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lunes, 31 de diciembre de 2018

¿QUIENES SON LOS VERDADEROS PROTAGONISTAS DE LA HISTORIA?. BREVE RESEÑA A LIGNVM.


Escrita por Federico Romero Díaz.


¿En cuantas novelas hemos aprendido sobre la vida y obra de emperadores y reyes, grandes generales, caudillos afamados, destacados militares, grandes políticos, etc? Casi todos tendríamos una larga lista de títulos que ofrecer como respuesta. ¿Y si cambiamos los términos de la pregunta? ¿Y si nos preguntamos en cuantas novelas hemos aprendido como vivían, como pensaban, de que manera rezaban a sus dioses, o en que condiciones trabajaban, o como se vestían los ciudadanos más modestos socialmente? Seguramente ya no se nos ocurrirán tantos títulos como en la primera cuestión. Ese es el valor de Lignvm, de la novela de la que vamos a hablar. Vamos a tratar de una obra que nos describe al detalle la vida cotidiana de esos ciudadanos romanos de condición humilde, la base social en la que Roma se apoyará para crear un Imperio que durará siglos.
Típica ínsula romana del siglo I a. C.
El autor

Ángel Portillo  nació en Barcelona, pero ha vivido su infancia y adolescencia en Badalona. En el museo de esta última ciudad, antigua Baetulo, es donde empezó a interesarse por el mundo romano. Docente de vocación y profesor de instalaciones electrotécnicas desde 1968 ha ejercido su profesión en Badalona, Flix, y Tortosa. Residente en la comarca del Montsia (Tarragona) puede vivir cada día al lado de unas de sus pasiones el Mediterráneo.

La obra

Lignvm es una historia bella y dura a la vez, amable y despiadada en ocasiones y no debe extrañarnos, ya que así era la vida de la gente que la protagoniza.

Estamos en Roma, a finales del siglo I d. C. Flavio Domiciano ha muerto y un nuevo emperador, Ulpio Trajano ha accedido al trono imperial con ideas más enérgicas y renovadoras en el ámbito militar. A pesar de ello la situación económica es dura para los ciudadanos romanos más humildes en la capital del Imperio. La subsistencia es un reto que hay que afrontar a diario en familias como la de los Vitalis, humildes ciudadanos de la Roma imperial que se alimentan de lo que el padre consigue ganar como carretero, repartiendo mercancía por las tiendas de la ciudad. A veces el joven Aurelio, el único hijo varón de la pareja consigue traer unas monedas a cambio de trabajos eventuales para los  comerciantes de su barrio.

Carro para el transporte de mercancías tirado por animales.

Leyendo esta novela el lector se da cuenta rápidamente de la dura labor de documentación que el autor ha tenido que afrontar para poder contar a ese nivel de detalle. En sus páginas, a través de las vivencias de sus protagonistas, descubrimos multitud de detalles interesantes. El autor nos enseña como funcionaban las corporaciones de oficios en Roma, nos explica su rígido código moral y religioso a través de pequeños cuentos y fábulas que se narran los personajes entre sí. También utiliza los acontecimientos que les suceden, como la enfermedad de uno de ellos para hacernos una gran descripción de la visita y estancia de la familia Vitalis en la Isla Tiberina en busca de la curación del Templo de Esculapio que allí había.

A través de esa infinidad de detalles curiosos descubrimos lo cerca y lo  lejos que estamos en diferentes aspectos de esos romanos del siglo I d.C. Aquellos que se regían por un código ético y moral basado en valores que algunos autores clásicos consideraban el verdadero origen de la grandeza de Roma. Hoy en día los consideraríamos arcaicos y desfasados. Entre estos valores destacan el dominio absoluto del "pater familias" sobre los miembros de la unidad familiar. El profundo machismo inherente a ese dominio del marido sobre su mujer e hijos impregna todos los aspectos de la vida de los personajes y determina su manera de pensar y actuar. También nos habla del estricto código de honor al que están sometidos nuestros protagonistas en su día a día. No obstante a pesar de este rígido y arcaico marco vital el amor y la ternura, innato al ser humano se filtra en su historia personal.

Algo que me ha resultado muy llamativo es la visión que el ciudadano romano, aunque sea pobre y no sepa que va a comer al día siguiente, tiene sobre si mismo y el resto del mundo, sobre aquellos que no tienen el enorme privilegio de ostentar la ciudadanía romana. Se consideraban así mismo la cima de la evolución humana. Ningún hombre o mujer, independientemente de su idea o ascendencia social ni siquiera un rey o el emperador de otra nación podía superar esa condición. Otro punto muy chocante para la mentalidad de nuestra época es la "cosificación" de los esclavos que son vistos desde un punto de vista esencialmente patrimonial. Estaban totalmente sometidos al capricho y al abuso de sus dueños que no tenían que dar cuentas a nadie del uso que de ellos hacían.

Por otro lado la novela es una excelente guía del itinerario que todo joven ciudadano debía pasar para llegar a ser legionario romano. Los exámenes físicos y médicos iniciales, el traslado hasta la sede de sus legiones, y el feroz entrenamiento al que eran sometidos y que convertía a estos hombres en perfectas piezas de la máquina militar más potente de su tiempo. El relato esta lleno de detalles interesantes como la vida en el campamento y en el "canabae" adjunto. Nos explica muy bien el sistema que permitía a los legionarios tener a sus esposas "no oficiales"pero si registradas cerca de ellos, etc.

Entrenamiento de los nuevos reclutas para la legión

En conclusión Lignvm es un excelente relato de la vida de los auténticos protagonistas de la historia, de aquellos que con su sangre y esfuerzo, fabricaron los tronos en los que se sentaron los famosos emperadores, los que con sudor y sufrimiento hicieron de Roma la ciudad más poderosa de su tiempo.

















lunes, 17 de diciembre de 2018

LIBISOSA: EL DIAMANTE EN BRUTO DE LA ARQUEOLOGIA ESPAÑOLA



Si estás leyendo esto caben dos posibilidades (intento adaptarme al mundo sin grises): que seas conocedor, seguidor o simpatizante -incluso fan- de Libisosa, o, que, movido por tu curiosidad e interés por la historia y la arqueología, te estés preguntando qué es (spoiler: lee el titular) y dónde está. Empecemos por el final: hablamos del municipio de Lezuza, a 50 km de Albacete capital. Hace más de 2000 años por allí pasaba la principal autopista de la península ibérica, la vía Heraclea, por lo que controlaba el paso de la Alta Andalucía a la costa levantina, lo que le daba al enclave un caché y un poder, en términos geoestratégicos, militares y comerciales, que explicaría su auge y su caída.

