más adecuado decir su leyenda. Si lo contado aquí aconteció así o no, es aún hoy objeto de debate y temo que lo seguirá siendo. Aunque estarán de acuerdo conmigo en que la historia del personaje bien merece novelarse con cariño.


NOTAS

1.Los Tribuni Militum Consulari Potestate (Tribunos militares con poder consular) fueron elegidos en Roma como consecuencia de los conflictos entre la plebe y los patricios, en sustitución de los cónsules, cargo en aquella época que solo los patricios podían ostentar. Su número inicial parece que fue de tres, aunque se iría incrementando hasta duplicarse.
2.Me refiero al prodigio del Lago Albano, según el que, si Roma drenaba las aguas crecidas de este lago, ganaría la guerra
3.Confarreatio: Ceremonia arcaica de matrimonio en Roma.

lunes, 21 de mayo de 2018

LA OPPUGNATIO Y LA ESCLAVITUD. EL PRECIO A PAGAR POR REBELARSE CONTRA LA REPÚBLICA ROMANA.

LA OPPUGNATIO Y LA ESCLAVITUD. EL PRECIO A PAGAR POR REBELARSE CONTRA LA REPÚBLICA ROMANA.

Escrito por Federico Romero Díaz.

En el periodo que va del año 200 a. C. ( finalización de la Segunda Guerra Púnica) al 167 a. C. (victoria romana en la Tercera Guerra Macedónica) Roma estenderá su dominio territorial por el Mediterraneo a traves de diferentes campañas en Hispania, Galia Cisalpina, Histria, Liguria en Occidente y en Oriente contra la Macedonia de Antioco III y Perseo.

Recreación de escena en un mercado de esclavos

1. NIVELES DE REPRESALIA Y ESTATUS JURÍDICOS DE LOS VENCIDOS.

En función del nivel de oposición de los sometidos a su potencia, el Estado romano establecerá diferentes grados:

A.-- En primer lugar estarían las tribus o ciudades que suscriben tratados de "amiticia" o "foedera" sin existir previamente enfrentamientos con Roma. Un buen ejemplo lo constituyen los "foedera" suscritos por Fabio Máximo Serviliano en Hispania Ulterior en el 140 a. C.(App. Hisp.69-70). Estos tratados implicaban por parte romana el reconocimiento de cierta "igualdad" a la otra parte y la concesión de ciertos derechos. A medio plazo se pretendía la integración de esas ciudades en el poder y  el sistema romano.
B.--En el siguiente nivel se encontraban los que , a pesar de haberse puesto directa o indirectamente en contra de Roma, acababan reconociendo su autoridad . A veces se colocaba en esta posición a aquellos que inicialmente rechazaban los acuerdos de "amiticia" y "foedera" que Roma les ofrecía por considerarlos abusivos.En este segundo caso la tribu y sus núcleos de población quedaban sometidos a la "deditio" que implicaba una rendición incondicional y quedar sometido al "inperium" de un magistrado romano que dirigía la campaña y que, asesorado por su "consilium", establecería una serie de medidas punitivas (solicitud de rehenes, entrega de armas, pago de indemnizaciones de guerra, etc) previas a la "restitutio" de la ciudad. En este tipo de estatus se consideraba ilegal el saqueo del núcleo de población o la toma de medidas cruentas contra los oponentes.
C.--En el tercer caso se encontraban aquellas tribus y ciudades que tras una actividad continuada de rebelión contra Roma eran consideradas merecedoras de la "oppugnatio" que permitía una serie de medidas punitivas más duras que en los anteriores casos.

Las legiones repelen a los rebeldes. 

2. LA OPUGNATIO. MEDIDAS QUE CONTEMPLA.

Esta figura jurídica podía ejercerse contra poblaciones que mostraban una especial tenacidad en su lucha contra Roma. Contemplaba diferentes medidas y la aplicación, en su grado de severidad era mucho mayor que las dos categorías anteriores y quedaba a criterio del legado o magistrado que dirigiera la campaña. 