Hasta hace pocos años, Libisosa estaba en el fondo del cajón de la Historia, en el de la ropa que sabes que tienes pero que no te pones nunca. Era uno de esos topónimos apenas mencionados en las fuentes clásicas en el catálogo de las colonias romanas (Plinio) y poblaciones iberas oretanas (Ptolomeo). Sufiliación con la Lezuza moderna parecía clara, a falta de un peritaje oficial. De allí procedían algunas inscripciones y restos materiales esparcidos por diversos museos de la geografía española, fruto de hallazgos casuales por las labores agrícolas y de rebuscas individuales. La confirmación definitiva llegó cuando se empezó a prospectar y excavar de forma sistemática su “Cerro del Castillo” hace poco más de dos décadas. Así es cómo la actividad arqueológica, proyecto científico mediante, sacó a Libisosa del ostracismo y la puso en el escaparate del mundo académico.

Vista a vuelo de drone del yacimiento de Libisosa, la primavera de 2018 (www.cultura.castillalamancha.es)

Entonces, ¿qué hay en Libisosa? Se estima que el área arqueológica abarca más de 30 Ha. Y de toda esa superficie (y sus profundidades), se ha podido intervenir hasta la fecha en el 10 %. Gracias a ello, hoy sabemos que su historia se remonta al Bronce Final, que contó con un papel nuclear en época ibérica y que, efectivamente, allí se instaló la colonia foroaugustana con derecho itálico citada por Plinio. De esta fase destacan su foro y su decumano máximo, exhumados en las primeras campañas de excavación en la parte alta del cerro. Ese ius italicum, privilegio poco común que le fue conferido a sus colonos, buscaba sin duda un incentivo para fijar a la población en un emplazamiento de enorme relevancia estratégica. La mutación de la romanidad que empieza a ser patente en el s.III también afectó a Libisosa, y su decadencia. De hecho, cuando en época visigoda y altomedieval cambian los ejes viarios, Libisosa desaparece de la Historia, hasta su breve resurgir entre los siglos XIII y XV, como ponen de manifiesto la popular torre vigía, que da nombre al cerro, y el complejo político-religioso de una orden militar.

Foro de la colonia romana de Libisosa

¿Es esto lo que convierte a Libisosa en una joya singular del patrimonio arqueológico español?: no, aunque lo mencionado hasta aquí no es moco de pavo. Lo que convierte a este yacimiento en un diamante en bruto es su fase iberorromana, por su excelente conservación, debido, paradójicamente, a su destrucción precipitada y sistemática, que se ha vinculado con las guerras de Sertorio (82-72 a.C.). El derrumbe parcial de sus paredes de adobe provocó un “efecto sepultura” que nos ha trasladado una visión congelada y privilegiada, una foto fija de su estado previo a la devastación, una ruptura traumática (y una fortuna para los arqueólogos) de la que rinde también cuentas algún resto óseo, como el hallazgo del esqueleto infantil tirado sobre la calzada.

La imagen de la devastación, la suerte del arqueólogo: ánforas ibéricas y romanas sepultadas bajo los escombros

El estudio de la Hispania republicana, de su conquista y administración improvisada sobre la marcha, y de la situación de las poblaciones ibéricas, seguramente dediticias, que se mantuvieron a través de alianzas (lo que conocemos como Ibérico Final), es un puzzle muy complejo. Y ahí la Lezuza ibérica es la pieza más grande, porque es la que más ayuda a completarlo. Dentro del barrio iberorromano encontramos, por ejemplo,un imponente edificio oligárquico, con sus paredes de adobe de cerca de 2 m y su cuba de plomo para el tratamiento de la lana. No hay muchos sitios en España donde se pueda admirar una pared de tapial, con las huellas del encofrado, de 2100 años de antigüedad. Aunque seguramente el mayor atractivo sea su registro material, miles de objetos completos de cerámica y metal. La Libisosa iberorromana contiene, entre otras cosas, el conjunto de vajilla de bronce romana republicana más relevante de Hispania, o un excepcional conjunto de objetos rituales ibéricos, que constituyen una novedad extraordinaria para el conocimiento de la iconografía y religión ibérica. Las últimas intervenciones, cuyos resultados se resumieron recientemente en una conferencia en el Museo Arqueológico Nacional, que se puede ver íntegramente en su canal de Youtube, muestran un yacimiento que parece encontrarse en continua competición consigo mismo, y que se ha ido configurando como una suerte de matrioshka, una muñeca rusa de contextos cerrados. Es una mina para la investigación científica.

Escaleras de acceso y cuba de plomo del edificio oligárquico del barrio iberorromano

Pero no estamos escribiendo estas líneas para hablar sobre el estatus académico de los hallazgos de la actual Lezuza. Si por algo se ha definido el Proyecto Libisosa desde el principio es por su decidido esfuerzo por la puesta en valor del Patrimonio que se iba recuperando con las intervenciones de campo, por rendir cuentas ante la sociedad, en la era analógica a través de Jornadas de Puertas Abiertas.Gracias al servicio de Turismo puesto en marcha por el Ayuntamiento de Lezuza, el yacimiento es ya visitable todo el año, así como su Colección Museográfica, inaugurada en 2011.El Proyecto Libisosa es, ante todo, un proyecto científico hecho desde la Universidad, con el apoyo y complicidad de las instituciones públicas (Gobierno regional, Diputación, Ayuntamiento), pero con la conciencia de funcionar también como un motor de desarrollo socio-económico, incluso de empleo directo, pero también como escuela de formación de futuros arqueólogos. Un servidor salió de esa cantera.

Vaso ritual de la “Diosa y el príncipe ibero”
Efectivamente, con la excavación arqueológica se crea Patrimonio, se revaloriza por tanto el lugar, el pueblo, ciudad o región en la que se interviene. Se potencia su visibilidad. Pero para ello debemos fomentar lo que hacemos, cómo lo hacemos, por qué y para qué lo hacemos. Necesitamos cómplices en todos los órdenes sociales. Tenemos que financiar nuestra investigación y, al mismo tiempo, justificar el gasto. Por eso en los últimos meses el Proyecto Libisosa se ha decidido por dar un paso más, combinando transparencia y proselitismo, al dirigirse al gran público a través de las RRSS (@libisosaoficial), con un peculiar recurso al lenguaje audiovisual. Creo en el deber de adaptar el lenguaje, el código, con la honestidad del científico y las herramientas que nos ofrece la sociedad contemporánea; en la obligación de estudiar el Pasado y, al mismo tiempo, saber proyectarlo desde el Presente. La del Proyecto Libisosa es una actividad amateur en este sentido, pero al menos es un ejercicio de divulgación “desde dentro”. Y soy consciente del peligro, porque la espectacularidad intrínseca de Libisosa puede alimentar la fantasía errónea y romántica de lo que el aficionado o un parte de la sociedad tiene sobre lo que es la Arqueología. Pero supongo que un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

En ocasiones se ha querido definir (yo mismo lo he hecho) a Libisosa como la “Pompeya ibérica”. No es ni mucho menos una comparación descabellada, salvando multitud de matices, y diferencias de forma y fondo. Y es breve. Es muy de Twitter. Pero Pompeya es Pompeya. Justamente he tenido el privilegio de formar parte de un equipo de la Universidad de Alicante que estuvo excavando en una de sus insulae no hace mucho, antes de que se declarara zona de emergencia, y de la (pen)última época dorada que está atravesando desde el punto de vista mediático.Durante 6 años tuve el placer de recorrer sus calles vacías antes de la apertura al público (cuando había huelga de conserjes); de hundir mis manos en el lapilli que la sepultó. Sin duda, fue toda una experiencia, en muchos sentidos. Pero, ¿sabes qué?, también llevo 20 años excavando en Libisosa. Casi desde el principio. Más de media vida. Y, créeme, a Libisosa… solo se le parece Libisosa.

Imagen de la última campaña de excavaciones de 2018
Héctor Uroz Rodríguez
Sobre el autor: Héctor Uroz es Profesor de Historia Antigua de la Universidad de Murcia, y Doctor y Licenciado en Historia con Premio Extraordinario por la Universidad de Alicante. Sus libros y artículos científicos se han centrado en el estudio del mundo ibérico y romano, en cuestiones de cultura material, de Iconografía y religión. Tiene una amplia experiencia en el trabajo de campo, habiendo participado en excavaciones arqueológicas en Pompeya o La Alcudia de Elche, mientras que del importante yacimiento de Libisosa no solo actúa de co-director científico, sino que además administra y crea todo el contenido de sus RRSS. Recientemente se ha unido a la Plataforma “Divulgadores de la Historia”.


Libisosa en las RRSS:

lunes, 10 de diciembre de 2018

OSCURA ROMA. CUANDO MAGIA Y REALIDAD SON LA MISMA COSA. BREVE RESEÑA.



Escrito por Federico Romero Díaz

"Roma. Año 67 a.C. La dictadura de Sila es historia, y las instituciones republicanas parecen haber recuperado su funcionamiento tradicional. Sin embargo, el enfrentamiento entre la facción de Pompeyo y los senadores más conservadores amenaza con llevar a Roma a un nuevo conflicto. En un momento de máxima tensión, uno de los hombres de Pompeyo aparece muerto en el Aventino en extrañas circunstancias. Sin sangre, sin heridas... como si hubiera muerto de miedo."

Ese último detalle despierta el interés de Marco Lemurio, mucho más que un simple curandero, que preocupado decide investigar quién o qué está detrás de la muerte de Sexto Pedio. Así se plantea el argumento de esta novela en su cubierta. Todo parece indicar que estamos ante una novela policíaca más ambientada en la Roma tardo-republicana, sin embargo nada más lejos de la realidad. Pero vamos paso a paso y hablemos primero de su prometedor autor.
Tablilla de maldición(escrita en griego contra Kardelos). Plomo siglo IV d.C.

EL AUTOR.

Luis Manuel López Román nació en Madrid en 1982, estudió Historia y Filología Clásica en la Universidad Complutense. Tras unos años dedicados a la investigación en ese ámbito, pasó a la enseñanza en secundaria. Siendo esta la actividad a la que aún se dedica. Esta tarea la compagina con su labor en la conocida y prestigiosa web "Portal Clásico" donde es uno de sus administradores. Ahora a estas actividades debemos sumar, para nuestra satisfacción,  la escritura.

LA OBRA.

"Oscura Roma"(saga Marco Lemurio 1) es, como se nos indica en el título la primera, de esperamos que una larga serie de entregas, de las aventuras de un protagonista de lo más peculiar, Marco Lemurio. Un complejo personaje compuesto de muchas facetas(curandero, brujo, detective, estafador, hermano mayor de Céfiro, su joven esclavo, etc). Estamos ante una historia asombrosa por la perfecta síntesis, entre lo mágico y lo real. Marco Lemurio se mueve en una ciudad, Roma, que casi podemos ver, tocar, incluso oler. Estamos ante un escenario descrito con una técnica narrativa muy realista, aunque de repente, se nos muestra un mundo lleno de magia negra, terrible y despiadado a la vez que perfectamente enhebrado con el auténtico, el cotidiano gracias a la habilidad narrativa del autor.



Otro aspecto a destacar de la obra es lo bien que estan construidos los personajes. Aparecen dotados de personalidad propia, de un pasado y de sus propios fantasmas. Y eso no afecta solo a los principales participantes de la historia, sino también a los secundarios.En su faceta histórica, debemos señalar que por la novela desfilan o se mencionan algunos de los grandes personajes de los últimos años de la República Romana. Hombres como Pompeyo, Terencio Varrón, Lúculo, Cicerón, etc nos son descritos con gran acierto, con ese exceso de dignidad y conciencia de clase que les hace creerse los dueños del mundo, y que les impulsa a tratar con desprecio a los miembros de las clases inferiores, por muy ciudadanos romanos que sean.

Estamos con Oscura Roma, ante una afortunada síntesis entre lo real y lo mágico, entre la ficción y la historia, entre la vida y la muerte. Es esta perfecta coincidencia, esta extraña suma de factores, la que hace que no nos podamos perder esta novela, primera entrega de una saga que promete darnos muchas horas de placentera lectura.
                                                    
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jueves, 22 de noviembre de 2018

LOS COLEGIOS O CORPORACIONES EN LA ANTIGUA ROMA



En Historia y Roma antigua celebramos una nueva colaboración. En este caso Ángel Portillo, autor de "Lignvm" nos habla de las famosas corporaciones romanas. Si más os dejo con él.