Un primer paquete de medidas contemplaba el saqueo de las ciudades y pueblos enemigos además de la captura y la posterior venta de los vencidos como esclavos. La aplicación de esta medida, perfectamente legal en derecho romano, era frecuentemente adoptada como vía de financiación de las campañas militares en territorio hostil. En casos de intensa oposición los generales tenían además otras atribuciones como el desplazamiento de poblaciones de la montaña al llano, la destrucción de estructuras poblacionales y defensivas, la deportación de grandes masas de enemigos a veces a miles de kilómetros(como en el caso de los ligures). Es en esos casos cuando el magistrado romano puede tomar represalias que impliquen incluso la ejecución de los vencidos o la captura de los supervivientes de la batalla y de la población civil para su posterior venta ( conocida con el término "sub corona"). Se hacía especiales esfuerzos en tomar como prisioneros a los enemigos de mayor relieve político, Por ejemplo, en el marco de la Tercera Guerra Macedónica, Publio Cornelio Escipión Nasica atrapó a Perseo de Macedonia que se había refugiado en la ciudad de Anfípolis. 

En los casos más extremos se decidía la condena a muerte de una parte de los adversarios. Por ejemplo, en el 20 a. C. el legado L. Apustio ajustició a todos los varones en edad militar tras el asalto y saqueo de Antipatrea como un castigo por la tenacidad demostrada en la defensa de la ciudad. Otro ejemplo lo encontramos en el año 177 a. C. cuando el cónsul C. Claudio Pulcro logra someter las ciudades de Mutila y Faveria en Histria. Tras la ocupación se procede a la decapitación de los considerados responsables por los romanos(Liv. 34.21.5-6).

No obstante, los intereses puramente económicos hacían que fuera mucho más frecuente la esclavización del oponente vencido que su ejecución. Dada la falta de grandes riquezas de los núcleos enemigos, especialmente en las regiones occidentales se procedió con frecuencia a la esclavización del rival como sistema de financiación de las campañas.

Enemigos capturados por las legiones son conducidos al mercado de esclavos para ser vendidos.
Según los datos aportados por Martínez Morcillo en "Asalto de ciudades durante la República romana" existe una clara diferencia entre el número de casos de ciudades asaltadas, con posterior captura y venta de esclavos, entre Oriente y Occidente. De los 19 casos detectados en Oriente solo tres culminaron en la esclavización del rival. Sin embargo en Occidente de los 12 asaltos documentados, 8 culminaron con la esclavización de los supervivientes. 

Otro modo habitual de obtener riqueza y botín era el asalto y saqueo de los campamentos enemigos y la captura de los soldados supervivientes. Los beneficios, en este caso eran muchos: acceso a las reservas logísticas del rival, venta de los soldados enemigos y la apropiación del tesoro y armamento almacenado en el campamento. Por poner un breve ejemplo de entre muchos, podemos citar en Hispana al entonces pretor Publio Cornelio Escipión Nasica que en el 193 a. C. atacó las posiciones de los lusitanos que habían estado depredando en la Ulterior. Se tomó su campamento, se recuperó todo el botín que habían obtenido en sus saqueos y se hicieron con 540 prisioneros que fueron vendidos. Parte del botín fue restituido a sus legítimos dueños y el sobrante, unido al importe obtenido con la venta de los lusitanos, fue repartido entre las tropas.

Un grupo de esclavos es conducido para su venta al mercado.


3. CONCLUSIONES.

Se pueden constatar documentálmente numerosos testimonios casos de esclavización del oponente en contextos de oppugnatio, y a pesar de las diferencias que podemos apreciar en su aplicación, en función del área en la que se luchaba, debemos decir que la venta de enemigos se realizaba siempre de acuerdo a las bases del "ius belli" dentro de un marco de legalidad justificada por el grado de oposición a la dominación romana.
Por otro lado el nivel de riqueza de una región o de una ciudad influía poderosamente en la posibilidad de que sus habitantes fueran esclavizados o no. Paradójicamente, cuanto mayor era la riqueza de un territorio menor era la posibilidad de ser esclavizados por los nuevos amos romanos, ya que estos tenían otras vías de financiación, diferentes a la venta de esclavos para financiar sus campañas. Las más socorridas eran la imposición de multas a los vencidos o el simple saqueo de los núcleos enemigos. Esto explicaría que en el próspero Oriente fuera menos frecuente el recurso a la esclavización del vencido que en Occidente, donde desgraciadamente hay muchos más testimonios.





viernes, 4 de mayo de 2018

CRÓNICA DE LA JOVEN REPÚBLICA DE ROMA. BREVE RESEÑA DE "CAMILLUS. LAS MEMORIAS DE MEDULINO"

CRÓNICA DE LA JOVEN REPÚBLICA DE ROMA. BREVE RESEÑA DE "CAMILLUS. LAS MEMORIAS DE MEDULINO"

Escrito por Federico Romero Díaz.