Artículo escrito por Ángel Portillo

Antes de profundizar tenemos que hacer una reflexión. Para cualquier persona del presente resulta más que lógico pensar en el mañana, o dicho de otra forma: en prosperar. Todos pensamos en un futuro y que con esfuerzo y entrega lo conseguiremos. Esto no era así en el pasado. Los pobres de entonces eran personas que tenían lo justo para sobrevivir. Era imposible que ahorrasen y la posibilidad de mejorar era casi nula. Su objetivo era, básicamente, el de seguir viviendo. La preocupación fundamental de la mayoría era conseguir algo de comida para cenar. Partiendo de esa base, no pensaban en ascender socialmente; es más, ni se les pasaba por la cabeza.  Su condición de nacimiento era la que tendrían el resto de sus vidas. 

Foto de dominio público. Puede verse una representación idílica de la puerta Trigemina en las murallas Servianas, entre el río Tíber y la colina del Aventino. También se puede observar el puerto fluvial de Emporium con sus almacenes, horrea).

El tener que hacer frente siempre a la posibilidad de no conseguir lo suficiente para sobrevivir, hace que se adopten actitudes individuales y sociales encaminadas a favorecer la supervivencia a corto plazo. Entre algunas de estas estrategias, están la de la solidaridad y la cooperación con tu prójimo, así como la asociación en la defensa de intereses comunes es decir: la unión hace la fuerza. Sin despreciar otras causas como la perfección y el control de la calidad de un producto o servicio, lo anteriormente explicado es, en mi opinión, una parte importante del origen de los colegios o las corporaciones de profesionales (collegia). Aunque como siempre, todo en Roma estaba envuelto en la leyenda. Plutarco en sus famosas vidas paralelas dice que Numa Pompilio distribuyó al pueblo por artes y oficios, e impulsó el interés de grupos profesionales y de solidaridad. 
Con el tiempo, se fueron desarrollando diferentes tipos de collegia: unas eran cofradías religiosas donde se agrupaba, por barrios, la plebe romana; otras eran del mismo tipo pero de patricios, más tendentes a conspirar; las había también funerarias, y entre algunas otras estaban las de profesionales o artesanos (collegia artificum vel opificum). Sirvan de ejemplo de este tipo de collegia algunos de los dedicados a la construcción: carpinteros (fabri tignarii); albañiles (structores), y trabajadores en demolición (subrutores).


Ostia antica, escena de la vida cotidiana en el mosaico del frigidarium de las termas "Dei Cisarii( taxistas)". Dominio publico
Para cualquier trabajador pobre, por poco cualificado que estuviera, era una amenaza para su supervivencia que otro individuo ejerciera su oficio, pues amenazaba su subsistencia y la de su prole. Por ese motivo estas corporaciones eran muy reacias, utilizando cualquier medio para lograrlo, a permitir que nadie fuera de sus, por así llamarlos, socios ejerciera su actividad. 
Los collegia se reunían para decidir intereses y actuaciones. Tenían un presupuesto común y se pagaban cuotas de pertenencia. En las grandes festividades religiosas, organizaban procesiones con sus propios estandartes. Muchos tenían deidades adaptadas y ritos religiosos propios. Añadir que, por la estructura familiar romana, la pertenencia al gremio se extendía desde el pater familias hasta el último miembro de la unidad familiar. Así que la familia se incorporaba plenamente en la corporación. Hasta tal punto llegaba esta unión, que muchas veces, los miembros de estos grupos buscaban ser enterrados en los mismos lugares.


 

Durante el día si nos situáramos, por ejemplo, en la puerta Trigemina, encontraríamos a collegia como los cisiarii (taxistas para nosotros) o muliones y iumentarii (que alquilaban mulas, asnos u otros animales), dispuestos a ofrecer sus servicios a cualquiera que saliera de la ciudad. Sobre la hora décima, al aproximarse la noche, se acumularían infinidad de carros de diferentes tipos, portados por miembros de los carrucarii (transportistas de mercancías), que introducirían el género procedente del puerto fluvial y lo distribuirían por la ciudad de las siete colinas. Estos tenían que estar fuera de Roma antes de la salida del sol. Recordemos que el tráfico rodado, salvo algunas pocas excepciones, estaba prohibido durante las horas diurnas. Subiendo por el río Tíber, nos encontraríamos bueyes tirando de barcas y a hombres pertenecientes a los helciarii (sirgadores) que eran personas que con cuerdas, desde la orilla, tiraban de las barcas. En los muelles de Emporium  lintrarii (barqueros) o saburrarii (hombres que lastran barcas) se encargarían de sus quehaceres. En los almacenes hallaríamos vigilantes (custodiarii), porteros (baiuli) o mozos de carga (saccarii). 
Excavaciones del puerto de Emporium
Apuntar para finalizar dos últimas características de las corporaciones en Roma: la primera, en una ciudad fundada ex novo era posible una planificación y los trabajadores de los diferentes gremios podían vivir en calles o barrios colindantes. Sin embargo en la Urbe, era prácticamente imposible aglutinar a los miembros de ningún collegia.  Los romanos estaban repartidos por toda la ciudad y toda ella estaba repleta de infinitos almacenes, fábricas y tiendas. Por lo tanto, al igual que estos locales estaban distribuidos de una manera caótica, de la misma manera que lo estaban los miembros de las corporaciones que trabajaban en ellos. Y la segunda, el poder sospechaba de cualquier reunión de ciudadanos, fueran cuales fueran sus motivaciones. Estas corporaciones estaban vigiladas, regladas y en algunos periodos fueron prohibidas.

Autor: Ángel Portillo.
Blog del autor: Lignum en Roma
Página Facebook: Angel portillo ·Lignum en Roma·


Fuentes: La Roma de los olvidados de Robert C Knapp. La vida cotidiana en Roma en el apogeo del Imperio de Jérôme Carcopino. La vida en la antigua Roma de Johnston W Harold. Viajes por el antiguo Imperio Romano de Jorge García Sánchez.  

viernes, 16 de noviembre de 2018

GUERRA QUÍMICA Y BIOLÓGICA EN LA ANTIGUEDAD. CUANDO LA GUERRA EMPIEZA A LIBRARSE POR OTROS MEDIOS

Artículo escrito por Federico Romero Díaz, basado principalmente en "Fuego griego, flechas envenenadas y escorpiones. La guerra química y biológica en la Antiguedad", de Adrienne Major, de Despertaferro Ediciones.
                                                                         

Leyendo el libro de Adrianne Major uno llega a  la conclusión de que el ingenio del ser humano no tiene límite, ni siquiera cuando se trata de acabar con sus semejantes. La mayor parte de las numerosas maneras de obtener la victoria mediante el uso de armas "no convencionales" en la Antigüedad estaban prohibidas, reprobadas moral y religiosamente y despreciadas en general por considerarse poco honorables. Sin embargo se usaron de una u otra forma en el mundo antiguo por ser enorme la compensación que su uso podía proporcionar.

A pesar de los siglos que nos separan, nos han llegado algunos nombres de las personas y pueblos que estuvieron detrás del desarrollo y uso de estas armas: los psilos norteafricanos; los encantadores de serpientes(agari) escitas; Cautila que era el consejero del rey indio Chandragupta, la bruja tesalia Crisane que era sacerdotisa de la diosa Hécate; el médico griego Nebros responsable del primer envenenamiento de las aguas que abastecían la ciudad griega de Cirra durante la Primera Guerra Sagrada, etc.

PRIMEROS EJEMPLOS DEL USO DE LAS ARMAS QUÍMICAS Y BIOLÓGICAS

Parece que el primer pueblo conocido que usó un arma biológica en el mundo antiguo fueron los hititas, hacia el 1400 a.C en su enfrentamiento contra los arawos. Segun las fuentes, soltaron intencionadamente en territorio de sus enemigos valiosos carneros, infectados con turalemia. De esta manera consiguieron extender la enfermedad entre sus enemigos. 

Hititas antes de la batalla
No obstante, el rastreo de los relatos mitológicos nos indican que el uso de armas químicas en la Antigüedad estaba extendido desde el mismo origen de sus culturas. Podemos señalar las historias de Hercules y su lucha contra la Hidra, Filoctetes, Odiseo o Apolo entre otras. Todas ellas denotan una serie de valores que predominaban en la mentalidad del mundo antiguo. Por ejemplo el uso de estar armas "no convencionales" como flechas envenenadas o cualquier tipo de arma química o biológica no estaba considerado como algo noble, era reprobable moral y religiosamente. Además eran difíciles de destruireran peligrosas y su uso podía volverse contra uno mismo, como bien indicaban esos relatos mitológicos.

Hercules se enfrenta a la Hidra.-

Solo se consideraba honroso el combate de dos hombres o dos ejércitos a espada o lanza, cara a cara. Ese era el único camino para conseguir honores y gloria. Había algunos" atajos morales" en el uso de estas armas. Por ejemplo era más aceptable si eran utilizadas contra bárbaros, o contra ciudades o pueblos alzados en rebelión contra una autoridad legítima.

PRINCIPALES ARMAS QUÍMICAS Y BIOLÓGICAS USADAS EN LA ANTIGÜEDAD

La lista de armas utilizadas a lo largo de esta época es muy extensa, vamos a intentar mencionar aunque sea superficialmente las más importantes y curiosas:

Proyectiles con diversas sustancias tóxicas y otros usos del veneno como flechas y armas arrojadizas impregnadas con diferentes sustancias como eléboro, veneno de serpiente, etc. Se buscaba causar muertes horribles entre las filas enemigas para que cundiera el pánico. En este campo deberíamos mencionar el Scythicon o toxina escita que contenida en pequeños frascos dorados que colgaban del cinturón de los guerreros escitas. Provocaba la muerte en caso de entrar en contacto con el riego sanguíneo de una persona. De hecho, los propios escitas usaban un carcaj compartimentado y con tapa que impedía los arañazos accidentales a los arqueros. Eliano nos cuenta que durante la invasión de la India por parte del ejército de Alejandro Magno los nativos usaban dos venenos muy potentes extraídos de la serpiente púrpura de cabeza blanca. El primer veneno provocaba una lenta muerte por necrosis, mientras que el segundo hacía que "el cerebro se licuara y goteara a través de los orificios nasales"(Eliano, Historia de los animales, 4.36). 

El centauro Quirón, Aquiles, Paris, Odiseo, Hércules y otros héroes griegos cayeron abatidos por armas envenenadas y solo dos de ellos(Telefo y Filoctetes) sobrevivieron a la herida de estas terribles armas, mucho más usadas en la Antigüedad de lo que los historiadores tradicionales suponen.

Hay varias historias relacionadas con el vino. En ocasiones se simulaba una falsa retirada que obligaba a abandonar ante el enemigo ese licor que, una vez consumido, dejaba fuera de combate al enemigo, ya fuera por ingerirse de una manera masiva, ya fuera por contener algún elemento tóxico.Un buen ejemplo es el de los masagetas encabezados por Tomis, envenenados por el vino de Ciro, el rey persa, o el del cartaginés Himilcón que intoxicó a sus enemigos libios con vino contaminado con mandrágora.

La "miel loca" de Crimea se produce cuando las abejas la elaboran su producto con la flor del eléboro de conocido efecto tóxico. Esta miel dejó fuera de combate y expuestos a una parte considerable de los 10.000 de Jenofonte a ser atacados por sus enemigos y le costó la vida a más de 1000 soldados de Pompeyo en el siglo I a. C durante la campaña de los romanos contra Mitrídates del Ponto.

Flor de eléboro.

Envenenamientos y contagios masivos a veces se utilizaban contra poblaciones enteras que resistían asedios. Se introducían elementos patógenos en el abastecimiento de agua (caso ya mencionado del asedio a la ciudad de Cirra (524 a.C), lanzamiento de cuerpos cadáveres de animales y personas afectados por alguna pestilencia al interior de la ciudad sitiada. También existía la "pestilencia manufacta" que eran recipientes cerámicos sellados que albergaban restos de todo tipo contaminados por alguna enfermedad y que se lanzaban contra el enemigo a modo de granadas o proyectiles para extender la plaga. El uso de estupefacientes hipnóticos como los utilizados por el rey  Mitrídates del Ponto o por el estratega indio Cautila.

Uso de insectos y otros animales en el interior de armas arrojadizas. Un buen ejemplo es la defensa del rey Barsamía en el 198-199 de la ciudad de Hatra 200 d.C contra las legiones romanas de Septimio Severo. Los habitantes recolectaron serpientes, avispas, escorpiones, etc. los introdujeron en recipientes cerámicos sellados y los lanzaron contra las tropas romanas que acabaron por retirarse y levantar el sitio.
"Aprestaron recipientes de arcilla y los atiborraron de insectos venenosos y después los sellaron para poder lanzarlos sobre los atacantes"
En el siglo IV a.C. Eneas el Tácito recomienda soltar abejas y avispas en los túneles que se excavaban para provocar el derrumbamiento de las murallas de una ciudad sitiada. En el 72 a.C, según Apiano de Alejandría, esta táctica fue usada con éxito por Mitrídates del Ponto contra los romanos.