Manuel Martínez Peinado se estrena en el panorama de la novela histórica española con brillantez. Doctorado en Farmacia, ha dedicado su carrera profesional al estudio del Modo de Vida Mediterráneo, colaborando, en la candidatura de la Dieta Mediterránea, a formar parte del Patrimonio Cultural Internacional de la Humanidad por la UNESCO. Sus años de investigación y documentación le llevaron a interesarse por la Roma más antigua. Es esa ciudad que acaba de expulsar a su último rey, Tarquinio el Soberbio, y que, tras superar la tiranía del gobierno de los decenviros, inicia, a veces de manera vacilante, a veces torpemente pero siempre con la tenacidad, el valor y el sentido del honor un camino que le llevará a dominar el mundo.

La novela se desarrolla en un momento histórico apasionante de la historia de Roma. Es en esos primeros siglos, en los que se forjan los grandes mitos romanos, los valores de referencia que después, durante los últimos momentos de la República y los primeros siglos del Imperio, permitirán a Roma dominar el mundo, ser la luz que guía a sus amigos y a la vez, el fuego que consume a aquellos que osan oponerse a su dominio.

Italia hacia el siglo V a.C
La novela, primera parte de lo que será una trilogía, es una ágil narración de la vida romana desde el prisma de Espurio Furio Medulino hermano de uno de esos grandes personajes que la joven República producía de forma abundante, Marco Furio Camilo. Escribir la narración desde ese punto de vista es un recurso muy inteligente, pues conocemos la historia de nuestro héroe a través de un testigo directo conocedor de los más mínimos detalles, al ser su hermano mayor y uno de los hombres más importantes de la ciudad.

Roma deberá hacer frente en "Camillus, Las memorias de Medulino" a varios enemigos internos y externos. Por un lado es una ciudad social y políticamente dividida por el enfrentamiento entre patricios y plebeyos. Ambos bandos pugnan duramente por cuotas de poder a la vez que deben enfrentarse a numerosos enemigos externos. Los más importantes son los volscos, los equos y los etruscos.

Romanos contra etruscos. Siglo IV-III. El centurión romano ataca al infante etrusco. Autor Giuseppe Rava.
Los volscos y los equos son un peligro permanente que los romanos deberán siempre tener en cuenta para evitar sus depredaciones y saqueos. No obstante el verdadero peligro para Roma proviene del norte, de la cercana Veyes, la ciudad etrusca más poderosa, dirigida por su ambicioso rey Lars Tolumnio decidido a acabar con la pujante Roma para convertirse en la principal fuerza de Italia. La clave estará en la ciudad de Fidenas que ha proclamado su independencia de la tutela romana.

Estamos ante una historia llena de "gigantes" de la historia de Roma, grandes apellidos como los Furio, y personajes como  Emilio dictador de la Républica, Aulo Cornelio Coso, Apio Claudio (el hijo del famoso decurio), Capitolino( cinco veces consul de Roma), Titio Quincio y los tribunos del pueblo Lucio Icilio y Cayo Canuleyo que además de enfrentarse con heroísmo al enemigo exterior también lucharán en guerras internas por conseguir el poder y la gloria que lleva aparejada dirigir la todavía novata pero cada vez más poderosa Roma.

Mapa de la Roma Republicana
El autor tiene otro acierto al no centrarse únicamente en la gran historia de estos brillantes apellidos. También nos habla de las vidas de aquellos que también contribuyeron con su sacrificio al brillo de Roma. Nos escribe sobre el día a día de los esclavos y libertos de esas grandes familias antes mencionadas. Nos habla de Matidia y su hijo, de Atilio, de Balbo, de Filotis, etc. Todos personajes ficticios pero que bien podrían haber sido tan reales como los buenos momentos que he pasado sumergido en las páginas de "Camillus. Las memorias de Medulino".

Saliéndonos de lo puramente narrativo, me gustaría felicitar al autor y a Ediciones Cámelot por el formato que le han dado a esta novela de 419 páginas. Tanto por el tamaño, como por la portada y la contraportada, son excelentes. La introducción de Cristian Gálvez, ademas de curiosa es un placer literario. Los apéndices finales servirán al lector como apoyo cuando se sienta perdido entre tanto apellido patricio de los personajes. Las notas y la biografía son también de mucha utilidad y te ayudan a comprender detalles importantes para la trama.

En conclusión, estamos ante una novela histórica escrita con tanto rigor y como habilidad narrativa. La suma de ambos factores hace que las páginas pasen rápido. Casi sin darte cuenta, llegas al final deseando que pronto salga la siguiente entrega para saber, para descubrir, otro pequeño fragmento de la Historia de Roma, de nuestra historia en definitiva.