Uso de animales en la guerra. Además de los animales de carga y transporte como caballos, bueyes, o mulas, fue muy frecuente la utilización y uso de animales con fines bélicos.Los caballos y los camellos eran óptimas monturas. Los elefantes y los perros podían llegar a ser muy efectivos en batalla por el impacto psicológico que tenían. Hay constancia del uso de animales como contra armas que anulaban a otros animales usados con fines ofensivos. Por ejemplo los cerdos usados para espantar a los elefantes, muy utilizados en los ejércitos helenísticos.



Aníbal era un maestro en el uso de animales en la guerra. Por ejemplo, cuando se vio atrapado en un estrecho valle por los romanos. Esperó a la noche y utilizó un gran rebaño de bueyes con antorchas en los cuernos para forzar la salida por la noche. El mismo general entre el 190 al 184 a.C, derrotó a la superior flota de Eumenes de Pérgamo desorganizándola. Para conseguirlo lanzó sobre los barcos enemigos recipientes cerámicos llenos de serpientes que causaron el pánico en las tripulaciones enemigas.

Alejandro Magno, en Persia, ató ramas a las colas de un rebaño de ovejas para levantar una gran polvareda y aparentar ante el enemigo ser una fuerza mucho más numerosa. En la India se enfrentó por primera vez a los elefantes del rey Poros en la batalla del río Hidaspes en el 326 a.C.

Uso de los templos como depósitos de materia infecciosa. En mi opinión, es una de las tesis más arriesgadas de Adrienne Mayor. Pero la voy a exponer porque, basándonos en ciertos datos, hay alguna posibilidad de su certeza. La autora, por ejemplo, da veracidad a las fuentes antiguas que aseguran que la Peste Antonina de 165-180 a.C. comenzó cuando un soldado abrió de golpe un cofre de oro en el Templo de Apolo en Babilonia. Esto permitió que el "espíritu de la peste escapara". No es el único caso, un claro ejemplo es la historia del "Arca de la Alianza", un cofre de madera que los israelitas tenían prohibido tocar y que desató la peste en todas las ciudades filisteas por las que pasó en el siglo XII a. C. La tesis de Mayor defiende que hay un nexo común a lo largo de toda la Antigüedad que viene a afirmar que los templos se usaban a veces como lugares para almacenar toxinas y agentes patógenos dentro de estas arcas realizadas en materiales preciosos. Una vez sellada, la materia infecciosa podría matar muchos años después, cuando el templo en cuestión era saqueado por un pueblo invasor.

Representación del Arca de la Alianza
Artefactos mecánicos para la guerra. Además de las típicas catapultas, ballistas, etc utilizadas para lanzar proyectiles de todo tipo es de obligada justicia hacer mención a las armas ideadas por el sabio Arquímedes cuyo talento brilló con especial luz durante el sitio romano a la ciudad de Siracusa(214-2012 a.C). De todos los artefactos que inventó destacan dos: el rayo calórico y la garra de Arquímedes (manus ferrea). Esta última arma consistía en una enorme grúa que atrapaba los barcos enemigos. los elevaba a considerable altura para dejarlos caer después bruscamente y provocar así su hundimiento.






El rayo calórico de Arquímedes se basaba en la concentración de los rayos de luz proyectados desde muchos escudos de bronce bruñidos para hacer arder el velamen y los aparejos de las naves romanas

La nafta y el fuego griego que constaba, por lo que nos cuentan las fuentes, de una refinada mezcla de nafta (sustancia muy incendiaria y altamente volátil), mezclada con otros elementos. Era lanzada sobre los barcos enemigos usando un sifón. La mezcla ardía bajo el agua y solo con arena se podía extinguir. La mezcla ya se utilizaba en el 513 d. C, pero el sistema y el sifón para proyectarlo fue perfeccionado por Calínico, un sirio refugiado del avance musulmán en Constantinopla en el 668 d.C. El fuego griego, usado como tal por primera vez en el 673 d.C, posibilitó que el asedio musulmán a Constantinopla fracasara en ese momento y en la nueva intentona de la flota musulmana en el 718 d.C. La fórmula exacta se perdió ya en el siglo XIII, aunque se usaron variaciones a lo largo de los siglos.
No obstante la nafta, uno de los elementos del fuego griego, se usó con frecuencia en la Antigüedad, tanto en la guerra como en el propio anfiteatro romano, donde a algunos desgraciados se les ejecutó haciéndoles arder con esta sustancia por primera vez durante el gobierno de Nerón en el 64 d. C.

Creo que tras este breve repaso a las múltiples maneras en las que, durante la Antigüedad, se usaron las fuerzas que la naturaleza ofrece para destruir a otros seres humanos, nos queda claro que el camino correcto es usarlas para curar, no para matar. Es también deseable que aprovechemos el conocimiento sobre esta materia, mucho más nítido para nosotros, tras la publicación de "Fuego griego, flechas envenenadas y escorpiones. La guerra química en la Antigüedad" de Adrienne Mayor por Desperta Ferro Ediciones, para hacer otra reflexión y evitar dedicar nuestro ingenio y sabiduría a desarrollar este tipo de armas en nuestro presente.



Otras fuentes
La guerra en el mundo antiguo.--Philip de Souza. Akal
Historia de los animales.4.36. Eliano
Historia de la Guerra Química. Características y mecanismos de aplicación en la guerra y en el terrorismo.-- Luis Villalonga Martine (evoed.inss.gob.mex/archivos/historia....)

martes, 30 de octubre de 2018

ENEMIGOS DEL IMPERIO. COMPARACIÓN ENTRE EL IMPERIO ESPAÑOL Y EL IMPERIO ROMANO


El escritor León Arsenal autor del exitoso ensayo "Enemigos del Imperio", ha escrito para Historia y Roma antigua unas interesantes reflexiones que comparan el Imperio Español y sus enemigos con el Imperio Romano y los adversarios a los que se enfrentó.
¿Y vosotros que pensáis que tuvieron en común y en que se diferenciaron a nivel general ambos imperios?.

Sin más preámbulos os dejo el texto que este autor ha dedicado a HRA.

"Una comparación muy afortunada es la que presenta al Imperio romano como una fortaleza asediada por todos lados excepto por el mar. Y, en efecto, a partir del siglo I y tras una expansión espectacular, los romanos comenzaron a defender lo conquistado frente a pueblos bárbaros o imperios rivales como el persa. Así, fueron trazando sus limes, aprovechando cuando les era posible la geografía a manera de muralla natural —como hicieron con el Rin— y ocupando o desalojando a veces territorios para mejorar la defensa global.


Hunos y comanches enemigos de romanos y españoles respectivamente.

Roma pudo hacer algo de ese tipo porque era bastante compacta territorialmente hablando. El Imperio español no tuvo tanta suerte en ese aspecto. Si el Imperio romano era una especie de fortaleza, el español estaba formado por piezas sueltas de un rompecabezas. Y muchas de las piezas contiguas estaban ocupadas por enemigos de todo tipo.
Tal dispersión hacía difícil defender a la vez tanto territorio disgregado. Y decimos defender, noconservar. En eso el Imperio español sí se pareció al romano, al menos al de Occidente: en su capacidad para conservar sus territorios pese a todas las dificultades. Roma, en contra de la creencia vulgar, perdió pocas tierras por conquista enemiga. Fue mermando por culpa de su propia decadencia; porque, cada vez que el general de turno pretendía usurpar el trono, marchaba sobre Roma con las tropas a su mando. Así desguarnecían las fronteras y entonces sí, los bárbaros ocupaban una provincia tras otra. De esa forma fueron cayendo Britania, La Galia o la propia Hispania, que quedó abierta a suevos, vándalos y alanos por una disputa por el trono.

Imperio Romano e Imperio Español en su máxima extensión territorial.

El Imperio español tampoco perdió demasiado por la fuerza de las armas enemigas. Desde luego, una parte increíblemente pequeña habida cuenta la dispersión geográfica, los muchos frentes abiertos y la multitud de enemigos cuyo objetivo último era justamente ese: arrancar un bocado al gigante. Los territorios hispánicos se perdieron en su mayor parte por tratados, no por ocupación armada enemiga y el final del Imperio se produjo por la implosión de las guerras de emancipación americana. Solo los restos del Imperio, Cuba, Puerto Rico y Filipinas, cayeron en una última guerra calamitosa."

León Arenal. Autor de "Enemigos del Imperio"




martes, 23 de octubre de 2018

Número de noviembre de Histórica. La mejor revista on line en castellano.

¿Queréis saber quien fue el pirata mas famoso por su elegancia y por tener mujeres en su tripulación?, o saber la historia de los Pseudo-Nerón, aquellos impostores que muchos años después de muerto el Emperador reclamaron serlo, o historias apasionantes como la del último cosaco de La Nueve, o que eran los libros de Horas en la Edad Media, etc. Esa y muchas historias más las vas a encontrar en este nuevo número de Histórica.. 

Ya son cuatro los números de Histórica que han visto la luz. Cada vez son más los seguidores que, con su apoyo, han consolidado a esta revista como una de las publicaciones de referencia en castellano.




lunes, 22 de octubre de 2018

PESTE EN ROMA. LAS PLAGAS ANTONINA Y CIPRIANA. ¿EL PRINCIPIO DEL FIN?

Escrito por Federico Romero Díaz.



Muchas son las causas que han servido como argumento para justificar la decadencia y caída del Imperio Romano. Una de las más utilizadas son las grandes epidemias que durante el siglo II y III d. C azotaron el Imperio. Al parecer la fuerte mortalidad que se les atribuye por parte de muchos historiadores pudo ser determinante en la debilidad de la respuesta de Roma frente a las agresiones externas, protagonizadas por persas en Oriente y diferentes tribus germanas en Occidente.
Debemos aclarar que el término latino pestis debe traducirse por epidemia. No nos estamos refiriendo a brotes de peste bubónica, como si fueron los casos de la "Plaga de Justiniano" en el 542-543 o la "Peste Negra" que estalló en Europa entre el 1346 al 1347, sino a epidemias causadas por enfermedades diferentes.
Vamos a conocer ambas plagas más a fondo para poder evaluar así su verdadero impacto en el futuro de Roma.
1. LA PESTE ANTONINA O PESTE DE GALENO
Hasta el año 165 d.C podemos considerar que el Imperio Romano se hallaba en una etapa de máximo desarrollo, alcanzando su población unos niveles de bienestar elevados, aunque esa tendencia pronto se romperá.
     1.2. EXPANSIÓN DE LA PESTE ANTONINA Y MEDIDAS CONTRA SU EXPANSIÓN
La presión ejercida por los persas en Oriente motivó que el emperador Marco Aurelio mandara al corregente Lucio Vero al frente de un fuerte contingente de tropas para expulsar a los partos de Siria y para recuperar Armenia y Mesopotamia. Según Dión Casio y Amiano Marcelino, la peste había llegado a Armenia ya en el 164. Fue en ese lugar donde las tropas romanas se contagiaron y empezaron a sufrir sus terribles efectos. Ya en el verano del año 165 d.C. se había extendido por Esmirna, y a finales de año la peste azotaba todo el Oriente romano. En el 166 d.C. la peste ya afectaba con virulencia a Egipto, donde a lo largo de cinco años provocará una mortalidad enorme que, en algunos lugares superará el 40% de la población de algunas localidades. La vuelta a Roma de las tropas de Lucio Vero trasladó la epidemia a la capital imperial. Lo certificó el propio Galeno en su "Methodus Medendi". A la altura del 168 la peste había ya alcanzado todo el Oriente, debemos aclarar que en Occidente su extensión fue parcial. Según Amiano Marcelino se extendió por el Rhin y las Galias pero Hispania y el Norte de África no fueron afectadas. Debemos concluir que el dominio romano sobre un territorio tan extenso había "globalizado" el mundo y había puesto en comunicación regiones muy alejadas entre si, desempeñando las fuerzas romanas más que los comerciantes, el papel de transmisores de la enfermedad.

Peste en Roma. Jules Elie Delaunay
Lucio Vero cae pronto víctima de la epidemia, en el 169, en Altinum. Marco Aurelio, que no muere a manos de la misma enfermedad hasta el 180, adoptará una batería de medidas orientadas a combatir la expansión de la enfermedad y a paliar las consecuencias que estaba teniendo en diferentes aspectos del mundo romano en especial en el aspecto militar.
De entre estas disposiciones destacan :
   La prohibición de enterramientos en el interior de las poblaciones.
   La celebración de Lectisternium o procesiones en rogativas para la curación de la peste.
  Restitución del culto a los dioses, castigo a los cristianos en especial entre el 166-168 d.C a        consecuencia del edicto sobre los sacrificios al Emperador y a los dioses promulgado debido a la peste,    etc
  Se incorporaron y entrenaron esclavos, gladiadores, bandoleros de Dalmacia y los Dardanelos al           ejército para tratar de reponer las bajas sufridas por guerras y la epidemia.
    1.2 FASES  Y SINTOMAS DE LA PESTE ANTONINA O DE GALENO.
Podemos establecer varios episodios. El primero , que se desarrolla en el 165, se agota en el 170, pero experimenta un rebrote en torno al 178-180, resurgiendo de nuevo con virulencia (al menos en Roma) en el 189.
En cuanto a los síntomas nos los detalla Galeno: "ardor inflamatorio en los ojos; enrojecimiento sui generis de la cavidad bucal e de la lengua; aversión a los alimentos; sed inextinguible; temperatura exterior normal, contrastando con la sensación de abrasamiento interior; piel enrojecida y húmeda; tos violenta y ronca; signos de flegmasia laringobronquica; fetidez del aliento; erupciones y fístulas, diarrea, agotamiento físico; gangrenas parciales y separación espontánea de órganos; perturbaciones de las facultades intelectuales; delirio tranquilo o furioso y muerte entre el séptimo y noveno día".
Con respecto a las consecuencias de la enfermedad, muy posiblemente la viruela, hay división entre los historiadores. Gilliam o Pierre Salmon rebajan mucho el alcance real de la misma señalando que es exagerado considerarla una de las causas principales de la crisis del Imperio. Por el contrario McNeill o Fears señala que se trató de una enfermedad nueva, posiblemente viruela o sarampión para la que la población europea no se encontraba preparada inmunitáriamente hablando y que provocó mortalidades elevadas en torno al tercio o la cuarta parte de la población.
2. LA PESTE CIPRIANA.
Habían pasado casi 60 años, desde que en el 189, se hubiera experimentado el último brote de la Peste Antonina en la ciudad de Roma, cuando una nueva epidemia estalla en el Imperio. En esta ocasión se originó en Egipto y se expandió con rapidez al resto del Norte de África,Grecia, e Italia. La enfermedad unida a la miseria y a la mala situación política del siglo III, en plena anarquía militar, asoló el Imperio durante 15 años, mató al emperador Hostiliano en el 251, y un rebrote posterior, de menor magnitud, acabó con la vida del emperador Claudio II el Gótico en el 270 d.C. Según las fuentes, mas de 5000 personas diarias murieron por esta causa en Roma.
Por desgracia y a diferencia de la anterior plaga, descrita por el médico Galeno, en esta ocasión debemos basar casi todo nuestro conocimiento sobre el tema en dos fuentes. Una conocida desde antiguo y la otra mucho más reciente. 


La primera fuente de conocimiento de esta epidemia, la más clásica, son los sermones de Cipriano obispo de Cartago (De Mortalitate), a su comunidad. Antes que nada es necesario aclarar que nos encontramos ante un momento de crecimiento del cristianismo que aceptó el sufrimiento que suponía esta enfermedad como una prueba que Dios les imponía para acceder tras la muerte a un mundo mejor. En estos discursos Cipriano se refiere en múltiples ocasiones a la peste, aportándonos así mucha y valiosa información. Por ejemplo de los síntomas, nos cuenta que "se iniciaba con un fuerte dolor de vientre que agotaba las fuerzas. Los enfermos se quejaban de un insoportable calor interno. Luego se declaraba angina dolorosa y vómitos acompañados de dolores en las entrañas; los ojos se inyectaban en sangre (...) Algunas personas perdían el oído, otras la vista. En ningún caso se hace referencia a la presencia de bubones, por lo que se ha descartado la peste bubónica

La otra nueva fuente de conocimiento sobre la Peste Cipriana es el reciente encuentro(2014) por arqueólogos de la Missione Archeologica a Luxor (MAIL) de restos de cuerpos humanos cubiertos de cal y los hornos donde las víctimas de esta enfermedad fueron incinerados, en la orilla occidental de la actual Luxor, Egipto. Los restos corresponden justo a la época en la que se desarrolló esta epidemia.(250-271 d.C)
De nuevo surgen las diferentes hipótesis sobre de que enfermedad se trata. McNeill aventura que la Peste Antonina pudo tratarse de Viruela y la Cipriana de sarampión, eso explicaría la alta tasa de mortalidad que ambas demostraron, debido a que al ser la primera vez que se presentaban en el territorio romano afectaron a una población que no estaba preparada inmunitáriamente hablando para defenderse de ellas. Otros autores como Harper, de la Universidad de Oklahoma, defiende que fue una infección por filovirus, similar a la producida por el virus Ébola. Este tipo de infecciones muy contagiosas provocan mortalidades muy elevadas del 50-70%) con supervivencias inferiores a tres semanas.
3.CONCLUSIÓN
En cualquier caso la discusión entre los historiadores sobre este aspecto sigue abierta, aunque es obvio que la recesión demográfica fue consecuencia y causa en la crisis del Imperio Romano, siendo evidente que tiene relación con los cambios de mentalidad que comienzan a producirse en ese momento, con los problemas de subsistencia, inflación, alza de precios, anarquía militar, etc.
Es un paisaje oscuro al que la Peste Antonina y la Cipriana no aportan ninguna luz desde luego, siendo un factor importante, aunque puede que no el principal en el cambio de ciclo que siglos más tarde supondría el fin del Imperio en Occidente.
3.BIBLIOGRAFÍA
La primera Peste de los Antoninos(167-170). Gozalbes Cravioto, E. y García García, I.-Asclepio. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia, 2007, vol LIX
Gilliam, G.F(1961), "The plague under MArcus Aurelius", American Journal of Philology, pag 225-259.
Harper K. Fate of Rome: Climate, Disease, and the end of an Empire. 2017
McNeill WH. Plaggas y pueblos, Madrid, pag116-117; 118-119
Salmon, P(1974), Population et dépopulation dans lEmpire romain. Bruselas, 134-139.
Fears, J.R(2004)"The plague under Marcus Aurelius and the decline and faulof de Roman Empire"pp 64-77.
https://portalclasico.com/hallados-restos-de-la-plaga-de-cipriano-en-egipto
Sermones de San Cipriano.
(https://books.google.es/books?id=dIJ4EgypBKsC&pg=PA140&dq=la+peste+cipriana&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwiWgcCt3JLeAhVKBcAKHdZ7DTMQ6AEISTAG#v=onepage&q=la%20peste%20cipriana&f=false)
Amiano Marcelino Hist. XXXI, 6, 24
Dión Casio LXX, 3, 1; LXXI, 2, 4
Galeno, Met. Med.XIX